Los estilos de liderazgo descentralizados: el ejército

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Transcripción del vídeo
¿Qué es el liderazgo?
Cuando se estudia el liderazgo y sus tendencias principales, podemos encontrar diferentes estilos según la conducta del líder, su actitud o sus capacidades.
Enfoques como el líder autocrático, el democrático o el desafer son algunos ejemplos de formas de liderazgo.
Pero en un ámbito militar surge en el ejército prusiano del siglo XIX un embrión de un nuevo tipo de liderazgo, el austraktaktik,
una actitud de mando más descentralizado, adaptándose al nuevo tipo de misiones, el mando orientado a la misión.
Esta doctrina se centra en un liderazgo basado en la iniciativa del subordinado, un liderazgo descentralizado,
donde únicamente se marcaría el subordinado a la misión y el propósito del líder, dejando que éste eligiese la forma y estrategia para llegar a ese fin.
Los pilares básicos serían lazos jerárquicos cohesionados con confianza mutua y formación común,
un conocimiento claro de la misión y el propósito del líder, un nivel subordinado con iniciativa disciplinada y una tolerancia al riesgo.
Basándose en la confianza mutua y un conocimiento común y actualizado de la situación, el mando puede coordinar y realizar el seguimiento de las operaciones de forma más rápida y sencilla,
gracias a la libertad otorgada al subordinado para actuar con iniciativa a los problemas emergentes.
Promoviendo la libertad de acción e iniciativa de los subordinados, se pueden adaptar de forma más efectiva las situaciones cambiantes
y poder así explotar oportunidades sin el previo aviso y permiso del mando, que confía en su criterio.
Se logra por tanto no solo el oportunismo, sino un dinamismo en operaciones.
Además, al identificarse con la misión encomendada, se contribuye a la satisfacción y autorrealización del subordinado,
que toma como suyos los fines de la empresa que lleva a cabo.
En la actualidad, el combate se libra en un ambiente próximo a poblaciones civiles,
sin poder delimitar el campo de batalla, donde se combate contra fuerzas irregulares difíciles de discernir entre los civiles
y con el ojo público siempre presente por la alta presencia de medios de comunicación.
Conflictos donde la opinión pública, local y del país procedentes son piezas claves para el éxito de la misión.
En estos nuevos conflictos, basados en la contrainsurgencia y la estabilidad del territorio,
se requiere de mandos competentes en todos los niveles, adaptables a cualquier situación,
con excelencia táctica y militar, así como una serie de cualidades políticas, diplomáticas y sociales.
Surge la necesidad de un nuevo tipo de líder.
En una nueva guerra denominada de cuarta generación, donde la tecnología y la superioridad momentística
no son tan importantes como la opinión pública y las decisiones acertadas,
se requiere de un mando competente y con iniciativa,
que pueda resolver cualquier problema con rapidez, eficacia y evitando siempre el escándalo público,
ya sea por desconocimiento de la cultura autóctona, una falta de diplomacia o la visión global.
La complejidad y dinamismo de las operaciones terrestres actuales
condicionan la interpretación de la situación por parte del mando.
En definitiva, a mayor descentralización, mayor flexibilidad
y capacidad de adaptación al combatir en teatros complejos y cambiantes.
En un escenario cambiante, como en el que combaten hoy en día las unidades del ejército,
encontramos la necesidad de mandar con un nuevo tipo de liderazgo más descentralizado,
el mando orientado a la misión. Un liderazgo que se caracteriza por la iniciativa que un
mando da a sus subordinados, comunicándoles su misión, su propósito y la situación,
y permitiendo que sean ellos los que resuelvan las incidencias, siempre actuando con sentido
común y legalidad y siempre teniendo un constante control. La aplicación del mando orientado a la
misión no se debe realizar como una regla doctrinal ni como una premisa táctica. La
aplicación debe presentarse como una opción al encontrarse en situaciones complejas con una alta
probabilidad de falta de órdenes, existiendo una flexibilidad en el control de los subordinados
dependiendo del momento. Para ello es clave que se realice una difusión y actualización constante
del ambiente y la situación para poder darles la libertad necesaria en cualquier momento.
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