El proyecto

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Transcripción del vídeo
Ya hemos visto que la empresa nace como misión, edificada sobre un liderazgo enraizado en una comunidad y como manifestación de la naturaleza social del ser humano.
Pero, ¿cómo se construye este edificio? ¿En qué consiste la primera piedra? ¿Cuáles son los planos del edificio? ¿Las ideas del líder o la oportunidad que le ofrece la realidad?
Histórica y antropológicamente, las empresas se remontan a una voluntad de alcanzar la fama.
Veamos algunos ejemplos de lo que esto significa. La empresa civilizatoria de Alejandro Magno es lo
que le lleva a levantar un imperio que une Asia e Europa. ¿Y qué lleva a un hombre a desear
conquistar el mundo entero? El ansia de ser recordado, de permanecer en la memoria de la
humanidad, como él mismo dijo al afirmar que preferiría vivir una vida corta y llena de gloria
que una larga sumida en la oscuridad. También Héctor, que defiende Troya de la invasión griega
en la Iliada, pide a los dioses antes de morir. Permitidme primero hacer algo grande que se
contará entre los hombres en el más allá. ¿Por qué hace Héctor esta oración? Porque para el
hombre antiguo la forma de trascender, la forma de alcanzar la eternidad es a través de la fama,
de la grandeza. Aquiles, el otro gran héroe de la Iliada, enemigo de Héctor y el más fuerte y
extraordinario de entre los griegos, se enfrenta al mismo dilema. Aquiles conoce a través de su
madre su trágico destino. Si participa en la guerra, morirá, aunque su gloria será eterna.
Aun sabiendo esto, escoge morir joven, con su nombre resonando en la eternidad,
en lugar de vivir una larga vida. No solo los griegos se caracterizaban por esto.
Cuando Alejandro Malaspina, entre 1788 y 1794, realiza su famosa expedición
político-científica por toda la costa de América al estudiar a los indios apaches,
cuenta en su diario. Los apaches aseguran que hay destino en la otra vida, pero limitan sus premios
al placer de oír cantar en la tierra sus hazañas, la gloria de los guerreros valientes.
Así, las civilizaciones antiguas se construyen en torno a grandes empresas que serán cantadas
por las generaciones venideras. Lo mismo ocurre con las civilizaciones modernas. Es el deseo en
la mente del espíritu emprendedor lo que pone en marcha la trama, los planos del arquitecto sin
los cuales jamás habría edificio. En la empresa de ir más allá, de traspasar las columnas de
Hércules, que era algo así como el límite del mundo conocido, esa idea de ir más allá es lo
que lleva a Colón a adentrarse en el mar tenebroso, primero con la intención de ir al Japón, pero
pero realmente lo que hizo fue descubrir América.
Y esta idea de ir más allá se continúa con la empresa de Elcano y Magallanes, que consiguen
hacer realidad, demostrar que el mundo era una esfera y que se podía circunnavegar.
Y además, tanto Colón como Elcano y Magallanes son los que hacen realidad el lema de Carlos
V, plus ultra, lema que campea en el escudo de España. La afirmación del más allá es la
posibilidad de alcanzarlo, es un desafío y por tanto si Hércules había decidido que el mundo
acababa en las columnas de Hércules, en este hecho de Gibraltar, había que ir más allá, había que
romper ese non plus ultra y convertirlo en un plus ultra, más allá. Y es lo que lleva el hombre a la
luna en todos estos proyectos lo que late es en angelo de trascender en el
tiempo del espacio de conocer cosas nuevas de aportar también cosas nuevas
que puedan ser útiles a la humanidad la palabra proyecto viene
lógicamente del latín puede proyacere es ir lanzar hacia adelante lanzar al
futuro el proyecto y proyectil tienen la misma raíz del proyectil sale del
cañón de la pistola del fusil y se lanza hacia adelante las grandes
empresas que en los antiguos son proyectarse en el tiempo y en los modernos proyectarse en el espacio
implican que la idea se lanza hacia adelante. Sin embargo, aunque el proyecto nunca pierda
la vinculación con la idea inicial, se ve profundamente condicionado por la realidad.
Nunca nos salen las cosas como planteamos al comienzo. Necesariamente tenemos que adaptarnos
a la realidad, a las circunstancias. Cuando se inician los viajes a la Antártida, uno de los
grandes exploradores, Ernest Shackleton, que era oficial de la reserva naval de la marina inglesa,
publica un anuncio muy curioso en un periódico. Dice, se buscan hombres para un viaje peligroso,
paga reducida, frío intenso, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante,
es dudoso que puedan regresar a salvo, en caso de éxito recibirán honores y reconocimiento.
Con este anuncio cualquiera diría que nadie se apuntó y sin embargo tuvo que dejar a gente fuera porque fue tal la cantidad de voluntarios que no podían acogerla a todos.
Y así inicia Shackleton una de las mayores gestas modernas que es la segunda expedición científica a la Antártida.
Él ya había participado en 1902 con el capitán Scott en una primera expedición,
podríamos llamarle preparatoria, donde sin embargo se obtuvieron muchos datos
y muchos conocimientos de lo que era la Antártida.
Por ejemplo, se comprendió que las botas de cuero,
botas de cuero que hemos usado muchos para ir a la sierra,
pues ese cuero se congelaba y entonces se ponía como una piedra.
Y calzarse una piedra es muy difícil.
Entonces, hubo que buscar otro tipo de calzado, preguntando a los esquimales, por ejemplo, y a los lapones, para poder caminar por aquellas tierras.
Es cierto que hubo muchos que murieron en esas expediciones a la Antártida y en concreto en esta de Shackleton la misión no llegó a su término porque la idea de alcanzar el polo sur llegaron a los 88 grados, 30 y tantos o 40 minutos sur, pero el capitán Shackleton comprendió que podrían llegar al polo sur pero es muy probable que a la vuelta muriesen.
Y entonces renunció a la gloria de ser el escudido del pueblo sur en aras de salvar a sus compañeros y al mismo.
Pero aún así, el viaje del Endurance, el barco que llevó a Shackleton,
ese viaje permanece hoy como un ejemplo de valentía y heroísmo,
y también de una verdad elemental en las empresas,
y es que el choque entre ideas y realidad hay que conseguir que no estalle,
Hay que conseguir que la idea y la realidad vayan de la mano.
Todos conocemos el mito de la caverna de Platón, que ilustra el carácter precario del conocimiento humano.
Según el filósofo, a menudo confundimos las sombras con la realidad misma,
hasta que el hombre no sale al exterior, no conoce verdaderamente.
Cuando esto ocurre, la luz del sol le ciega, el choque con lo real nos deslumbra.
Salir de la caverna es elevarse de la ilusión al esplendor de las ideas.
De manera similar, la elevación del emprendedor consiste en dejar el mundo de sus propias concepciones y ser impactado por la realidad.
El empresario se ve golpeado por la experiencia como el hombre de la caverna es cegado por la luz exterior
al descubrir que el mundo no responde a su proyecto como él imaginaba y verse obligado a adaptarlo para prosperar.
La experiencia es una maestradura, pero es maestra.
Esto, una vez más, nos recuerda a otra etimología de lo más pertinente, la de empresa.
El verbo prendere, que viene del latín, remite la idea de tomar una cosa,
implica aferrarse a algo con un propósito, con un deseo, con una determinación.
Esto es lo que es la idea, idea que luego hay que desarrollarla en un proyecto.
Y en ese proyecto, ahí en ese desarrollo, es donde aparece la realidad, la realidad es cerca,
habrá que adaptarse a ella con los mejores medios posibles para lograr que el proyecto,
que la idea pueda llegar a buen fin.
Tanto la palabra aprehensión proyectada a futuro como la palabra proyecto
comparten la definición de designio, de aventura, de lanzarse hacia adelante, de operación
y así el proyecto basado en la idea es el motor que mueve a ese designio
y en el que nos basamos para emprender, que nunca debe perder el arraigo de la realidad,
eso hay que dárnoslo siempre en cuenta si queremos que fructifique.
La empresa se origina en la adecuación de las ideas a la realidad.
De acuerdo, como arquitectos de nuestra empresa debemos edificarla sobre cimiento seguro.
Ahora piensa en ella.
Sí, en esa empresa ideal con la que alguna vez has soñado.
¿Cuál sería el lema con el que definirías su misión?
Carlos V escogió el famoso Plus Ultra.
¿Y el tuyo cuál sería?
Gracias por ver el video.
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