Nº 6Conoce EspañaLección 4 de 8

Video 3ª sesión

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3ª SESIÓN

“SESIÓN EXTRAORDINARIA: AMAR LA PATRIA, CONOCER EL ESTADO”

Transcripción del vídeo

La sesión de Conoce España

un intento de orden

que el tema es tan apasionante

que a veces nos puede

y hemos hecho la recapitulación de

qué es la esencia de España

a qué responde esa pregunta

y luego hemos parado en

las nociones de nación, patria y estado

que me dan sin concluir, hoy las concluiremos

y dentro de la nación

los puntos importantes que definen que es la nación española

pues hoy con el profesor Sánchez Valencia

en su última sesión

propiamente de bloque,

y el próximo día,

el 1 de noviembre, no porque es festivo,

el 8 de noviembre tenemos una sesión

primera de historia, y que vamos a ver

el impacto de España en el mundo,

el impacto de España sobre todo en Hispanoamérica,

la monarquía hispánica. Eso nos lo veremos

con profesor Martínez y Cluna, con lo que

Boja Carlelus, el otro profesor que estaba previsto,

no puede finalmente,

para finalizar salud, y cuando

terminamos con profesor Martínez y Cluna, viene Fernando Paz,

que es la que se está recuperando,

con lo cual, para finales de noviembre,

esperamos que ya desoperación

no suficientemente bien

para finiquitarnos la parte B

de la historia de la historia

y con posterioridad, pues los Sánchez Paré

ya concluirá, por lo cual la sesión de hoy

es un poquito un extra que hemos

sacado de la chistera para

poder hilar bien con la parte

de la historia, así que sin más preámbulos

La sesión de hoy con mucha elegancia lo has dicho

obedece

a que yo no me someto

al guión

lo has dicho con mucha elegancia

La sesión de hoy, lo que durará, entre comillas, y lo que nos falte de sesión, lo haremos coloquio.

Yo empezaré haciendo las preguntas y luego abriremos el paso al público para que podáis hacer las preguntas.

Fenomenal. Muchísimas gracias, Ramón, y muchísimas gracias por la presentación y a todos por su presencia.

Efectivamente, voy a recapitular un poquito, pero sobre todo me faltó de lo que tenía preparado,

porque, si recuerdan, me parece que es muy importante que utilicemos un aparato conceptual adecuado y fino

para poder plantear con rigor la cuestión que nos concita España

y poder plantearlo con rigor para poder actuar con eficacia.

porque es necesario conocer una realidad bien para poder transformarla

o para poder, en este caso, creo que sí que tenemos muchas cosas que hacer a propósito de España.

Habíamos comenzado diciendo, y recuerdo muy brevemente,

que es España, para la mayor parte de la gente, decíamos, es una experiencia vivida,

de manera no consciente, a través de las relaciones sociales

y a través de los símbolos nacionales,

una experiencia que se transmite de generación en generación

y que además, yo decía, básicamente,

lo que hoy puede ser España para el común de los mortales,

para la mayoría de mis compatriotas,

es el amor a la patria chica, el amor a lo cotidiano,

y con una conciencia de unidad,

conciencia de unidad que en algunos territorios de España

y en algunos pueblos de España está disuelta,

o en proceso de disolución.

y decía que frente a eso, o sea, frente a ese amor a la patria

hay un olvido de la nación, un amor a la patria chica,

una conciencia de unidad y un olvido de la nación.

Y precisamente por ese olvido, les recuerdo la cita que ponía

de Jaime Balmes, dice que cuando la esencia de un país,

de una nación se vive, no es necesario o no es muy necesario

tenerla presente en la conciencia, pero cuando no articula la vivencia de un pueblo,

pues entonces es más necesario que nos digamos quiénes somos.

Y eso para nosotros es una responsabilidad, y para mí desde luego es una responsabilidad.

Una responsabilidad de España actual, que es la exigencia del animal racional de conocer qué es España.

y para eso tenemos que asomarnos a la historia, puesto que veíamos que España, desde el punto de vista ontológico,

es un ente, ente significa en filosofía lo que es, un ente accidental de carácter histórico-cultural.

Bien, vayamos al aparato conceptual, nación, patria y estado, el concepto de nación lo explicamos bien,

pero recapitulando muy brevemente, hablábamos de una trayectoria histórica constituyente,

y una trayectoria histórica constituyente que probablemente comienza, según la opinión de muchos autores,

y yo estoy de acuerdo con ello, en el tercer concilio de Toledo, con la unidad de la lex romana,

con la unidad de la fe cristiana,

toda vez que los godos y el rey Recaredo

se convierten públicamente al catolicismo

y renuncian a la herejía a Riana,

y con una unidad de lengua, que es la lengua latina.

Y junto con eso, la cultura isidoriana,

que no es otra cosa que el enismo, romanismo y cristianismo.

En el fondo, las tres culturas cuyo encuentro dan origen a Europa,

España no es sino Europa.

Decía que es esa trayectoria histórica que nace en el concilio de Toledo,

que tiene sus antecedentes en la Hispania romana, que también lo veíamos,

y es una trayectoria histórica constituyente en torno a una misión,

en la que estamos de acuerdo muchos estudiosos o gente que hemos estudiado la cuestión de España.

Y es la tarea que España asume, y además la asume como encargo de la providencia,

eso a nosotros, en un mundo muy laicizado, nos puede sonar extraño,

pero esto no era nada extraño para la reina Isabel Católica,

ni para Felipe II, ni para ninguno de los prohombres de la España de la época,

y de la España anterior.

Y esa tarea que España asume como encargo de la providencia

para defender y difundir la fe católica.

Habíamos visto algunos hitos históricos,

entre otros, es que apenas nacida España, la invasión musulmana,

pues hay una clara conciencia de la pérdida de Hispania,

y de ahí nace la Reconquista, que llega hasta el año 1492,

no es que estuvieran siete siglos batallando continuamente,

y en 1492, curiosamente, yo me pregunto por qué, y no sé responder,

Hace 30 años ahora celebramos los grandes fastos de 1992,

el quinto centenario del descubrimiento de América,

pero en ningún caso se celebró la reconquista de Granada,

con la importancia que eso tiene.

En aquella misma fecha no se celebró ni se habló para nada

del final de la reconquista,

de ese proceso de recuperación de la España perdida,

de la que había clara conciencia que se había perdido.

Estuvimos pasando por una serie de acontecimientos,

después la universalidad, la vocación universal,

que nace también de la mano del descubrimiento y fundación de América Española,

como me gusta decir, y ya se lo recordé,

siguiendo el magisterio de mi querido don Mario Hernández Sánchez Barba,

que ya no está entre nosotros.

El último día, el próximo día, no voy a hablar de eso hoy, pero sí que lo voy a adelantar,

voy a seguir estudiando ese proceso histórico o esa trayectoria histórica,

hasta llegar a la modernidad y la opción que España toma en la modernidad,

algo habíamos adelantado, la modernidad entendida como lo que es,

como un concepto filosófico, como un concepto ideológico,

en el mejor sentido de la palabra, ideas, ideas sobre lo que las cosas son.

Y esa modernidad que la podemos definir como secularización,

como separación de lo divino y de lo humano,

del orden temporal y del orden eterno, de la fe y de la razón.

Y eso que es un proceso que se verifica en la cultura europea,

a partir del Renacimiento, en España, la opción española

es por no sumarse a ese tren, de ahí que España quedase descolgada del devenir histórico del resto de los pueblos de Europa.

Ahí vamos a entender, y eso lo voy a explicar el próximo día con un poco más de detalle,

el último día cuando clausure el curso, ahí me gustaría hablar de las dos Españas,

no como las entendemos superficialmente,

sino precisamente como una España que opta por la cosmovisión antigua y medieval,

por el sentido común,

frente a una Europa que opta de manos del protestantismo

y de la filosofía moderna por la modernidad,

y que es la que nos ha traído hasta este periodo de la historia en que vivimos,

que llamamos postmodernidad,

y que probablemente sea la modernidad, o que se puede entender como la modernidad,

llevada hasta sus últimas consecuencias.

Y luego voy a hablar también de algo, no sé si cuando hable ya estará aprobada la ley de memoria histórica,

y probablemente me dedique a cometer delitos, porque voy a hablar de la guerra española,

y voy a hablar de la guerra civil de 1936, y de la inversión de la victoria.

esto es políticamente incorrectísimo pero ya les digo que ni pretendo llevar razón pero si da

razón de lo que pienso y contarles lo que ante mi conciencia se impone como una verdad esa

inversión de la victoria y la tranquil

la reconfiguración actual de España.

De eso hablaremos el último día, siguiendo esa trayectoria histórica.

Pero ahora vamos de nuevo a nuestro aparato conceptual,

la noción de nación la explicamos y pudimos hablar de ella bien y despacio,

y quiero hoy centrarme en las otras dos nociones, en patria y en estado,

y no alargarme mucho, porque efectivamente a las nueve juega el Real Madrid.

Y tenemos que estar en casa para verlo.

Bien, miren, para comentar la nación de patria, he cogido, cogí en su momento,

lo leí hace tiempo, pero lo retomé para este ciclo, un libro de C.S. Lewis,

que es un autor inglés, un catedrático de historia medieval de la Universidad de Cambridge,

autor y conocido por las crónicas de Narnia, un intelectual de bastante categoría y finura intelectual.

Yo he leído muchas cosas suyas, es un autor que me gusta, es un converso al anglicismo,

aunque se dice por ahí que se convirtió al catolicismo, nunca lo hizo,

porque para un inglés convertirse al catolicismo es tanto como traicionar a la patria.

Y él habla, él comenta, cuando habla del amor, en los cuatro amores,

un libro que habla sobre el amor, un ensayo que escribe sobre el amor,

habla del amor y el gusto por lo subhumano, y ahí trata del amor a la patria.

Y es interesante porque él, a la hora de considerar la patria, considera cuatro elementos.

Y yo los quiero comentar para que veamos, porque creo que comentándolos, viendo lo que piensa C.S. Lewis, que es un inglés, y lo que nosotros hemos hablado de la patria como la conformación de un espíritu por parte de la nación,

y la nación es esa trayectoria histórica de la que hablábamos,

constituyente en torno a la misión de la defensa y la propagación de la fe católica,

eso conforma un espíritu, algo de eso sí que vimos,

las características del espíritu español,

el Fallgeist, el espíritu de los pueblos, que dirían los alemanes.

En primer lugar, él habla, y en esto estoy plenamente de acuerdo con él,

la patria como un afecto, el afecto es un tipo de amor por lo cotidiano,

él también en el libro, el primero de los amores humanos que trata es el afecto,

que es el amor de andar por casa, es el amor de cada día,

a las cosas cotidianas, del cual muchas veces no somos conscientes hasta que faltan,

cuando falta esa persona o esa cosa, pues entonces nos dábamos cuenta

de que la vamos sin tener mucha conciencia de ello.

El amor a la patria chica, el amor al paisaje,

el amor al paisanaje, a la gente que puebla el paisaje,

el amor a los usos y costumbres propios de la tierra chica o de la región

y el amor a la lengua materna.

Que además ese amor a la patria chica tiene una función socializadora.

Así como el individuo se socializa, sale de su egoísmo,

que es una tendencia presente en todos los hombres,

el individuo se socializa, rompe su egoísmo en el seno de la familia,

que es la primera célula de la sociedad,

pues también la familia sale de su egoísmo familiar

en la relación social con los vecinos,

en ese lugar en donde cada uno de nosotros desarrolla su vida.

Yo como nací y viví hasta mis 18 años en provincias, como se dice aquí en España, en Jaén, que es una ciudad pequeña y amable, una ciudad abarcable, donde no es que se conozca a todo el mundo, pero se conoce mucho a la gente, pues esa experiencia es muy cierta.

En segundo lugar, el segundo elemento de la patria, dice Luis,

es la actitud respecto al pasado.

Y aquí es muy curioso, porque él, que es un intelectual

y es un hombre serio, que no hace patrioterismo,

él dice que algunos episodios heroicos y remarcables

de la historia de los pueblos llegan a convertirse en leyendas.

y esas leyendas tienen su valor porque la leyenda hace vibrar,

dice por supuesto la leyenda, nosotros el otro día hablábamos

de la leyenda de Santiago Matamoros en la batalla de Clavijo,

que es todo un símbolo de la reconquista de esa España perdida

y parte un símbolo de la identidad española,

y él dice esas leyendas son necesarias para la educación de los jóvenes

porque con esas leyendas de actos heroicos

vibran los corazones por amor a la patria,

a lo que me es el patrimonio cultural que recibo.

Pero sin embargo, dice él, muy bien, todo esto es verdad,

pero dice Luis, siempre y cuando que separemos

esas leyendas de las lecciones de historia.

Es curioso, porque en España no tenemos que hacer esa separación.

Al menos así lo pienso.

Tenemos episodios en el descubrimiento, en la fundación de América,

por toda nuestra historia.

Tenemos episodios que han protagonizado antepasados y compatriotas nuestros,

que son verdaderas leyendas, pero como dice Aristóteles en Poética,

dice que la poética, el teatro, es imitación de una acción,

de una acción verosímil, pero nada impide que las acciones históricas sean verosímiles,

nada impide que las acciones históricas sean legendarias.

Pero sin embargo, Luis, que como digo que es un hombre honesto,

al darse cuenta también de conocer la historia de Inglaterra,

se para, dice, la leyenda tiene su valor formativo,

pero siempre y cuando que la separemos de las lecciones de historia.

En tercer lugar, no le duelen prendas de decir que en el amor a la patria hay una actitud de respeto al pasado y una creencia en la superioridad de la raza.

Esto a nosotros nos suena muy extraño, porque nosotros nunca hemos sido un pueblo racista.

El pueblo inglés es profundamente racista y nosotros nunca hemos sido racistas.

Lo que caracterizó, entre otras cosas, la fundación de América fue el mestizaje.

y los propios pueblos prerromanos, estamos hechos una amalgama entre todos.

En cuarto lugar, dice Luis,

esa conciencia de cierta superioridad

implica unos deberes y unos derechos de un ser superior a los demás.

Él habla de lo que hablaban en Inglaterra en el siglo XIX,

que es de la carga del hombre blanco.

Y en un momento dado, cuando habla del imperio, dice, algún bien hicimos.

A mí no me gusta nada, porque además, historiográficamente,

creo que no se sostiene hablar del imperio español.

España nunca fue un imperio, ni de colonización,

porque la colonización es un fenómeno propio del siglo XIX.

por eso me gusta hablar de descubrimiento y fundación

porque de la América Española

que además era corona de Castilla

nunca fue un imperio

nunca España nunca tuvo pretensiones filosófico-políticas

de que aquello fuera un imperio

aquello era corona de Castilla, sin más

un americano era como cualquier otro ciudadano

que era súbdito de la corona de Castilla

como éramos los habitantes de la Bética

o de Castilla la Novísima, pues lo mismo, exactamente igual.

Pero fíjense, si analizamos estos dos puntos de esa creencia en cierta superioridad

y de esos deberes y derechos que nacen de esa superioridad con respecto a los pueblos del imperio,

nosotros nos caracterizamos, España se caracterizó por el mestizaje

y por algo que les comentaba yo el otro día como una de las características esenciales

del espíritu español, que es la grandeza y la humildad.

Nosotros nos sabemos grandes, muy grandes,

y nuestros antepasados se sabían grandes, muy grandes,

pero la grandeza le venía de la misión, no de ellos.

La grandeza no le venía de la raza,

la grandeza viene de la misión, porque la misión es divina.

y como tal la asumieron como una misión de la providencia,

de defender y de propagar la verdad de la fe católica,

tanto en Europa como en la América Española.

Y por lo tanto, ahí lo que hay es la grandeza de la misión

junto a la sencillez y a la humildad del misionero,

digamoslo así.

Y me acuerdo que les ponía como ejemplo,

porque pienso que es así el escorial, San Lorenzo el Real del Escorial,

que es un monumento realmente grandísimo, es grandísimo, es sublime,

y sin embargo es muy modesto, es casi piedra toscamente tallada,

de la sierra, granito cárdeno de la sierra, sin apenas decoración,

esa es la grandeza y la humildad, que es todo un símbolo del espíritu español.

La patria, por lo tanto, me parece que ilustra este contraste con lo que piensa C.S. Lewis

sobre lo que es la patria, y la patria la tenemos que entender, o creo que debemos entenderla,

como eso, como la conformación de un espíritu, del espíritu español,

y conformación por parte de la nación, la nación que es esa trayectoria histórica

que constituye la identidad de una comunidad humana, de un pueblo,

en torno a una misión, que es, como decíamos,

la tarea que España asume, de parte de la Providencia,

de defender y propagar la fe católica.

Y la defendieron nuestros teólogos, ya lo comentábamos el otro día,

el concilio de Trento, que es el concilio después de la reforma protestante

que hace la Iglesia Católica, el Concilio de Trento está protagonizado

por todos nuestros teólogos de la Escuela de Salamanca.

Y el pensamiento de la Escuela de Salamanca es de una riqueza

y una profundidad extraordinaria.

El espíritu español lo habíamos visto un poquito,

y no voy a insistir en ello, que prefiero pasar a hablar

de la cuestión del Estado, que se caracterizaba, entre otras cosas,

por esa grandeza y humildad.

quien lleva a cabo el ideal se sabe humilde

porque sabe que el ideal no es suyo

sino que es un encargo de la divinidad

y la grandeza está en esa defensa de la verdad católica

y en esa vocación de universalidad que tuvo España

de ser la nueva Roma

que llevase la civilización occidental

hasta los confines de la tierra

y luego también recuerdo una cosa

porque sobre esto hay mucha confusión.

La propia civilización occidental, ya lo comenté,

pero conviene recordarlo, porque somos griegos,

y Grecia es el descubrimiento del Logos,

el descubrimiento de que bajo el aparente caos de acontecimientos

hay un orden y que la razón puede conocer ese orden,

que ese orden procede de fuerzas impersonales,

no son divinidades, y justo con eso nace en Grecia,

lo que podemos llamar en sentido amplio, la ciencia.

el conocimiento cierto de ese logos ínsito en el ser de las cosas,

de ese orden que hay en el universo,

y el conocimiento cierto por sus causas, eso es la ciencia,

y la ciencia por definición es universal y necesaria.

Luego, si tenemos una cultura que se basa en la ciencia,

es una cultura que se basa en la búsqueda de la verdad,

sobre el hombre, sobre el mundo y sobre Dios,

de tal manera que la cosmovisión europea tiene esa pretensión de verdad,

de universalidad y de necesidad, que es la que España lleva hasta América.

Otra característica que habíamos visto, y procede de esto que les decía,

del espíritu español, es la verdad y la universalidad.

El honor y el heroísmo, esto también lo comentábamos el otro día.

El heroísmo no es que lo hayamos inventado nosotros,

el heroísmo está inventado desde el nacimiento de Europa.

El otro día veía en una conferencia que daba en el casino de Madrid

que Europa se basa, nuestra civilización,

se basa en un pequeñísimo número de principios

que fueron descubiertos por primera vez por los griegos.

Cuando hablábamos de la cultura isidoriana,

en el fondo hablamos de lo mismo que estamos hablando

cuando hablamos del nacimiento de Europa,

porque estamos hablando de helenismo, romanismo y cristianismo,

Europa nace como el encuentro de Atenas, Roma y Jerusalén,

por decirlo simbólicamente lo que esas ciudades significan.

En Grecia ya se habían descubierto de manera definitiva

esos pequeños números de principios que dan sentido a los pueblos de Europa

durante al menos diez siglos,

que es la dignidad del hombre, como tal,

hay una parte divina en el hombre la que piensa, pensaban los riegos, el ánthropos es el que sin

abandonar la naturaleza se eleva sobre ella y toda vez que el hombre es el segundo principio,

es un principio moral, toda vez que el hombre, el primero es un principio ontológico, darse cuenta

de quién es el hombre, de cuál es la grandeza de la criatura humana o del ser humano, el segundo

es un principio moral y es que el hombre toda vez que se conoce en su grandeza no debe rebajarse

ante sus propios ojos. Es decir, ahí yo comentaba la paradoja del Gorgias, vale más sufrir la injusticia que cometerla,

porque cuando cometo la injusticia me rebajo ante mis propios ojos. Y el tercer principio es este principio llevado hasta sus últimas consecuencias,

que es el heroísmo, que forma parte del espíritu español.

Miren, el alma adornada por el heroísmo, que es preferible dar la vida

antes que traicionar lo que ante mi conciencia se impone como una verdad o como un bien.

Fíjense lo que significa este principio.

Significa que existir, ser, que es el mayor bien que tengo, no es el bien absoluto,

sino que la verdad y el bien están por encima de la propia existencia.

A nadie se le puede exigir el heroísmo, pero son legión las personas que nos han precedido,

que han sido héroes, que han dado su vida por un ideal, por la verdad, por el bien,

que lo consideraban por el honor.

y fíjense el heroísmo es una cualidad del alma del alma es el alma que posee ese heroísmo

además yo es que creo que esta es la solución de los problemas de españa hoy el heroísmo y les

voy a decir por qué porque el alma que posee el heroísmo y eso forma parte de nuestro espíritu

español, el alma que posee, que está adornada con esa virtud heroica, tiene una distinción,

una soberanía, en el fondo una libertad de espíritu, que es el arma más poderosa para

enfrentarnos con el triunfo actual de las ideologías, esa soberanía de espíritu. Claro

que hay que estar dispuesto a dar la vida por ello. Probablemente a nosotros no nos va a costar la vida biológica,

pero sí desde luego la honra, el aprecio, el reconocimiento social, etc., o la comprensión de la mayoría políticamente correcta.

Eso forma parte del espíritu español, como forma parte, y también lo veíamos, un amor incondicional a la libertad, porque la libertad es el santuario de la persona humana, que ahí ni siquiera Dios entra.

Y también otra característica, pero sobre esto volveré el último día cuando hable de la modernidad y de la opción española en aquel momento, en el siglo XVI, la opción que fue española en contraste a lo que fue la opción de todos los países europeos, el antiestatismo.

Es decir, un español es antiestatista. Y ahora ya eso nos permite meternos a hablar del Estado. Y con eso terminar prontito, y si hay coloquio, fenomenal.

El Estado, ¿qué entendemos por Estado hoy?

Pues entendemos la administración política,

y entendido la administración política como esas instituciones

que son necesarias para el gobierno y el bien común de una comunidad humana.

Son necesarias, no podemos vivir sin Estado.

Eso es a lo que se le llama res pública.

Y curiosamente, la palabra Estado, siempre que la encontramos escrita,

e incluso cuando nosotros la escribimos, la escribimos con mayúscula.

Y si yo mismo en mis apuntes tengo aquí puesto Nación, Patria,

y Estado aparece con mayúscula.

Esto es curioso.

Y vamos a explicar por qué.

Lo que significa el Estado es eso, la administración política, instituciones,

necesarias para el gobierno, la organización y el bien común

de una determinada comunidad humana, lo que se llama la red pública.

La palabra tiene Luis Suárez, que trata muy bien este tema,

a mi juicio, habla también del sentido de la palabra,

en qué sentido lo utilizaban los tratadistas políticos italianos del Renacimiento.

y ellos hablaban, y de ahí procede el término de lo estato, es decir, lo establecido.

Claro, comenta don Luis Suárez que efectivamente,

ante la multiforme variedad política de la península itálica en el Renacimiento

y hasta la unificación, pues Italia siempre ha sido muy peculiar,

ha sido un conjunto de educados, de repúblicas, etc.

Y los italianos, los tratadistas políticos, hablaban por eso de lo estato, lo establecido.

En España hay un significado muy curioso de la palabra estado,

que para referir el patrimonio de los grandes nobles y de los reyes,

patrimonio que administraban para cumplir su función política, social y económica.

Perdón, política social y militar. Así se habla, por ejemplo, y lo podemos encontrar en muchos documentos, del patrimonio del Estado de la Casa de Alba, una casa nobiliaria, evidentemente uno de los títulos mayores que hay en España con todo lo que lleva consigo de posesiones, de patrimonio, etc.

etcétera, etcétera. Patrimonio que los miembros de la Casa de Alba utilizaban para eso, para cumplir su alta función social,

su alta función política y militar. Y también se hablaba de los estados del rey, lo mismo, el patrimonio del rey para cumplir su alta función.

Ya les comentaba yo el otro día que en esa sociedad española del siglo XVI, la nobleza tenía, tanto la alta nobleza como la baja nobleza, o la caballería, tenía una función social importante y además era una función ejemplar formativa.

y eran gente normalmente de grande virtud, son todos esos caballeros toledanos que pinta el greco,

que les comentaba en el entierro del conde Orgaz, está el notario mayor del reino,

están allí toda una serie de caballeros observando, admirados, el milagro del entierro del señor de Orgaz,

al que bajan San Agustín y San Lorenzo,

que están vestidos con unas casullas,

impresionantemente, sobre el fondo de esos caballeros vestidos de negro

que tenían una gran función social ejemplar,

y una función social formativa.

Bien, ese es el uso que tenía la palabra Estado en España.

Sucede una cosa en España muy curiosa y esto nos va a ayudar a entender el proceso que nos ha traído hasta donde estamos.

Entre los años 1900, ahora estoy hablando del régimen del general Franco, entre los años 1985 y el año 1969, en que definitivamente se aprueba la ley fundamental, la ley 62 de 1969, de 22 de julio,

por la que se pone lo concerniente a la sucesión de la jefatura del Estado,

en el príncipe don Juan Carlos de Borbón y Borbón.

Cuando todo eso se iba gestando a partir del año 58,

había una facción importante que no quería que se hablase de reino,

precisamente porque eran sectores que desconfiaban de la dinastía.

Y entonces en todo ese proceso que es importante,

al final de lo que se habló y lo que quedó fue el Estado español

y no el reino de España.

No es que no se hable de reino, España es un reino.

Pero en todo aquel momento en que se debatía y se pensaba

sobre el futuro de España después de la victoria, de la guerra,

sobre la república, de lo que hablaremos el próximo día,

pues era importante la cuestión de la sucesión,

la cuestión en el fondo de la pervivencia de la victoria,

de la victoria de una de las dos Españas,

pero no me refiero a España capitalista, España comunista,

sino a esa España que se opone o que opta por la mentalidad

del pensamiento antiguo y medieval frente a la modernidad,

pues al final se habló como alternativo de reino

de la palabra Estado español.

Y fíjense, esto es importante,

porque el Estado es un accidente, lo he dicho,

el Estado es la administración política de una determinada comunidad,

y los hombres necesitamos de una organización política

porque somos animales sociales,

y necesitamos, existe el bien común al que se debe plegar el bien individual,

y el Estado tiene que ser garante de la paz,

y tiene que ser garante de ese bien común,

y de la distribución justa de la riqueza, etc.

Esas son las instituciones que se ordenan al gobierno de una comunidad

pensando en el bien común, esto es muy aristotélico,

ahora lo veremos después un poquito,

pero el Estado, por lo tanto, es un accidente,

es una cuestión accidental,

es un modo de organizar una determinada comunidad,

pero lo sustantivo de la identidad de esa comunidad,

no viene por el Estado, sino que lo sustantivo es la nación,

la nación es lo sustantivo, ya les recordaba el otro día,

pero no me importa volver a recordarlo,

porque no están ustedes muy familiarizados con el lenguaje metafísico,

pero la sustancia es lo que es, lo que permanece,

más allá de los cambios de un individuo.

Yo soy el mismo, les decía cuando nací que ahora,

y les aseguro que si me vieran recién nacido y me vieran ahora,

no me reconocerían.

¿Por qué? Porque ha habido muchos cambios,

como el paso del tiempo, soy un ser vivo, sometido al tiempo,

sin embargo, soy el mismo, hay algo que permanece en mí,

porque yo soy una sustancia,

y todos los cambios que he experimentado son cambios accidentales.

Pues mutatis mutandi, si aplicamos esto a estado y nación, la sustancia que es la que da identidad a una determinada comunidad humana es la nación, es decir, aquella trayectoria histórica es un ente contingente, histórico-cultural, cierto, pero tiene una esencia y en tal esencia o naturaleza es invariante.

y es esa trayectoria histórica, reconocible y estudiable

que constituye a una determinada comunidad

y que tarda mucho tiempo en gestarse en la historia,

aunque siempre ha estado caracterizada por esa defensa de la fe católica,

no otra cosa fue la reconquista.

y estamos hablando del año 711, de un godo que una cueva ha guardado en la montaña, recuerdan el poema de Quevedo.

Entonces, este proceso que se ha verificado y al cual no es ajeno todo el problema de la sucesión a la jefatura del Estado,

es decir, de la perpetuación,

o si lo que estaba en juego era la continuidad o la transición del régimen, del movimiento,

y luego lo que estaba más en juego, o subyacente, era la victoria.

Luego la historia nos ha demostrado que esa victoria ha sido invertida,

pero de eso hablaremos el próximo día, porque me parece que es un tema interesante,

muy interesante, y es un tema políticamente muy incorrecto, del que van a oír hablar en ningún lugar,

y que yo creo que hay que hablar de él, hay que hablar de él.

Pues lo que ha sucedido, fíjense, si la sustancialidad de una comunidad es la nación, que es su identidad,

y el accidente es una forma de organización política, oye, que puede ser el régimen constitucional,

o que puede ser y que fue el régimen del general Franco,

o que puede ser y que fue la monarquía hispánica.

Esos son accidentes contingentes,

distintas formas que los hombres tenemos

para organizar esas instituciones que son necesarias para el bien común.

Ya está.

Y eso es lo que legitima a cualquiera de esas instituciones.

El proceso que hemos experimentado, que se puede ver aquí, es lo que yo llamo la sustanciación del accidente,

lo que se ha sustantivado es el Estado, y la accidentalización de la sustancia, es decir, la nación,

y de ahí el olvido de la nación del que hablaba antes.

A mí esto me ayuda a comprender por qué ha pasado lo que ha pasado.

Fíjense, luego el Estado, el Estado moderno, cuando yo digo antes,

el espíritu español es antiestatista, ¿de qué estoy hablando?

Del Estado moderno, el Estado moderno que no es, ni muchísimo menos,

de esto nos hablará la profesora Martínez Cicluna,

no es ni mucho menos la monarquía hispánica, es otra cosa,

el Estado moderno nace de los reyes absolutos,

y entonces nace el fin del antiguo régimen,

donde el poder absoluto pasa de los reyes al Estado,

y el orden moral pasa de fundarse en la naturaleza

a la cual estaba sometida la monarquía hispánica,

del orden moral natural,

al cual está sometido por doctrina isidoriana

la monarquía hispánica, ese orden moral pasa a la voluntad popular.

Y entonces, además hay una confusión entre democracia y sufragio universal.

La democracia, tal y como yo la entiendo,

y creo que se puede entender así muy bien en teoría política,

es la capacidad que tiene el pueblo de parar,

el poder, la autoridad constituida,

el poder legítimamente constituido,

porque el poder con mucha frecuencia tiende a abusar.

Y entonces, pues eso eran las cortes,

los reyes de España, de las Españas,

se sometían a las cortes de Aragón, a las cortes,

es decir, esas cortes, que eran la representación del pueblo,

tenían la capacidad de limitar los excesos del poder.

Y la monarquía, el poder constituido, el poder del rey,

se sabe además que tiene clara conciencia

de que está sometida a ese orden natural.

La ley está sometida al orden natural.

Y eso fue también así en la antigüedad, en Grecia y en Roma.

Miren, en Grecia, la polis,

y lo que decía, esa confusión que hay entre democracia y sufragio popular.

Esto lo veo, me pone negro,

cada vez que hay elecciones y enciendo la televisión por curiosidad,

de ver cuál es el resultado que ha salido, por curiosidad e interés,

pero es que siempre dicen la misma tontería,

hoy se ha celebrado la fiesta de la democracia,

mire usted, eso no es la fiesta de la democracia,

eso es una soberana tontería lo que usted está diciendo,

la fiesta de la democracia, ¿tengo yo poder ahora mismo

para enfrentarme a los abusos de poder del Estado?

¿Eso es la fiesta de la democracia?

eso es la fiesta de la democracia,

¿tengo yo ahora mismo poder para enfrentarme a los abusos

de una legislación que impone una manera de pensar

frente a la libertad de espíritu?

Eso es democracia, eso es democracia,

no sufragio popular, venga hombre,

el sufragio popular es un ente, una manera contingente

de organizar una determinada sociedad,

No es un absoluto, ni muchísimo menos es un absoluto.

Al menos yo lo veo así.

En Grecia, en Atenas, que inventaron todas estas cosas

y que las pensaron mucho precisamente por su vocación

de hallar el orden depositado en el ser de las cosas,

tenían el concepto de polis, como una comunidad humana.

Una comunidad humana que, aunque asentada en un territorio,

era independiente de él.

Es decir, Grecia pone el acento de la polis en la comunidad humana, no en el territorio.

Esto es importantísimo. España no es un territorio. Nunca. No, no es un territorio.

Y fíjense, en Grecia era un fenómeno conocido que las poblaciones migraban hacia otros lugares,

desde Atenas migraban y fundaban otras ciudades dependientes de la metrópolis,

que significa la ciudad madre.

La palabra metrópolis para nosotros ahora significa otras cosas.

Y esto mismo, Roma conserva lo esencial de la polis

y acuña el término de res pública, cosa pública,

que es igual o que entiende como el bien común como meta de toda acción política.

Y ese bien común, a su vez, está fundado en lo que las cosas son.

Y luego hablaré un poquito de esto.

En Roma también tenemos la noción de chívitas, los miembros de esa comunidad,

que está caracterizada por el derecho. Eso es Roma.

y el bien común como meta de toda acción política,

que para Roma era la grandeza de Roma,

hasta tal punto que hay acciones heroicas en la historia de la antigua Roma,

como la de Marco Atilio Régulo,

en donde da su vida antes que la grandeza de Roma, el bien común,

lo que era considerado ante la conciencia como un bien

que se imponía ante la conciencia.

Fíjense, lo del derecho romano, aquí hay juristas,

que seguro que de esto saben más que yo, pero lo del derecho romano también merece una pequeña meditación.

El de nosotros, que nuestro código civil es el código civil napoleónico, es decir, que es heredero de esa modernidad de los países de Europa,

establece en su artículo número uno, esto todavía me acuerdo cuando yo estudié derecho, primero de derecho estudié, luego me fui a filosofía,

establece que las fuentes del derecho español son la ley, la costumbre y los principios generales del Estado, del derecho.

Esto no era así en Roma. En Roma el derecho lo que hacía era sancionar la costumbre,

es decir, que la ley nacía de la comunidad humana.

Esta inversión sutil, pero muy eficaz, es la que lleva al Estado totalitario ahora

a utilizar la ley como un medio de ingeniería social,

para cambiar el modo de pensar de los súbditos del Estado,

a los que llaman, eso sí, ciudadanos.

La ley, la costumbre y los principios generales del derecho.

Ahí ha habido una inversión con respecto a la noción de derecho romano,

y los romanos son los inventores del derecho.

y esa inversión procede justo de esta idea de la modernidad

de la que hablaré el último día.

Termino ya.

Tanto en Grecia como en Roma, como en la monarquía hispánica,

la legitimidad viene de la sumisión del poder

a las leyes emanadas de la propia comunidad

y a las leyes emanadas de la naturaleza.

Y les explico por qué.

Y esto es muy importante para comprender España.

muy importante a mi juicio, porque somos griegos, porque España en Europa, si analizamos la evolución

del pensamiento europeo, nace en Grecia, síntesis de Atenas, Jerusalén y Roma, se desarrolla en la

Edad Media y tiene un momento de crisis en el Renacimiento, y la crisis que da inicio a la

modernidad la definimos como secularización, separación entre lo divino y lo humano, fíjense

si el encuentro entre Atenas y Jerusalén, que constituye nuestra cultura, supone el encuentro entre fe y razón,

que son las dos alas a través de las cuales el espíritu se eleva al conocimiento de la verdad,

no la confusión, eso es el Islam, esto es otra cosa, el Islam confunde fe y razón, y fe y orden político,

no, no, no, aquí no, fe y razón, se distinguen, pero no se separan,

Eso es lo que constituyó a los pueblos de Europa, hasta pasear por nuestras ciudades y contemplar sus monumentos.

Sin esa vinculación, sin esa relación entre fe y razón, no podemos entender nada de lo que vemos,

ni podemos entender nada de nuestra historia.

Lo que pasa es que esto no suena muy raro ahora porque el proceso de secularización,

al final lo que ha hecho es matar a Dios y desterrar la fe de la cultura.

Y claro, si nosotros lo vemos desde aquí ahora, esto no suena rarísimo,

pero no se puede juzgar la historia con las categorías presentes, esto es un error enorme, y además una injusticia, pues como digo, tanto en Grecia como en Roma como en la monarquía hispánica,

La ley está legitimada por apoyarse en la naturaleza humana.

Y la ley no es la arbitraria norma en la que se ha convertido la ley positiva.

Hay clara conciencia de un derecho natural al cual la ley no puede contravenir.

Y cuando esa clara conciencia existe, la ley injusta no se cumple y debe de no cumplirse.

no debe cumplirse la ley injusta

esto te puede costar caro

totalmente cierta

pero una de las cuestiones que más me preocupa

a mí ahora mismo, ya me callo

sobre eso volveremos el próximo día

con esa

pérdida, llamemos de España

a partir de 1700

esa pérdida de España

a partir de 1700

y que llega hasta nuestros pies

pero lo que les decía

es que esto me parece que es muy importante

saber

que la legitimidad del poder y de la ley

no le viene dada por sufragio universal,

sino que le viene dada por la naturaleza humana,

por la verdad depositada en el ser de las cosas.

Si hemos renunciado ya, a partir de la modernidad,

a ser griegos y a ser medievales,

ese momento que es el esplendor propiamente

de la identidad de Europa y de la identidad española,

pues entonces vivimos situaciones realmente difíciles.

Realmente difíciles.

No soy un pesimista, pero creo que hay que mirar la realidad con realismo

para que nuestra acción sobre ella sea eficaz y médica,

y no solo ortopédica, que trate de paliar síntomas,

sino que vaya a la raíz de las causas de nuestros males.

Que por otra parte es fácil, porque una sociedad construida sobre la ficción

tiene un recorrido muy corto.

Lo estamos viendo ahora, ¿no?

Con leyes absurdas, como la ley transgénero de la que están hablando todo el día,

y de los deportistas que se apuntan, que se hacen mujeres y se apuntan.

Esto es insostenible.

en los equipos femeninos, o aquel campeón de natación,

o el pichichi de la comunidad de Madrid,

de fútbol femenino es un varón,

y marca goles como nadie.

Sí, vale, jiji, jaja, pero ¿cuánto puede durar una sociedad

que no se fundamenta sobre el sentido común?

Pero para eso tenemos que saber, y creo que es bueno saber y pensar,

como animales racionales que somos en un momento en que se ha olvidado la nación,

cuál es la identidad de la nación española, porque esa es mi identidad.

Y como decía el primer día, esa es la contribución de España hoy al mundo,

y esa debe ser nuestra contribución al mundo.

Bueno, termino ya, que son y 25. Muchas gracias.

Gracias.

Querido Ramón.

Me voy a poner con usted para dirigir, más que para dirigir, para señalar...

¿Te vas a sentar ahí?

Sí.

Venga, pues yo me siento ahí contigo.

Ahora me voy a decir que surja un diálogo entre dos.

Conferencia ante yo.

Tú y yo discutimos mucho sobre algunas cosas.

Sí, es muy divertido.

Pero hoy no voy a ser yo el que pregunte.

Hablo la veda al público.

Si nadie pregunta, yo empiezo alguna pregunta y luego surgen.

Pero sí me gustaría que yo, que hablo siempre con Sanchez Parencial, no sea el que lleve el coloquio.

¿Alguien tiene alguna pregunta, comentario?

Yo un comentario, ¿no?

Y es...

Jorge.

La situación pinta mal.

Y no es lo pinta mal desde el punto de vista interno, ¿no?

España, sino Occidente y el mundo.

porque hoy en día estamos viendo

lo que está pasando en Asia,

África,

realmente es preocupante

de cara

al mundo que viene, donde hay

una serie de otras culturas que no tienen

a ver con la nuestra, y la nuestra

se ha debilitado tanto que

frente a esas, pues va a haber muchos problemas.

Hay un problema

que estamos viendo en los geopolíticos muy importantes.

Entonces, bueno,

eso es el que al final

no solo es un tema de una debilidad interna,

sino también genera una debilidad de cara a la supervivencia como nación,

de cara a un mundo tan cambiante y tan violento, que realmente preocupa.

Y entonces, todo esto para mí es bastante claro, ¿no?

Pero lo que preocupa es, ¿vale? ¿Cuáles son esas acciones que debería cometer esta nación

para volver a ser la nación que debe ser de cara al pueblo?

Y si eso tiene un camino pacífico, que sería astudas.

Claro, lo estamos viendo, la violencia es generalizada, aunque no sea una violencia bélica en el país,

pero cuando se matan a los niños, a los abuelos, o se cambian, o cuando uno pierde su libertad,

llega un momento que si el español ama la libertad, entonces el español debe estar a punto de levantarse,

de la silla por lo menos.

esto que dice Jorge lo he pensado muchísimo

y te agradezco mucho el comentario

es un problema de la cultura europea

no solo de España

la cultura europea tomó

una determinada trayectoria

con la modernidad

que es

esa separación entre fe y razón

en el fondo es

el grito de San Juan Pablo II

Europa sé tú misma, redescubre tus raíces

aquello que te hizo grande

y que te hizo un benemérita de todos los bienes que le distes a muchos pueblos.

Eso ya no se puede decir hoy, pero efectivamente la modernidad tomó una opción,

y esa opción que fue la confianza en la sola razón para organizar el paraíso en la tierra,

al final a lo que nos trajo fue a los grandes desastres del siglo XX,

y a una situación actual que es lo que llamamos postmodernidad,

por eso yo digo que la posmodernidad es la modernidad llevada hasta sus últimas consecuencias,

no es nada contrario a los principios que inspiran la modernidad,

el hombre desconfía de la razón para alcanzar la verdad.

Y entonces, claro, es el triunfo de las ideologías, y aquí es donde estamos,

porque no podemos vivir sin certezas sobre lo que son las cosas alrededor nuestro.

El triunfo de las ideologías que se imponen violentamente,

No solo con la fuerza de las armas, sino con la fuerza de la violencia a la conciencia.

Ahora mismo estamos sufriendo violencia de conciencia.

Estamos sufriéndola. Yo no tengo la libertad en clase, lo hago,

porque gracias a Dios, y no es mérito mío, pues tengo una enorme libertad de espíritu.

Y lo hago, pero cualquier día seré denunciado por mis alumnos,

ante el defensor del alumno, por decir ciertas cosas, como digo, en clase,

y entonces caerá todo el peso de la ideología políticamente correcta sobre mí y sobre mi futuro profesional.

De esto estoy cierto, que mi fin en la universidad será traumático, lo sé, pero bueno, no me voy a callar ni debajo del agua.

¿Por qué no? Pero esta es la situación en la que estamos y Europa corre el riesgo de colapsar.

Esta civilización europea, que nació en el siglo II o III de nuestra era, corre el riesgo de colapsar.

Ha habido muchas civilizaciones que han caído y la nuestra puede ser una de ellas.

No pasa nada, bueno, no sé si pasa, yo creo que sí pasa, porque Europa efectivamente es un bien

y la cultura europea es un bien cultural, es un bien para los hombres, porque la cultura perfecciona al hombre.

La cultura, Santo Tomás la define de manera preciosa, creo que lo cite aquí,

son las artes y las ciencias, usos y costumbres,

que contribuyen a la perfección del hombre, que es su felicidad.

La cultura juega un papel en la perfección,

y el hombre es un ser perfectible porque es libre,

en la perfección de los hombres, que comparten una cultura.

Entonces, claro, cuando esa cultura ya no contribuye a la perfección del hombre,

que es su felicidad, pues pierde su razón de ser.

y efectivamente Europa

cada día más es un parque temático llamado Europa

donde recibimos, pues sí, porque tenemos curiosidades artísticas

verdaderamente maravillosas

pero estamos de parque temático

¿cuál es el papel de Europa en el mundo?

a mí me preocupa lo mismo que a ti

lo que pasa es que también es verdad

que la historia nos va a traer, o puede que nos traiga,

ciertos acontecimientos a los que nunca hemos pensado mi generación,

la de mi padre sí, los conoció,

ciertos acontecimientos muy dolorosos y traumáticos,

que sean catárticos, purificadores.

nosotros no hemos conocido eso y nos cuesta muchísimo trabajo pensar en eso

porque hemos nacido en tiempos de paz

y hemos pensado que esa era la paz perpetua

y ahora estamos viendo que de eso nada

y que no solo Europa sino toda la cultura occidental

pues está tambaleándose frente a potencias emergentes

que tienen una concepción del hombre

del mundo de Dios y del tiempo totalmente distinta a la nuestra.

¿Qué puede salir de ahí? No lo sé.

Y además, nos consideramos políticamente correcto integrarlas.

Sí.

Básicamente, meter el logo en el gallero.

Sí, sí, la situación es inquietante, estoy contigo.

Yo quería poner un punto de, no sé si de optimismo,

pero sí para enfocar el tema

un poco distinto

precisamente la historia lo que nos enseña

es que

si en vez de mirar

nada más que nuestra realidad actual

vamos a decir

del siglo XIX y XX que es el que estamos viviendo

a partir de la revolución rocciosa

y todo el tributo

de la razón y el racionalismo

que es lo que nos ha llevado

a progreso

muy importante

en Occidente y en el mundo, tenemos que salir un poco de ahí y mirar la historia.

Y a la vez también salir un poco de España y también mirar la historia.

Y ver qué ha pasado con España en la historia y ver qué ha pasado con la historia de la humanidad.

Y lo que ha pasado con la historia de la humanidad cuando la miras con buena perspectiva

es que nosotros pensamos que hoy estamos decalentes, pero no es verdad.

seguimos hablando de los griegos

y estos pensaban hace 20 o 30 siglos

y seguimos con sus fundamentos

y seguimos hablando de los romanos que teóricamente fracasaron

pero son el fundamento de nuestra organización

política y de derecho

¿qué quiero decir con esto?

que la historia de España se ha forjado a base de lucha

pero también con un respaldo de la providencia clarísimo

y cuando ves la actuación de la providencia

a lo largo de la historia de España

como digamos

como punto de apoyo para

para la providencia

para poder extender

la verdad y el bien

en el mundo

ya no es solamente España

es que tú pienses en España

piensa en la influencia de España en Europa

porque los ingleses y los franceses

siempre se han mirado

en nosotros, en los españoles

siempre ha sido su referencia

es más, su referencia favorita

porque los principales hispanistas

son ingleses, por ejemplo

porque la construcción del imperio

inglés es porque nosotros somos

imperios, no como los españoles

y la extensión de España

por el mundo, con la humildad que tú explicabas

porque somos

mezclados ya, o sea, aquí no hay

clasismo, o sea, no hay

clasismo, porque éramos

celtas, iberios, godos

romanos

y eso

está en nuestra naturaleza

y no está en la naturaleza de los países del norte

que son todos ellos

con todo el cariño

pero bárbaros

estoy de acuerdo contigo

plenamente

cuando desenfocas en la realidad actual

cuál es la posición de España

y todo esto que nos están intentando

inculcar estos políticos

yo lo veo

como una enfermedad

de la que nos estamos vacunando.

No sé quién era, me parece que era

un político alemán que decía

si será fuerte España, que los españoles

se estén intentando cargar y no lo consiguen.

Sí, quién lo decía, era Bismarck.

Que es un pueblo indestructible.

Porque ellos...

Ellos mismos quieren destruirse y nunca lo han conseguido.

Lucha, lucha, lucha, lucha.

Es que hasta el día de hoy sigue siendo lucha

porque en el año 92 descubrimos los deportes

y estamos en el plan de

¿a qué quieres que te gane?

porque soy español

porque es que ganamos hasta el badminton

¿sí o no?

con los medios que ponemos

que si pusiéramos los medios que ponen los indios

en el deporte, vamos

aquí no nos tose nadie

no es más tu ejemplo

pero quiero decir que no perdamos la perspectiva

del papel de España

en la historia

ya no solo de Europa

sino del mundo

y que la va a seguir teniendo

No, no, no, está muy bien.

Ya os comenté que a mí me consuela mucho

la gran promesa del sagrado goleazón de Jesús

a Fray Bernardo de Hoyos.

Reinaré en España.

¿Y la Virgen?

¿Es la Virgen actual en España?

España y en Estadamérica.

Tierra de María.

Eso es así.

eso es así

hay una presencia actual

muy poderosa

que es la de

proyectarnos hacia el futuro como

irremediablemente una colonia de otros

por ejemplo de China

no, pues dentro de 50 años seguro que todos somos chinos

porque

es posible

que suceda, no sabemos que es posible y que no

pero tiene Europa y tiene España

una pretensión de superioridad cultural

que haría que eso fuera imposible

hipócritamente

Hay una pretensión de que España y Occidente, España, tengan una superioridad cultural que hace que nuestra civilización sea más potente.

Yo creo que no tiene China, por ejemplo.

Yo creo que es un multiculturalismo que hablaba Jorge. La integración es que no, es que todas las culturas son igual de válidas.

Entonces, pues la meta de ellas es un bien.

Pero ese multiculturalismo obedece una razón ideológica.

surgida de la deriva de la modernidad,

objetivamente nuestra cultura no es superior,

sino que dice más verdad.

Entonces, como cualquier proyecto humano

que no está fundado en la verdad es quimérico,

pues entonces cualquier proyecto humano

que a diferencia de eso esté fundamentado en la verdad

no es quimérico, es el único realizable.

Lo que pasa es que esas quimeras pueden tardar mucho tiempo en mostrar su...

Por otra parte, China, yo es que no lo conozco bien, pero también he pensado siempre que China está occidentalizada no por el cristianismo, sino por el comunismo.

El comunismo no es oriental. El comunismo lleva tras de sí la cosmovisión judaica.

y eso China, no sé cómo, no conozco China, pero sí conozco el comunismo y lo que es,

entonces, oye, de alguna manera China está occidentalizada,

en esa peor versión de la modernidad que fueron las utopías ilustradas,

ilustradas, de la cual el comunismo es paradigmática.

Pero no lo sé.

Me acuerdo que en una ocasión, hablando de estos temas,

le preguntaron al recién elegido Benedicto XVI,

Ratzinger, intelectual como la copa de un pino,

y le preguntaron por él, ¿a dónde vamos?

Y él dijo así muy humildemente, no lo sé.

No lo sé.

Y fíjate si ese tío ha pensado, ¿eh?

No lo sé, así porque hablaba así muy bajito, ¿no?

No lo sé, un hombre muy humilde, ¿eh?

Eso te nota desconcierto.

Sí, desconcierto.

¿Cómo querer mojarse?

No, no, no, no creo que fuera no querer mojarse,

sino perplejidad ante la coyuntura

y ante lo que está tomando Europa.

Perplejidad, desde luego.

Sí queda eso, y estoy contigo, y te agradezco mucho que lo hayas dicho.

Y luego queda otra cosa que a mí también me ha hecho mucho pensar, Jorge, que estoy contigo.

El español de repente reacciona de manera inesperada, cuando menos lo esperas.

Porque hay más sombra la pasividad de la sociedad española

ante los verdaderos abusos totalitarios que estamos sufriendo.

y ante la violación arbitraria de derechos.

El próximo día hablaré, la damnatio memoria del general Franco,

es una cosa...

Yo hoy tengo menos derechos que el día que le impidieron a su familia enterrarlo donde quisiera.

Ahí se viola un derecho.

Parece que a mí no me importa porque no es mi abuelo.

Pero ese día yo perdí seguridad jurídica.

Y esto está pasando con toda la legislación positiva.

Hasta donde... y nadie protesta, ¿eh?

Pero date que el día menos pensado surge la fierté española, como dicen los franceses, con admiración.

La fierté española.

Y veremos a las ratas huir del barco.

También es verdad que es difícil porque hacia quién se dirige esa fieleta.

Porque el poder hoy es etéreo, no puedes dirigir esa fieleta contra Pedro Sánchez,

pero Pedro Sánchez no es más que un título.

Entonces, el tema no es el espíritu español y su propensión a la rebeldía y todo eso.

¿Hacia quién se dirige eso?

Porque el poder es etéreo, está de concentraciones multinacionales,

en burócratas que no rinden cuentas de nadie,

yo creo que eso es lo más preocupante del asunto.

Pero Sánchez al final,

quien le suceda,

responderá a los mismos intereses

de las mismas personas.

No lo sé.

Pero es fin a tu...

No sé yo...

Me consuela saber que

hasta donde llega mi mano es donde llega mi responsabilidad.

Y la tuya, Julio.

Tú estás haciendo un gran bien con tu editorial.

Yo intento hacer un gran bien con mis clases a mis alumnos.

Hasta ahí llego.

Algún día a lo mejor también me voy a hacer barricadas.

No lo sé, es posible.

Es posible que cuando me arte mucho me vaya a hacer barricadas.

Ahora, mi cuñado me dice el otro día,

No quería decirte nada, Ángel, pero quieren prohibir fumar en el coche.

Es mi coche, hombre, tío.

Pero vamos a ver, pero vamos a ver.

¿Hasta dónde vamos a consentir?

¿Hasta dónde vamos a consentir?

Pues ya ha ocurrido en la universidad.

La intromisión en nuestra libertad.

Pero bueno, hombre, ¿esto qué es?

No sé, yo puedo comprender la génesis del proceso, y creo que es importante comprender la génesis del proceso para que nuestras soluciones sean...

Por eso, yo tengo 58 años, acabo de cumplir, me quedan 10 años para jubilarme.

Cuando era un joven profesor, me importaba muchísimo mi temario.

Ahora solo me importa una cosa, que mis alumnos tengan sentido común.

Nada más. Es decir, que sentido común. Las cosas son algo, realismo básico, y mi pretensión de conocerlas con verdad es legítima y posible.

Es que no pretendo enseñar nada más. Nada más.

ese sentido común

que falta por cierto

pero ya lo comenté

falta que también

y estoy contigo, hay una España oficial

que es la de los medios de comunicación

que es la versión oficial

de la hispanidad

pero hay una España real

que yo la veo en provincias muchísimo más que en Madrid

donde la vida

es muchísimo más espontánea

y sana

donde tú vas paseando

y es frecuente ver familias con un montón de niños.

Yo vivo en el barrio Salamanca y cuando salgo, lo que es frecuente ahora,

que es curioso, es ver mascotas en carros.

¿Cuánto le queda a una sociedad que pasea un perro en un carro?

De verdad, son millones de años la evolución para dotar al perro de almohadillas

perfectamente adaptadas para correr por el suelo,

yo estoy descalzo, el animal humano está descalzo,

desde el punto de vista morfológico, los perros no,

y van en un carro, tío, y yo de verdad lo veo y digo,

pero ¿cuánto tiempo le queda a esto?

¿Cuál es la siguiente?

Quizá la respuesta posible a Julio es que,

como el poder es etéreo y no se puede atacar,

y entonces la fiereza del español que se levanta no tiene un sujeto al que atacar,

eso está vinculado en el futuro a que vienen momentos de catarsis.

Entonces quizás la reacción española no sea tanto de destrucción como de construcción ante la caída del mundo que conocemos.

Esa es la esperanza de la que hablamos el otro día.

¿De aquí, de los pueblos españoles de América?

Mira, es que ahí está nuestro hijo, que es más joven que nosotros.

Lo que pasa es que España, esto me lo dijo a mí una vez Monseñor Cañizares,

dice, España es objetivo prioritario de la ingeniería social entre los países de Europa,

porque lo que pasa en España se traslada a los países de América.

España sigue siendo una referencia cultural para toda América.

Por más que las instancias negro legendarias estén tomando vigor

a causa de intereses políticos e ideológicos,

pero España sigue siendo una referencia cultural para América.

y eso, wow

ahí hay una nación

española

muy joven

y llena de vigor

es posible que

y a lo mejor, y estoy contigo Ramón

el papel de España es

ya lo fue

reserva espiritual de Occidente

en el mejor sentido de la palabra

para que cuando todo esto

los imperios caen

Cuando todo esto caiga, seamos como los monjes irlandeses, que cuando cayó el Imperio Romano guardaban los textos de la antigüedad clásica.

Y de ahí fue posible el renacimiento carolingio. Y de ahí nació de nuevo Europa después de la caída del Imperio.

y eso lo guardaban los monjes irlandeses y algunos otros cenobios.

A lo mejor esa es la labor de España, o el papel que le tiene previsto la providencia, como tú decías.

No lo sé.

Más preguntas. Una pregunta más.

¿Quién se anima? ¿Alguna aclaración o alguna cosa?

En fin.

Anímense, última.

La única bandera que ondea en todo el territorio español

es la del corte inglés.

Con esto he gozado, es buenísimo.

Eso es verdad.

Pero fíjate, oye, luego hablamos de eso.

Un español puede quemar su bandera.

Yo puedo quemar mi bandera y no quemo España.

Esto no lo puede hacer un belga ni un italiano,

porque esos países que no tienen volumen de tradición y de identidad nacional

están constituidos de manera artificial en torno a una serie de símbolos,

como se construyen los nacionalismos en España,

en torno a una serie de símbolos que tratan de aunar la voluntad de sus ciudadanos,

como es la bandera, como es la lengua, etc.

Todos los países honran mucho su bandera porque son entes de razón,

meras organizaciones políticas que carecen de una dimensión fundamental

que es su carácter de nación, esto es Italia,

tú vas a Italia y el altar a la patria, la bandera,

aquí yo puedo quemar la bandera de España, que no quemo nada,

aparte que la bandera de España

probablemente sea el pendón morado de Castilla

y no esto

no pasa nada

eso solo lo podemos hacer en España

nuestra bandera no es nada para nosotros

es nuestra nación, nuestra tradición

la bandera es algo muy reciente

en Bélgica, que es un ente de razón

Bélgica, que nace en 1830

Yo conozco Bélgica, he estado estudiando allí.

Bélgica, o sea, ¿y usted qué es?

No sé, ¿no?

Hay verdad, pues eso es una bandera,

es un Estado creado artificialmente en 1830

como parte de los Países Bajos de los Augsburgo,

que ni es balona, ni es flamenca,

es su banderita y ya está ahí todo el mundo.

Como sucede con los estados en África, por ejemplo, hechos con Escuela y Cartagón.

O con cualquier estado.

Sí, sí, sí. Con esos países que les falta una dimensión sustancial, que es la nación.

Ahí está.

No hay nada dentro del cascarón.

En fin, pues nada, muchísimas gracias a vosotros.

Gracias.

Gracias.

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