Heracles outside the box

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Transcripción del vídeo
La creatividad es un ingrediente a menudo infravalorado, pero resulta decisivo en la vida empresarial.
Hoy vamos a contemplar la creatividad de tres maneras, como parte de la productividad, como parte de la belleza y como herramienta.
El filósofo surcoreano Byung-Chul Han describe la sociedad actual como una sociedad del cansancio.
Vivimos en la sociedad del rendimiento y en ella impera la vida activa frente a la vida contemplativa.
Cuando se valora exclusivamente el rendimiento, se pierde de vista un rasgo esencial de la condición humana, la creatividad.
Hoy se elimina todo lo que no reporta un provecho inmediato, es decir, económico.
Se renuncia a la formación integral a cambio de la formación profesional.
Renunciar a la filosofía significa renunciar a pensar.
La filosofía es un pensamiento meditativo que se distingue del pensamiento calculador.
hoy el pensamiento se asimila cada vez más al cálculo el pensamiento calculador da continuidad
a lo igual la palabra alemana para meditar sin en darle vueltas a algo significa originalmente
viajar por tanto en un sentido enfático pensar es dar vueltas viajar es estar en camino hacia otro
lugar pero la presencia de creatividad no es una característica exclusiva de la sociedad actual
tal como queda evidenciado si analizamos los diferentes estilos artísticos aparecidos a lo
de la historia. Cuando se entabla la recurrente discusión de arte clásico
versus arte contemporáneo, ocasionalmente se acusa al arte clásico por su
carácter figurativo de ser una mera copia, frente a lo cual el arte
contemporáneo sería una exploración de la condición humana que trascendería la
mera repetición de un modelo. Lo cierto es que si bien el arte figurativo
anterior a la aparición de la vanguardia toma lo real como punto de partida, no se
resuelve en una mera copia literal de esa realidad, sino que hace siempre una
traducción, por así decirlo, poética de esa realidad, produciendo con ello una interpretación
creativa de lo real. Prueba de ello es que en el supuesto imaginario de que pintores figurativos
como Durero, Rafael, Velázquez, Legreco o Ingress pintaran el retrato de un mismo modelo, si su arte
fuera mera imitación prosaica, todos los retratos resultarían muy parecidos y el arte sería una mera
técnica imitativa a la que casi todo el mundo con el debido esfuerzo podría acceder. Pero lo que nos
dice la experiencia es algo por completo diferente cada retrato de ese modelo sería muy distinto
dependiendo de su autor cada pintor habría captado con una técnica propia un rasgo distinto de la
psique del retratado potenciando con ello un elemento particular de esa realidad que estaba
latente y lo ha sacado a la luz por medio de su pincel y esto es así porque ha interpretado la
realidad creativamente el arte tiene de esta manera algo de desvelamiento de retirada del
velo de lo real para mostrar lo que se esconde a simple vista. O dicho en los términos de la
poética aristotélica, el arte no es imitación de las formas sino de las esencias. La capacidad de
descubrir lo oculto es la creatividad. Aplicado al mundo empresarial, podríamos hablar de aquello
que se llama to think outside the box, pensar fuera de la caja, o sea mirar un problema que
se me pone delante y afrontarlo con una perspectiva nueva. Para la mente creativa no hay problema que
le paralice, porque sabe aproximarlo desde distintos ángulos, darle la vuelta y convertir
el obstáculo en ventaja. Pero este no es un fenómeno exclusivo del arte. La creatividad,
así entendida, forma parte de lo cotidiano. Como explica el filósofo José Antonio Marina,
la creatividad está presente en la vida humana precisamente porque no está hecha. Marina distingue
dos tipos de problemas. Primero, los algorítmicos. Son aquellos en los que se conoce la solución y
simplemente se trata de aplicarla mecánicamente. Y en segundo lugar los problemas heurísticos,
son aquellos a los que siempre hay que buscar una solución nueva y única, educar a un hijo,
acompañar al que sufre o solucionar un dilema ético. En la empresa surgen numerosos problemas
técnicos, a los que se aplica una fórmula y ya está. Pero los realmente importantes son los que
requieren de una solución creativa. Un buen ejemplo es la figura de Hércules o Heracles,
el héroe de la mitología griega. Tras haber matado a su familia por embrujo de la diosa Hera,
Celosa de Hércules, éste acude al oráculo de Delfos. El oráculo le impone la penitencia de
ponerse al servicio de Euristeo, el rey favorito de Hera, hermanastro de Hércules. Éste le ordena
hacer 12 trabajos. Cada uno de estos retos pone a prueba la capacidad de Hércules para encontrar
soluciones auténticamente creativas. Y de ellas vamos a aprender.
El león de Nemea era un despiadado monstruo que aterrorizaba a Nemea, un pueblo ubicado
entre Argos y Corinto. Su verdadero punto fuerte era que tenía una piel tan gruesa que resultaba
impenetrable a las armas, por lo que parecía ser invencible. Hércules, al ver que la piel
es imposible de traspasar, lo estrangula. Para cortar su piel, usa las propias garras
de león para quitársela.
Esto es un ejemplo de cómo solucionar el problema desde dentro. Usar el reto contra
a sí mismo. Muchas veces la solución del problema está contenida en el propio enigma.
El problema de las sidras es que cuando les cortas una cabeza nacen dos en su lugar. Hércules usa
aquí la ayuda de su sobrino Yolao, quien tiene la idea de quemar los cuellos de la hidra para
cauterizar la herida y evitar así que puedan crecer dos nuevas cabezas. Quemar las cabezas
simboliza por una parte la necesidad de cerrar los problemas antes de pasar a otro reto. Cuando
tenemos muchos problemas abiertos sobre la mesa, podemos vernos abrumados y al tratar
de solucionarlos todos a la vez no podemos con ninguno.
La segunda enseñanza es la de saber pedir ayuda cuando uno lo necesita, como hace Hércules
con su sobrino. Hércules es el hijo de Zeus, un semidios, pero sabe que incluso él no
se basta a sí mismo para una misión tan difícil.
La cierva de Ferinea era tremendamente veloz y tenía las pezuñas de bronce y la cornamenta
de oro. Hércules trata de alcanzarla corriendo durante todo el día y toda la noche sin éxito.
Entonces aprovecha para dispararle una flecha y atravesarle las patas cuando ésta se para a
beber agua. Así Hércules decide cambiar el reto. En lugar de alcanzar corriendo al más veloz,
le impide correr. Muchas veces no compensa jugar con las reglas que te impone el propio reto,
alcanzar a la cierva corriendo, sino anularlo en su raíz.
Este jabalí era capaz de crear terremotos a voluntad y de arrancar árboles de cuajo
con los colmillos. Hércules le saca de su entorno, el bosque del que emana su poder,
y lo acorrala en un lugar nevado donde es vulnerable.
Un problema puede parecer irresoluble cuando está en un determinado ambiente, pero si
lo cambiamos de sitio o lo sacamos de su hábitat, lo que parecía inatacable puede ser inofensivo.
Euristeo impone este trabajo a Hércules con el fin de humillarle, ya que era tal la cantidad
de excrementos acumulados en los establos de Augías que jamás habían sido limpiados.
Así el gran Hércules, vencedor de terribles monstruos y autor de hazañas heroicas, caería
humillado ante una tarea tan denigrante e imposible.
Pero Hércules desvía el río y las aguas arrastran toda la inmundicia de los establos.
Otro ejemplo de think outside the box. Si no puede humanamente limpiarse, que lo limpie el río.
Usando elementos del entorno, Hércules puede solucionar algo que por sí solo no llegaba.
Las aves del estínfalo eran unas aves que tenían pico, alas y garras de bronce. Hércules se
desespera porque son demasiado numerosos para las escasas flechas que tiene. Entonces aparece la
diosa Atenea, que le da un cascabel de bronce. Hércules lo toca desde la cima de una colina y
los pájaros emprenden el vuelo asustados. Para espantar a estas aves, Heracles emplea uno de
sus propios elementos, el bronce. Muchas veces se debe oponer una fuerza de la misma naturaleza
que la del problema al que nos enfrentamos. El toro de Creta es padre del minotauro. Esta
criatura es una maldición para la isla. Representa el castigo a su rey por haber intentado cambiar
este toro regalado por Poseidón por un toro inferior. Finalmente Hércules logra domar al
toro que representa lo salvaje y lo irracional. Esto nos muestra que hay que afrontar los
problemas con serenidad y control de nuestras pasiones.
Estas yeguas son antropófagas como consecuencia de la locura de su malvado rey. Con la ayuda de
un grupo de voluntarios que lo distraen, Hércules consigue arrebatarle las yeguas y derrotarlo.
Tras esto, lo arroja a sus propias yeguas que lo devoran.
Al comerse a su dueño, las yeguas se amansan.
A veces un problema se soluciona sacrificándole su propia causa.
Esta vez Hércules tiene que ir al reino de las Amazonas y conseguir el cinturón de Hipólita,
su reina.
El héroe acude hasta el Mar Negro, habla con la reina y ella acepta dárselo, pero
la diosa Hera hace correr el rumor de que Hércules quiere secuestrar a Hipólita, lo
que desata una guerra con las amazonas. Contra todo pronóstico, Hércules consigue el cinturón
despertando la profunda admiración de las amazonas. En lugar de utilizar su extraordinaria
fuerza, Heracles recurre a la persuasión para lograr su objetivo. A veces se logran
las cosas por atracción, no por voluntarismo. Gerión es una criatura antropomorfa, compuesta
por tres cuerpos con sus respectivas cabezas y extremidades. Hércules emprende su viaje a
Eriteia, actual Cádiz, abriendo el estrecho de Gibraltar y mata a Gerión, desgarrando su cuerpo
en tres. Dividiendo a un adversario, Hércules lo vuelve débil y logra derrotarlo. También dividiendo
un problema que nos parece monstruoso, en partes más pequeñas es más fácilmente atacable.
Para llevar a cabo esta misión, Hércules engaña a Atlas, el titán que sujeta la bóveda celeste,
para que coja algunas manzanas del jardín, ofreciéndose a sujetar el cielo mientras va
a buscarlas, puesto que el titán es el padre de las espérides y no tendría problema alguno para
hacerlo. Al volver a Atlas, Hércules le engaña de nuevo ofreciéndose a quedarse en su lugar,
pero con la única condición de que le sujete el cielo un momento para poder ponerse su capa más
cómodamente. Atlas accede y entonces Heracles toma las manzanas y se marcha. Hércules actúa
aquí con gran astucia al conseguir en primer lugar que Atlas robe las manzanas y en segundo que se
quede sujetando el mundo. Muchas veces al enfrentarnos a una cuestión salimos de nosotros
mismos y ponemos todo patas arriba. No sólo hay que saber resolver la cuestión sino lograr que
todo vuelva a la normalidad, colocando en su sitio todo lo que el problema había trastocado.
Hércules tiene que bajar al Hades para raptar a Cerbero, el perro de tres cabezas. La forma
que encuentra de hacerlo es tratando con amabilidad al fiero perro y este, al ser tratado
así por primera vez, lo acompaña fuera dócilmente. Vemos aquí que más vale maña que fuerza.
Hay veces que hay que emplear mano dura y otras veces todo lo contrario.
Lo que nos enseña Heracles es que no se puede aplicar el mismo procedimiento para todos los problemas.
Marina dice que el talento consiste precisamente en saber distinguir la naturaleza del problema al que nos enfrentamos.
Ante problemas algorítmicos lo inteligente es aplicar las fórmulas conocidas.
Ante problemas heurísticos no solo no conviene aplicar una fórmula sino seguramente sea contraproducente.
es saber identificar qué requiere cada problema y tratar cada cuestión como un mundo aparte,
lo que revela una mente creativa. La creatividad, como hemos visto,
no se reduce al mundo del arte, ni siquiera a una herramienta. Es un modo profundo de mirar
la realidad que puede enriquecer nuestra vida en la empresa. Seguro que a lo largo del vídeo te
han venido a la mente problemas que nunca conseguiste solucionar. ¿Sabes ya por qué?
¿Te has preguntado cómo podrías ser más creativo?
Gracias por ver el video.
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