Nº 6Conoce EspañaLección 8 de 8

Vídeo 6ª sesión

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Transcripción del vídeo

¿Qué es la historia de Conoce España?

vuelva a presentar, como ya le conocemos, y para poner ese broche final a este descubrimiento

de lo que es España. Sobre todo un broche final no por cerrar la pregunta que ha quedado

todavía abierta, sino sobre todo por plantear qué preguntas merece que nos hagamos una

vez estudiado la esencia de la historia de España. Así que, sin más preámbulo, nos

dejo en manos de nuestro apreciado conmigo.

Muchas gracias Ramón y gracias a todos ustedes por su presencia.

Ya clausuramos hoy este ciclo de Rafa España que agradezco muchísimo

y agradezco muchísimo la invitación que me ha hecho Virtus a través de Ramón

para estar aquí en unas cuantas sesiones que he compartido con vosotros.

Ayer no pude estar el martes pasado en la conferencia de Fernando Paz,

pero la he oído porque me la ha pasado muy amablemente Pelayo.

Y justamente me hace gracia porque coincidimos, yo tenía preparado una cosa que he citado

y que quiero comentar ahora.

Y lamento no haber podido estar, pero tenía un compromiso en una clase,

en un máster online de la Universidad de Castilla-La Mancha que me coincidía en el tiempo.

Pero bueno, ya estamos aquí el último día y de nuevo voy a hacer una pequeña declaración de intenciones.

miren, lo que yo voy a compartir con ustedes o con vosotros, como queráis

lo que voy a compartir con ustedes son ideas, reflexiones que yo he tenido

porque siempre me ha interesado mucho la cuestión de España

Ideas para pensar España hoy

y subrayo el adverbio del tiempo hoy

A vida cuenta de la circunstancia cultural en la que vivimos, que es muy compleja y que es el resultado de todo un proceso filosófico e ideológico que comienza en el siglo XIV, que llamamos modernidad.

Y lo que voy a compartir, y lo digo porque son ideas como siempre provisionales, pero ideas y no es un pensamiento elaborado.

Algún día dedicaré mi investigación y mi trabajo intelectual a elaborar este pensamiento sobre España.

Actualmente mis obligaciones de investigación en la universidad, que se dirigen por otros cerroteros, no me permiten eso.

pero voy acumulando libros interesantes, bibliografía, voy leyendo, con la idea de que cuando me jubile, dentro de 10 años, si es que puedo,

entonces dedicarme plenamente el resto de mi vida, si es que tengo vida, y tengo vida inteligente y capaz de realizarla,

pues dedicarme a este tema de España, porque me ha interesado de siempre, y es algo a lo que quiero hacer,

y entonces ya tendré un pensamiento elaborado que hoy comparto con ustedes que no lo tengo.

miren, he traído tres libritos

este seguramente lo conozcan

La defensa de la hispanidad de Ramiro de Maestro

solo voy a leer el comienzo

porque yo me identifico mucho con este comienzo

y el comienzo del primer artículo

que dio origen a lo que luego desarrolló en el libro

¿Dónde lo tengo?

Aquí está.

Dice, España es una encina medio sofocada por la hiedra.

La hiedra no es la encina.

La hiedra es tan frondosa y se ve la encina tan arrugada y encogida

que a ratos parece que el ser de España está en la trepadora y no en el árbol.

Pero la hiedra no se puede sostener sobre sí misma.

Yo me siento como la encina, como buen español, que creo que soy, como desde luego amo a mi patria,

me siento sofocado por la cultura en la que vivo y por lo que estoy viendo en España.

Me siento sofocado como la encina, pero no muerto.

La encina es la que sostiene la hiedra.

miren, yo hoy quiero hablar de las dos Españas

que existen

y están vivitas y coleando

o al menos es lo que yo pienso

pero las dos Españas no es lo que muchas veces

en una interpretación superficial hemos entendido

por ejemplo, cuando hemos enfrentado

la España de derechas

con una concepción económica más afín al capitalismo

que desde luego a las economías sostenidas por el Estado

socialistas y comunistas

la España de izquierdas

aquella de la que creía ver Antonio Machado

cuando dice, españolito, que vienes al mundo, una de las dos Españas te la dará la saca.

Las dos Españas existen, pero a mi juicio es algo mucho más profundo

y algo que se remonta al año 1700 y al comienzo del siglo XVIII.

Miren, les he traído esto, que si puedes apagar la luz, por favor, un momento,

que Fernando, me ha hecho rique porque estaba oyendo a Fernando esta mañana, lo estaba oyendo,

y cuando estaba preparando un poquito, me he preparado esto, y citó esto, ¿no?

Y esto es muy significativo.

Nos estamos equivocados.

¿Qué pasa con este país?

Dices tú que nos equivocamos de Dios en Trento, y que en vez de elegir el Dios luterano y de los protestantes,

elegimos el Dios de Trento, de la contrarreforma,

y que ahí iniciamos ya un camino que nos ha venido llevando fuera de las corrientes dominantes en el mundo.

Estoy convencido de ello, a medida, yo soy lector de historia sobre todo,

es lo que más leo, es lo que más leo, y bueno, además soy español, lucio, he viajado,

tengo una biblioteca razonable, miro hacia atrás, digo eso te da una...

Razonable, ¿no? Tienes 26.000 libras.

30.000 libras.

Bueno, pero quiero decir que, y yo estoy convencido de que España tuvo dos,

España hemos tenido dos momentos en los cuales hemos perdido el tren de la historia.

En Trento, apostamos por un Dios diferente y en la guerra de la independencia luchamos contra el enemigo equivocado.

Son estos dos grandes pecados históricos.

En Trento porque resulta que cuando aparece un Dios moderno que dice, bueno, pues tú negocia,

trabaja, sé el ciudadano honrado, haz negocios y Dios te con buenos ojos,

bueno, y crea ese mundo, digamos, mirando al futuro, que es porque esto es imposible en los países del norte.

aquí seguimos todavía cerrados

nos quedamos con ese Dios oscuro y accionario

delata al vecino que no es buen cristiano

denuncia a la Inquisición

aquel tal, escucha el pulpo

el pulpo y todo, hijos míos

yo, ese tipo de

ese tipo de sociedad

entonces ese Dios oscuro y accionario

con el que nos quedamos en Trento

marcó ese Dios y sus ministros

marcaron una sociedad

y además los que eligieron el otro Dios

aprendieron a leer

porque tenían que leer la Biblia

mientras que nosotros no

un alfabetismo durante mucho tiempo

y ellos se alfabetizaron enseguida

aquí lo hacía el sacerdote, el obispo de Tuve

el que leía por nosotros, no dejármelo a mí

que yo interpreto, entonces el hechicero

entonces claro, eso nos hizo

acríticos, cobardes

delatores, analfabetos

ruines, civiles

y envidiosos para tantas cosas

y en la sala

ahí es nada

ahí es nada

mirad

este señor

vamos a ver

este señor

en este tiempo brazo y doblado

ya está

no me importa

este señor

es académico

de la Real Academia de la Lengua Española

quiero decir

este señor

él mismo lo dice

Mi afición ha sido, soy un lector de historia.

Tiene en su biblioteca 30.000 libros, que le dan una, entre sonrisas, autoridad, supuesta autoridad a lo que está diciendo.

Este señor de formación es un plumillas.

No ha estudiado, no es historiador, no ha estudiado nunca lo que es la teoría de la historia.

Las cosas que dice son lugares comunes que no resisten el más mínimo análisis histórico.

Este señor, como digo, académico de la Real Academia de la Lengua Española, que limpia, fija y da esplendor.

y que ahora nos dice que no tildemos el pronombre personal masculino de la tercera persona, él,

o el artículo determinado y nos invita a la propia academia a confundir y a prostituir nuestra lengua española.

Qué hermoso el español es, que con una tilde distingue las ingles del inglés.

las tildes desaparecen

es decir, este señor

es un protagonista

de la cultura española

de lo que se está haciendo

con la cultura española

por supuesto lo que dice

es una sandez

y no sostiene

el más mínimo análisis intelectual

pero

este señor

es una de las españas

mire, una de las españas

representa una de las Españas

que como digo no son las que muchas veces hemos pensado

que se enfrentaron en la guerra civil

de la que voy a hablar hoy

hoy voy a cometer muchos delitos

hoy la ley de memoria democrática

se me puede aplicar

y se ha llevado al juzgado de Guane

pero nadie va a pisar mi libertad de espíritu

nadie

no ha nacido quien pise mi libertad de espíritu

y por lo tanto de expresión

miren

Bien, para comprender las dos Españas hay que comprender qué es la modernidad. Y no voy a dar nada por supuesto, pero voy a ir rápido porque quiero dialogar con ustedes.

Mirad, la modernidad se distingue de la edad moderna. La edad moderna es un periodo de la historia y la modernidad es una postura filosófica fundamentalmente, una postura cosmológica, de una cosmovisión que como digo nace en el siglo XIV y que se instala en la cultura europea a partir del Renacimiento.

¿Y qué debemos entender por la modernidad? Lo que decía mi querido profesor de Historia de la Filosofía Moderna, don Carlos Valverde Moncientes, en este magnífico libro que se titula Génesis, Estructura y Crisis de la Modernidad.

y allí podemos leer en sus primeras páginas

lo que es la modernidad

de manera muy sencilla

lo escribe don Carlos

y dice

la modernidad

y así lo vamos a entender en este libro

es el proceso de secularización

o laicización

es decir

la ruptura

y el progresivo distanciamiento

entre lo divino y lo humano

entre la revelación

y la razón, que es lo que dio origen a la cultura occidental, fe y razón, en latín.

O si se prefiere, la lenta y sucesiva sustitución de los principios y valores cristianos que

habían dado unidad y sentido a los pueblos europeos durante al menos diez siglos por

los pretendidos valores de la razón pura. Es decir, la modernidad nace como la ruptura

entre el diálogo y el encuentro de fe y razón que había constituido nuestra cultura europea occidental.

¿Qué sucede cuando la modernidad y sobre todo su desarrollo, que es hija de la herejía protestante?

En este otro libro que les he traído, que también es un librito muy desconocido, no fácil de encontrar, muy sepultado,

que se titula La violencia y el orden y es de don Álvaro Dors, catedrático de Derecho.

En este librito se nos comenta al autor que la herejía protestante y la modernidad se identifican.

¿Qué sucede en España?

cuando estos movimientos

cuando la reforma protestante

y todo el movimiento intelectual de secularización

va comenzando su camino inexorable

hasta llegar a nuestros días

hasta llegar a la muerte de Dios

Nietzsche, ¿no?

Dios ha muerto, nosotros lo hemos matado

pero luego continúa el mundo

tal como lo conocéis

se hundirá bajo vuestros pies

y vosotros con él

¿por qué?

la cultura deja de tener con la muerte de Dios

un fundamento sólido, aquel en el que lo habían situado los griegos, un fundamento sólido en el ser.

Y por lo tanto la verdad, el bien y la belleza dejan de tener ese fundamento en el ser,

un fundamento de la vida física, para fundarse en la subjetividad.

Y eso explica perfectamente nuestro mundo, que es un mundo donde el deseo construye la realidad.

Pero bueno, ¿qué sucede en España? Pues España, habíamos visto, no voy a volver sobre ella, es una nación que se constituye a través de una trayectoria histórica y esa trayectoria histórica es la que adopta como misión recibida de la providencia la defensa y el desarrollo de la fe católica.

Y esto es lo que había dado unidad y sentido a los pueblos de España muy diversos en Brasil durante muchísimo tiempo. Eso es lo que constituye la nación y por lo tanto la sustantividad de la identidad española. Eso es así.

¿Vale? Pero ¿qué sucede? Pues sucede que en el siglo XVIII, justo en el año 1700, cuando la dinastía de Borbón, después de ganar la guerra de sucesión, cuando la casa de Austria había muerto sin herederos, cuando la dinastía de Borbón ocupa el trono de España, viene con la mentalidad moderna y trae sobre todo algo que es ajeno a la tradición española, que es la idea de Estado.

el rey de las Españas pasó a ser

o

el rey de las Españas dejó paso

a la España del rey

y eso sucede con Felipe D'Anjou

con Felipe V, con sus herederos

y con las clases dominantes

con las clases

oficialmente

élites

de la nueva España

que trae Felipe V

y entonces ahí surge

una verdadera división

en el espíritu español, que ese a mi juicio son las dos Españas.

Es decir, una España que como Arturo Pérez Reverte piensa que España se equivocó en Trento

y que debía de haber adoptado la modernidad, porque ha sido lo que cultural y económicamente

ha tenido éxito, ciertamente. Y otra España que sin embargo fue la España que promovió Trento.

Es decir, el concilio de Trento, sus protagonistas fueron los teólogos de la escuela de Salamanca, los teólogos españoles.

Y que lo que hicieron fue reflexionar sobre la verdadera fe católica frente a la energía protestante.

Y esa España de los Austrias, que hemos visto un poquito, que todavía continúa la misión de España,

que ve que su misión es la defensa y la propagación de la fe católica.

Y así en los tercios de Flandes y así en la conquista o en el descubrimiento y fundación de la América española.

Bueno, pues eso que es la identidad española, de repente la modernidad sufre que media España o buena parte de España quiere subirse al tren de la modernidad.

Y ahí es donde nacen las dos Españas, a mi humilde juicio. Ahí es donde nacen las dos Españas.

Bien, con la aparición en Europa del Estado-Nación, lo que se hace, que eso aparece en Europa y lo importa España, la Casa de Borbón, lo que se hace es que la sustantividad de la identidad que recae en la Nación pasa a recaer en el Estado.

Esto lo estamos viendo hoy en España. ¿Qué estamos viendo hoy en España? El intento de construir una nueva España desde el Estado. Una nueva España que es la construcción de una España distinta y en cierto sentido de espaldas a la tradición que le había dado identidad.

Y lo estamos viendo en un corto espacio de tiempo con la legislación que se ha promovido, que se está promoviendo en este gobierno que tenemos en la actualidad.

Los hijos no son de los padres, no existe el sexo sino la reducción del sexo al género, en fin, toda una serie de leyes ideológicas que lo que tratan es de construir una nueva cosmovisión.

De construir España desde la ley pensando que España es el Estado. Ellos piensan que España es el Estado.

porque ignora la nación. Este señor que os he traído, Arturo Pérez Reverte, yo no sé si dice eso por ignorancia o por mala fe.

Quiero pensar que por ignorancia, porque a pesar de tener 30.000 libros en mi biblioteca, ya aprendí que lectura no multa sed multum,

es decir, no muchos libros, sino muy pocos y muy bien leídos. Y desde luego si tiene muchos libros y los ha leído, no se ha enterado de nada.

probablemente por lo que digo

porque no tiene formación histórica

es un periodista

un periodista no tiene formación teórica

en nada

y es una carrera

que es una profesión

no es propiamente una carrera que tiene formación

y que ordena la cabeza

y este señor yo no sé si dice eso por ignorancia

o por mala fe

no lo sé, no quiero juzgar

pero desde luego esa España

moderna

que se enfrenta frontalmente

a la tradición y a lo que representa la identidad de la nación española.

Esa España moderna es una realidad que supongo que en algunos será de mala fe

y en otros o en la mayor parte de gente será por ignorancia.

Pero por ignorancia, culpable.

Porque es no saber lo que se sabe, pero no se sabe porque no se ha estudiado.

o bien es por mala fe

es decir, por una oposición frontal

a que la fe católica sea

el nervio que confiere identidad

a la nación española

y desde luego los enemigos de la catolicidad

están ahí, parte vienen de la religión protestante

y se amó, yo soy un hombre de fe

desde luego es enemigo de Cristo

el diablo con todas sus pompas

sin duda

bien

en España con la venida

de la dinastía borbónica

se va produciendo o se va importando

esa modernidad

esa secularización, esa progresiva

y lenta separación entre lo divino

y lo humano, entre la fe y la razón

hasta tal punto que

en el mejor de los casos, lo divino

debe permanecer en la intimidad de la conciencia

del sujeto

y no se le

reconoce ningún derecho

de tener una presencia en la vida pública.

Lo cual es absurdo porque el hombre es un ser social

y el cristiano o el católico, el hombre de fe,

es indisociable de su condición de animal social,

con lo cual todas sus acciones sociales están ceñidas

o están inspiradas por la fe que profesa.

Entonces, esto es hacer violencia, incluso antropológica.

fíjense, ya les había comentado

la diferencia, la hastía

borbónica trae el Estado

y fíjense

que le da unidad

a España

es Felipe D'Azur

que termina con las Españas, con la diversidad

del regionalismo

por eso España siempre ha sido

España, cuando digo España digo el espíritu español

siempre ha sido

profundamente antiestatista

y profundamente amante de las libertades

de las diferencias de los pueblos de España.

Uno puede amar las diferencias de los pueblos de España,

los fueros, las distintas tradiciones que tienen,

cuando esos pueblos están unidos por una misión común.

Y esa misión común es la defensa y la propagación de la fe católica.

Cuando desaparece esa misión común, pues entonces todo se afamiza.

Fíjense las diferencias.

Les había comentado, Felipe II construye el escorial,

un edificio cuya parte central es una basílica dedicada al culto divino

y luego tiene un monasterio para atender al culto divino, una universidad y un palacio en unidad.

Y Felipe V, su sucesor, ya de la Casa de Borbón, lo que construye es la granja de Saint-Defonso,

es decir, un lugar palaciego-versallisco.

Son dos mentalidades totalmente distintas.

Yo siempre digo que la Casa de Borbón nunca comprendió el espíritu de España y trajo toda esa modernidad.

Y la trajeron ellos y la adoptaron las clases dirigentes españolas.

Por eso, no tanto el pueblo, pero sí las clases dirigentes españolas.

Y así se rompe la monarquía española, la monarquía católica que habíamos visto que se constituye conforme al modelo de San Isidoro de Sevilla,

conforme al modelo isidoriado, según el cual el orden temporal justo se identifica con el orden moral natural

que procede como la fe y la religión y la iglesia, que proceden ambos de Dios.

No hay contradicción en Dios, que es creador, y por lo tanto eso es lo que está presente en el pensamiento católico

y en Europa hasta la ruptura de la modernidad, hasta que el hombre se pone a sí mismo como centro del universo,

que eso es la modernidad, y pretende esos pretendidos valores de la razón pura,

es decir, de la razón sin diálogo, sin encuentro, en ruptura con la gente.

Como digo, es un proceso que llevamos viviendo en Europa y del cual España,

o una de las España, una de las España, ha sido víctima, no ha resistido, porque la otra España sí que resistió a eso.

¿Qué pasa desde 1800 hasta nuestros días? Pues pasa que en un primer momento hay una retirada,

hay una retirada y salvaguarda de esa España. No aparece.

siglo XVIII, bueno, aparecen algunos intentos de una ilustración católica en el padre Feijóo, aparecen,

pero ahí ya la fe católica no es la abanderada de la cultura, ni es la creadora de la cultura.

Las universidades, todo eso va desapareciendo en el siglo XVIII, siglo XIX, estuvo hablando Fernando Paz del compulso siglo XIX,

de nuestro complejo. Estuve hablando, además, citando a Ortega, de eso que yo les comentaba,

de los grandes intelectuales de la época modernos, es decir, una de las Españas,

quería desenraizar a España de su historia para constituir un nuevo país con raíces ajenas.

Y ese es el intento, eso fue la institución libre de enseñanza, eso fue Ortega,

Eso fue quienes han tenido a la postre el protagonismo cultural en España. Hasta que la otra España, pues probablemente seamos 38, 38 personas o muy poquitas personas que conocen lo que es la otra España y que se saben españoles, no por esto.

Yo no soy español por esto. Esto es una tontería. Esto es una cuestión de administración política.

Yo soy español porque pertenezco a una tradición que alimenta mi espíritu y que me ofrece fecundas posibilidades de acción en medio de un mundo que me resulta hostil.

Y que me resulta hostil.

bien, como digo

esas dos España

la España moderna, la España premoderna

que opta frente a la modernidad

opta por ese

modelo o por esa

antropología que ve al hombre

y lo que de ahí se sigue, que ve al hombre

como una

como un alma racional, espiritual

creada por Dios

con entendimiento y voluntad

con capacidad de conocer la verdad

y de realizar el bien que conoce

y que a pesar de ser hijo de Adán y estar nuestra naturaleza caída, no está destruida.

Y por eso es una persona que como buen católico tiene una confianza básica en la realidad,

tiene una confianza básica en el otro.

No como Lutero y después Calvino que pensaban que el hombre está venido hasta tal punto que es incapaz de bien.

Y por eso necesita un estado todopoderoso.

porque los hombres dejados a su natural

lo que van a hacer

es barra bajadas

entonces ahí está el Estado que tiene que garantizar

para que una sociedad

y esto lo estamos viendo ahora

el Estado que se mete en nuestra alcoba

que se mete en todos los rincones

para decirnos lo que tenemos que hacer

lo que tenemos que comer

eso a un español

le revuelve por dentro

le incita a la rebelión

le incita a montar

barricadas en la castellana. Pero ese espíritu español no muere. Ese espíritu español,

fijaos, llega y llegamos a un momento que es de lo que quiero hablar hoy. Todo esto

era una breve introducción para comprender que las dos Españas no es comunismo-derecha.

No. Las dos Españas es Europa, fe y razón en latín, Europa, fe y razón en latín,

frente a la modernidad que es la destrucción de Europa, la sepon, que habían dado lugar a la cultura occidental, a la cultura europea.

Y ese encuentro entre fe y razón, que ya les comenté, les recomiendo que vuelvan a leer el discurso que da el Papa Benedicto XVI en Ratisbonne,

en septiembre de 2006, cuando visita como Papa por primera vez Alemania, el primer país que visitó fue España.

pero visita, él sabe muy bien lo que es España

salía, el otro día estuve rezando en su tumba

estuve en Roma y fui allí

y estuve ante él, le tuve gran admiración al Papa Benedicto

y en ese discurso de Ratisbona

dice algo que es profundísimo

dice que el encuentro entre la fe bíblica y la razón griega

la filosofía griega, fe y razón

que constituye Europa

y todos los logros de la civilización europea

no es una casualidad histórica

ya les comenté

que hay una intrínseca necesidad

es interesantísimo eso

es decir, que fe y razón no se encuentran por casualidad

porque la fe

cristiana, la fe católica

la pretensión de la fe católica

es la pretensión de ser

la verdadera religión

no una más en el mercado

de religiones, sino la verdadera religión

la que nace del pueblo de Israel

que es donde único

conoce la humanidad para empezar

el monoteísmo

Dios es uno, frente a los

politeísmos, de todas las religiones

antiguas

entonces eso, hay gente que lo ha estudiado mucho

pues eso como digo, eso es Europa

y eso es España, porque España es una versión

de Europa

España eligió ser Europa frente a la invasión

islámica y confirmó su identidad

esto lo habíamos visto en las sesiones

anteriores

y así llegamos hasta un momento en que esa hiedra que parece sofocada por la hiedra

es tan inatente

y llegamos a lo que quiero hablar hoy

que es a la última realización del espíritu español

de una de las dos españolas

que es la guerra española

esto que voy a decir es políticamente incorrectísimo

es una verdad muy silenciada

de la que nadie habla y que además es contracultural, porque se ha impuesto un relato cultural no verdadero,

que no resiste, insisto, un análisis histórico objetivo, pero que se ha impuesto y es esa, incluso los propios herederos de la victoria de la guerra civil,

los propios herederos de la victoria de la guerra civil se han traicionado a sí mismos

cuando han aceptado este relato de que la legitimidad democrática se interrumpe en la república para recuperarse en 1978.

Esto no es verdad.

Don Álvaro Dors lo explica muy bien y voy a contarles un poquito lo que yo pienso

y sobre todo para ver hasta dónde hemos llegado y cuál es la realidad de España hoy

y pensar en clave de esperanza.

Mira, la guerra española, tenemos que remontarnos un poquito antes, hasta el año 23,

cuando el golpe de estado del general Primo de Rivera y la dictadura del general Primo de Rivera,

que pierde el favor del rey, según hay autores que dicen, por poderes que no confiesan, pero que conocen.

Pierde el favor del rey y luego esa misma cesión que hizo el rey Alfonso XIII a ciertos poderes,

pues le costó a él mismo el trono en el año 31.

Y él huye, por Valencia lo sabemos, y se exilia en Roma.

Y entonces llega el advenimiento de la República.

En 1931, como sabemos, ¿no?

Y en 1936, me gusta hablar de la Guerra Española.

Y como digo, lo que voy a decir creo que es una verdad muy silenciada.

Porque la Guerra Española es en primer lugar una cruzada.

Una cruzada y con mártires

Es algo sorprendente

Que en medio de una Europa secularizada

En el siglo XX

Haya en una de sus partes

En este singularísimo país que se llama España

Hay una guerra de religión

¿Y qué es una cruzada?

Una cruzada y con mártires

Con muchos mártires

eso es que la propia iglesia española

ha llamado, ha dado en llamar

los mártires del siglo XX

como si la mera sucesión del tiempo

fuese la causa del martirio

de algunos hijos de España

todos pertenecientes, por cierto

a una de las dos Españas

de la que comentaba antes

ser católico era un delito

un delito castigado con la muerte

el autor de este libro

Mártires del siglo XX

como si el tiempo fuese autor

del martirio de una parte

de los hijos de España

no, el autor del martirio

es la historia, es decir la libertad

que hace la historia

no son mártires del siglo XX

es verdad que esto queda así

como muy allornado

a ese relato dominante

en el que han caído

los herederos de la victoria

la iglesia jerárquica

y parte del pueblo

que son los que

sin embargo

en el año 36

mantuvieron

esa antorcha

la jerarquía eclesiástica

unida

frente a la revolución

porque la república

lo que significaba era la revolución marxista

la república quiso hacer

desde el poder

la izquierda republicana, quiso hacer desde el poder la revolución y ya estaba repartiendo armas entre los marxistas para hacer desde el poder la revolución.

Eso fue lo que causó el levantamiento. Y lo dicen los propios republicanos.

fíjense, hay aquí una frase

que es impresionante

que cita don Luis Soares

bueno, no la tengo muy localizada

pero es un propio republicano que dice

ellos advirtieron que se adelantaron a nosotros

cuando íbamos a hacer la revolución

para evitar la revolución hecha desde el poder

y eso lo dice un republicano de Madrid

Y ese fue el alzamiento del ejército. Un ejército que no tenía rey. Es decir, que pudo hacer primar el honor sobre la disciplina.

Porque el jefe natural del ejército español es el rey, teniente general de los cuatro ejércitos.

el rey estaba fuera

y ese ejército tuvo en ese momento

primar el honor

sobre la disciplina

y ese es el ejército que se levanta

pero ¿por qué se levanta?

porque miren, se levanta

porque bueno, primero

perdón, se me ha olvidado decir

¿por qué afirmo que es una cruzada?

una guerra de religión en el siglo XX

en la Europa secularizada

un fenómeno realmente incomprensible

desde esa mentalidad secularizada

Con lo cual hay que dar otras claves para que quepa dentro de esa mentalidad, otras claves interpretativas.

¿Qué es una cruzada? Es una guerra en defensa de la Iglesia, frente a la agresión del infiel.

¿Y quién era el infiel? Pues el infiel, como comprenderán, hoy voy de aquí a la cárcel.

El infiel es la revolución marxista, es decir, el poder puesto al servicio de la revolución que trata de estirpar de España la religión, es decir, que trata violentamente de desanrezar a España de su identidad nacional, de desnacionalizar a España.

Lo hace por la vía de la violencia. Ortega lo había propuesto por la vía de las ideas, de la imitación de Europa, del plástico, del abandono de la tradición.

Cuando Ortega es terrible, en este sentido, cuando habla de la desraización de España, ya habíamos hablado de eso.

Pero es decir, es que eso estaba en el ambiente de muchos intelectuales de la época, que todos los males de España procedían de su tradición.

porque ellos juzgaban como bienes la prosperidad económica y material que se daba en los países protestantes, que se daba en los países europeos y el norte de Europa.

Y ayer Fernando explicó muy bien todo eso y el complejo en el que cayeron los propios españoles.

Miren, es una cruzada porque esa guerra no procede, esa guerra en defensa de la iglesia no procede de los guerreros, sino de la jerarquía de la iglesia.

Por eso digo que basta estudiar la historia y los hechos. El 1 de julio de 1937 hay una carta colectiva del Episcopado Español, lo que hoy sería, no existía entonces, la Conferencia Episcopal, que define efectivamente la guerra como una cruzada.

Y el reconocimiento explícito de la cruzada española lo tuvo de los pontífices Pío XI y Pío XII. Son hechos históricos que están ahí. La guerra española fue tenida por el cristianismo católico como una cruzada.

y además como una cruzada

que de alguna manera

fíjense

esto si les voy a leer

una cosita aquí

ya no voy a alargarme mucho más

porque me interesa más

que podamos hablar un poco

pero si que voy a hacerles una

cita

miren en el año

la carta colectiva

de los obispos está ahí

de los obispos españoles

está ahí, se puede leer, y lo mismo el apoyo explícito como cruzada de la guerra española, por eso me gusta llamarla la guerra española y no la guerra civil,

porque ojo, de esta denominación dependen cosas distintas, como vamos a ver.

Dice, el cito aquí, en septiembre de 1936, el lanzamiento había sido, como todos sabemos, el día de San Federico de 1936, el 18 de julio.

y el obispo de Salamanca

entonces

Monseñor Pla y Daniel

escribe una carta pastoral

el día

en septiembre de 1936

que la titula

Las dos ciudades

el título es muy significativo

dos amores dieron lugar a dos ciudades

el amor a sí mismo

hasta el olvido de Dios

a la ciudad de los hombres

y el amor a Dios hasta el olvido de sí

a la ciudad de Dios, San Agustín.

Primera filosofía de la historia,

Chivitat e Dei, la ciudad de Dios.

Y él utiliza esa noción agustiniana,

las dos ciudades,

el amor a sí mismo y el amor a Dios,

el olvido de Dios,

la afirmación del hombre como centro del universo,

el antroprocentismo moderno

o realmente el reconocimiento del hombre

que lo que le constituye es su creaturalidad,

la clara conciencia de ser criatura, que es lo propio de la ciudad de Dios.

Y el amor a Dios hasta el olvido de sí.

La carta es impresionante.

Y en esa carta se dice, la actual lucha reviste, sí, la forma externa de una guerra civil.

Pero en realidad es una cruzada.

Fue una sublevación, pero no para perturbar, sino para restablecer el orden. Esto es muy, muy importante.

Miren, este libro lo titula Eugenio II, la violencia y el orden.

Nosotros ahora mismo, en una mentalidad muy buenista, pacifista, esto de la violencia la llevamos fatal.

y sin embargo no somos conscientes

que nosotros mismos somos fruto

de la violencia que nos hacemos a nosotros mismos

a todo el desorden

que parte de mi corazón

al cual si no la hago violencia

pues me domina y me lleva

a donde no quiero ir

la violencia es una realidad humana

personal y es una realidad

¿por qué?

pues porque en el fondo yo lo sé

porque somos hijos de Aral

porque la naturaleza humana

está caída

y está necesitada de salvación

y la naturaleza caída

si la alimentamos, construimos el mundo

que no es la creación

sino que es la creación alejándose de Dios

y eso lo podemos hacer en nuestra vida personal

y por supuesto en nuestra vida social

pero fíjense, dice aquí el obispo de Salamanca

en el año 36

Una sublevación, no para perturbar sino para restaurar el orden. Esto es una cuestión interesante. La legitimidad del poder es doble. Esto lo habían los teóricos españoles pensado mucho.

Hay una legitimidad de origen y una legitimidad de ejercicio. El poder puede perder su legitimidad por el ejercicio. Y entonces de ahí surge toda la doctrina de los teóricos españoles del siglo de oro sobre el tiranicidio.

Es decir, cuando el poder se convierte en tiranía, como ahora vivimos una verdadera dictadura, una tiranía del poder político, está justificado el tiranocidio.

Y desde luego, ese tirano pierde la legitimidad en el ejercicio de su poder. Deja de tener legitimidad el poder.

Entonces, eso fue lo que pasó en la República. Es decir, un poder al servicio de una revolución marxista en contra de la identidad nacional española y profundamente anticlerical y enemiga del catolicismo.

y autor de la mayor persecución que ha conocido la Iglesia Universal,

que es la persecución que sufrió la Iglesia Española desde el año 31.

Esto está ahí, ¿se puede leer? No se lee, pero se puede leer.

Vittorio Mesori lo dice, entre otros autores.

Y eso por qué lo digo, por la legitimidad de la sublevación ante la pérdida de legitimidad del poder de la República.

Porque el poder adquiere su legitimidad de ejercicio cuando se ordena, valga la redundancia, a mantener el orden en el que una comunidad humana, lo que somos los españoles o lo que es un pueblo, puede ejercer su libertad y tener garantía de sus derechos fundamentales.

que son derechos propios de la naturaleza humana, es decir, garantía del ejercicio de la dignidad que le pertenece por su propio ser.

Este es el concepto de España, este es el concepto del hombre que había tenido o que tiene una de las dos Españas,

aquella que había constituido siguiendo una trayectoria histórica la nación española y por lo tanto su identidad y su espíritu del que habíamos hablado

y las características de ese espíritu español.

Por lo tanto, el obispo Salamanca ve que es una cruzada que reviste, revestida. Yo me quito la chaqueta o me reviste, pero yo soy yo. Es una cruzada revestida de guerra civil.

Sin embargo, fíjense, esto no estaba tan claro por parte del ejército sublegado.

Pero unos años después, en el año 1937, en un discurso que pronuncia el general Franco en Radio Nacional, fíjense lo que dice, estamos ante una guerra que reviste, no ante una cruzada que reviste la forma externa de una guerra civil, sino en una guerra civil que reviste cada día más el carácter de cruzada.

de grandiosidad histórica y de lucha trascendental de pueblos y civilizaciones.

Bueno, General Franco no era ningún idiota, quiero decir, por más que se le ridiculice

y por más que su figura haya sufrido la damnatio memorum, que es lo que hacían los romanos

cuando un pueblo se resistía a su damnatio, o sea, echaban sal en sus tierras,

no dejaban títere con cabeza, mataban a la población.

Eran tenidos los romanos.

Cuando un pueblo se resistía, hacía la damnatio.

Y es lo que se ha hecho con la memoria del general blanco.

La damnatio memoria, se ha dañado su memoria.

Pero no era ningún imbécil, desde luego, se lo aseguro.

Y tendría defectos y cualidades, lo mismo que yo.

pero fíjense, y él habla de la grandiosidad

y de la lucha trascendental de pueblos y civilizaciones

él empieza a comprender en un momento dado

que efectivamente la jerarquía que tenía

de donde nació la sublevación de la jerarquía

que era unánime en contra de la revolución

y del pueblo

y del pueblo, no todo el pueblo

El pueblo sencillo, el pueblo católico, que veía como no podía ejercer en libertad su catolicismo y que está lleno de héroes y de mártires por no renunciar a su fe.

entonces el general Franco empieza a comprender

que efectivamente esto que dicen los obispos

es algo que trasciende el enfrentamiento

de lo que puede ser una guerra civil

y que se convierte en una lucha trascendental

de pueblos y civilizaciones

y es que es una lucha

mucha gente que se unió al levantamiento

mucha gente que se unió por la CIA

para poder educar a sus hijos de libertad

para poder ir a misa en libertad, para poder mantener su identidad,

la que había sido de sus padres y de sus abuelos, en libertad.

Y entonces se unen a la causa del ejército llamado nacional.

Y esto es lo que sucede de alguna manera.

Y fíjense que el propio Franco es muy significativo esto,

porque dice, lucha trascendental de pueblos y civilizaciones.

Es decir, advierte que lo que está en juego es una cosmovisión, que es la cosmovisión cristiana, pre-erética, frente a la cosmovisión moderna.

Es decir, lo que está en juego es mucho.

Siglo XIV, Renacimiento, desarrollo del pensamiento moderno, lenta y progresiva separación hasta la ruptura entre fe y razón, lo divino, lo humano, la afirmación del hombre como centro del universo y la negación de Dios.

Esto es lo que está en juego.

Y eso una España lo sabe y la otra lo sabe y no lo quiere.

O no lo sabe.

O lo sabe y no lo quiere, conoce bien cuál es la identidad de España.

Y por eso hay que encerrar al Cid con siete llaves.

Conoce bien la identidad de España, pero no le gusta, no la quiere, no la acepta y actúa de mala fe.

O lo hace por ignorancia.

Insisto, no voy a juzgar si hay mala fe o hay ignorancia.

Creo que hay mucha ignorancia.

pero

eso es lo que de alguna manera

quería hablar hoy aquí

es decir, la guerra civil

es una guerra entre las dos Españas

y las dos Españas

es una cruzada en el sentido que

es la defensa de una España

que había permanecido dormida

durante dos siglos

sin relevancia cultural alguna

una iglesia

en el siglo XIX

asustada

frente al mundo moderno y al esplendor del mundo moderno.

Y no solo la iglesia española, la iglesia universal, asustada.

Hasta el punto que nos hemos tragado la leyenda de la modernidad.

Fíjense, yo leía a un autor cuyo nombre no recuerdo ahora mismo, un francés,

no sé si era de Tien Gilson

creo que sí que es Tien Gilson

que escribió un libro

El amor a la sabiduría

que a mí me lo dieron a leer

porque yo cuando vine a estudiar a Madrid

empecé mis estudios en la facultad de Derecho

pero pronto descubrí

al estudiar Derecho Natural

que estaba llamado

que tenía vocación para una ciencia

superior

que es la filosofía

y entonces a partir de ahí

y estudié filosofía. Y cuando empecé los estudios de filosofía, hubo alguien, un benefactor, que me dio a leer ese librito,

El amor a la sabiduría. Y en ese libro hay una serie de conferencias, que me parece que era de Thien Gilson,

no estoy ahora muy seguro, era de uno de estos grandes tomistas franceses del siglo XX.

y decía

una de las conferencias se titulaba

la inteligencia al servicio de Cristo Rey

y en ella decía

hablaba de algo que era muy significativo

y es el cambio que se ha producido en la cultura

dice porque antes

se decía y se pensaba

es católico

luego es bueno

y ahora se piensa, se dice

a pesar de ser católico

es bueno

estoy hablando de producciones intelectuales

de producciones culturales

de producciones empresariales

de todas las esferas de la vida y de la actividad

porque

¿qué es lo que ha pasado?

lo que ha pasado después de la victoria

y es la victoria del

general Franco

y la legitimidad

de su régimen

que luego

efectivamente

constituye esa legitimidad

constituye la legitimidad

de la monarquía

constitucional, porque España

se constituye por la ley de sucesión

en la jefatura del Estado

se constituye en una monarquía

constitucional en la persona

en la persona de Juan Carlos

I. Esto es lo que dice la Constitución

y esto fíjense que es lo que niegan

ahora mismo los herederos de la

República. Dicen no, la

legitimidad estaba en la República

hay un paréntesis y esta pretendida legitimidad procede de un régimen que es ilegítimo.

Pero es que los herederos de esa victoria han asumido el discurso de la ilegitimidad.

Han asumido el discurso de la ilegitimidad.

¿Qué es lo que ha pasado?

Porque lo que podemos ver desde el año 75 hasta nuestros días es una inversión de la victoria.

Y esa inversión de la victoria comienza antes, comienza en el propio residente, el general Alfa, seguramente.

Dicen, he oído, que Franco lloraba como un niño, de buena fuente, ante Utrera Molina,

que era un hombre de una integridad extraordinaria y hombre en que tenía profunda confianza el general Franco,

que lloraba sobre su hombro y diciendo hemos entregado España a sus enemigos.

Porque es verdad que de la guerra civil no salió una reconstrucción política fuerte del victorioso,

que es de donde han salido todas las naciones.

de una, fíjense que

Franco se conocía a sí mismo

como heredero

de la tradición que da identidad

a los pueblos de España

de la nación, no es por casualidad

fíjense que cuando él gana la guerra

adopta toda la simbología

de los reyes católicos

que representan el momento

de más firme

constitución de la identidad española

que es la reconquista

y la opción de España por Europa. España funda Europa en ese sentido.

Y esto no son exageraciones patrioteras. España, siendo oriental, elige ser occidental y cristiana.

Elige ser griega una vez más. Una vez más.

como después en los siglos de la Casa de Austria, eligió, hizo una opción en contra de la modernidad, de afirmación de la verdad.

Una opción antropológica, en la que el hombre es criatura. Esa fue la opción de España.

Y la hemos visto, la hemos visto, que la podemos ver en todos los sitios históricos desde el concilio III de Corredo, muy temprano.

cuando la Hispania romana se convierte con naturalidad en España, la nación más antigua del mundo.

Y se convierte con lo que se convierte, con la cultura visidoniana, unidad de fe, unidad de ley, unidad de lengua.

Eso es España.

¿Que hay gente que no le gusta? Bueno, la hay.

¿Que esa gente tiene pasaporte como yo? Sí.

Lo tiene.

¿Que son españoles? No lo sé.

Porque ser español no es tener un pasaporte.

Al menos para mí.

Miren, ¿qué sucede?

Porque sucedió lo que no cabía esperar.

Sucedió que España se convierte en un país europeo,

en el sentido moderno, protestante, pluralista, con un pluralismo indiferenciado,

tibio, liberal y transigente.

Y eso por deseo y acción de los católicos españoles y de fuera.

Esto lo hicieron los herederos de la victoria.

que en el fondo

como la

voy a ser muy bruto

como la burguesía de Huelo Gallinacio

de la que hablaba Josep Pla

optaron por las cuentas

porque la cultura

le parecían cuentos

lo que no son cuentas

son cuentos

y de alguna manera

los herederos de esa victoria

optaron por las cuentas. Y fíjense que esa España victoriosa dejó de ser productora de cultura.

Ahora nos hallamos en una situación en la que el catolicismo estamos en un buenismo.

Yo lo veo así y así lo comparto. ¿Cuál era la alternativa a lo que cabía esperar?

lo que cabía esperar por algunos combatientes

o por muchos combatientes

el propio Eugenio de Dios fue combatiente en la guerra

y combatía por un ideal

y combatía por ese ideal

y después

su tropia ahora ha sido muy silenciada

porque incluso incomoda

pero lo que cabía esperar

no sucedió

y lo que sucedió fue esa España

como digo, un país tibio

y eso hecho

a mí lo que no termino

de comprender, ¿por qué?

hecho por los herederos de la victoria

es decir, la inversión de la victoria

no se hizo desde fuera

no se hizo desde la otra España

se hizo desde esta España

yo no termino

¿cuál era la alternativa?

pues termino ya

la alternativa

para algunos combatientes

para algunos combatientes

don Eugenio Dolce que no es ningún imbécil

para algunos combatientes

la alternativa era

la confesionalidad católica

de la organización política española

¡guau!

no estoy de acuerdo

la alternativa

de la victoria de la guerra civil

era

la confesionalidad

saben que España

fue un país confesional

hasta que la Iglesia

y Franco fue fiel hijo de la Iglesia

hasta que la Iglesia

recomendó la

aconfesionalidad del Estado

y él renunció a ello

como hijo fiel

de la Iglesia que era

los españoles muchas veces

hemos sido más papistas que el Papa

y en ese sentido los más papistas que el Papa

pues quiero decir

que ser más papista que el Papa

salvó al papado muchas veces en la historia

entre otras Carlos V

que fue más papista que el Papa

y gracias a eso siguió el Papa siendo Papa

pero la alternativa era un Estado

una organización política confesional

no lo creo

esa no es la solución

eso me parece nostalgia

porque además estoy

con la doctrina general de la iglesia

de que

hay que distinguir

entre

y respetar

la legítima autonomía

del orden temporal

con respecto al orden eterno

esto es doctrina

católica, no protestante

los países protestantes son confesionales

pero esto es doctrina católica

es decir, da a Dios lo que es de Dios

y al César lo que es del César

en esa frase siempre se ha visto el origen de la doctrina

entre la

legítima autonomía del poder temporal

con respecto al poder eterno

lo cual no quiere decir separación

ojo, la distinción

no quiere decir necesariamente

separación, el contraste

no es contradicción

y hay un contraste

pero se ha verificado históricamente

una contradicción

en esa modernidad

que es una de las dos espaldas

¿cuál es la solución?

yo creo que el estado confesional

además tuvo su momento

histórico, probablemente

por una circunstancia, pero ya la monarquía española había muerto, había terminado.

La monarquía española, que es la que podía sostener un Estado confesional, había terminado.

La monarquía española terminó con la instauración de la Casa de Borbón.

y como digo

yo estoy de acuerdo en separar el orden

eterno del orden temporal

en no mezclarlo

ahora bien, ¿cuál es la alternativa?

¿queda alguna alternativa

a una España que se sabe

conocedora

de su identidad

que se sabe además conocedora de su identidad

en clave antropológica

es decir, en clave filosófica

profunda

el hombre es un ser

corpóreo que necesariamente vive en el espacio y en el tiempo, es decir, en la geografía

y en la historia. Lo habíamos visto, que el tiempo para el hombre es la historia, no

el devenir del universo, al que también estoy sometido porque soy un ser corpóreo, lo habíamos

visto con anterioridad. Pero en esa dimensión el hombre es esencialmente, pertenece a la

esencia del hombre, la dimensión histórica. Es decir, que yo no soy sin un determinado

contexto histórico del que formo parte. Y ese contexto histórico me confiere una identidad.

Ahora bien, no renuncio a ella, creo que es un bien. Y es un bien grande ser español

en el sentido de una de las dos Españas. En el sentido que he venido defendiendo que

es la sede de la auténtica España.

Eso no quiere decir que hagamos un estado confesional.

¿Dónde está? ¿Cuál es la otra alternativa?

Pues yo creo que la otra alternativa, y aquí mis últimas palabras que son de una profunda esperanza,

no es llamar bien al mal.

Eso no lleva a ninguna parte.

No es cierto buenismo.

que está muy presente en muchos compatriotas.

No es cierto ayornamiento, adaptación a ese relato dominante de la modernidad

que lo vemos en muchos compatriotas, o en muchas personas compatriotas de esto.

No, no es eso.

no es un falso optimismo

de llamar bien a lo que es objetivamente un mal

no, no, no

el mal lo sufre toda la cultura europea

y camina, lo vamos viendo

camina hacia allá la pérdida del sentido común

y a la constitución del deseo

como constructor de la sociedad

¿cuánto puede durar una sociedad así?

eso no puede durar

porque yo puedo actuar contra la realidad

ciertamente

pero la realidad se venga siempre

la realidad se impone

afortunadamente conozco la realidad

y sobre ella he constituido mi identidad

y se lo debo a mis padres

y estoy orgulloso

de mi pertenencia a una nación

que además

me abre a la vida eterna.

Ahí es nada, la fe la he recibido por ahí.

Quiero decir, es que esa es mi identidad.

Ahora bien, ¿qué hacer?

¿Qué hacer?

Pues yo creo que la clave es una clave cultural.

La cultura, la historia, la hacemos tú y yo.

y creo que es una clave cultural

como digo

los católicos hemos renunciado a hacer la gran ciencia

hablo de lo que sé

de mi ámbito, que es la universidad

hemos renunciado a ser protagonistas

del progreso científico

de la cultura

lo hemos dejado en manos ajenas

Hemos renunciado a una gran metafísica sin la cual no se puede vivir ni fundamentar la vida ética personal, la antropología, la vida ética personal y la vida política de los pobres.

estudiamos metafísica tres piraos

y nuestras propias universidades

no fomentan, nuestra propia iglesia

no fomenta el estudio serio

serio, profundo

que es de donde nace la cultura

nos hemos preocupado y nos preocupamos mucho por la acción

urgidos

por la buena voluntad

y por un deseo de transformación

pero nuestras transformaciones

son superficiales

porque no proceden de lo que genera cultura

que es el pensamiento

y el pensamiento

no nace

del catolicismo

¿qué hemos hecho?

¿qué hemos hecho?

por eso digo

pero tengo una esperanza

sí, sí, sí, sí

Pero mi esperanza es la cultural y la familiar. ¿Dónde hay que salvaguardar la verdad de España para que llegado el momento y la circunstancia sea suficientemente fuerte la encina que vive mucho más que la hiedra?

una encina es un árbol que vive muchísimo más que una hiela

para que sea suficientemente fuerte la encina

cuando tenga

que dar fruto que probablemente no sea en mi generación

¿dónde?

pues miren

solo veo

la familia

que está siendo

conscientemente destruida

porque los enemigos

de toda esta

de toda esta verdad saben muy bien

que la familia es

la célula que constituye

la sociedad y de donde nace

absolutamente

todo

y esa familia

católica

en nuestro caso

esa familia católica con lo que ellos suponen

y

Y la educación y la inversión en cultura.

Es decir, no puedo entender, me cuesta mucho trabajo entender, pero es así.

Que para los herederos de la Victoria, o para muchos herederos de la Victoria,

sea un drama que su hijo estudie lenguas clásicas, el lugar de economía o ingeniería.

ahí está, ahí se perdió España

ahí, ahí, ahí, ahí

ahí, en esa decisión cotidiana

ahí se perdió España

papá voy a estudiar latín

hijo de satecultrias

estudia ingeniería o economía

y por las tardes

te compro un

aprenda latín usted mismo en siete horas

ahí, ahí, ahí

lo que no son cuentas son cuentos

ahí se perdió España

y ahí es donde hay que recuperarla

hay un humilde juicio

¿cuántos? no sé, me da igual

no es cuestión de masas

es cuestión de

creer mi identidad

y todas sus consecuencias

¿qué pasa?

porque la cultura

renazca

la cultura, el pensamiento, la ciencia

es bueno

porque es católico

y entonces

el mundo lo reconocerá

es bueno porque es católico

no a pesar de ser católico es bueno

como excepción

eso se dice en los ambientes

secularizados, la universidad de Navarra

a pesar de ser católica es buena

es la mejor universidad

que hay en España

a lo mejor

se han creído lo de la investigación

se lo han creído

se lo han creído

los únicos que se lo han creído

porque no son cuentas

son cuentas

claro, así no se va a recuperar esto

y no trato

no la voy a imponer, no se impone

no se impone

no se impone, se propone

y se propone con una solución

fundada en la verdad

fundada en la realidad

que ante el fracaso evidente y eminente

de los derroteros que está tomando la evolución

de la cultura moderna

en la llamada posmodernidad

que aun teniendo características

aparentemente distintas de la modernidad

es la modernidad llevada hasta sus últimas consecuencias

esa posmodernidad, el pensamiento de Evi

hágase usted mismo, construyase según su deseo

ya no creo en la razón para que gobierne la existencia

todo eso que estamos viendo

todo eso llega a su fin

y entonces, entonces

no sé cuántas generaciones pasan en eso

pero si los católicos no estamos convencidos

de que es en la creación de auténtica cultura

y en la creación de verdadera familia

donde está el futuro

desde luego no en la acción política.

De ahí no espero nada.

Pero nada.

Nada.

No en la acción política.

Sí que creo mucho, y esa es mi esperanza,

en la familia y en la educación.

En la creación de cultura.

En que haya gente que se dedique

a estudiar cosas inútiles.

Pero que llegado el caso,

provea a la cultura

de un aparato. ¿Qué es lo que pasó cuando cayó el Imperio Romano, por otra parte?

Es lo que hicieron los monjes, cuatro gatos, conservaron el mundo clásico.

De los monasterios de Islada, cuatro gatos, conservaron el mundo clásico, conservaron

toda la cultura del mundo antiguo y luego la ofrecieron, llegaba el momento del Renacimiento

Karolinsh, que ahí volvió a nacer la grandeza de la cultura europea hasta el siglo XIV-XVI.

En fin, me callo. Muchas gracias por vuestra creación.

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