Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 64 de 107

Cumplir los fines: estrategia

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Transcripción del vídeo

Como hemos visto anteriormente, el fin de la empresa y el de la persona deben estar alineados.

Ahora surge otra pregunta, ¿cómo alcanzarlos? La respuesta está en la estrategia.

El cumplimiento de los fines y el hacer en la empresa es una misma cosa.

Identificar esto es clave porque de ello mana la forma correctamente de planificar su realización,

es decir, la estrategia. ¿Qué es lo que nos permite la estrategia?

La palabra estrategia nace en el contexto militar.

Estrategos significa en griego general en jefe.

Además de ello, a partir de las guerras napoleónicas, la estrategia se ha desarrollado como ciencia.

Esto se debe a una serie de pensadores, los más conocidos los cuales son Klausiewicz y Jominí.

Pues bien, estas reflexiones de estos pensadores, fundamentalmente la de Klausiewicz porque tuvo un enfoque más filosófico,

son de utilidad perfectamente para otras actividades, no digamos en el ámbito empresarial.

Como hemos planteado, la estrategia en un sentido estricto no pertenece exclusivamente a ningún ámbito concreto de la actividad humana,

pero puede tener mayor relevancia en algunos, como por ejemplo el empresarial.

La estrategia se puede definir como el arte de los modos,

como lo a la elección entre diferentes líneas de acción para la consecución de un fin determinado.

La estrategia como actividad tiene varias actitudes.

Una primera de diseño, que es más de naturaleza de tipo intelectual.

Después una organizativa para facilitar la ejecución.

Y por último, la etapa de ejecución de la línea de acción escogida que necesita liderazgo, determinación y evaluación constante.

La concepción de una estrategia es una actividad de naturaleza intelectual.

Partiendo de conocer perfectamente la finalidad que se persigue,

lo que se trata es de conocer el ámbito en el que se va a desarrollar esta actividad,

todos los factores que pueden influir en el éxito o en el fracaso.

Y por tanto, esto lo podríamos llamar una primera fase de estudio y análisis.

Partiendo de un conocimiento profundo y concienzudo del problema que queremos abordar,

se trata de integrar esfuerzos de naturaleza diversa.

Podríamos hablar de aspectos económicos, incluso políticos,

aspectos técnicos de comunicación y por tanto la estrategia es esencialmente un esfuerzo de

integración de cuestiones diversas y lógicamente esto requiere también una dimensión creativa

en este sentido un buen estratega es alguien creativo y cómo se logra esto la creatividad

es una capacidad humana que todos usamos en cierta medida y que todos podemos potenciar

Sin la creatividad no hay innovación.

Tenemos el ejemplo del sitio de la ciudad flamenca de Gante, en que el coronel Cristóbal

de Mondragón consigue con los tercios la victoria, convenciendo al gobernador de que

no quieren destruir la bella ciudad que había visto nacer a Carlos V. El gobernador acepta,

porque veía 32 cañones apuntando a la ciudad en la lejanía. Poco sabía él, el gobernador,

que solo tenían dos cañones los españoles, y habían puesto otros 30 troncos de árbol

tallados que parecían cañones.

Otro ejemplo de los tercios de Flandes y su creatividad es la invención de las llamadas balsas germánicas.

Se inventaron para facilitar el asalto a los barcos holandeses a través de canales, como se vio perfectamente en el sitio de Bonmel.

Asaltos que a nado eran imposibles dado el peso de las armas y que muchos no sabían nadar.

Y esperar a que se acercaran a tiro los barcos era una masacre, porque los barcos lo que hacían era estragos con su artillería desde la distancia sin que los tiros españoles pudieran llegar a ellos.

En un terreno como el de los Países Bajos, que está plagado de ríos y canales, para

sobrepasar esta dificultad se crearon unas bolsas de cuero que se llenaban de aire, se

ponían en los soldados y permitían a los tercios el asalto nocturno a los barcos,

manteniéndose a flote y con las armas secas. Todo un antecesor de los flotadores modernos.

Como se vio en vídeos anteriores, la creatividad es un descubrir lo oculto. La creatividad,

dice Balder on Arheim, es uno de los rasgos humanos más cruciales. Se encuentra en el

corazón de la innovación, por lo que no es una habilidad superficial, sino una necesaria

para la supervivencia humana. Un reciente estudio post-COVID de la consultora Ernest & Young y

Future for Work Institute señala que la creatividad será la habilidad más solicitada en el mercado

laboral en los próximos años, sobre todo en las empresas altamente competitivas. Otro ejemplo de

creatividad como fuente de soluciones estratégicas es el proyecto de casas incrementales del arquitecto

Alejandro Aravena. Este obtuvo el premio Pritzker más joven de la historia por su respuesta clara,

plena y generosa, según las palabras del jurado. El proyecto de Aravena se adaptó a los subsidios,

a los terrenos y a la escasez material para lograr una vivienda digna e ir más allá. Pensada para

cuatro personas, con dos habitaciones, cocina y baño, el arquitecto dejó la otra mitad de la

vivienda preparada para que la familia construyera más espacios según sus necesidades, gustos y

posibilidades. Esta fase del proceso creativo tendrá dos partes esenciales. Por un lado la

identificación del problema y por otro la propuesta de solución. La preparación, que es la asimilación

de la información básica con la cual construir cuál es el problema, qué se necesita, cuál es el

nicho, a dónde hay que llegar, con qué contamos. Después la incubación, que remite al tiempo de

relajación o donde las conexiones se realizan consciente o inconscientemente. Y luego la

inspiración. Se refiere el momento de eureka. Lo tengo, es por aquí. Hagamos esto. Sin embargo,

esta fase no es la más importante del proceso estratégico. En segundo lugar tenemos la ejecución.

Napoleón llegaba incluso a decir que la estrategia es todo de ejecución y con ello quería poner de

relieve que no se trate de tener ideas muy brillantes, sino precisamente de ser capaz de

llevar a cabo el plan de acción diseñado frente a obstáculos, frente a dificultades y también a

otras fuerzas que de forma natural se van a oponer a la ejecución del plan previsto. Por tanto, la

estrategia hay que entenderla siempre en este contexto dialéctico de voluntad enfrentada a

otras voluntades. Tener sentido de la finalidad, por lo tanto, es esencial para la coordinación de

los esfuerzos y para la consecución de los fines. Una estrategia se tiene que traducir en planes,

que a su vez deben ser revisados y actualizados con el tiempo. Para ello es necesario cierta

flexibilidad y capacidad de encontrar nuevas soluciones. En este sentido llegamos ya a la

última fase del proceso estratégico, en el que se evalúan y se elige la línea de acción más

adecuada en función de los costes, de la ambición, de la vocación de la empresa y

de otras consideraciones. Otro rasgo a destacar de la estrategia es que está

condicionada por factores externos. Por eso es necesario tener un departamento o tener

una figura capaz de adaptar las líneas maestras de la estrategia. A veces, incluso después

de haber diseñado las líneas de acción tenemos que modificar la ambición o incluso el contenido

de la finalidad porque o no disponemos de una línea de acción que nos permita alcanzar esa

finalidad o los riesgos, los costes o alguna otra causa nos aconsejan hacerlo. Una vez que ya

disponemos de una estrategia y hemos hecho los esfuerzos organizativos necesarios para ponerla

en marcha, es importante que los trabajadores la conozcan hasta el punto que la prudencia

también nos aconseje que deba ser conocida y mantener siempre clara cuál es esa finalidad

que se persigue con la estrategia. Puede ser que no todos los trabajadores se sientan alineados

con el fin de la empresa, pues bien, este y otros considerados de orden moral también

tienen que formar parte del proceso porque el fin no justifica los medios.

Casi todos los proyectos de éxito se caracterizan por un claro e inteligente sentido estratégico.

De ahí la importancia de contemplar con asombro y de escuchar para estar en aprendizaje constante,

de manera receptiva.

Como hemos visto, la consecución del fin común a empresa y persona se basa en la estrategia.

La estrategia debe ser clara y al mismo tiempo flexible.

La creatividad emerge como gran fuente de innovación y, a la postre, como un elemento estratégico fundamental.

La estrategia empresarial debe mantener un espíritu de aprendizaje e integrar una perspectiva moral.

¿Y tú? ¿Te has planteado ya si eres creativo? ¿Cómo crees que influye tu creatividad en la estrategia de la empresa?

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