Nº 5Regala ValoresLección 15 de 24

Sobre nuestra identidad y nuestra esencia

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IDENTIDAD Y CIRCUNSTANCIAS - ALAS DE CERA

CALIFICA LA CLASE

En estos siguientes vídeos, como hemos dicho, activamos la empresa en sus distintos elementos, para estudiar la reacción que tienen con las circunstancias del día a día de la empresa y las enseñanzas que podemos obtener a la hora de hacer frente a los retos que se nos plantean.

El proyecto en acción, en movimiento, genera una tensión entre la idea, la identidad de la empresa; y la realidad con la que se enfrenta, o las circunstancias particulares del momento. Ese choque genera ciertas dificultades y oportunidades, pero debemos ser consciente de ellos, o corremos el riesgo de caer en dos errores opuestos: o bien abandonar la idea original y la identidad propia, volviéndonos una veleta; o bien, aferrándonos a la idea con toda rigurosidad, vernos abrumado por la incapacidad para adaptarla al mundo real.

Tenemos el ejemplo mitológico de Ícaro, que fue incapaz de de conciliar la idea de su padre Dédalo con la realidad del vuelo, y acabó siendo abrasado por el sol: la idea se estrelló con la realidad. Puedes profundizar en este mito en este artículo.

En resumen, el rey Minos, de la isla de Creta necesitaba construir un laberinto impenetrable en el que aprisionar al minotauro. Se lo encarga al famoso ingeniero Dédalo, pero este ayuda a la hija del rey, Ariadna y a su amante Teseo, a matar al minotauro, por lo que el rey, enfurecido por la traición, encierra a Dédalo y a su hijo. Para escapar, Dédalo construye unas alas, uniendo plumas con cera, con tan mala suerte que, por volar Ícaro demasiado cerca del sol, contra las indicaciones de su padre, se acaba derritiendo la cera y ahogando el joven en el mar. Puedes leer toda la historia en el Libro VII (155-235) de la obra clásica de Ovidio, las Metamorfosis.

Como hemos visto en el vídeo, ser capaces de diferenciar entre idea y realidad, entre proyecto y la tensión de su activación, requiere de estudiar la diferencia metafísica entre esencia y existencia, en Aristóteles, y en su interpretación y desarrollo por Tomás de Aquino. La metafísica es el estudio del ser: la ciencia sobre los primeros principios y causas de todo lo existente, sobre el ser en general, a diferencia de otras ciencias que estudian un ser determinado, concreto. La antropología estudia el ser del hombre; la biología, el ser vivo; la astronomía, el ser de las estrellas y cuerpos celestiales. La metafísica, por encima y subyaciendo a todas las ciencias, estudia qué significa "ser". Puedes profundizar en la importancia de esta ciencia en este artículo de Ricardo Horneffer.

La escuela de Atenas de Rafael Sanzio (1510-1511)

Aristóteles, en sus escritos filosóficos, realizaba la distinción entre el conjunto de propiedades que define aquello que una cosa es, lo fundamental e imprescindible; frente al estar de forma real en el mundo, individual y concretamente.

- La esencia es entendida como lo que responde a la definición de cada cosa, es lo que los medievales llamaban quididad. Es el conjunto de propiedades que define aquello que una cosa es, fundamental e imprescindible.

"Y, dado que lo que sitúa a una cosa dentro de un género o especie es lo que se expresa en la definición de qué es la cosa, los filósofos usan el término "quididad" por "esencia". Esto es lo que frecuentemente señala El Filósofo con la expresión: "lo que cada cosa es" [V], es decir, aquello que da a la cosa el ser lo que es".

TOMÁS DE AQUINO El ente y la esencia, c.1

Sin embargo, la esencia de algo no basta para garantizar su realidad. Como explica Tomás de Aquino, yo puedo comprender lo que es un hombre o un fénix e ignorar si uno u otro existen en la naturaleza de las cosas (De ente et essentia, c.5). Por eso distingue esencia de existencia.

- La existencia es el nombre abstracto del verbo existir, significa propiamente, el que algo se da en la realidad a partir de un cierto origen: existir es estar en el mundo. La existencia consiste en el hecho de que un ente sea.

"Sólo se llama «ser» a aquello que tiene alguna realidad"

TOMÁS DE AQUINO El ente y la esencia, cap. I.

Ser (existencia) y esencia no son dos cosas, sino dos principios constitutivos de una misma cosa. Así, la realidad y la idea que la fundamenta son inseparables, no se puede dar la una sin la otra. Sin embargo, podríamos preguntarnos: ¿Qué es más importante, esencia o existencia? ¿Idea o realidad? Aristóteles lo deja muy claro:

"Lo mismo, es evidente que la quididad (esencia) de una cosa no va sin su existencia, pues es imposible conocer lo que es una cosa, cuando uno ignora si ella existe"

Aristóteles, Analytica posteriora, 93a, 8, 17-20

La esencia precede a la existencia, la funda, pero no es real hasta que no se da en la realidad, hasta que no existe. Por eso Aristóteles señala hacia abajo en el cuadro de Rafael, contra Platón que señala a un imaginario mundo de las ideas: por la preeminencia e importancia de la realidad frente a la idea.

En este artículo podrás identificar a todos los personajes que aparecen en el cuadro de Rafael. Hay algunos de los que hemos hablado en este curso. ¿Crees que eres capaz de identificar a los personajes? Ponte a prueba con este mapa interactivo.

En la empresa sucede lo mismo: nuestro proyecto, idea y sueño preceden y fundamentan nuestra empresa, pero son inservibles e irreales hasta que no existen, y no existen si no se dan en la realidad, por compleja y cambiante que esta sea. No existe un "mundo de las ideas" en que habitan todas las empresas perfectas. Puede ser que nuestra empresa no se desarrolle como soñábamos, pero no nos frustremos por ello: la idea inicial, el proyecto, que es imprescindible, no es más que eso, una idea. La verdadera empresa es la que vemos en el día a día, en el trabajo cotidiano, encarnada en los miembros actuales de la empresa y sus batallas diarias por sacarla adelante.

Puedes profundizar en los términos filosóficos utilizados en este vídeo:

Relata Platón en el Teeteto (174a) cómo una "bonita y graciosa criada tracia" se burló del filósofo Tales de Mileto, quien, por mirar hacia arriba para estudiar los astros, se cayó en un pozo. Se mofó de que quisiera "conocer las cosas del cielo y no advirtiera las que tenía junto a sus pies". Para redimirse de ello, describe Aristóteles en su Política (1259a) cómo Tales demuestra que el hombre sabio, cuando así lo decide, es también útil en la vida práctica:

"[...] se dice que, gracias a sus conocimientos astronómicos, pudo saber cómo sería la cosecha de aceitunas. Así, cuando era aún invierno y tenía un poco de dinero, tomó mediante fianza todas las prensas de aceite de Mileto y de Quíos, arrendándolas por muy poco, pues no había competencia. Cuando llegó la oportunidad y todos a la vez buscaban prensas, las alquiló como quería, juntando mucho dinero, para demostrar qué fácil resulta a los filósofos enriquecerse cuando quieren hacerlo."

Aristóteles, Política, 1259a.



FICHA DE PUNTOS CLAVE

A continuación podrás descargar un documento con los puntos más importantes que se han comentado en el video.

Transcripción del vídeo

Los elementos fundamentales de la empresa ya están activados. Después de esta explicación general, en los siguientes vídeos abordaremos los retos particulares en el día a día de una empresa.

Y lo vamos a hacer con una pregunta. ¿Qué importa más, la idea del proyecto o la realidad del mercado?

La tensión entre idea y realidad siempre ha estado presente en las empresas humanas.

En la mitología griega, Ícaro trata de huir de la prisión del rey Minos volando con unas

alas ensambladas con cera que acabaron derritiéndose por el sol. La idea se estrelló con la realidad.

Por eso, ser capaces de distinguir entre el proyecto y su puesta en práctica, entre

esencia y existencia, resulta fundamental.

Platón y Aristóteles ya encarnan este dilema en la pintura de Rafael.

El maestro señala hacia arriba, al mundo de las ideas, única verdad auténtica.

El discípulo, en cambio, señala hacia abajo.

La verdad está aquí, en este mundo, concretamente en las esencias.

¿Y qué son exactamente las esencias?

Después de una semana de introducción a las humanidades en la empresa,

toca abordar una de las ciencias más antiguas y más complejas.

En cierto modo, la primera ciencia, la metafísica.

Aristóteles abarcó todas las ramos de la ciencia y puede considerarse que es el fundador de todas ellas.

Y cuando Andrónico de Rodas estaba ordenando su obra, llamó Metafísica al libro que tenía después de la física.

Andrónico acertó de lleno. La metafísica trata de todo aquello que va más allá del mundo sensible.

Su importancia se remonta a los orígenes de la filosofía y trata de explicar por qué existe la realidad en lugar de la nada.

Nace en Grecia con la intención de dar razón del cosmos, de encontrar la fisis o naturaleza

común a todas las cosas, el arjé u origen que nos explique el ser de las cosas, explicar

la unidad frente a la diversidad del mundo. En definitiva, averiguar qué tienen en común

todos los seres. Y la respuesta, según Aristóteles, está en el mundo, las esencias de las cosas.

La metafísica, por tanto, estudia las causas primeras del ser y para ello distingue las

propiedades fundamentales de todo lo que es secundario accidental. Veámoslo con detenimiento.

Todo ente o cosa tiene dos principios, la esencia y la existencia. La esencia es lo que la cosa es,

su existencia, el acto de serlo, de darse, de conservarse en la realidad. La esencia de este

animal es aquello que lo define como caballo y su existencia es su modo concreto de ser caballo,

el famoso sea biscuit. Los conceptos de potencia y acto aclaran aún más la diferencia. Tomás de

Aquino distingue así aquello que no se ha plasmado o actualizado aún, o sea, la potencia, de aquello

que ya existe como tal, el acto. La identidad de la empresa es la esencia del proyecto aún por

desarrollar. Está llamado actualizarse. Cuando esto ocurre, la empresa adquiere estatuto jurídico,

se dotan empleados y sale al mercado aportando un valor humano y social. En su recorrido de

sustanciar la esencia en existencia de pasar de una idea que no se sostiene por sí misma a una

empresa que se sostiene por sí misma, la idea original no se pierde en ningún momento, se va

actualizando. Como el río que nace en el afloramiento y se abre paso hacia el mar, el agua

cambia pero siempre está presente. La tensión entre esencia y existencia o entre la idea y su

aplicación siempre debe estar presente y el líder es el encargado de mantener este equilibrio. Por

Por un lado, la identidad de la empresa no debe perderse en su desarrollo, pero por otro,

hay que saber adaptar su potencialidad a las circunstancias del mercado.

De hecho, el dilema entre ideas y realidad es falso.

Yo soy yo y mis circunstancias, como diría Ortega y Gasset.

La forma en la que interactúo con el mundo no es algo artificial, sino la forma en la

que se despliega mi identidad.

O como enseña la metafísica, ideas y seres no están separadas, sino que en el mundo

se dan esencias existentes. Hay una unidad de la misma forma que la empresa es una identidad

en su circunstancia. Platón cuenta una anécdota sobre Tales de Mileto, que da mucho que pensar.

Una criada se burló del filósofo, que obsesionado con las estrellas se había caído en un pozo. Pero

gracias a sus conocimientos astronómicos, Tales fue capaz de anticipar las cosechas de aceitunas

y arrendó todas las prensas de aceite de Mileto y Kios. Cuando llegó la oportunidad y todos a la

vez buscaron prensas, las alquiló al precio que más le combinó. Tal es su poder que

entre el cielo y la tierra siempre hay una relación, igual que entre la identidad de

la empresa y las circunstancias en las que se desarrolla.

¿Y tú? ¿Has pensado sobre la identidad de tu empresa? ¿Y sobre el modo en el que

se hace realidad? ¿Y en tu día a día te agarras a la idea original a pesar de todo

o sabes adaptarte a las circunstancias?

Gracias por ver el video.

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