La eficacia

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Transcripción del vídeo
Proyecto, equipo, organigrama, dirección, delegación, coordinación y comunicación.
Hemos llegado al último paso de la construcción.
¿Qué más le podría faltar a una empresa?
Para que nuestro edificio tenga sentido, debe aportar algo a su entorno.
Los pilares sobre los que se levanta la empresa deben ser eficaces.
Sin eficacia, proyecto, equipo, dirección, coordinación y comunicación no darán fruto.
El elemento final de la empresa, la última pieza de nuestro edificio, es su característica
más intuitiva, su necesidad de producir, de vender y rentabilizar ese proceso, algo
que tiene mucho que ver con la eficacia y la eficiencia.
Pero ¿qué significan estos dos términos?
Según Peter Drucker, eficacia es algo más que una buena gestión de recursos, porque
no es lo mismo la eficacia que la eficiencia. La eficiencia es la aplicación inteligente de los
recursos, pero la eficacia supone un paso previo. Yo diría que más importante, identificar dónde
hay que aplicar esos recursos. Podemos ser eficientes, pero no seremos realmente eficaces
si no destinamos los recursos al objetivo adecuado, aquel que maximiza nuestros objetivos. La eficacia
señala el lugar donde la eficiencia debe tratar de maximizar la rentabilidad. Pero cuando hablamos
de eficacia, hablamos sólo de números, de resultados financieros. La empresa moderna no
debería reducir su concepción de la eficacia al economicismo, es decir, a priorizar exclusivamente
factores económicos sobre los de cualquier otra índole. También debería incluir entre sus objetivos
el impacto social. La manera en la que contribuye al bien común. Por poner ejemplos, favorecer la
conciliación familiar suele redundar positivamente en la productividad, pero también un consumo
responsable de agua en un proceso productivo o un asesoramiento financiero que tenga de verdad en
cuenta las necesidades del cliente. La eficacia no consiste en emplear mejor nuestros recursos
logísticos o partidas presupuestarias, por ejemplo. Se trata de optimizar el rendimiento
de los recursos disponibles en un sentido más amplio que contempla la rentabilidad financiera,
por supuesto, y el impacto social positivo. La eficacia, en definitiva, es una cuestión
humana.
La historia, como siempre, ofrece ejemplos muy ilustrativos. Durante la Segunda Guerra
Púnica, Roma y Cartago se disputaban la conquista de Siracusa, una ciudad estratégica.
Para repeler al conquistador romano, el filósofo y matemático Arquímedes diseñó dos inventos.
La garra, un complejo sistema de poleas cuya función era elevar la proa de los trirremes
y quinquerremes romanos cuando éstos se acercasen a las murallas de la ciudad con intención
de asaltarlas. Y su famoso rayo, que consistía en apuntar con numerosos espejos hacia los
barcos romanos para carbonizar el casco. Para este sistema, Arquímedes no precisó de
una gran maquinaria ni tuvo que movilizar grandes infraestructuras. Le bastó la luz
del sol para hacer prender la llama. Aunque algunos historiadores dudan de la veracidad
de esta historia, Arquímedes encarna el arquetipo de eficacia. Lo mismo que Jasper
Maskeline, el ilusionista contratado por los británicos para defender a Alejandría de la
aviación alemana. Maskeline construyó una réplica exacta de la ciudad, con decorados de cartón piedra
propios de una película. Por la noche las luces de Alejandría se apagaban y en su lugar se
encendían las del trampantojo. Los alemanes picaron y bombardearon el objetivo equivocado.
El ilusionista también ideó un sistema de planchas y capotas para camuflar los tanques de Montgomery
de los aviones alemanes. Arquímedes podría haber levantado murallas en Siracusa y más que Lain
haber colocado cañones en Alejandría. En lugar de eso, evitaron exponer a sus ciudades y aprovecharon
los recursos disponibles. Fueron algo más que eficientes. Fueron eficaces. El edificio está
acabado. La empresa cuenta con todas sus partes y las limitaciones propias de toda construcción
son suplidas mediante una gestión eficaz. Tenemos lo necesario para empezar a operar. ¿A qué esperamos?
Pongamos la empresa en movimiento.
Gracias.
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