SESIÓN MAGISTRAL de Mitología, con Salvador Antuñano

El vídeo de esta lección llega en unos días.Mientras tanto, tienes el texto de la lección aquí debajo.
SESIÓN I. MITOLOGÍA
Prof. Dr. SALVADOR ANTUÑANO ALEA
Puedes rellenar la encuesta sobre la sesión en este enlace
El miércoles 24 de marzo tuvimos el honor de contar con el Prof. Salvador Antuñano, catedrático de Filosofía Antigua y Medieval en la Universidad Francisco de Vitoria, para nuestra sesión magistral sobre Mitología. Nos ilustró sobre la visión del mundo que la mitología nos traslada, y el enriquecimiento que nos suscita su comprensión y conocimiento. Les dejamos aquí un breve resumen de los temas tratados, así como la bibliografía recomendada.
La estructura que siguió la clase fue resumida en tres puntos por el profesor. Primero, comprender el mundo antiguo, y en concreto su forma de ver y entender la realidad. Segundo, el mito como fenómeno vertebrador de esa cosmovisión antigua; y tercero, algunos mitos que encarnaran e hicieran visible aquello de lo que estábamos hablando.

1. El mundo antiguo
Muchas veces proyectamos nuestra experiencia de vida sobre la del hombre antiguo, olvidando que aquella dista mucho de cómo nosotros, los modernos, entendemos la realidad en general, y al ser humano en particular. Mientras que nosotros hemos domesticado el ámbito que nos rodea, el hombre antiguo se enfrenta a la Naturaleza en toda su grandeza: ve su majestad, su aspecto más hermoso, pero también el más terrorífico. Es así consciente de su pequeñez, y de su invalidez. Esto se ve reflejado en las odas de Horacio o en las palabras del poeta Homero.
Oda 7, Libro IV de HoracioPuedes leer el poema entero aquí | |
Por más que las rápidas lunas reparan los daños del cielo, nosotros, cuando caemos donde el pío Eneas, donde Tullo el rico y Anco, somos polvo y sombra. ¿Quién sabe si los dioses superiores añadirán momentos venideros a la suma de hoy? Todas las cosas que hayas brindado a tu ánimo amigo escaparán de las manos ávidas de tu heredero. Una vez que has muerto y que Minos ha pronunciado sobre ti sus espléndidos fallos, no te hará volver, Torcuato, ni la estirpe ni la elocuencia ni la piedad... | Damna tamen celeres reparant caelestia lunae, nos ubi decidimus quo pius Aeneas, quo Tullus dives et Ancus, pulvis et umbra sumus. Quis scit an adiciant hodiernae crastina summae tempora di superi? Cuncta manus avidas fugient heredis, amico quae dederis animo. Cum semel occideris et de te splendida Minos fecerit arbitria, non, Torquate, genus, non te facundia, non te restituet pietas... |
En Tierra, en Humo, en Polvo, en Sombra, en Nada.pdf |
Homero, Ilíada, Canto VI 145-149 |
¡Oh tú, Tidida, el del ánimo grande! ¿por qué del linaje preguntas? Como la generación de las hojas, así la del hombre. Unas el viento las echa por tierra, mas otras el bosque Tal el linaje del hombre: unos nacen, extínguese otros. |
Los Hombres y las Hojas.pdf |
Sin embargo, a la vez que el hombre antiguo es consciente de su condición mortal y miserable, se da cuenta de que su interior puede ser incluso más grande que ese cosmos que le supera. Esta desproporción genera una conciencia de tragedia, y una gran confusión:
Píndaro, Pítica VIII, 95-98 | |
¡Seres de un día!, ¿Qué es alguien?,¿Qué no es alguien?Sueño de una sombra es el hombre.Pero cuando (eventualmente) llega la gloria, don de Zeus, brillante resplandor envuelve a los hombres, y una existencia amable. | ἐπάμεροι: τί δέ τις; τί δ᾽ οὔ τις; σκιᾶς ὄναρἄνθρωπος. ἀλλ᾽ ὅταν αἴγλα διόσδοτος ἔλθῃ,λαμπρὸν φέγγος ἔπεστιν ἀνδρῶν καὶ μείλιχος αἰών |
¿Qué sentido tiene vivir, partiendo de esta conciencia trágica? Precisamente se crean los mitos para dar salida a la grandeza interior del hombre, como herramienta humana que le permite comprenderse y encontrar un sentido.

2. Qué es el mito
El mito es la filosofía antes de la Filosofía. Relacionados con la palabra, el discurso y conversación, con las sentencias y cosas mandadas; son palabras interiores que tienen que ver con el secreto. En el mundo antiguo aparecen siempre como algo narrado desde el principio y con un origen divino. Hablan de dónde venimos y hacia dónde vamos: es la Historia del hombre antiguo, no cronológica, sino interpretativa y explicativa de la realidad en que nacen, viven y mueren. Un relato en que veo reflejada mi propia existencia, sus dramas y tragedias, sus alegrías y esperanzas.
Gracias al mito, repensamos nuestra realidad desde tres prismas imprescindibles: primero, nos permite sentir que existimos. Segundo, el sentimiento de existencia nos lleva a una reflexión sobre la propia existencia. Tercero, tener conciencia de uno mismo nos permite no solo pensar en la realidad, sino interactuar con ella. Sentir, conocer, y proyectar o actuar.
Por ello, los mitos no están pensados como meros relatos para ser contados, sino como enseñanzas para ser vividas. Nacen del impacto que nos produce la enormidad de nuestra existencia y de la realidad que nos rodea, de la conciencia que tiene el hombre de sí mismo, y del movimiento interno que ello nos produce hacia una vida plena y llena de sentido. Impacto, conciencia, y plenitud; ver, saber y hacer; Belleza, Verdad y Bien.
Así, no es solo el mito una explicación o investigación de la realidad. Es un modo de ver, de conocer y de estar en el mundo, un relato simbólico que me refleja en los tres aspectos en que entro en contacto con la realidad: admirar la Belleza, conocer la Verdad, y hacer el Bien. A través de las explicaciones simbólicas de esos tres movimientos, podemos tomar distancia de nuestra propia historia, y comprenderla desde un relato simbólico que la hace accesible, comprensible, admirable e imitable. Hacen que me identifique, me proyecte y me una al relato. Y es que, si en una frase podemos resumir la clase, los seres humanos necesitamos contar historias, porque necesitamos entendernos a nosotros mismos. ¿Estamos realmente tan lejos del mundo antiguo?
Puedes profundizar mucho más sobre Mitología en este artículo, y leer la Teogonía de Hesíodo en esta traducción de la Universidad de Salamanca: Hesíodo - Teogonía.pdf
BIBLIOGRAFÍA
Mircea Eliade: Lo sagrado y lo profano. Austral, Madrid 2018 ENLACE
Mircea Eliade: Aspectos del mito. Paidos, 2000: ENLACE
Robert Graves: Los mitos griegos. Ariel, Barcelona 2012: ENLACE
Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana. Paidos, 2010: ENLACE
Edith Hamilton: Mitología: todos los mitos griegos, romanos y nórdicos. Ariel, Barcelona 2021: ENLACE
Carlos García Gual: Diccionario de Mitos. Siglo XXI, 2012: ENLACE
Josef Pieper: Sobre los mitos platónicos. Herder, Barcelona 1998: ENLACE
Miguel Ángel Elvira, Los mitos en el Museo del Prado. Guillermo Escolar, Madrid 2018: ENLACE
Transcripción del vídeo
Bienvenidos a todos a la primera sesión de la primera promoción de Virtus Universitas,
programa Empresa y Persona. Esta es la primera sesión de siete, cuyo objetivo es desvelar
o mostrar a los participantes del curso siete disciplinas desde su corazón,
desde no su utilidad, sino su belleza, su capacidad de enamorarnos,
como puede ser fácilmente la literatura o la música o el arte,
y quizás más difícilmente, porque no nos entendemos correctamente,
la filosofía, la historia o, como hoy, la mitología.
Dice Aristóteles en la metafísica que todo hombre desea con naturaleza saber,
y el hombre moderno que es un poquito cínico contestaría
todo hombre desea con otra belleza saber, ¿qué?
Pues no nos vamos a meter en qué desea el hombre saber,
sino en el hecho de que el hombre es capaz de saber.
Y pues lo que es capaz de saber es capaz de ser transformado por lo que conoce
y a su vez es capaz de ser impactado por la belleza de lo que ve.
El bien, la verdad y la belleza es lo que van a tratar estas siete sesiones
y hoy comenzamos con el profesor Salvador Antuñano sobre la mitología.
El profesor Salvador Antoñana te presento. Es catedrático de pensamiento antiguo y medieval en la Universidad Francisco Vitoria. Es director allí del Maestro de Humanidades y hasta hace poco codirector del programa de doctorado en Humanidades.
A su vez es doctor en filosofía por la Universidad de Barcelona y es doctor en bioética por la Universidad de Réllina de Roma y licenciado en Teología Patrística por la Universidad de Santa María de Madrid.
autor de muchos libros y profesor muy querido por varios que estamos en esta sala que hemos tenido
verdaderamente es un maestro y como tal pues lo presento
es un honor comenzar con él en esta primera sesión
y sin más preámbulo les dejo a que les convenzca de la belleza de la mitología
Muchas gracias
Muchas gracias Ramón por la presentación amable y por la invitación a este proyecto
y gracias a vosotros por estar también aquí esta tarde.
Esperemos que sea lo más llevadero posible.
Prometo no torturaros más allá de tres horas y eso.
Bueno, citaba Ramón la metafísica de Aristóteles.
En ese mismo libro, en esa misma página, un poco más abajo,
Aristóteles dice que el filósofo es amigo del filómito, del que ama los mitos, porque los dos se ocupan del conocimiento y se ocupan del conocimiento a partir del asombro.
El mito tiene que ver con el asombro y la filosofía también.
Y vamos nosotros a tratar de hablar precisamente de los mitos.
La pregunta que intentaremos responder es ¿qué tenemos que ver nosotros hoy, inicios del siglo XX, con los mitos?
Cuando los mitos es una cosa antigua, quizás ya muy pasada, ya la hemos desmitificado muchísimo a lo largo de la historia, ya en el mundo antiguo estaba desmitificada, mucho más en el mundo medieval y ya con las deconstrucciones nuestras está todo lo que era mito por los suelos.
Es el acercamiento que tenemos que tener una especie de culturilla general, tenemos que saber quién era Teseo y Ariadna y el Minotauro y todo eso por puro afán de erudición o quizás por puro divertimento, por pasar el rato hablando de historias un poco raras y algunas, muchas de ellas no exactamente edificantes, sino todo lo contrario.
O quizás nuestro acercamiento es el de llegar a conocer cosas raras para especialistas y gente que quizás no tiene otra ocupación.
Bueno, quizás puede ser que en ellos, en los mitos, descubramos algo de lo que somos
Y del sentido que tiene toda nuestra existencia
Y por lo mismo, también nuestra ocupación, nuestro trabajo, nuestras empresas
Y todo lo que hacemos
¿Qué sentido puede tener en un curso para empresas y sobre empresa
Una reflexión sobre mitología?
Bueno, en los vídeos que el programa ha preparado veíamos como diversos empresarios que forman parte del consejo del programa, pues nos hablaban de que el curso pretendía ayudar a reflexionar sobre el por qué es la empresa, para qué es la empresa, para quién existe la empresa.
preguntar para quién existe la empresa, es hablar de personas. Se nos decía también allí que la empresa es empresa de personas y para personas.
Y se nos exhortaba, concretamente Miguel Ángel Luna, nos decía que era bueno dar un paso atrás para dar uno adelante.
Y eso es creo lo que vamos a hacer hoy, dar un paso atrás de casi 3.000 años para dar un paso adelante, no sé si a los siguientes 3.000 años,
pero desde luego para poder seguir adelante con un cierto sentido.
También se nos decía que la empresa está hoy muy parcializada, muy especializada,
Eugenio Yurrita decía esto, y nos exhortaba a tener un sentido de la totalidad.
A mí me parece que precisamente las humanidades van por este camino y particularmente los mitos,
que los mitos son algo así como el primer esfuerzo de la humanidad, muy antiguo,
los mitos son algunos de ellos inmemoriales, para encontrar el sentido de la totalidad, el sentido del todo.
Y por tanto, para responder a la pregunta de qué somos, quiénes somos, de dónde venimos, qué sentido tiene nuestra existencia.
Y por usar la imagen que Jurita ponía del puzzle, aunque los mitos hablan de fragmentos, de esas piezas,
sin embargo el conjunto de ellos nos dan una panorámica que si los entendemos bien resulta bastante completa
y no tan distinta de lo que es nuestra existencia muchos siglos después.
Por eso vamos a dar efectivamente ese paso atrás para tomar distancia de nuestro momento
y ver cómo se ha comprendido el ser humano desde el inicio a través de esos mitos.
Lo que vamos a intentar hacer entonces esta tarde es ver tres cosas, no solo como guía, sino también para que vayáis viendo por dónde voy y penséis, ya falta menos.
Y entonces podáis aguantar hasta el final.
Entonces, lo primero es el mundo antiguo, una consideración sobre la mentalidad del mundo antiguo.
Lo segundo es una reflexión sobre qué es el mito y cómo opera su estructura fundamental y cómo eso está de alguna forma anclado por una parte en la realidad y por otra parte en nuestra realidad, en nuestro modo de entender la realidad y acceder a ella.
Y lo tercero, algunos mitos. Comentaremos algunos mitos, como ejemplo de lo anterior y para ir a buscar.
Con eso podremos concluir y esperamos así mostrar que nuestra existencia no solo es bueno que conozca los mitos, sino que realmente necesita de los mitos.
que nuestra existencia no es al margen de los mitos, que si no los tuviéramos tendríamos que inventarlos, que si nos hemos destacado de muchos mitos, sin embargo hemos tenido que sustituirlos por otros y quizás no los más completos, los mejores, los más consistentes.
y por tanto que los mitos están mucho más cerca de nosotros de lo que a primera vista puede parecernos.
Entonces, en cuanto al primer punto, el mundo antiguo y su visión mitológica.
Creo que para considerar el mundo antiguo, para acercarnos del mejor modo posible o del modo quizás más adecuado, más próximo,
es necesario hacer una especie de lo que Husserl llamaba la epogé, una especie de suspensión de mis categorías, de ponerlo entre paréntesis, de dejar a un lado mis concepciones de la realidad, las ideas e imágenes que yo tengo del mundo antiguo para intentar acercarme lo más posible a esa experiencia, a la experiencia del hombre del mundo antiguo.
Porque nosotros estamos en un mundo que es muy complejo, muy sofisticado, tenemos luz eléctrica, tenemos aparatos, tenemos internet, tenemos grandes estructuras arquitectónicas, tenemos los viajes, los medios de transporte, tenemos un montón de cosas que el hombre antiguo no tenía o no tenía así, tenía tecnología, pero su tecnología era mucho más rudimentaria que la nuestra.
Y podemos tener la idea, un poco inconsciente, de proyectar nuestro modo de existencia al suyo. Y es que era muy distinto.
Pensemos, por ejemplo, en lo que es la experiencia directa de la naturaleza. Nuestra experiencia directa de la naturaleza es algo ya demasiado civilizado, tan civilizado que queda muy poquita naturaleza, cada vez menos.
Entonces nuestra experiencia de la naturaleza es una experiencia domesticada. Para nosotros la naturaleza está muy domesticada. Tenemos aire acondicionado, tenemos calefacción, en enero hemos tenido la nevada filomena y nos hemos quejado porque no estábamos acostumbrados, pero lo que pasa aquí en Filomena pasa en Canadá todos los inviernos y está el hombre perfectamente adaptado y aunque nosotros tardamos dos semanas en más o menos reponernos,
Sin embargo, pues hacemos de su mundo. Pero claro, el hombre antiguo no tenía los recursos que tienen los canadienses para sobreponerse a todas las filómenas de todos los inviernos.
Para nosotros la nieve es normalmente un objeto de divertimento. Vamos, todavía a la sierra a esquiar y a tirarnos bolas de nieve y ese tipo de cosas. El hombre antiguo no hacía eso, no se le ocurría, no como divertimento.
subes a la sierra, te cae una nevada y es que te puedes morir. Entonces, no es una excursión que hagas para pasarlo bien en la nieve. Y como eso, pasa con todo lo demás en la naturaleza.
el hombre antiguo se enfrenta a la naturaleza en toda su fuerza.
Para el hombre antiguo la naturaleza son los elementos,
pero los elementos son la tierra, que si da tres saltitos derriba tu ciudad entera,
es el agua, que un tsunami o un diluvio puede arrasar también tu ciudad,
es el viento, hay huracanes, y es el fuego, que es devastador y es incontrolable.
Y eso es la naturaleza. Entonces, el hombre antiguo ve la majestad de la naturaleza en las montañas, en los ocasos, ve todo el aspecto hermoso que tiene la naturaleza, pero ve también el otro lado, el aspecto terrorífico que tiene.
Y como la naturaleza está divinizada, es decir, el hombre personifica las fuerzas naturales en unos dioses, entonces resulta que los dioses son terribles contra el hombre.
Nosotros hemos pasado ya por muchas desmitificaciones, hemos atravesado el cristianismo, el cristianismo nos ha dicho que Dios es nuestro padre, que Dios nos ama y todas esas cosas, pero el hombre antiguo no está nada seguro de eso, más bien al contrario.
El hombre antiguo tiene en sus poemas, en sus filosofías, expresiones del tipo los dioses y los elementos naturales tienen envidia de los hombres. Los dioses nos castigan, los dioses nos han generado para esclavizarnos.
Todo eso lo sabe el hombre del mundo antiguo. ¿Por qué? Porque es la experiencia de su fragilidad frente a la majestad en ese doble aspecto de hermosísima, sublime, pero también poderosa y terrible.
y entonces el hombre se siente completamente desvalido, se siente un gusanito frente al rayo y frente a la tormenta y frente al terremoto y frente a todo.
Porque además se da cuenta de que la naturaleza es cíclica y que hay inviernos y hay veranos y hay día y hay noche
y hace la imagen de que mi vida también es cíclica porque yo nazco y muero y nacen otros y mueren otros,
pero ya no nace con yo, o al menos no con mi misma conciencia como la tengo ahora. Entonces, ahí hay, por un lado, un parecido, pero por otro lado hay una ruptura. Yo también tengo un ciclo, pero mi ciclo no es exactamente el ciclo del año. Yo no vuelvo con las hojas.
Hay un poema de Horacio que habla precisamente de esto, de cómo se renueva el año y se renueva la luna en sus fases, pero mi vida no se renueva. Yo caigo, dice Horacio, caemos donde los antiguos héroes, donde Eneas y Tacio y tal, y somos polvo y sombra.
Y esto hace que la vida del hombre, su conciencia de sí mismo, en el mundo antiguo sea profundamente trágica. Y es trágica porque ve que es una cosa muy pequeñita frente a una magnificencia del mundo y esa cosa pequeñita que es, sin embargo, tiene un interior que es quizás más grande que el cosmos que contempla con sus ojos.
El interior del hombre, y el hombre es consciente de ello, es infinito, es enorme y se muestra por ejemplo en sus deseos, en sus anhelos, en sus esperanzas, en sus proyectos, pero esos anhelos y deseos y esperanzas y proyectos chocan inexorablemente cuando va a ponerlos por obra con las cosas externas o con los otros hombres o sobre todo con la naturaleza y finalmente con la muerte, que es fin y acabamiento de todas las cosas.
Y entonces todo lo que nosotros queríamos conseguir, al final termina en nada. Y esta es la conciencia que está desde el principio en todas las culturas. Homero lo expresa en unos versos realmente llenos de grandeza y de melancolía, diciendo como las generaciones de las hojas en los árboles así son las generaciones de los hijos de los hombres.
viene un año y se van
¿y quién se acuerda de sus nombres?
¿quién se acuerda de ellas?
ya no nos acordamos de lo que hemos sido
entonces la conciencia de que nuestra vida es
mortal y miserable y frágil
y poquita cosa
pero que tenemos un gran interior
y grandes deseos y grandes esperanzas
y que eso queda siempre
permanentemente frustrado
Pindaro escribe, cerca de los hombres
los describe
como la sombra de un sueño
Ni siquiera como un sueño, como hacen los hindúes, somos sueños de Brahma y cuando él despierte desapareceremos. Pues es que para Píndaro es que no somos ni siquiera un sueño de Brahma, somos la sombra de un sueño.
Así de tenue, de sufil, de frágil, de miserable es nuestra vida, de inconsistente. Y sin embargo, está animada por grandísimos deseos. Y esta desproporción genera, pues naturalmente una frustración y esa conciencia de tragedia.
Bien, para resolver eso, pues hay en el mundo antiguo distintas soluciones. Hay una primera solución que es quizá la más extendida y es, pues nos resignamos, no hay nada que hacer, son lentejas, ya está y listo. Y hay que vivir con ello.
y esto está, por ejemplo, en el fondo del hinduismo y de las religiones del oriente.
La vida es así y no hay nada que hacer y al final todo es ilusión y todo es apariencia
y al final nada es nada y nada importa nada.
Esa solución no convence del todo y entonces hay gente en esas latitudes en oriente que dice
pues si esto es así, lo mejor es desaparecer de la existencia, es no existir.
Es la solución del príncipe Gautama Buda.
entonces Buda propone precisamente eso
si esta es la solución
todo es sufrimiento
pues entonces la causa del dolor es el sufrimiento
pues entonces suprimimos el deseo
pero la causa del sufrimiento es el deseo
suprimimos el deseo
pero el deseo de existir
y por tanto ya no existimos
y entonces no sufriremos
es como una huida
y luego está la respuesta de los griegos
que son conscientes de que la vida humana es eso
todo es sufrimiento
pero no nos gusta. Y entonces es la respuesta de los héroes trágicos. Yo tengo que sacar pecho y aguantar el golpe y decir, pues, vale, desaparezco y soy Aquiles, el gran héroe, y mi vida terminará en la nada, pero hablarán de mí cuando yo haya muerto.
Y entonces tengo que hacer las cosas con el mayor sentido de la excelencia posible para poder justificar mi existencia. Aunque luego no sirva para nada. Y como no sirve para nada, entonces mi existencia es trágica. Lucho contra el destino.
Entonces, esta es la experiencia del hombre antiguo.
Frente a esto, el hombre se pregunta, bueno, pero entonces, ¿qué sentido tiene todo lo que hago?
¿Qué sentido tiene tener hijos? ¿Qué sentido tiene amar? ¿Qué sentido tiene trabajar?
¿Qué sentido tiene vivir si todo termina en la negranada?
¿Y cómo lo explico? ¿Y de dónde vengo? ¿Y a dónde voy? ¿Y qué es esto?
¿Y esos velos de maya y todo eso qué es?
Entonces, elabora los mitos precisamente para justificar el estado de cosas en el que está.
como a pesar de la tecnología y de los cambios y de las caídas y surgimientos de nuevos imperios
en el fondo, en el fondo el hombre sigue siendo hombre
pues quizás no somos muy distintos de aquellos hombres
quizás nuestra experiencia de la naturaleza está muy domesticada
pero no tanto como para decir que escapamos de la muerte
y llevamos un año protegiéndonos con mascarillas y recluyéndonos en casa.
¿Por qué? Porque tenemos la misma experiencia de la naturaleza que tenían los antiguos con la peste de Atenas, por ejemplo.
Hay que verla en Lucrecio y ver lo que era.
Entonces, bueno, pues en el fondo la naturaleza sigue viniendo por sus fueros
y nos pone en una situación muy parecida, decir, sois muy poquita cosa.
y qué sentido tiene vuestra existencia.
Y parece que los antiguos dioses vienen a retarnos y a decir,
¿os dais cuenta? Nosotros controlamos vuestra existencia.
Hay un destino que tenéis que cumplir.
Y ese destino choca siempre, por un lado, con lo positivo, lo grande de nosotros,
que podemos resumir en la palabra amor y todo lo que eso implica,
y luego con el mal, el dolor, la muerte, la limitación humana.
Como este amor termina, y todo lo que amamos, personas y cosas ideales, termina en la negranada.
Y además, frecuentemente a través del dolor, no de cualquier forma.
Entonces, ¿qué hace el hombre antiguo para esto?
Bueno, pues, elabora unos mitos para intentar comprenderse.
¿Por qué? Porque necesitamos sentido, necesitamos encontrar sentido.
Si no tenemos sentido para lo que hacemos, apaga y vámonos.
¿Eso qué genera? Genera unas imágenes de la realidad, cosmovisiones, en donde empezamos a entender o queremos entender o deseamos entender que hay, para empezar, como tres grandes ámbitos.
Está la naturaleza, que la vemos amenazante, bella y terrible. Estamos nosotros, los seres humanos, dentro de ella. Y luego, esa naturaleza, decíamos, la divinizamos, la personificamos en unos dioses y podemos decir, los dioses no existen, pero pensamos en ellos.
y además a veces de formas muy elaboradas.
Entonces, y por tanto, aunque fuera como idea, los dioses son una realidad
porque nuestra vida, todos los hombres en todos los tiempos, en todas las culturas,
se ha visto modificada precisamente en relación con esos dioses o la idea de ellos.
Y eso es como los tres grandes ámbitos de la existencia, dioses, naturaleza, seres humanos.
Y la historia de la civilización puede en gran medida definirse por el desarrollo que tienen las relaciones entre esos tres ámbitos.
El mundo antiguo lo prioritario es la naturaleza que queda personificada en unos dioses y el hombre está inserto en ella como una cosa pequeñita e intenta sumarse al ritmo natural, porque encuentra, cree entender que si me sumo al ciclo del año, por ejemplo, al ciclo de la vida, entonces mi existencia será menos dolorosa.
encontraré una cierta armonía con el cosmos y por tanto formaré parte de él, me unificaré con el todo.
Luego, las civilizaciones posteriores van a cambiar eso y entonces, pues la edad media es, lo principal es Dios,
aunque en la Europa cristiana la idea de Dios coincide con la idea del hombre, porque es un Dios encarnado,
Es un Dios que se ha hecho hombre y, por tanto, un hombre que se ha hecho Dios. Entonces, es un teoantropocentrismo. Y en torno a eso funciona, luego, el hombre y funciona el mundo. El mundo deja de ser una naturaleza que me amenaza para ser el hogar dispuesto por Dios para el hombre. Es una concepción distinta de la naturaleza. Ya no es una cosa terrible. Yo valgo más que la naturaleza. Soy un hijo de Dios.
y luego la edad moderna es el hombre está en el centro, el hombre con su razón, con su voluntad, con sus sentimientos ahora mismo,
está en el centro y todo gira en torno a él y por eso soy capaz de devastar el Amazonas o disponer de él para mis fines de cualquier modo
o darme cuenta de que igual no lo creo, pero soy yo el que tiene el proyecto y los dioses pues quedan como nota marginal o como recuerdo de la historia y ya está.
Pero entonces, ¿cómo estructuramos esos tres polos? Pero luego hay otra cosa que tiene que ver también con el planteamiento del hombre antiguo ante la existencia, pero también con el nuestro, aunque quizás nosotros, quizás él también, somos inconscientes acerca de esto y tenemos que caer en la cuenta de ello.
Y es que nuestro estar en la existencia no es solo estar, y ya está, como están las vacas en el prao, que pasen y no se enteran de su existencia, sino es estar y enterarme de la existencia.
Darme cuenta de que existo, de que soy distinto de la naturaleza y distinto de los dioses y tengo conciencia de mí, pero luego no es tampoco quedarme solo pensando en la realidad, sino interactuar con ella.
También interactúan las vacas con el Prado, pero tampoco se dan mucha cuenta de ello. Pero yo sí me doy cuenta de que he decidido y lo he puesto en mi agenda venir esta tarde a este sitio para hacer una serie de cosas porque puedo proyectar mis actos en relación con la existencia en la que estoy.
Y esos tres elementos, el existir, el pensar o el conocer la realidad y pensarla, interpretarla y el actuar, elegir, proyectar, decidir, es, digamos, el modo natural nuestro de estar en la existencia.
Los antiguos llegan a ser conscientes de esto o desde luego tienen la experiencia de que esto es así. Y nosotros, pues, vivimos desde luego en esto, pero quizás no somos siempre tan conscientes. Por ejemplo, vamos a hacer un ejercicio práctico. Dos. El primero es, ¿sentís vuestra ropa? ¿Sentís vuestra ropa?
Bueno, ¿y cómo es? ¿Sentís, no sé, pica el jersey? ¿O el doblez ahora en el codo de la camisa y tal? Claro, pero hasta que no lo he dicho, no lo sentíais. Y lleváis vestidos todo el día.
Entonces, ¿qué pasa? Pues que estamos en la existencia, pero no la sentimos. O tenemos que hacer el ejercicio de sentirla.
Entonces, no os voy a pedir que os quitéis la mascarilla, pero sí os voy a pedir que respiréis hondamente.
Y eso, ¿sentís los pulmones? Bueno, ya van funcionando todo el día y toda vuestra vida.
pero hasta que no inhalamos el aire
conscientemente
no lo sentimos
y eso nos puede pasar con la existencia
estamos metidos en ella pero no la sentimos
no la notamos, estamos acostumbrados a ella
como los peces al agua
y ya está
y necesitamos en momentos determinados
quitarnos la mascarilla
y salir al campo
y respirar hondo
y decir estoy vivo
y sentir que el aire llena mis pulmones
y oxigena mi sangre
y mi cerebro y mis ideas
y me despeja y siento que toco la vida cuando respiro a fondo.
Claro, si me meto en el metro a las ocho de la mañana y hago el mismo ejercicio,
lo que quiero es salir de esa existencia cuanto antes.
¿Por qué? Porque no es lo mismo, pero también es sentir la existencia.
Entonces, esto, sentir la existencia, es el primer paso, el primer estado,
el primer momento para poder después, cuando menos preguntarme, ¿y qué significa esto? ¿Y qué significa el aire? ¿Y qué significan los pulmones? ¿Y qué significa la ropa? ¿Y por qué llevo esta ropa y no otra? ¿Y por qué no voy vestido como los esquimales?
y hacerme preguntas acerca de cómo estoy en la existencia y, por tanto, las últimas preguntas tienen que ver con
¿y entonces qué hago? Pues ahora que no digo tengo un cierto calor, pues me voy a quitar la chaqueta porque necesito estar más fresco.
Entonces, ¿qué hago? Es el tercer estado, el tercer momento. Y entonces es la interacción con lo real.
sentir, conocer, elegir, actuar
entonces el hombre antiguo es consciente de esto
y por tanto todo lo que piensa
parte de una experiencia vivida
de haber sentido las cosas
y está proyectado a modificar mi vida
de acuerdo con lo que he sentido
pero habiéndolo interpretado
nosotros vivimos en el mundo moderno, contemporáneo
y entonces hemos sufrido la fractura
del racionalismo que ha metido todo nuestro pensar encerrándolo en el ámbito de las ideas puras.
Y para nosotros pensar es divagar sobre la existencia, pero no necesariamente interactuar con ella.
Entonces, el sentir va por un lado y el actuar va por otro.
Pero el hombre antiguo no, el hombre antiguo tiene una conexión entre esos tres ámbitos y la busca.
El hombre antiguo y el hombre medieval, naturalmente.
Y eso tiene que ver, por tanto, también con la realidad misma. ¿Qué es sentir la realidad? ¿Qué es sentir la naturaleza? Decíamos, captar la majestad de la naturaleza, pero eso es captar su esplendor en ese doble aspecto de terrible y hermoso.
pero el esplendor de las cosas es su belleza, su belleza mayor o menor, más rica, más poderosa, más terrible, pero belleza al fin y al cabo.
La belleza puede ser terrible, como los ojos de Helena, según el canto tercero de la Ilíada.
Entonces, terrible era su mirada como las diosas inmortales.
Claro, pero no puedo dejar de mirar esos ojos, ¿sí?
Entonces, porque me atrae y sé que me van a perder, pero es que me atrae.
Entonces la belleza, experimentar la realidad es experimentar la belleza de la realidad. Pensar la realidad es querer conocer su verdad, qué es y qué significa.
Y querer actuar en la realidad es, interactuar con ella es por tanto descubrir su aspecto de bien, de bien para mí o de bien que me pone en juego respecto de la realidad.
Entonces tenemos belleza, verdad y bien como la realidad que se me manifiesta y que me pide actuar con ella.
¿Y todo esto qué tiene que ver con los mitos? Pues los mitos pretenden ser una explicación que capta mi atención, mi asombro por la belleza que hay en ellos,
pretende ilustrar o darme criterio para conocer la verdad de la existencia y reclama mi acción, mi elección, mi libertad, la pone en juego y a partir de ahora tienes que hacer esto.
Y eso es lo que pretenden los mitos. Con eso, los mitos son algo así como la primera filosofía antes de la filosofía y están presentes en todas las culturas.
Quieren darme a comprender quién soy, pero no para tener una serie de ideas sobre la existencia, sino para poder desarrollar mi vida en ella.
El término mito, ¿qué significa? Para nosotros el mito puede ser, en el lenguaje ordinario, es una cosa de entrada falsa.
Esto es un mito, es un cuento chino, es una cosa que no tiene ni pies ni cabeza y, desde luego, ningún fundamento, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Bueno, normalmente lo entendemos así, pero también si decimos, hombre, esto es mítico, entonces es prodigioso, heroico, fabuloso, grandioso.
Y quizás esto ya se acerca un poco más a lo que los antiguos entendían por mito. Mito viene del griego mizos, que es un término que tiene muchísimas acepciones.
Entonces, la primera acepción, la más directa, la más arcaica, es palabra.
Y por tanto está en una cierta relación con logos, pero con un sentido quizás distinto de logos, pero es también palabra.
Entonces, es palabra y si lo digo en plural, miso y discursos.
Por tanto, cosas que estamos contando, que estamos diciendo, un discurso público, es una conversación, es también lo que hemos dicho, las sentencias. Un mito es un conjunto de sentencias o de órdenes, de mandatos. Las cosas mandadas son los mitos.
Pero tiene también el sentido de cosa pensada, si lo he dicho es porque antes lo he pensado, aunque no llegue a decirlo. Es como palabras interiores, palabras que tienen que ver con el secreto, con el interior.
Y también significa propósito, designio, a veces significa refrán, proverbio, parla, rumor, informe, mensaje.
Entonces, como veis, tiene muchos significados. Todo esto, si lo entendemos, como palabra.
Pero luego lo podemos entender también como cuento, historia. Los latinos lo traducen por fábula.
Y fábula es una cosa fabulosa, es decir, irreal, inexistente, pero fábula es también una narración que tiene sentido. Y quizás ese es también un sentido del mito.
La narración, que puede ser verdadera o falsa, frecuentemente se entiende como narración ficticia, narración fingida, elaborada, literaria, pero también, como cuento infantil,
mitos es el término adecuado para hablar del argumento de una comedia o de una tragedia.
Entonces, es la historia narrada por la comedia o por la tragedia, el argumento.
Cualquier cosa dicha con la boca. Eso también significa mito. Y por tanto, narración oral, antes de escrita. Entonces el mito tiene que ver con tradiciones orales que se han escuchado y se han transmitido oralmente. ¿Desde cuándo? Desde siempre.
Homero nos transmite unos mitos, mitos que no inventó él, que encontró en su mundo y que escuchó a poetas anteriores a él y estos poetas a los anteriores, a los anteriores, a los anteriores, ¿desde cuándo?
¿Quién es el autor de los mitos? Los mitos siempre aparecen en el mundo antiguo como algo narrado, como algo que hay que escuchar a un testigo y ese testigo en último término escucha a los dioses.
Entonces, los críticos de la historia crítica dicen, los mitos no se inventan los poetas. Vale, ¿quién? Hombre, sabemos que Platón inventa fabulitas que luego los críticos llaman mitos, pero que eso no son mitos, no son como los mitos originales como el Enuma Elish.
¿quién escribió por primera vez el enuma? ¿quién lo inventó? no lo sabemos, pero las tradiciones más antiguas refieren el mito a un origen divino, claro, esos son los poetas que se lo inventan y dicen que han escuchado los dioses, bueno, pues será, pero lo dicen, entonces el mito es una cosa que se ha escuchado desde el principio, y por eso es también consejo, es aviso, es promesa,
y es sobre todo una historia. ¿Y por qué es historia? Bueno, pues porque habla, ¿de qué hablan los mitos?
Habla de los orígenes y del destino. Habla de dónde venimos y a dónde vamos. ¿Qué es el hombre? Pues el hombre es algo que nace y muere.
Pero ¿de dónde nacemos de modo absoluto? ¿Y dónde morimos de modo absoluto? Entonces, el mito es eso, es la narración, es decir, la historia sobre eso. Pero es una historia que no es cronológica, no es una crónica, no es una sucesión de hechos, sino es una historia en el sentido de interpretación de los hechos.
hay un origen y un final
y el recorrido, el proceso es este
el sentido
es esto, es una historia
sobre los orígenes que explica
el ser y el sentido
por tanto el destino final
de lo real, de todo lo real
y por tanto también nuestra implicación en ello
¿cómo tengo? si esto es
la historia, ¿cuál es mi papel en ella?
¿qué tengo yo que hacer?
por eso el mito
no va de los dioses, el mito va
de mi vida, no va de Aquiles y de Héctor, va de mí, aunque ponga esas máscaras de Aquiles y los dioses.
Es lo que se ha escuchado desde tiempo inmemorial, por eso se asume como verdadero y los poetas
tienen desde luego esa conciencia de haberlo escuchado de otras categorías. Cuando Homero invoca a las musas y les dice, en el canto segundo, les dice
Y ahora, musas, decídmelo, porque vosotras estabais presentes, lo visteis, sois diosas, lo conocéis todo.
Nosotros solo oímos la fama y ni estuvimos allí ni lo hemos visto.
Nosotros oímos, vosotras las diosas lo visteis y lo sabéis.
Nosotros sabemos lo que nos contáis.
Bueno, pues el poeta tiene, por tanto, conciencia de que los mitos tienen un origen más allá de ellos, una especie de inspiración, si queremos.
Ahora, esto de los mitos y lo que dijimos antes del bien, la verdad, la belleza, pues, ¿qué supone?
Pues que los mitos son asumidos como ese relato que me explica la verdad de las cosas y entonces los mitos se traducen en creencias,
creencias que son asumidas como verdaderas, podríamos decir en terminología completamente anacrónica, pero por entendernos, dogmas, lo que tengo que creer, pero tienen que ver también con lo que tengo que hacer, con normas, a partir de aquí mi comportamiento va por este lado, para alcanzar el bien, el dogma o la creencia se refiere a la verdad, la norma al conseguir el bien,
Y luego, ¿cómo puedo yo unirme a ello y sentirlo? El rito. Entonces, el rito es la reproducción del mito. El mito no es algo solo para contarlo, sino para vivirlo. ¿Y cómo lo vivo? Con un rito. Por eso los mitos se traducen normalmente en experiencias religiosas, en ritos, en cultos.
Y por eso el mito está en la base de todas las religiones, porque las religiones son precisamente formas de querer comprender la totalidad de la realidad y mi participación en ella, mi relación con ella.
Por eso los mitos pueden ser genéticos, si se refieren al origen de las cosas, o pueden ser esotéricos, si se refieren a cómo salimos del mal, cómo nos salvamos.
El esoter es salvador, entonces ¿cómo nos salvamos? O pueden ser, que son dos formas de esto, pueden ser axiológicos, nos muestran el valor, el axios, lo digno de las cosas, esto es bueno y esto es malo, pero eso es una forma de mito esotérico, es dónde está el bien y cómo puedo alcanzarlo.
o pueden ser etiológicos.
Es decir, tienen que ver con las costumbres, con el origen de las costumbres.
Por tanto, los mitos etiológicos son también, de alguna forma, mitos genéticos.
No cómo se origina el cosmos, sino cómo se origina el jurado de Atenas.
Entonces, ¿por qué los atenienses tienen un jurado y no simplemente un juez, como todos los pueblos?
¿Por qué hay un jurado?
Bueno, porque hubo un tal Orestes que profanó la justicia eterna matando a su madre y entonces vinieron las euménides, las diosas vengadoras y le persiguieron, pero él apeló a Apolo y apeló a Atenea y entonces Atenea dijo que haya un jurado en Atenas y tal.
entonces el origen del jurado de penas es un mito.
Entonces, no solo el origen del cosmos que nos cuenta es hirudo en la peogonía.
Entonces, esos son los... los mitos pueden más o menos clasificarse así.
Y el mito es importante, y por eso está en este curso, porque realmente desencadena todo lo demás.
A decir del mito y de la concepción mítica, que es una concepción poética,
pues se desarrolla desde luego, hemos dicho, la religión, o junto con ella, o como parte de ella,
pero también la literatura, y también la historia, y también la política,
porque los mitos justifican las instituciones sociales, y las normas, y las leyes, y al gobernante.
Entonces, ¿por qué nos gobierna este señor? Porque su antepasado es un descendiente de los dioses.
¿Y eso quién lo dice? El mito.
Y entonces, todo se justifica a partir del mito en la existencia humana del mundo antiguo. Y por tanto también, naturalmente, el arte que va a expresar los mitos, pero incluso la ciencia.
Los mitos como forma de investigación de la realidad, aunque sea muy primitivo si queremos, una forma de investigación de la realidad.
Luego vendrán los filósofos y nos dirán, no, eso mucho mienten los poetas acerca de los mitos y tal, y vamos a ver cómo funcionan las cosas en el orden de la física.
Fenomenal. Y Tales es capaz de predecir eclipses. Bien, pero ¿de dónde ha salido nuestro interés por los eclipses?
Entonces, todo se desencadena a partir de los mitos en todas las civilizaciones, además. Y, por supuesto, tiene que ver con la educación. La educación antigua es a través de los mitos, que se enseñan en las escuelas, que enseñan los padres a los hijos, los abuelos a los nietos, precisamente estas historias.
Y con ellas, el modo de estar en el mundo, no simplemente cuentos para pasar la noche, sino el modo de estar en el mundo y de actuar en él. Por eso, allí está el valor del mito. El mito es un relato. ¿Pero qué significa que es un relato? Que es un drama. Que no es un conjunto de normas. El mito no es el decálogo.
no matarás, no cometerás el ulterior
tal, no son las normas, no es el código de Hammurabi
es un relato
entonces, es una historia
y eso, ¿a qué se parece? a tu vida y a la mía
a un montón de cosas
que se van sucediendo en el tiempo
¿tú quién eres?
¿el que está aquí ahora? ¿y cómo has llegado aquí?
pues, porque ayer estabas en otro sitio
y el año pasado en otro sitio
y el año pasado en otro sitio, pero hace 10 años
¿dónde estabas? ¿y cómo eras?
y de hace 10 años a cómo estás hoy, ¿qué ha pasado?
Bueno, pues eso, ese drao, ese arrastrarse en griego, es tu historia.
Y por tanto, el mito es una historia como tu vida es una historia.
Nuestra vida es una historia.
Y por eso nos identificamos con el mito.
Por eso el mito no solo es un relato, sino que es un relato simbólico.
Es decir, es un relato que me habla de Aquiles y de Héctor y de Zeus y de Afrodita, pero como símbolo. ¿Como símbolo de qué? Pues Zeus es la luz del día y Urano es el cielo.
y Héctor y Aquiles soy yo.
Entonces, viendo otras cosas distintas de mí
y por tanto tomando distancia respecto de mi propio yo
y de mi historia, mi historia está aquí,
la de Aquiles está allí,
tomo distancia, dos pasos atrás, de mi propia vida
y veo eso.
¿Pero qué es lo que estoy viendo?
Un símbolo de mi existencia.
Y entonces yo veo que como Héctor
quiero defender a mi familia
y que no puedo lograrlo.
que los elementos son más fuertes que yo
y que me van a matar
y mi familia, mi mujer y mi hijo
se van a quedar sin mí
entonces, ¿eso qué causa en mí?
pues a ver qué causa
pues que tengo que luchar más fuerte
o sea, poco más
pero veo que el mito es un símbolo de mi existencia
entonces, un relato simbólico
que funciona a través de la mimesis
de la imitación
entonces, ¿por qué de la imitación?
porque viendo eso
yo me proyecto allí
entonces yo me identifico con ellos
y es verdad que yo no he empuñado nunca una espada como Héctor
pero en otro sentido
sí que me he empuñado algunas
¿por qué? porque también he tenido enemigos que han querido atacarme
a mí ya lo mío
entonces tengo que leerlo así y por eso el mito
me envuelve en su relato, me incluye en su relato
y termina siendo una cosa no solo bella
sino realmente algo que me interpela
y que me proyecta en la existencia y me hace vivirla.
Justo por eso siempre estamos relatando mitos.
Decíamos antes, bueno, pues es que ya, ¿dónde está Urano y Gea y todos esos mitos antiguos
que sabemos que ya no hay dioses y ya no hay esos grandes héroes y eso?
Bueno, pero también decíamos, desencadenar todo, desencadenar la literatura.
que es la literatura sino la reconstrucción continua crónica de mitos, que es El Señor de los Anillos. No es otra cosa, pero vamos, eso y cualquier novela o cualquier película.
Y por eso precisamente me identifico con los personajes y lloro y me emociono o me enciendo precisamente porque proyecto mi vida en lo que estoy viendo en la pantalla.
Entonces necesitamos contar historias porque necesitamos entender nuestra historia, entendernos a nosotros mismos.
e incluso cuando
hemos
decididamente y positivamente
y con toda la conciencia
querer destruir los mitos y decir
ya no vamos a tener esas historias
ya no vamos a atender a ellas
positivismo del siglo XIX
los materialismos que creen que
el mundo solo es
los hechos físicos
necesitan justificarse
sobre mitos
necesitan justificarse sobre mitos
y hay un mito acerca del positivismo y del cientificismo
y la ciencia es como la nueva religión
y los científicos son como los nuevos gurúes
¿por qué?
porque tienen también su soteriología
vamos, lo estamos viendo
¿qué es lo que nos va a salvar de la pandemia?
la vacuna
y todos nos lanzamos por la vacuna
y unos más que otros y antes y tal
¿por qué? porque vivimos en el mito de esto
Entonces hemos creado un relato, mito-relato, para intentar salvarnos del mal concreto que nos afecta. Y como eso todo. Entonces, el secreto de la Coca-Cola. Bueno, pues hay una mitología en torno a la Coca-Cola, naturalmente.
o Apple y el fundador de Apple, el señor Jobs, pues es un héroe mítico, con sus luces y sus sombras y hay biografías que se escriben sobre él.
Es un relato, un relato en el que nos identificamos o nos distanciamos, medimos nuestra existencia en función de eso.
Y como eso todo, ¿es esto muy distinto de entender nuestra vida como los romanos entendían la suya respecto del mito de Rómulo y Remo?
No, en el fondo no. Yo soy romano. ¿Y contra qué me mido? Pues contra Rómulo, que es hijo de Ares, hijo de Marte. Y por tanto, ¿cómo tengo que ser yo? Pues como el chico que estudia informática y quiere ser como Steve Jobs, pues más o menos.
Entonces, necesitamos mitos. ¿Y por qué? Porque en el fondo los mitos se orientan a nuestra verdad. Hay una verdad en los mitos. No en el sentido histórico de la ciencia, histórica positivista de Antígona vivió en el año 735 a.C. y tenemos aquí su acta de nacimiento. Naturalmente que no.
pero en el sentido de que
Antígona eres tú y soy yo
cuando nos enfrentamos
en nuestra conciencia
en el interior de la conciencia
a esa ley que tenemos todos de hay que hacer el bien
y evitar el mal y sabemos lo que es bueno
y sabemos lo que es malo y sabemos que
si yo sigo esa ley
igual tengo consecuencias
que terminan con mi vida
o que la ponen en
riesgo o que
hay cosas que no voy a conseguir
pero que tengo que hacerlo
Entonces, esa es la verdad de los mitos, la verdad humana profunda a la que apuntan.
Es una verdad que se expresa en lenguaje simbólico y el lenguaje simbólico permite versiones, permite desarrollos, es ambiguo por sí mismo y entonces por eso queda a veces muy oscuro, que es exactamente lo que quiere decir el mito.
Con eso pasamos al tercer punto, que es intentar comentar algunos mitos un poco con estas claves.
Lo primero que quiero comentaros es el mito de Cronos, con algunos fragmentos que vienen antes del propio mito de Cronos, en Hesíodo.
Hesíodo es un autor unos 50 años posterior a Homero, o a quien llamamos Homero, es decir, estamos en los años 750 a.C., más o menos, y él tiene una obra, tiene dos fundamentalmente, una es la Teogonía, es decir, el nacimiento de los dioses,
y es donde vamos a leer algunos fragmentos
y otra es los trabajos y los días en donde también nos da algunos mitos.
Y entonces, en la primera, en la teogonía, nos da, entre otras cosas, el mito de cronos, del tiempo.
Y entonces nos dice, empieza con una invocación a las musas, naturalmente, salve hijas de Zeus,
dadme vuestro canto que entusiasma, tal, tal.
Entonces, ¿para qué? Para que yo pueda hablar de la raza sagrada de los inmortales. ¿Quiénes son los inmortales? Los que siempre vivieron y nacieron de Gea. Gea es tierra, es la tierra, entonces de los dioses.
Entonces empieza la narración, el mito, diciendo, antes de todas las cosas fue caos. Claro, caos para nosotros es un término en castellano que significa un desastre.
Entonces, literalmente, en griego, el sentido más antiguo es abismo sin luz. Haos parece que viene de Haomai, que es bostezar.
Entonces, imaginad en una noche oscura, sin ninguna luz, vuestra boca cerrada porque estáis conteniendo el bostezo y no queréis que se os vea ese bostezo.
Y entonces, ¿qué pasa en el interior de vuestra boca? Pues que se abre como una especie de oquedad, pero que no tiene luz porque está cerrado y además es noche oscura y además no hay luz. Y entonces, ¿qué pasa en ese momento? Pues que hay una oquedad.
Entonces, eso es lo primero primerísimo. Pero caos también significa desorden. Y entonces, la generación de los dioses va a ser la ordenación del cosmos. Cosmos significa en griego orden. Entonces, es pasar del caos al cosmos, del desorden al orden.
¿Y esto cómo se produce? Al principio era Haos, el abismo sin luz, y después Gea, tierra, la de amplio seno, siempre sólido de todos los inmortales que habitan las cumbres del nevado limpo, y el tártaro, sombrío enclavado en las profundidades de la tierra espaciosa, y después Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales que rompe las fuerzas y que de todos los dioses y de todos los hombres domeña la inteligencia y la sabiduría en sus pechos.
Y de Caos nacieron Erebo y la negra Nyx. Éter y Émero nacieron porque los concibió ella, Gea, tras unirse de amor a Erebo. Y primero parió Gea a su igual en grandeza el Urano, estrellado con el fin de que la cubriese por entero y fuese morada segura para los dioses dichosos.
Entonces, en este primer párrafo nos ha dado el origen de los dioses primordiales.
Si seguimos con la imagen del bostezo, entonces nos damos cuenta de que en la oquedad, que es en mi boca,
pues está, aparece primero, tengo la boca cerrada y toda junta y tal, y no distingo nada.
Pero empiezo a bostezar y entonces hay una separación.
Y en esa separación aparece, pues no sé, la lengua.
Y por debajo de la lengua, ¿o qué hay debajo de la lengua?
Bueno, pues el tártaro, lo que está por debajo, y luego Gea, que sería la lengua, y lo que hay por encima de la lengua, lo que llamamos el cielo, ¿no?
Del paladar. Bueno, pues el firmamento. Entonces, ¿de qué me está hablando Hesíodo?
Me está describiendo, pues, una especie de Big Bang, de ordenación de todas las cosas.
Al principio está toda la realidad unida, pero está toda, es decir, no hay creación. La creación de la nada es una cosa que viene después y de otro lado. Viene del génesis en interpretación cristiana. Eso de que Dios ha creado de la nada y no había nada más que Dios y tal, aquí no. Aquí el mundo, el cosmos, existió siempre, la naturaleza existió siempre.
Ahora, es un proceso de ordenación de estas cosas. ¿Y cómo se ordena? Primero porque hay una especie de separación y entonces hay un abajo y un arriba y un en medio. El en medio es Gea, el abajo es el tártaro y el arriba es el firmamento.
El firmamento es lo que está firme, lo que es sólido. Entonces, bueno, pues es eso. Y todo esto es oscuridad porque lo que para nosotros son nombres propios de estos dioses, para los griegos suenan a nombres comunes de fuerzas naturales, de elementos de la naturaleza.
Si lo tradujimos, sería, antes que todas las cosas fue abismo sin luz y después tierra, donde habitan siempre sólido de todos los inmortales, los dioses, que habitan las cumbres del nevado luminoso, el Olimpo, el luminoso.
Y el tártaro, o sea, el hundido, sombrío enclavado en las profundidades de la tierra espaciosa. Y después, amor, eros. Pero eros no es el amor de amistades. Eros es la pasión, es el desgarro, es el impulso. Es el amor erótico.
pero el amor erótico, que es uno de los dioses primordiales que atraviesa toda la existencia.
Toda la existencia está atravesada por esta fuerza, por esta fuerza que es como instintiva, irreprimible,
y por eso, el más hermoso entre todos los dioses inmortales, que rompe las fuerzas y que de todos los dioses y de todos los hombres,
domeña la inteligencia. Entonces es irrefrenable este Eros.
Y de caos nació la oscuridad y la negra noche, Nix.
El éter, el aire superior, y el día nacieron por lo que los concibió Gea al unirse en amor a la oscuridad.
Entonces, Gea y la oscuridad dan el aire superior y el día.
Y primero parió Gea la tierra a su igual en grandeza, Urano.
¿Qué nos está diciendo?
Nos está diciendo una serie de cosas que tienen que ver con la concepción de la existencia de los griegos.
Si al principio es caos, si lo primero es caos, y caos es todo eso indistinto, todo eso unido en caos, en desorden, y todo eso es oscuro, quizás el último fondo de la existencia, la metafísica de fondo, es que todo es oscuro y todo es caótico y todo en el fondo, en el fondo, en el fondo, en el fondo es incomprensible.
Porque este proceso de ordenación del cosmos, de puesta de cosmos en cosmos, el cosmos en orden, es un proceso, pero la base de todo, ¿de qué está hecho todo? De oscuridad y de caos.
Pero además hay violencia, hay amor, pero ese amor es un amor casi violento y hay violencia. ¿Por qué? Porque ¿cómo engendra Gea a Urano? Pues por partenogénesis.
entonces ella solita
no necesita el concurso de otro
pero después ¿qué pasa?
que Urano se une a Gea
eso es un incesto
el hijo se une a su madre
y no es que los griegos estén aprobando el incesto
tienen horror al incesto
pero en el fondo
de la realidad están hablando de esto
son relaciones entre las fuerzas naturales
son personificaciones de la naturaleza
pero implican una concepción de la existencia
una violencia primordial
Con lo cual la violencia estará unida al resto de la existencia. Y es violencia sobre violencia. ¿Por qué? Porque Urano, ¿qué hace? Pues la cubre por entero y entonces Urano empieza a engendrar hijos en Gea.
pero Urán es un dios violentísimo que no deja que los hijos nazcan.
Entonces está Gea teniendo cada vez más niños dentro de su vientre
y Jime con dolores de parto pero no puede parir porque el marido no la deja.
¿Hasta cuándo? Hasta que llega Cronos y entonces Cronos hace una violencia tremenda.
Entonces, Gea se queja a sus hijos dentro de su vientre. Queridos hijos míos, vástagos de un padre culpable, si queréis obedecer tomaremos venganza de la acción injuriosa de vuestro padre porque él fue quien primero meditó un destino cruel.
El temor invadió a todos y no respondía a ninguno de ellos. Por fin, recobrando ánimo el grande y sagaz Cronos, dijo a su madre venerable, en verdad, madre, te prometo que llevaré a cabo esta venganza.
Ya no tengo respeto por nuestro padre porque él fue quien primero meditó un designio cruel.
Habló así y la gran Gea se regocijó en su corazón y le escondió una emboscada y le puso en la mano la hoz de dientes cortantes y le confió todo su designio.
y llegó el gran Urano trayendo la noche y se tendió sobre Gea por entero y con todas sus partes, lleno de un deseo de amor.
Y fuera de la emboscada su hijo le cogió la mano izquierda y con la derecha asió la voz horriblemente inmensa de dientes cortantes
y cercenó rápidamente las partes genitales de su padre y las arrojó detrás de sí y no se escaparon en vano de su mano.
Esto es horroroso. Pero es horroroso no por logore de la descripción, sino por el sentido humano que hay aquí. ¿Qué es esto? ¿Violencia doméstica? Esto es violencia doméstica.
Entonces, pero vamos, o sea, es el sumum de la violencia doméstica. ¿Vale? Pero ¿qué hay aquí? Hay un padre cruel, opresor de su mujer y un hijo que venga a su madre, pero mutila a su padre. Pero lo mutila en aquello que lo había engendrado a él. No le corta una mano.
¿sí? Entonces, es como la antítesis de lo que he recibido de él, ¿sí? Entonces, yo le debía a mi padre no solo respeto y veneración, sino sobre todo, pues, aquello con lo que me he engendrado.
Entonces, y sin embargo, le ataco allí. Es que si lo hubiera matado, le ha sido menos, menos sacrílego, ¿sí? Entonces, no lo puede matar porque es un dios, ¿no? Entonces, pero, pero, pero, pero sería menos sacrílego matarlo que mutilarlo, ¿sí?
Entonces, y a continuación, ¿qué pasa? Que Cronos se constituye en el rey. ¿Por qué? Porque el padre ya es impotente. El padre ya no tiene fuerza. Entonces, hay... Claro, todo esto se traslada a lo humano. El hijo termina derrocando al padre. Porque el padre ya es viejo, ya es impotente, ya no hace falta mutilarlo, pero hay una etiología también aquí, una sucesión de poder.
Pero sobre todo, ¿qué es esta violencia? La violencia primordial del cosmos, de la existencia. Y todo esto tiñe toda la existencia para después. ¿Hasta cuándo? Hasta que Cronos se une a su mujer, Rea, Cronos significa naturalmente tiempo, y se une a Rea, que significa flujo vital.
Rea es la vida, es la vida que fluye y que llena a todos los seres vivos. Todos los que tenemos vida es porque Rea fluye a través de nosotros. Entonces, el tiempo se une a la vida y engendra todo lo demás.
y en general a esos dioses, pero claro, Cronos sabe lo que ha hecho y entonces tiene miedo de que su hijo le derroque.
Y para evitarlo, según nacen, se los zampa. Ya no los deja en el vientre de su madre como su padre a él y a sus hermanos,
sino que se los zampa. Y es lo que representa Goya en Saturno devorando a sus hijos, esa pintura violentísima.
Con lo cual tenemos más violencia, no solo respecto de los padres, sino respecto de los hijos. Con lo cual, el reinado de Saturno de Cronos es lo peor de lo peor. Es cada quien hace lo que le da la gana sin ninguna ley y con todo tipo de violencia. Esa es la época de Saturno, de Cronos.
¿Qué se encierra detrás? Que todos los que viven, nacen vivos, hijos de rea, en el tiempo, en cronos, a partir de cronos, son devorados por su padre.
El tiempo nos devora a todos nosotros porque somos hijos de cronos.
Entonces, ¿cuál es la verdad del mito? Que hubo un señor rey que vivió en no sé dónde y que se comía a sus hijos.
Pues bueno, pues no. La verdad del mito es que todos los hijos de Cronos y de la vida, del tiempo y de la vida, son devorados por su padre.
De modo inexorable, crudelísimo. Y no puedes hacer nada para evitarlo. Porque en eso consiste la vida.
La vida es pasar el tiempo hasta que desaparecemos, hasta que Cronos acaba con todo lo que nace en el tiempo.
Pero no solo los seres humanos, no solo los animales y las plantas, los imperios y las tumbas. Todo, todo, todo lo que es engendrado en tiempo termina siendo devorado por cromos.
¿Hay algún modo de escapar de esto? ¿Hay algún modo de sobreponernos a esa violencia primordial que todo termina destruyéndolo y que quita sentido a todas las cosas?
Entonces el mito continúa precisamente con el nacimiento de Zeus. Zeus significa la luz del día. Es un dios luminoso. Entonces, Zeus, ¿qué hace?
Bueno, pues Rea consulta a sus padres, a Urano y a Rea, acerca de esto y le da un consejo y le dice, bueno, pues engáñalo y tal y dale una piedra.
Entonces, ¿qué hace? Pues lo que hace es, mira, Rea, subyugada por Cronos, parió una ilustre raza. Esta, esta es el fuego del hogar, no el fuego salvaje, el fuego domesticado, el fuego del hogar.
Deméter, que es la tierra pero fértil, la tierra dispuesta a alimentar. Era el aire respirable, el espacio. La de sandalias doradas y el poderoso Hades, el subterráneo, que habita bajo la tierra y cuyo corazón es inexorable.
Y el retumbante Poseidón, que es la masa de las aguas, y el sabio Zeus, la luz del día, padre de los dioses y de los hombres, cuyo trueno conmueve la tierra anchurosa.
Y entonces, ¿qué hace Rhea para superar esto que hace su tierno marido?
Cuando iba a parir a Zeus, padre de los dioses y de los hombres, suplicó a sus queridos padres y le dieron un consejo.
Y entonces, para poder castigar los furores paternos contra los otros hijos a quienes Cronos el tiempo había devorado.
Igea y Urano atendieron a su hija bien amada y le revelaron cuáles serían los destinos del rey Cronos y de sus hijos magnánimos.
Y la enviaron a Lictos, Lictos es la brillante, rica ciudad de Creta, barro, Creta significa barro, en el momento de ir ella a parir al último de sus hijos, al gran Zeus.
Y la gran Gea le recibió en la vasta Creta para criarle y educarle, y por lo pronto le llevó a Lictos, a la brillante, atravesando la noche negra.
Luego, cogiendo con sus manos, le escondió dentro de un antro elevado en los flancos de la tierra divina sobre el monte Argeo, ocioso, cubierto de espesas selvas.
Después, tras envolver entre mantillas una piedra enorme, Rhea se la dio al gran príncipe Oránida, a Cronos, al antiguo rey de dos dioses, y este la cogió y se la echó al vientre. Se la zampó sin masticarla. Y ya está. Insensato no preveía en su espíritu que Merceda, esta piedra, sobreviviría a su hijo invencible y en seguridad y dominándolo muy pronto con la fuerza de sus manos, le arrebataría su poderío y mandaría por sí solo en los inmortales.
y el vigor y los miembros robustos del joven rey
crecían rápidamente y transcurrido un tiempo
embaucado por el consejo astuto
de Gea, el sagaz Crono devolvió
toda su raza, vencido por los artificios
y por la fuerza de su hijo. Y primero
vomitó la piedra que se había tragado la última
y Zeus, luz del día, la sujetó
fuertemente a la tierra espaciosa
y después devuelve a todos
sus hijos y tal. Entonces, ¿qué es
posible vencer a Cronos?
Con la luz del día
algo luminoso
claro
que nace y se esconde en una tierra que se llama barro, luz y barro.
Es una imagen de la inteligencia y del hombre.
El hombre es barro.
Hay otro mito en el Génesis que nos lo dice textualmente,
pero hay mitos en todos los pueblos que nos hablan del hombre como barro.
Entonces, Zeus, ¿qué es?
Zeus es la inteligencia suprema que está escondida en Creta, en barro,
y que logra con inteligencia vencer al tiempo.
Entonces, ¿hay un modo de que podamos subsistir a cronos? Bueno, pues hay que pensarlo, hay que averiguarlo. Y entonces, ¿qué hace Zeus? Instaura, derroca su padre, instaura un nuevo reino, un reino que es luminoso, que es de justicia, que es de violencia contenida.
Y a partir de aquí empieza una nueva generación de los dioses, que no son los titanes primordiales, sino una serie de dioses que van a ser más humanos, más al modo humano, más civilizados.
entre ellos, por supuesto, quizás los más, Apolo, que es dios de la belleza, de la inteligencia, de las artes, y Atenea, que es diosa de la inteligencia y de la guerra,
pero no de la guerra como su hermano Ares, que es el hijo de Hera y de Zeus, pero que es el reverso de Hera.
Es toda la violencia loca, desquiciada, la guerra irracional. La guerra de Atenea es una guerra de estrategia, de pensar bien, de calibrar y es otra cosa, es una cosa inteligente, no la destrucción por la destrucción.
Entonces, estos dioses lo que nos están diciendo es no sólo cómo son ellos, sino cómo somos nosotros y cómo podemos más o menos conducirnos en la existencia.
Este chico Hesíodo nos da un poco después el mito de Prometeo, que es un hijo también de un dios, en la versión que nos da Hesíodo.
Los mitos, precisamente porque son un lenguaje simbólico y es de tiempo inmemorial y tal, tienen muchas versiones y luego los poetas los toman y los reelaboran según su propia concepción y entonces van haciendo también nuevas versiones.
Pero la versión más antigua que tenemos de Prometeo es la que nos da Hesíodo, también en esta misma obra. Entonces, allí nos habla de un titán que engaña a los dioses, está continuamente tomándole el pelo a los dioses.
Y entonces, hasta que fastidia ya demasiado a Zeus, entonces Zeus decide castigarlo. Por supuesto, ha robado el fuego, que todos sabemos, entonces da el fuego a los hombres y entonces ya Zeus, además los invita a un banquete y hace un sacrificio, pero los engaña y tal.
Y entonces Zeus ya está harto de él y va a castigarlo y dice, es ídolo.
Habló Zeus lleno de colera cuyas sabidurías eterna y desde aquel tiempo acordándose siempre de este fraude, rehusó la fuerza del fuego inextinguible que brota del roce de los maderos de encina a los míseros hombres mortales que habitan sobre la tierra.
Y entonces Prometeo lo engaña de nuevo y roba el fuego, lo da a los hombres en una caña hueca y tal. Y entonces, a causa de este fuego, lo sirvió con una pronta calamidad.
trae el don del fuego
pero eso hace que Zeus
tenga envidia de los hombres
y castigue no sólo a Prometeo
al que va a encadenar
y va a mandar el buitre que le coma
las entrañas y todo eso, sino que va a castigar
a los hombres, y entonces
el ilustre Cojo,
Efesto, que es el
herrero del Olimpo,
hizo con barro por orden
del cronidad una forma
semejante a una casta virgen,
y Atenea, la de ojos claros, la adornó
y la cubrió con una blanca túnica. Y la cabeza le puso un velo ingeniosamente hecho y admirable de ver.
Luego también le puso en la cabeza palas a tené una guirnalda de variadas flores frescas.
Entonces, los dioses, no solo Zeus, sino que los dioses crean a una mujer.
Y alrededor de la frente le fue puesta una corona de oro que había hecho por sí propio el ilustre Cojo,
quien le había labrado con sus manos por complacer al padre Zeus.
Y en esta corona estaban esculpidas numerosas imágenes admirable a la vista de todos los animales a quienes alimentaba la tierra firme y el mar. Una mujer maravillosa y enjollada y eso.
Y cuando hubo formado esta hermosa calamidad, esto es políticamente incorrectísimo, siglo VIII a.C., Grecia, tal, pero ¿por qué calamidad? Por lo que viene a continuación.
A cambio de una buena obra, que Prometeo nos haya dado el fuego, condujo donde estaban reunidos los dioses y los hombres, aquella virgen adornada por la diosa de ojos claros, nacido de un padre poderoso.
Y la admiración se apoderó de los dioses inmortales y de los hombres mortales en cuanto vieron a esta calamidad fatal para los hombres.
Porque ella es de quien procede la raza de las mujeres hembras, las más perniciosas razas de las mujeres, tal, el cual, como veis, es políticamente incorrectísimo.
Pero es un mito del origen para explicar el mal del mundo. ¿Y cómo? No por la mujer, sino por lo que viene a continuación. Entonces, ¿qué pasa? Pues que le dan una caja con todos los regalos, pandoronú, todos los dones.
Entonces, es una caja llena de regalos, pero ¿cuáles son los regalos? Los regalos son todos los males de la historia reunidos allí. Entonces, los dioses tienen envidia de los hombres y buscan su mal.
Y entonces con una treta muy astuta, vistiendo de belleza este regalo, esa belleza que es la mujer, se la dan a Prometeo y le dan la caja y tal, y la mujer llevada de su curiosidad abre la caja y escapan todos los males.
Y cuando cierra la caja queda solo una cosa dentro, la esperanza, el pis. Pero atención, para nosotros la esperanza es una buena cosa, entonces conservamos la esperanza. Entonces nos quedamos con el último regalo de Zeus que conservamos es la esperanza.
Pero la esperanza es un mal para los griegos, en este mito. ¿Por qué? Porque la esperanza es inútil. Entonces, es el último de los males porque precisamente te hace esperar lo que no va a venir nunca, la salvación.
Entonces, es una ilusión y sin embargo la conservamos.
Entonces, vemos aquí en este mito cómo se nos explica no solo el origen de la naturaleza, sino también el origen del mal del hombre.
Entonces, que está por querer ser como los dioses y querer acceder a lo que estaba prohibido, que era el fuego, que era la civilización, que eran las artes, que era el conocimiento, que eran los alimentos, que era la vida humana.
Pues nuestra vida humana es parecida a los dioses gracias al juego, pero esto nos ha traído una serie de males envueltos en belleza, envueltos con esa belleza irresistible de la mujer.
y se han desatado todos y solo hemos conservado el último mal, que es la esperanza, que es como el castigo de los castigos.
Es un mito crudelísimo y, sin embargo, es la explicación que tienen los griegos para esto.
Claro, visto así, pues todo es tragedia. Entonces, ¿cómo puede uno salir de esto?
¿Cómo puede uno? Bueno, pues los primeros poetas y los primeros griegos entienden precisamente todo esto en tragedia. En categorías de esto no tiene solución, lo que hay que hacer es vivir con heroísmo, pero ¿tenemos alguna solución? ¿Podemos pensarla?
Bueno, en la versión que da Esquilo del mito de Prometeo, cuando a Prometeo, que es una imagen del hombre naturalmente, lo encadenan a esa roca y viene el buitre a devorarle las entrañas y entonces, claro, es una imagen muy potente, también mítica, ¿no?
Entonces, ¿qué significa? Pues que no puede moverse, está encadenado en ese suplicio por los siglos de los siglos. Como además Prometeo es un dios, es un titán, entonces no puede morir. Entonces, a ti te arranca mi hígado y pues no te queda mucho tiempo de vida.
Pero a Prometeo no, porque además el hígado le crece cada noche. ¿Qué significa esto? Si es una imagen de nosotros, significa que nosotros estamos atados en una existencia trágica, dolorosísima, estamos sufriendo toda la vida y sentimos nuestras entrañas devoradas.
¿para qué? pues para que en la noche, es decir, en ese tiempo onírico, en ese tiempo donde descansamos
en ese tiempo de oscuridad, en donde ya no vemos la realidad como la realidad es
nuestras entrañas vuelven a crecer y vuelven a regenerarse
y entonces todo nuestro interior cobra vida de nuevo
Y nuestro interior son nuestras esperanzas, nuestros anhelos, nuestros proyectos, nuestras ilusiones, que en ese tiempo en donde nos distanciamos de la realidad, lo pensamos y nos fortalece, para después bajar de nuevo a la realidad y ver cómo el águila viene otra vez y devora una vez más todo lo que hemos regenerado en la noche.
Entonces, esta es la historia del hombre. Pero en un momento determinado se presenta Hermes en la versión de Esquilo, ante Prometeo, y le dice, me parece que si hablo voy a hablar mucho y en vano, pues en nada te conmueves ni ablandas con ruegos. Prometeo es además el hombre obstinado contra los dioses, es decir, yo sé quién soy y no estoy dispuesto a someterme a Zeus.
Y entonces Hermes se lo echa en cara, ni te blandas con ruedas, sino que mordiendo el bocado como un potro recién domado te rebelas y luchas contra las riendas. Sin embargo, tu violencia se funda en un débil razonamiento, pues la obstinación para el que razona mal nada puede por sí misma.
considera si no te convencen mis palabras
que tempestad, que triple ola
de desgracias te caerá inexorablemente encima
primero este escarpado pico con el trono
entonces le cuenta todo lo que
va a sufrir
toda su vida va a ser
dolor tras dolor
y le habla del buitre
que vendrá tal a regalarse
con el negro manjar de tu hígado
no esperes un término a este
suplicio hasta que aparezca
un dios dispuesto a sucederte en los trabajos y se ofrezca a descender al tenebroso Hades y a las
oscuras profundidades del tártaro. Aunque esto, ante esto reflexiona, pues no se trata de una
jactancia fingida sino de una palabra muy bien pronunciada porque la boca de Zeus no sabe mentir
sino que cumple todo lo que dice. Tú mira bien y medita y no creas jamás que la insolencia sea
mejor que el prudente consejo. ¿Qué nos está diciendo Esquilo en su versión del Prometeo?
Nos está diciendo, la existencia del hombre es cruel y miserable y es así, de modo que no podemos
evitarla. ¿Cómo podríamos frenarla? ¿Cuándo terminará nuestro castigo? Hasta que venga un Dios
y asuma sobre él nuestra culpa y baje a las profundidades del tártaro a pagar lo que nosotros
hemos hecho para poder así liberarnos. Entonces, esto es también pensamiento mítico. ¿Y qué
significa? Significa que hay no solo una conciencia del mal, sino también una conciencia de culpa.
Yo estoy sufriendo porque algo mal he hecho, no sé muy bien qué, no me lo aclaro, porque es una
culpa inmemorial, es una especie de pecado original y está presente en todas las culturas, en todas
las civilizaciones, en todas las mitologías. Entonces, estoy pagando el pato de esa culpa
original y no puedo escaparme de ella hasta que, por mis propios méritos, no puedo hacer nada para
salir del hoyo, sino que tienen que venir a rescatarme desde lo alto. Tiene que venir un
dios a liberarme. Lo que está diciendo Hermes a Prometeo es Heracles, otro hijo de Zeus, va a
Y te va a rescatar. Entonces, y va a bajar al Hades para liberarte de esto. Pero en el fondo es la noción de que los dioses son los únicos que pueden liberar al hombre de esta culpa y, por tanto, del mal que sufre.
Entonces, ¿todo esto qué implica? Pues implica lo que decíamos antes, esa soteriología, esa necesidad de salvación y cómo alcanzarla. Son mitos estos que hemos comentado muy primitivos, muy antiguos y por tanto quizás poco elaborados.
Pero bueno, yo tenía muchas más cosas que deciros, otros mitos que comentaros también de otras culturas, traía el enuma elish y las yugas de los hindúes y otras cosas, pero queda poco tiempo.
Entonces, hemos intentado de alguna forma acercarnos al mundo antiguo y ahora pues debemos volver a nuestro mundo.
Entonces, volver aquí y ver cuáles son nuestros hígados y nuestros buitres y todas estas cosas que nos devoran.
Hemos intentado explicar qué es el mito y cómo opera y cómo también lo llevamos en nosotros mismos.
cómo a pesar de ser hombres modernos o posmodernos, sin embargo tenemos esa necesidad de mitos y esa conciencia también mítica
y esa necesidad de revestir de belleza nuestras historias, nuestras narraciones para poder comprendernos mejor.
Y hemos visto solo un par de mitos antiguos. Estamos entonces realmente tan lejos del mundo antiguo.
No creamos también nuestras propias historias y las fijamos además con ritos. No hay una enorme mitología y toda una liturgia, por ejemplo, en torno al fútbol, que siempre se juega de la misma forma en unos megatemplos con vestiduras sagradas y con objetos litúrgicos y respetando los ritmos y las normas y todo eso.
y hay una especie de hasta Sanedrín, incluso informático y telemático, que es capaz de repetir la historia para ver si la jugada estaba bien o estaba mal.
Todo esto es también mito y rito y eso, como decíamos, de Tolkien a Hobbes y de Greta la ecológica al Rey León.
El rey león es otro mito y entonces nos insertamos en el mito de la ecología y volvemos a los antiguos mitos hindúes que hablaban de que somos partes de Brahma en ese ciclo de esa rueda por los siglos de los siglos.
Bueno, pues seguimos siendo así. Son solo ficciones nuestras historias o intentan también justificar nuestro mundo y el sentido que tiene, las cosas que hacemos. Entonces, las tenemos que justificar. ¿Y cómo las justificamos? Pues con relatos, porque los relatos expresan lo que somos, lo que vivimos y además muy plásticamente.
Entonces, ¿a dónde llegamos? Bueno, pues quizás la conclusión práctica podría ser que hay que elegir los mejores mitos. Si toda nuestra existencia la explicamos y la justificamos con mitos, pues entonces habrá que elegir los mejores mitos, los mitos que explican mejor nuestra existencia, que nos hacen vivir más intensamente en ella, sentirla mejor y actuar mejor en ella.
Entonces, los más amplios, los más ricos, los más densos, los que en el fondo nos hacen también mejores a nosotros. Y en este sentido, pues quizás no está tan mal mirar de vez en cuando a aquellos antiguos mitos, a aquellos hombres, a sus mitos, a sus héroes, a sus dioses y aprender un poquito de ellos.
y yo no tengo mucho más que deciros, agradeceros vuestra atención y si hubiera alguna pregunta que pudiéramos resolver
pues lo haríamos encantado y si no podemos pues lo decimos y ya está.
Y nada, muchísimas gracias por vuestra atención.
Se guardan solo en este navegador. Nadie más puede verlas.