Identidad y circunstancias

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Transcripción del vídeo

Los elementos fundamentales de la empresa ya están activados. Después de esta explicación general, en los siguientes vídeos abordaremos los retos particulares en el día a día de una empresa.

Y lo vamos a hacer con una pregunta. ¿Qué importa más, la idea del proyecto o la realidad del mercado?

La tensión entre idea y realidad siempre ha estado presente en las empresas humanas.

En la mitología griega, Ícaro trata de huir de la prisión del rey Minos volando con unas

alas ensambladas con cera que acabaron derritiéndose por el sol. La idea se estrelló con la realidad.

Por eso, ser capaces de distinguir entre el proyecto y su puesta en práctica, entre

esencia y existencia, resulta fundamental.

Platón y Aristóteles ya encarnan este dilema en la pintura de Rafael.

El maestro señala hacia arriba, al mundo de las ideas, única verdad auténtica.

El discípulo, en cambio, señala hacia abajo.

La verdad está aquí, en este mundo, concretamente en las esencias.

¿Y qué son exactamente las esencias?

Después de una semana de introducción a las humanidades en la empresa,

toca abordar una de las ciencias más antiguas y más complejas.

En cierto modo, la primera ciencia, la metafísica.

Aristóteles abarcó todas las ramos de la ciencia y puede considerarse que es el fundador de todas ellas.

Y cuando Andrónico de Rodas estaba ordenando su obra, llamó Metafísica al libro que tenía después de la física.

Andrónico acertó de lleno. La metafísica trata de todo aquello que va más allá del mundo sensible.

Su importancia se remonta a los orígenes de la filosofía y trata de explicar por qué existe la realidad en lugar de la nada.

Nace en Grecia con la intención de dar razón del cosmos, de encontrar la fisis o naturaleza

común a todas las cosas, el arjé u origen que nos explique el ser de las cosas, explicar

la unidad frente a la diversidad del mundo. En definitiva, averiguar qué tienen en común

todos los seres. Y la respuesta, según Aristóteles, está en el mundo, las esencias de las cosas.

La metafísica, por tanto, estudia las causas primeras del ser y para ello distingue las

propiedades fundamentales de todo lo que es secundario accidental. Veámoslo con detenimiento.

Todo ente o cosa tiene dos principios, la esencia y la existencia. La esencia es lo que la cosa es,

su existencia, el acto de serlo, de darse, de conservarse en la realidad. La esencia de este

animal es aquello que lo define como caballo y su existencia es su modo concreto de ser caballo,

el famoso sea biscuit. Los conceptos de potencia y acto aclaran aún más la diferencia. Tomás de

Aquino distingue así aquello que no se ha plasmado o actualizado aún, o sea, la potencia, de aquello

que ya existe como tal, el acto. La identidad de la empresa es la esencia del proyecto aún por

desarrollar. Está llamado actualizarse. Cuando esto ocurre, la empresa adquiere estatuto jurídico,

se dotan empleados y sale al mercado aportando un valor humano y social. En su recorrido de

sustanciar la esencia en existencia de pasar de una idea que no se sostiene por sí misma a una

empresa que se sostiene por sí misma, la idea original no se pierde en ningún momento, se va

actualizando. Como el río que nace en el afloramiento y se abre paso hacia el mar, el agua

cambia pero siempre está presente. La tensión entre esencia y existencia o entre la idea y su

aplicación siempre debe estar presente y el líder es el encargado de mantener este equilibrio. Por

Por un lado, la identidad de la empresa no debe perderse en su desarrollo, pero por otro,

hay que saber adaptar su potencialidad a las circunstancias del mercado.

De hecho, el dilema entre ideas y realidad es falso.

Yo soy yo y mis circunstancias, como diría Ortega y Gasset.

La forma en la que interactúo con el mundo no es algo artificial, sino la forma en la

que se despliega mi identidad.

O como enseña la metafísica, ideas y seres no están separadas, sino que en el mundo

se dan esencias existentes. Hay una unidad de la misma forma que la empresa es una identidad

en su circunstancia. Platón cuenta una anécdota sobre Tales de Mileto, que da mucho que pensar.

Una criada se burló del filósofo, que obsesionado con las estrellas se había caído en un pozo. Pero

gracias a sus conocimientos astronómicos, Tales fue capaz de anticipar las cosechas de aceitunas

y arrendó todas las prensas de aceite de Mileto y Kios. Cuando llegó la oportunidad y todos a la

vez buscaron prensas, las alquiló al precio que más le combinó. Tal es su poder que

entre el cielo y la tierra siempre hay una relación, igual que entre la identidad de

la empresa y las circunstancias en las que se desarrolla.

¿Y tú? ¿Has pensado sobre la identidad de tu empresa? ¿Y sobre el modo en el que

se hace realidad? ¿Y en tu día a día te agarras a la idea original a pesar de todo

o sabes adaptarte a las circunstancias?

Gracias por ver el video.

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