Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 36 de 107

Motor y motivación

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MOTOR Y MOTIVACIÓN - BEATRIZ

CALIFICA LA CLASE

La comunicación en acción es motivación, es trasladar al resto los motivos por los que actúan. Esos motivos son el motor de la actuación empresarial, y pueden ser múltiples, pero unos son más convenientes y fructíferos a la acción que otros. Respondemos a la pregunta de qué nos mueve a actuar, a conocer, o a hacer a los otros partícipes de la misión común.

El principio de causalidad es un principio clásico de la filosofía y la ciencia, que afirma que todo evento tiene una causa y efecto. Las cosas no ocurren de manera aislada, sino que unas están ligadas a otras en un proceso de interacción. Todo tiene su causa.

No todas las causas son iguales. Ya exponíamos en el vídeo la absurdez de reducir todo a la causa material. Estas ideas mecanicistas no son tan modernas como pareciera, sino que ya se defendían en la Antigua Grecia. Sócrates se opone a este planteamiento:

"Pero de mi estupenda esperanza, amigo mío, salí defraudado, cuando al avanzar y leer veo que el hombre no recurre para nada a la inteligencia ni le atribuye ninguna causalidad en la ordenación de las cosas, sino que aduce como causas aires, éteres, aguas y otras muchas cosas absurdas. Me pareció que había sucedido algo muy parecido a como si uno afirmara que Sócrates hace todo lo que hace con inteligencia, y, luego, al intentar exponer las causas de lo que hago, dijera que ahora estoy aquí sentado por esto, porque mi cuerpo está formado por huesos y tendones, y que mis huesos son sólidos y tienen articulaciones que los separan unos de otros, y los tendones son capaces de contraerse y distenderse, y envuelven los huesos junto con las carnes y la piel que los rodea.

Así que al balancearse los huesos en sus propias coyunturas, los nervios al relajarse y tensarse a su modo hacen que yo sea ahora capaz de flexionar mis piernas, y ésa es la razón por la que estoy yo aquí sentado con las piernas dobladas. Y a la vez, respecto de que yo dialogue con vosotros diría otras causas por el estilo, aduciendo sonidos, soplos, voces y otras mil cosas semejantes, descuidando nombrar las causas de verdad: que, una vez que a los atenienses les pareció mejor condenarme a muerte, por eso también a mí me ha parecido mejor estar aquí sentado, y más justo aguadar y soportar la pena que me imponen.

Porque, ¡por el perro!, según yo opino, hace ya tiempo que estos tendones y estos huesos estarían en Mégara o en Beocia, arrastrados por la esperanza de lo mejor, si no hubiera creído que es más justo y más noble soportar la pena que la ciudad ordena, cualquiera que sea, antes que huir y desertar. Pero llamar causas a las cosas de esa clase es demasiado absurdo.

Si uno dijera que sin tener cosas semejantes, es decir, tendones y huesos y todo lo demás que tengo, no sería capaz de hacer lo que decido, diría cosas ciertas. Sin embargo, decir que hago lo que hago a causa de ellas, y eso al actuar con inteligencia, y no por la elección de lo mejor, sería un enorme y excesivo abuso de expresión. Pues eso es no ser capaz de distinguir que una cosa es lo que es la causa de las cosas y otra aquello sin lo cual la causa no podría nunca ser causa."

Platón, Fedón, 98c-99a

Aristóteles distingue entre cuatro causas (Aristóteles, Metafísica, I, 3, 983a 25–983b y V, 2, 1013a 20–1013b):

Causa material: aquello de lo que está formado una sustancia. P. ej: la plata de la que está hecha la copa.

Causa formal: aquello que hace que una cosa sea lo que es y que le diferencia de otras cosas. La verdadera esencia. (recordemos el vídeo en el que distinguimos entre materia y forma)

Causa eficiente: es la actividad por la que se produce la cosa, en nuestro ejemplo es el trabajo del orfebre que hizo la copa.

Causa final: es el fin, el objetivo, el motivo por el que se ha hecho la cosa. En nuestro ejemplo: para beber.

En este video vamos a centrarnos en el último tipo de causas: la causa final, que es el motor y la motivación. Surge aquí la pregunta de ¿Por qué hago las cosas? ¿Cuál es la causa última que me impulsa a actuar?

De la misma forma que todo tiene una causa, todo es movido por algo. Aristóteles, al igual que ha tratado las causas, trata también el motor. Volviendo al vínculo entre motor y fin que está en la causa final: la motivación se establece de acuerdo al objetivo. Yo actúo de una manera porque quiero conseguir algo. Así, es el fin por el que hago las cosas lo que me da la motivación.

Los círculos dantescos

Para estudiar esto vayámonos a un ejemplo literario: la Divina Comedia de Dante. Toda la obra está llena de símbolos que remiten al conocimiento y al pensamiento medievales; teología, filosofía, astronomía, matemáticas, óptica, etc; encarnados en personajes, lugares y acciones: es un compendio de sabiduría medieval. También hay un gran simbolismo en la rima, el número de versos y de estrofas. Puedes profundizar más sobre Dante y su mundo con estos dos artículos del periódico La Vanguardia: enlace y enlace.

El poema puede leerse según los cuatro significados que se atribuyen a los textos sagrados. No ser consciente de que los textos pueden tener estos cuatro significados supone empobrecer los textos y el riquísimo mensaje que pueden trasladarnos:

- Sentido literal del texto: es el significado que emana directamente de las palabras. Es lo que el autor ha querido decir, y es el sentido que sirve de fundamento a los demás.

- Sentido alegórico del texto: es el que nos permite adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos, reconociendo en el texto un símbolo de una realidad que no se menciona directamente. Alegoría viene del griego y significa lo otro, en este caso el otro sentido que se contiene en la letra del texto.

- Sentido moral del texto: indica que los acontecimientos narrados en el texto pueden conducirnos a un obrar justo. Si hemos descubierto el misterio a través del sentido alegórico, hemos también de vivirlo y aplicarlo: nos indica cómo vivir el misterio.

- Sentido anagógico del texto: es aquel por el cual podemos ver realidades y acontecimientos en su significación eterna. En otras palabras, el sentido anagógico es el que nos apunta a realidades trascendentales, más profundas y superiores a las que puede apuntar el sentido alegórico.

Esta profundidad del texto, con sus muchas interpretaciones posibles, refleja la profundidad y diferenciación entre las motivaciones de nuestro actuar. Dante es el propio protagonista de su obra, y en su actuar podemos descubrir diversas motivaciones con que nos podemos identificar: según va avanzando el poema, se va apreciando una transformación en él. La motivación por la que está en el poema es distinta, dependiendo de cada momento. Puedes acompañar la lectura de este resumen con los impresionantes grabados de Gustave Doré sobre la Divina Comedia, que puedes descubrir aquí, con algunas de las mejores imágenes sobre obras clásicas jamás dibujadas.

Hay un motivo de fondo que guía sus pasos: encontrar a su amada Beatriz. Pero sobre ese motivo de fondo, la actitud con la que afronta los distintos momentos va cambiando a lo largo del poema. No es igual la motivación con la que entra al Infierno al principio, con la que tiene al final en el Paraíso.

La obra empieza con Dante perdido en un bosque oscuro en su mediana edad y entra en una cueva al pie del monte Sion, cerca de Jerusalén, huyendo de tres animales alegóricos que representan varios pecados capitales. La primera motivación que impulsa a Dante es el MIEDO. El comienzo del poema es incierto, onírico, angustioso. Entra en el infierno donde se lee en las puertas “Quien entre aquí, abandone toda esperanza”, acompañado del poeta romano Virgilio. La naturaleza del fin condiciona la naturaleza de la causa: si la naturaleza de la causa es el miedo, la experiencia del que actúa estará condicionada por esa causa, tanto en la literatura como en el trabajo. Si la motivación del trabajador es el miedo, el fin será incompleto. Si Dante se moviera en todo el poema por esta motivación inicial, el fin sería mezquino y el camino inconstante y accidentado. De hecho no podría llegar al fin al que termina llegando, cuando consigue superar la motivación del miedo.


En el infierno, Dante es motivado por una mezcla de miedo y CURIOSIDAD. Sigue a Virgilio y en muchas ocasiones se entretiene hablando con los muertos con que se encuentran, y que buscan arrastrar a Dante con ellos. Virgilio protege a Dante ante los peligros y lo va guiando, moderando su curiosidad. Por ejemplo, en el canto IX del infierno, cuando aparecen las Furias y Medusa, Virgilio le pide que cierre los ojos y pone sus propias manos para tapar sus pupilas, para que Medusa no lo convierta en piedra al cruzarse con los ojos curiosos de su discípulo.

Esa curiosidad se va transformando paulatinamente en un deseo de CONOCIMIENTO. Tras atravesar los nueve círculos del infierno se adentra en las siete cornisas del purgatorio, en que la motivación de Dante, como su alma, se irán purificando. Sus motivaciones egoístas o interesadas van quedando atrás, y según va subiendo le invade un deseo de conocer, un anhelo por la Verdad.


Cuando superan el Purgatorio y van a adentrarse en el Paraíso, Dante y Virgilio se despiden, pues Virgilio, como poeta pagano, no puede entrar. La nueva guía de Dante será Beatriz. El Paraíso está compuesto por nueve círculos concéntricos correspondientes a los nueve órdenes angélicos de la Jerarquía celestial. Según Dante y Beatriz van ascendiendo por los círculos angélicos, Dante, maravillado, va experimentando el deseo de alcanzar el círculo más alto: su motivación cambia a un deseo de FELICIDAD. No es casualidad que el nombre de Beatriz signifique "dadora de felicidad" y "beatificadora".

“No alcanza mi palabra a lo que evoco,

para pintar las celestiales llamas,

¡y es tanto, que no basta decir poco!

(…)

Con mis alas, tan alto no volaba,

cuando repercutir sentí en la mente,

un fulgor que su anhelo condensaba:

ya mi alta fantasía fué impotente;

mas cual rueda que gira por sus huellas,

el mío y su querer movió igualmente,

el amor que al sol mueve y las estrellas”.

Dante, Divina Comedia

LECTURA RECOMENDADA: LA DIVINA COMEDIA DE DANTE

No te pierdas esta conferencia de José María Micó en la Fundación Juan March sobre la Divina comedia de Dante:




FICHA DE PUNTOS CLAVE

A continuación podrás descargar un documento con los puntos más importantes que se han comentado en el video.

Transcripción del vídeo

La comunicación siempre busca un efecto, motivar a los demás. Trasladar unos motivos que impulsen a nuestro equipo y a nuestros compañeros.

Pero, ¿qué es un motivo? ¿Qué nos mueve realmente a actuar? En el siguiente vídeo, motor y motivación.

El principio de causalidad es un principio clásico de la filosofía y la ciencia. Todo evento tiene una causa y un efecto.

En esto consiste la causalidad. Las cosas no ocurren de manera aislada, sino que unas

están ligadas con otras en un proceso de interacción.

Pero no todas las causas son iguales. Por ejemplo, hoy en día se asume que el amor

es química, un mero fenómeno fisiológico o bioquímico en nuestro cerebro. La trampa

de esta teoría es que reduce todas las causas del amor a una sola, la material. Esta visión

que podríamos llamar mecanicista y que nos parece tan contemporánea, en realidad se

remonta a la antigüedad. Ya Sócrates se oponía a este planteamiento, mientras está esperando a su

muerte, pues ha sido condenado a la pena capital por la ciudad, afirma que todas estas teorías

reducen al hombre y que sería como explicar el por qué estaba él sentado esperando la muerte,

diciendo que era por cierta disposición de sus huesos, músculos y tendones, y no por el hecho

de que él ha decidido y le ha parecido bien acatar la orden judicial pronunciada por los

catenienses. De hecho, sostiene, con cierto humor, que si a él le hubiera parecido mejor huir,

ya estaría en otra ciudad, gracias a esos mismos músculos y tendones. Aristóteles distingue entre

cuatro causas. Causa material, aquello de lo que está formada una sustancia, por ejemplo, la plata

de la que está hecha una copa. Causa formal, aquello que hace que una cosa sea lo que es y que

le diferencia de las otras cosas, la verdadera esencia, recordemos el vídeo en el que distinguimos

entre materia y forma. Causa eficiente, es la actividad por la que se produce una cosa. En

nuestro ejemplo es el trabajo del orfebre que hizo la copa. Causa final, es el fin, el objetivo,

el motivo por el que se ha hecho la cosa. En nuestro ejemplo, para beber. En este vídeo vamos

a centrarnos en el último tipo de las causas, la causa final, que es el motor y la motivación. Y

aquí la pregunta de por qué hago las cosas. ¿Cuál es la causa última que me impulsa a actuar? Para

Para Aristóteles, paradójicamente, hay que retroceder a la primera causa.

Si seguimos hacia atrás en la cadena de causas y la cadena de movimientos, nos encontramos

con una primera causa incausada.

El motor inmóvil por el que tuvo que empezar todo.

Volviendo al vínculo entre motor y fin que está en la causa final, la motivación se

establece de acuerdo al objetivo.

Yo actúo de una manera determinada porque quiero conseguir algo.

La motivación me da el fin.

Para estudiar esto, vayamos a un ejemplo literario, la Divina Comedia de Dante.

Hay obras que son sintomáticas de una época, que saben reflejar bien su tiempo.

La Divina Comedia es esa obra para la Edad Media.

La simbología de este poema puede interpretarse según los cuatro significados que se atribuyen a los textos sagrados,

el literal, el moral, el alegórico y el anagógico.

La motivación de Dante es encontrar a su amada Beatriz,

pero sobre este motivo de fondo la actitud con la que afronta los distintos momentos va cambiando a

lo largo del poema al final la motivación con la que entró en el infierno cambia la obra empieza

con dante perdido en un bosque oscuro en su mediana edad y entran en una cueva al pie del

monte sion cerca de jerusalén tres animales alegóricos le salen al paso una pantera una

loba y un león. Estos animales representan los pecados y la lujuria, la codicia y la soberbia.

Huyendo de ellos, la primera motivación que impulsa Dante es únicamente el miedo.

La naturaleza del fin condiciona la naturaleza de la causa. Si la naturaleza de la causa es el miedo,

el fin estará condicionado por esa causa, tanto en la literatura como en el trabajo. Si la motivación

del trabajador es el miedo, el fin será incompleto. Si Dante se moviera en todo el

poema por esta motivación inicial, el fin sería mezquino y el camino inconstante y accidentado.

De hecho, no podría llegar al fin que termina llegando cuando consigue superar la motivación

del miedo. En el infierno, Dante es motivado por una mezcla de miedo y curiosidad. Sigue a Virgilio

y en muchas ocasiones se entretiene hablando con los muertos que se encuentran y que buscan

arrastrar a Dante con ellos. Sin embargo Virgilio protege a Dante ante los peligros y lo va guiando,

moderando su curiosidad. Por ejemplo, en el canto noveno del infierno, cuando aparece en la furia

así Medusa, Virgilio le pide que cierre los ojos y pone sus propias manos para tapar sus pupilas,

con el fin de que Medusa no lo convierta en piedra. Esa curiosidad se va transformando

paulatinamente en un deseo de conocimiento. Tras atravesar los nueve círculos del infierno,

se adentra en las siete cornisas del purgatorio. Siguiendo la teología católica, Dante va

desprendiéndose en cada círculo de uno de los siete pecados capitales. Sus motivaciones egoístas

o interesadas van quedando atrás y según va subiendo, le invada un deseo de conocer,

un anhelo por la verdad. Cuando superan el purgatorio y van a adentrarse en el paraíso,

Dante y Virgilio se despiden. La nueva guía de Dante será Beatriz. El paraíso está compuesto

por nueve círculos concéntricos correspondientes a los nueve órdenes angélicos de la jerarquía

celestial. Según Dante y Beatriz van ascendiendo por los círculos angélicos, Dante va experimentando

el deseo de alcanzar el círculo más alto, el de la contemplación y la felicidad. No es casualidad

que el nombre de Beatriz signifique dadora de felicidad y beatificadora. Al final del poema,

cuando Dante, conducido por su último guía, San Bernardo, y gracias a la intercesión de la Virgen

alcanza la contemplación divina, se da cuenta que su razón y su palabra no bastan para describir lo

que está viendo. No alcanza mi palabra a lo que evoco, para pintar las celestiales llamas, y es

tanto que no basta decir poco, termina aturdido, abrumado por lo que ha visto. Y expresa esa

contemplación inefable con estas palabras que cierran el poema. Con mis alas tan alto no volaba,

cuando repercutir sentí en la mente, un fulgor que en su anhelo condensaba. Ya mi alta fantasía

fue impotente, mas cual rueda que gira por sus huellas, el mío y su querer movió igualmente,

el amor que al sol mueve y las estrellas. Volvamos al primer motor inmóvil del que

habló Aristóteles. Pero ya no es la causa impersonal y mecánica que imaginó el filósofo

griego, sino un motor que se mueve por amor. Dante empieza movido por el miedo y acaba movido por el

amor a la verdad. Cuando la causa de la acción es una causa elevada, en este caso la contemplación

o el deseo de felicidad, se hallará el fin correcto. De hecho, la intención que le llevó

a Dante a escribir la Divina Comedia fue la de sacar a aquellos que viven en esta vida en estado

de miseria y llevarlos al estado de felicidad. Volviendo a nuestra empresa, si la causa que

motiva mi actuar es el deseo de felicidad, de realización, de un trabajo bien hecho,

hallaremos el fin correcto de la empresa. Encontrar la motivación correcta nos lleva

al fin verdadero y al mismo tiempo, una vez que se comprende la causa, no hay que perder nunca de

vista el fin. Por eso, la mejor motivación que se le puede dar a un empleado no son frases

positivas ni eslóganes inspiradores, sino hacerle partícipe del objetivo del proyecto. Habrá muchas

causas que se pueden explorar para que el trabajador esté motivado con su trabajo. Todas

son importantes. Si el trabajador está cuidado dentro de la empresa, se le dan las facilidades

para conciliar con su vida familiar, tiene un buen jefe, etcétera, sin duda estará más motivado.

Pero aunque no lo parezca, lo más importante es hacerle partícipe de la causa final, hacerle

parte del proyecto y darle a conocer los objetivos, que entienda por qué hace lo que hace, que

su tarea no sea una mera repetición mecánica, sino que se integre en el actuar de la empresa

con marcha hacia un mismo fin.

La motivación del empleado depende estrechamente de la causa final de la empresa.

Por un lado, hallar la motivación nos lleva al fin.

y comprender el fin empresarial potencia la motivación personal.

Motivación y fin se retroalimentan.

Es destacable que Dante cuenta en todo el poema con un guía.

Virgilio le conduce hacia un fin, iluminando su motivación.

¿Has pensado ya si hay alguna figura similar para ti en tu empresa?

¿Y tú? ¿Sirves de guía a alguien?

Gracias por ver el video.

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