Los reyes españoles nunca fueron absolutos: saberse humano

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Transcripción del vídeo
¿Qué es la experiencia?
que es un personaje verdaderamente de primera magnitud, que se ha formado, que tiene no solamente los conocimientos en leyes,
tiene la experiencia política, personajes que van formando a lo largo de la administración,
pre de los Cobos, con Carlos, es una de las figuras importantísimas dentro de la administración,
es decir, el conocimiento, el servicio de la experiencia no solamente política, administrativa,
con el conocimiento de esa burocracia, de esos diferentes engranajes.
Frente a eso, el monarca va a estar asesorado, va de alguna manera delegar funciones.
Es decir, la última decisión la toma el monarca cuando es un monarca efectivamente instruido del deber y de la obligación.
Por ejemplo, Felipe III, en su lecho de muerte, si se arrepiente de algo, es del pecado de omisión,
de no haber querido gobernar y de no haber sabido gobernar.
Esa es la figura distinta, la figura del monarca con el favorito, que es diferente de un monarca consciente de sus deberes, ya sea Carlos, ya sea Felipe II, y que al mismo tiempo utiliza a los diferentes elementos que forman parte de la administración.
El propio Felipe IV tiene una serie de personajes que forman parte de la administración,
pero que han sido también herederos de la administración anterior, de los monarcas anteriores.
Esos de los que hay que servirse.
Lo que no se le perdona, por ejemplo, a Lerma son sus hechuras.
Sus hechuras son personajes extraídos de la mediocridad a los que les va concediendo, les va dando, etc.
El primer recalificador urbanístico fue el duque de Lerma, el primer corruptor de voluntades, si tenemos que señalar un momento, probablemente haya habido otros, pero uno de los más característicos es el duque de Lerma, que hace el gran traslado de la corte, primero de Madrid a Valladolid y luego de Valladolid a Madrid, con un interreno de tres años.
¿Para qué? Para comprar los palacios de la nobleza y volvérselos a revender cuando la corte vuelve a Madrid.
Estos son los característicos. Frente a eso, un monarca que verdaderamente hasta el último momento, Felipe II, es consciente de sus deberes.
Hasta el último momento, Carlos, al que le pesa su conciencia por encima de todo, y esa es una de las explicaciones del retiro de Ayuste,
es consciente de la obligación, y su obligación es la de gobernar, pero también la de dejarse asesorar por personajes que son importantes.
Hay un momento de oscilación en esos grandes personajes que forman parte de la administración.
Los reyes católicos se surten precisamente de esos personajes que tienen ya un conocimiento en leyes,
que se han formado, que tienen, es decir, hay por ejemplo Galinde de Carvajal,
es la figura que emite un documento que salva a Carlos de la ilegitimidad dinástica
cuando llega a España proclamado ya como rey, sin tener el título para ello.
Es decir, ese documento de primera línea, hecho por Galínde de Carvajal,
gracias también a la figura del cardenal Cisneros,
solamente es posible por alguien que se ha formado con la mentalidad de los reyes católicos,
que no era una mentalidad absolutista,
y que son la utilización, por ejemplo, también de los conversos.
La figura de los grandes conversos al servicio de la monarquía hispánica, López Chinchillos, que es un personaje de la administración, al conde duque de Olivares le hacía el quevedo, que le dedicaba esas poesías metiéndose y tal, y diciendo que el propio quevedo era castellano viejo, era de godos,
mientras que en el conde duque de Olivares había personajes conversos, procedentes precisamente de López Chinchillos, que es un personaje de converso, es un administrador al servicio de la monarquía.
Los reyes católicos en ese sentido aglutinan, tratan de forjar esos propios individuos que estén formándose en el conocimiento de la administración.
Porque es distinto tratar, lógicamente, los problemas de Indias, que es un territorio recién incorporado, esos territorios de la mar, océana, etc., que aparecen reflejados en el testamento de Isabel, en el testamento de la reina católica, hay una preocupación por el trato que se va a dar a los indios.
Hay que recordar que Cristóbal Colón llega cargado de cadenas, ¿por qué? Por haber dado ese trato como esclavos a los indios.
Hay una preocupación, por lo tanto, eso es diferente del tratamiento de Flandes o del tratamiento de Italia.
Es decir, conservar la autonomía no implicaba esa dificultad, precisamente cuando se produce el centralismo,
que es con la llegada de los borbones, no implica sin embargo que los temas territoriales se resuelvan
o que los problemas territoriales se resuelvan.
Lo único que se produce es que de ahí vienen otro tipo de problemas, precisamente de ese centralismo,
no de la autonomía de los diferentes territorios, no del conservar las instituciones propias de cada territorio,
ni el derecho propio de cada territorio, ni la jurisdicción propia de cada territorio.
Es decir, esa autonomía implicada, primero, que era característica, y que si los reyes católicos son el momento, es decir, es un contrato matrimonial, pero en el que cada uno conserva la labor de gobierno sobre los territorios respectivos.
y eso no implica una mayor dificultad porque es característica, en todo caso, de las monarquías de la época.
Es decir, primero porque España tenía otras categorías diferentes de lo que es Estado.
El concepto de Estado es un concepto doctrinal, pero no es un concepto práctico que implique ese centralismo, esa unidad.
Hay un estupendo autor que todos tenemos en la cabeza, que es Dalmacio Negro, que dijo que en España se resistía a la figura de Estado, porque desde luego nuestro Estado no era el Estado-Nación, o tenía otro tipo de características completamente distintas.
pero también hay monarquías que tampoco responden a esa figura de Estado,
porque son en realidad esas monarquías compuestas,
y porque eso desaparece, es decir, Estado, a lo mejor en Francia solamente a partir de la figura de Napoleón, por ejemplo.
Pero Rusia no fue nunca un Estado, y sin embargo nadie duda de que Rusia era un territorio amplio,
autocrático, lógicamente, por una monarquía con unas características especiales, etc.
Pero la monarquía española fue desde el principio una monarquía limitada,
limitada por la particularidad de sus propios territorios,
por la jurisdicción de sus propios territorios,
con un tema, de alguna manera, que se considera que es misional
y que no se puede eludir, porque en España el verdadero problema es decir,
la unidad, con esas características de monarquía polisinodial,
pero la unidad se consigue después de un largo proceso de reconstitución y de repoblación, es decir, porque las cartas pueblas que son en definitiva la monarquía que trata de ir recuperando territorios culminando lo que es la reconquista y van dando cartas de población a medida que va conquistando el territorio.
Y esto implica de alguna manera una limitación frente al señorío feudal. Es decir, la justicia regia era la protección del pueblo frente a los señores feudales. Hay que recordar las obras de Lope de Vega o de Calderón en ese sentido, porque son obras características de su tiempo.
porque de alguna manera viene a decir el mejor alcalde el rey, eso es lo que viene a decir, es decir, el respeto de los derechos, el respeto de esa justicia que busca el pueblo, la encuentra la figura del monarca,
mientras que el monarca termina con lo que es el feudalismo, porque es el propio destino de la monarquía, es decir, si el monarca no respeta esa pluralidad institucional, a ninguno de los monarcas de la casa de Austria, con los muy graves problemas que esa diversidad territorial acarrea, porque lo hemos mencionado antes, es el problema de Flandes, es el problema del patrimonio de Borgoñón,
Pero sin embargo, hay que recordar que hasta el último momento, es decir, hasta el propio testamento de Carlos II, no se pierde un ápice ni un territorio de la monarquía hispánica.
Hay unas figuras que recordan a la hija gobernadora de los Países Bajos, la hija de Felipe II Isabel Clara Eugenia, asomada al balcón viendo desfilar a las tropas victoriosas del vencedor en la victoria de Norlinger frente a las tropas suecas.
No se pierde ni un solo territorio de la monarquía, pero al mismo tiempo esa monarquía tiene que ser gobernada con esa necesidad de respetar el derecho.
Por ejemplo, lo fácil que le hubiera sido de alguna manera a Felipe II, se le achacan muchísimas cosas.
No todas van a ser ciertas, no vamos a darle la razón a esa razón de Estado.
Pero por ejemplo, Baltasar de Gracián, uno de los jesuitas con esa importancia que da la compañía de Jesús y que es tan importante para los designios de la monarquía hispánica,
Baltasar de Gracián dice que la razón de Estado es la razón de establo.
No todo se puede sacrificar a la razón de Estado, porque hay algo que está por encima de ella misma, que es lo que Mariana dice las constituciones patrias.
Es decir, esas leyes que han formado, que no son ni siquiera leyes jurídicas, sino leyes naturales, las que han formado de alguna manera, ley eterna también, que es una corta pisa para hasta dónde puede llegar el monarca y lo que no debe hacer, una corta pisa para su actuación.
Es decir, lo que un monarca absoluto se puede permitir, una monarquía limitada no se puede permitir.
Felipe II probablemente no es ni un tercio culpable de todo lo que le achaca la leyenda negra,
que es una leyenda forjada, lógicamente, para justificar ese aislamiento que se comienza a producir de España frente a los demás,
o del pensamiento político incluso español frente a los demás.
Se ha encontrado, por ejemplo, hace relativamente poco, una obra muy interesante de Calderón de la Barca, que es La Cisma, con este título, La Cisma de Inglaterra, donde la figura de Isabel, a la Isabel de Inglaterra frente al monarca, contraponiendo una cosa y otra.
Es decir, está Isabel que concede patentes de Corso, que de alguna manera tiene esos grandes administradores,
pero que al mismo tiempo son favoritos, en ese favor real, con ciertas connotaciones,
y Felipe II, sin embargo, está utilizando personajes con una trayectoria de la administración.
Juan Didiáquez, Mateo Vázquez, que es el gran enemigo de la figura de Antonio Pérez,
y otros que van a tener Cristóbal de Moura, que es uno de los que acompaña, de procedencia portuguesa,
acompaña a la emperatriz Isabel cuando llega a España. Es decir, esa unión también, Portugal,
hay que recordar que Portugal va a formar parte de la monarquía hispánica durante un corto periodo de tiempo,
son 80 años, frente a los 200 que tiene la monarquía.
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