La comunicación

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Transcripción del vídeo

Proyecto, equipo, organigrama, dirección, delegación y coordinación.

¿Qué más le podría faltar a una empresa? Para poder sacarle todo el partido, nuestro edificio debe ser transitable.

Sus pisos y departamentos tienen que estar comunicados entre ellos.

Igual que la naturaleza dota a los seres vivos de conductos para que circule por el cuerpo la sangre, el aire o la información.

La empresa requiere de vías seguras y efectivas de comunicación.

Sin una buena comunicación, la empresa y sus frutos serán inviables.

La comunicación es crucial desde el momento en que el ser humano es ser social y no puede ser social sin vínculos

y no puede haber vínculos sin ser capaces de entrar en contacto con el otro.

Es curioso estudiar la concepción de la comunicación a lo largo de la historia.

Bien, tenemos que tener en cuenta que nuestra especie es más antigua de lo que parece,

tenemos 200.000 años, pero solamente, según la teoría de la explosión cognoscitiva,

en los últimos 50.000 alcanzamos la madurez de nuestro sistema nervioso,

de tal manera que en un momento dado, sin que por ahora haya una explicación aparte de esta,

empezamos a comunicar de una manera salvaje, es decir, la cantidad de comunicación que tenemos los seres humanos

es sin parangón en el reino animal, comunicación no verbal, verbal, etc.

Y nos ayuda a cohesionar los grupos y gracias a esta cohesión, hace 100.000 años,

había unas cuatro especies diferentes de homínidos inteligentes en la Tierra y ahora solo quedamos nosotros.

porque gracias a esta cuestión de grupo gracias a la comunicación triunfamos y esto se ve reflejado

en la importancia de las mitologías del mensajero de los dioses de hermes por un lado de los distintos

visires de enki o de el dil la metodología mesopotámica que son absolutamente cruciales

porque la comunicación entre nosotros es un rasgo propio del ser humano tan importante que no podíamos vivir sin ella.

Por un lado, la comunicación es vital y puede ser muy fructífera.

Por el otro, cuando es mal empleada, puede resultar desastrosa.

Siempre están presentes las figuras del heraldo o del dios mensajero,

como Hermes, un tramposo de edificado, en palabras del folclorista Meletinsky.

O como lo describió Homero, ladrón, cuartero de bueyes, jefe de los sueños, espía nocturno.

Y sin embargo es uno de los dioses más conocidos del panteón.

De forma similar, en la mitología nórdica, Ratatosk es la ardilla encargada de la difusión de información a través de los nueve reinos del universo.

Sube y baja por Yggdrasil, el árbol del mundo, y todos los dioses dependen de ella.

Y aún a sabiendas de que el principal entretenimiento de esta ardilla es esparcir mentiras y sembrar la cizaña.

Tanto Hermes como Ratatosk encarnan los estragos que puede provocar una mala comunicación.

Esta doblez se aprecia en las estructuras militares a lo largo de la historia.

Los romanos usaban trompetas curvas llamadas cornum para marcar los movimientos de los distintos escuadrones y centurias.

A su vez, usaban las trompetas llamadas tuba para ordenar el ataque o la retirada.

Finalmente, tenían las buxina, más pequeños que los cornum.

Se usaban como sonido de autoridad del general.

Esta estrategia de coordinación, a través del sonido, fue heredada por ejércitos más modernos.

Todos reconocemos, por ejemplo, el toque de carga de la caballería estadounidense o el toque a de huello español.

La historia militar nos ofrece muchísimos ejemplos de las consecuencias que tiene malinterpretar o hacer una mala comunicación.

Uno de los ejemplos más conocidos es el de la batalla de Balaclava durante la guerra de Crimea,

que enfrentó a británicos, franceses y turcos contra los rusos.

Pues bien, estos, los rusos, habían tomado unos baluartes turcos donde se encontraban una serie de cañones británicos.

Al verlo, el general en jefe británico envió un mensajero para ordenar a la caballería que se dirigiera e impidiera que se llevaran los cañones británicos.

Pero el teniente general británico, jefe de la caballería, solo veía frente a sí unas baterías en una posición muy fuerte al fondo del valle.

Confundido por una orden que le parecía absurda, preguntó al mensajero.

Y este señaló con el brazo hacia el frente y dijo, allí tiene al enemigo, aquí tiene sus medios, ataque usted.

Lorlukan envió entonces a la caballera ligera a través del valle contra las baterías turcas.

En vez de enviarlo hacia la derecha donde se encontraban los cañones que estaban retirando los rusos.

De los 676 jinetes que componían la cavidad ligera, casi la mitad fueron bajas y solo volvieron sobre sus monturas 195.

Esta masacre fue la consecuencia de la falta de claridad en la comunicación de un mensaje.

La batalla de Karanseves ofrece un ejemplo aún más llamativo de falta de comunicación.

Los imperios ruso y austrohúngaro se unieron para detener el avance otomano.

El ejército austro-húngaro estaba formado por diversas nacionalidades, italianos, húngaros,

balcánicos, rumanos, eslavos, y cada uno hablaba en un idioma diferente. Se envió como avanzadilla

a unos úsares húngaros que se toparon con un grupo de zíngaros que les vendió licor. Detrás

llegó la infantería croata que vio cómo estaban celebrando la ocasión los úsares y quisieron

participar de la fiesta. Lo que empezó en realidad como una pequeña rilla terminó

siendo un verdeo combate y la infantería para librarse de la caballería empezó a

gritar Turki, Turki, haciendo creer que venían los turcos. Entonces los oficiales

austriacos, alemanes, empezaron a decir Halt, Halt, que quiere decir en alemán

alto y el Halt, Halt se identificó como Alá, Alá, que era normalmente lo que

esperaban oír de los otomanos. Se enviaron entonces un regimiento de caballería y se

emplazaron cañones para detenerlos, pero se estaba combatiendo contra la caballería de

Úsares y contra la infantería croata que había ido por delante. De la riña al combate y del

combate en esta ocasión a una verdadera batalla, pero entre las tropas propias como consecuencia

de esta falta de comunicación al usarse tantos idiomas.

La historia ha recogido que al llegar después los turcos otomanos

se encontraron 10.000 bajas sobre el campo de batalla.

Probablemente sea una cifra exagerada frente a esos 100.000 hombres

de los que disponía inicialmente el ejército austrohúngaro.

Pero lógicamente, claro, se vieron el campo abandonado

y la situación muy favorecida para ellos.

La comunicación puede dar sentido a la casa o hacerla inútil. Sin ella, los frutos de la

empresa jamás podrían compartirse. ¿Y tú? ¿Has pensado cómo te comunicas dentro de tu empresa?

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