Nº 5Regala ValoresLección 16 de 24

Saberse humano, saberse limitado

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SABERSE HUMANO - CONÓCETE A TI MISMO

CALIFICA LA CLASE

La delegación en movimiento consiste en un doble movimiento, interno y externo: primero, una aprehensión y percepción de las propias limitaciones. Para ello, se requiere de conocimiento de uno mismo. Segundo, una confianza en el otro, suficiente como para cederle o encargarle las actuaciones a las que yo no puedo llegar. Esto requiere de humildad.

Sócrates: “Sólo sé que no sé nada”

“Luego que de él me separé, razonaba conmigo mismo, y me decía: —Yo soy más sabio que este hombre. Puede muy bien suceder, que ni él ni yo sepamos nada de lo que es bello y de lo que es bueno; pero hay esta diferencia, que él cree saberlo aunque no sepa nada, y yo, no sabiendo nada, creo no saber”.

Platón, Apología de Sócrates, 21a-21d

Puedes descubrir las principales características del pensamiento socrático con este esquema:

Y aquí encontrarás información muy valiosa sobre el Oráculo de Delfos:

“El hombre cultivado no es el hombre que resuelve —o que cree resolver— los problemas, es el que, escarbando en esos problemas, ve cómo se extienden hasta el infinito el misterio que cubren. Para el espíritu primario no hay misterio, sino solamente problemas, y el margen de lo desconocido que aún subsiste en la naturaleza será borrado poco a poco a medida que la ciencia progresa. Pero, para el hombre cultivado, no hay solamente lo desconocido, sino lo desconocible; y, cuanto más avanza en el conocimiento de las cosas, ve espesarse el misterio, de manera que cada vez sabe más que no sabe nada, pues la realidad suprema no es accesible a la inteligencia discursiva”.

Gustave Thibon, La información contra la cultura (1965)

Puedes leer aquí todo el ensayo.

“Puedes observar cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobresalen demasiado, sin permitir que se jacten de su condición”.

Heródoto, Historia, VIII.10

¿Quién fue Heródoto de Halicarnaso, conocido como el padre de la historia? Entérate en este artículo de la National Geografic.


FICHA DE PUNTOS CLAVE

A continuación podrás descargar un documento con los puntos más importantes que se han comentado en el video.

Transcripción del vídeo

Ya hemos abordado la cuestión de la dirección y de la delegación. Pero para poder profundizar en ellas, el responsable de equipo debe lograr dos cosas.

En primer lugar, conocerse a sí mismo y después, aprender a confiar.

La delegación consiste en un doble movimiento, interno y externo. Conocimiento de las propias limitaciones y confianza en el equipo.

y ambos tienen algo en común, la humildad.

Querefonte, compañero de la infancia de Sócrates,

le preguntó a la pitonisa de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates

y la pitonisa le respondió que no.

Sócrates no da crédito y visita a uno con fama de sabio que le defrauda con su soberbia.

Al intentar hacerle ver su ignorancia, el supuesto sabio se enfurece.

A partir de ahí, razona Sócrates.

Luego que de él me separé, razonaba conmigo mismo y me decía, yo soy más sabio que este hombre.

Puede muy bien suceder que ni él ni yo sepamos nada de lo que es bello y de lo que es bueno,

pero hay esta diferencia, que él cree saberlo, aunque no sepa nada, y yo, no sabiendo nada,

creo no saber. Pese a toda su sabiduría, la mayor virtud de Sócrates es que conoce su propia

limitación. Tiene un conocimiento profundo de la realidad, pero sabe que, por mucho que entienda,

siempre será más lo que desconozca.

El filósofo Gustav Tibón distingue información de cultura.

La verdadera sabiduría no está en la acumulación de datos, sino en la cultura,

o sea, en la capacidad de profundizar en ellos.

En la sociedad de la información se da una paradoja.

El hecho de tener acceso a tantísima información no significa necesariamente que seamos más cultos.

El hombre cultivado no es el hombre que resuelve o que cree resolver los problemas.

Es el que, escarbando en esos problemas, ve cómo se extienden hasta el infinito el misterio que cubren.

Para el espíritu primario no hay misterio, sino solamente problemas.

Y el margen de lo desconocido que aún subsiste en la naturaleza será borrado poco a poco a medida que la ciencia progresa.

Pero para el hombre cultivado no hay solamente lo desconocido, sino lo desconocible.

Y cuanto más avance el conocimiento de las cosas, ves pesarse el misterio, de manera que cada vez sabe más que no sabe nada,

pues la realidad suprema no es accesible a la inteligencia discursiva.

Para conocerse a uno mismo, resulta imprescindible entender que somos limitados y que la realidad, más que un problema, constituye un misterio.

Este proceso de conocimiento también incluye el descubrimiento de una virtud, la humildad.

El conocimiento, en la medida en que no es mera información, como hemos dicho, se presenta como algo práctico, o sea, ético.

Conocerse a uno mismo es ser consciente de que uno es humano, capaz de lo más alto y de lo más bajo.

La cultura clásica griega entendía al mal humano no como un pecado, sino como una desmesura, a la que denominaban híbris.

La híbris implica salirse de sus medidas, no aceptar los límites propios de la humanidad.

Así lo explica Herodoto. Puedes observar cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres

que sobresalen demasiado sin permitir que se jacten de su condición. Para los griegos todo

estaba sujeto al destino. Igual que no concebían el pecado, tampoco tenían la noción de libertad.

En su lugar, las moiras asignaban a cada ser humano una parte en el drama del cosmos. La

moira determinaba el destino. Incurrir en Ibris era aspirar a algo más grande de lo asignado.

Esta desmesura era recurrente en la tragedia y en la epopeya cuando el héroe pretende más de lo que le corresponde y es alcanzado por el castigo divino

En la guerra de Troya Agamenón le niega a Aquiles su parte del botín

Por culpa de su soberbia los griegos pierden a Aquiles durante gran parte de la guerra

El mismo París es un ejemplo de Ibris, su deseo de raptar a Helena desata la invasión de Troya

Incluso Héctor incurre en la desmesura al matar a Patroclo, a pesar de que éste le

pide clemencia mientras se abraza a sus rodillas.

Por eso, a partir de ese momento, los dioses le dan la espalda al noble héroe troyano.

Aquiles también perece por la Ibris.

Su impiedad le conduce a creerse superior a los dioses.

Ulises, por el contrario, es consciente de su humanidad y, por tanto, de sus limitaciones.

No en vano es el héroe más astuto.

Su objetivo es volver a su patria, a Ítaca, donde lo esperan los que lo conocen, y para ello utiliza la astucia.

Y no solo durante su largo viaje de vuelta, sino una vez en el hogar para ser reconocido por su padre, su esposa y su hijo.

La humildad de saberse humano y vulnerable frente al designio voluble de los dioses.

Lo opuesto a la híbris es la mesura, la sobriedad, la prudencia, la humildad y en último término, la sabiduría.

Sabiduría que es socrática. Solo sé que no sé nada.

Sé que soy un hombre, sé que no puedo con todo, que no puedo cargarme sobre los hombros toda la responsabilidad del proyecto.

La sabiduría empresarial que desemboca en la delegación es el saberse humano.

La delegación, que estudiamos en la primera semana, cuando se pone en movimiento, va generando un saber hacer,

una conciencia de la limitación y una valoración de los empleados.

Según el proyecto Avanza y Crece, la necesidad de delegación se hace más patente

y aquel que delega no se hace más pequeño al desprenderse de responsabilidades,

sino más grande, pues va creciendo en humildad,

en conocimiento de su propia limitación,

en conocimiento de sí mismo y de su humanidad.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

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