Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 100 de 107

El mando puesto a prueba: Master and Commander

El vídeo de esta lección llega en unos días.Mientras tanto, tienes el texto de la lección aquí debajo.

Transcripción del vídeo

¿Qué es la serie Aubrey-Mathurin?

Desde 1969 y hasta su fallecimiento en el 2000, el escritor Patrick O'Brien publicó un conjunto de 20 relatos de aventuras marítimas popularmente conocidas como la serie Aubrey-Mathurin,

en honor a sus protagonistas, el capitán de fragata inglés James Aubrey y el doctor Stephen Mathurin,

un médico islandés de origen catalán al que embarca como cirujano en el primer navío que

tiene bajo su mando. En 2003 el director australiano Peter Bayer adaptó el décimo título de la serie

Al otro lado del mundo, incorporando al guión retales de las otras entregas de O'Brien y

depurando algunos aspectos del original. La historia arranca en 1805 durante las guerras

napoleónicas cuando el capitán Aubry recibe la orden de ir tras el buque de guerra francés a

Esta persecución les enfrentará en las costas de Brasil y de nuevo en las Islas Galápagos,

tras cruzar el Cabo de Hornos. En la pantalla desaparecen los aspectos más altivos de la

personalidad de Aubrey, lleno de prejuicios religiosos y raciales, y no hay mención al

pasado de Mátorin, que no solo es médico y naturalista, sino también espía y un defensor

de la Revolución Francesa decepcionado por la deriva dictatorial de Bonaparte. Pero a cambio,

se resalta con mucha más nitidez la relación que une a estos tipos tan dispares, una amistad

que resulta clave para el retrato del liderazgo que propone la película.

Durante una cena con los oficiales del barco,

Aubrey reconoce la huella que dejó en él el haber navegado a las órdenes de Lord Nelson.

Dirá, algunos dirían que no es un gran marino, pero sí un gran líder,

comentan entre copas los oficiales.

Y en esa clave se puede leer la película.

¿Puede una sola persona reunir la capacidad técnica con el talento para el mando?

En las organizaciones de nuestra época tendemos a disociar estas competencias y damos por sentado que quien dirige no tiene por qué saber mucho acerca de los cómos.

En Master and Commander, al contrario, vemos un ejemplo de cómo podría ser un líder con ambas competencias,

lo cual tiene consecuencias muy directas sobre la relación de ordeno y obediencia que hay en cualquier empresa.

Vivimos en tiempos fascinantes, dirá Aubrey al conocer de primera mano el diseño de Lacheron que explica su superioridad naval.

Sin duda hay mucho aquí del optimismo que estaba en la base de la mentalidad decimonónica respecto al progreso.

Pero en este momento también nos percatamos de que Aubrey es un gran observador técnico-científico.

En efecto, es su conocimiento y dominio del arte naval lo que justifica el commander del título.

Y en la película, Aubrey da sobradas muestras de su dominio del arte naval.

Sin embargo, Aubrey también es máster porque sabe que los hombres necesitan ser gobernados,

que la disciplina es necesaria para el logro de toda empresa humana y que el poder de los

hombres al final descansa en algún tipo de consentimiento por parte de los subordinados.

En otras palabras, si estos dejan de creer que quien manda tiene buenos motivos para hacerlo,

el poder se desvanece. ¿Y cómo es que Aubrey mantiene el respeto de sus subordinados? A

diferencia de Hollum, el capitán al que la tropa se le insubordina, Aubrey sabe que a veces para

cumplir el deber hace falta ir más allá de lo estrictamente exigido. También es consciente de

que delegar en los demás supone disculpar sus faltas siempre que éstas no tengan consecuencias

graves. Es capaz de tener cerca a alguien que le lleva la contraria, como su amigo Maturin,

sin perder de vista su objetivo final. Y por último, tiene la suficiente altura de miras

para no dejar que su misión colonice el conjunto entero de su vida. Siendo la victoria en la guerra

algo importante para mantener la seguridad del imperio británico, Aubrey no olvida que en una

vida humana acabada no todo es pelea y conflicto, sino que puede y debe haber sitio para bienes más

elevados. El conocimiento científico, la amistad sincera o incluso la música, de ahí las veladas

con violín mano a mano con Matre. En definitiva, hay muchas cosas que pueden aprenderse para mandar

en cualquier organización a partir de esta película, pero hay algo que acompaña a toda

labor de liderazgo, que es anterior o que lo subyace, y que es la tarea de ser mejor

en que consiste toda vida humana.

Los seres humanos ejemplares, cuando tienen además conocimiento preciso acerca de aquello

que hacen, se erigen en modelos y nos recuerdan por qué nos asombran los líderes de toda

época.

Sencillamente, porque queremos parecernos a ellos.

Por algo será.

Gracias.

Se guardan solo en este navegador. Nadie más puede verlas.