Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 59 de 107

Mi dependencia de la empresa

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Transcripción del vídeo

Ha llegado el momento de plantearnos una pregunta que ya hemos abordado de soslayo previamente y además que afecta a quién eres aquí y ahora.

¿Cuál es la relación adecuada entre la empresa y tú? Para responder vamos a abordar algunos conceptos.

Hay que distinguir entre identidad personal e identidad corporativa.

La primera tiene que ver con el prestigio del ser y con nuestra capacidad para adaptarnos a las necesidades.

La segunda tiene que ver con el prestigio por pertenencia a la empresa.

Son identidades complementarias, no antagónicas.

Si cambiamos una simple preposición al pensar en nosotros mismos con respecto a nuestra empresa.

Es decir, si pasamos de trabajar en a trabajar con.

Si nos olvidamos de la dimensión personal del trabajador, la relación con la empresa se reduce a algo meramente contractual.

Algunas corrientes de pensamiento señalarían esta relación como una forma legal de esclavitud, de alienación.

Debido a estas tendencias, hay mucha frustración entre los trabajadores en general.

A su vez, el entorno laboral no es muchas veces el óptimo.

Pasar 40 horas de la semana en un entorno estresante, no se queda en el trabajo y ya está.

se va contigo a casa y entonces se produce el fenómeno del burning.

Resignarnos en nuestro trabajo es casi una segunda naturaleza en nuestra sociedad.

Escuchamos las noticias y pensamos que deberíamos estar agradecidos de tener incluso un trabajo.

Sin embargo, aunque deberíamos estar agradecidos por lo que tenemos en la vida,

hay una diferencia entre el agradecimiento y la resignación.

Pasar años de la vida aguantando en el trabajo puede perjudicar a nuestra vida personal

y hacernos desperdiciar años.

Pero la relación entre empresa y trabajador no tiene por qué reducirse a esto.

puede ser una relación posibilitante de desarrollo. Para ello la empresa debe considerar las necesidades

reales de la persona y tratarla como tal, como señalaría Alfonso López Quintas, desde el respeto,

la estima y la colaboración. Se genera así una relación bidireccional. El trabajador que es

mirado y tratado de un modo positivo por parte de su empresa descubre en su quehacer laboral un

ámbito de crecimiento si en la empresa encuentra posibilidades a sus necesidades de desarrollo

personal o laboral. Por un lado la persona gana prestigio con un equipo de profesionales de alto

nivel, accede a conocimiento actualizado del sector y se realiza en sí mismo. Por el otro,

la empresa también gana el producto y el trabajo de un individuo que sabe encontrar oportunidades

o tendencias y hacer su función de manera personal, no meramente de manera automática

como si fuese un robot. Es por lo tanto un círculo virtuoso.

Cuando esto sucede se produce un cambio en el lenguaje y se utiliza el pronombre posesivo

en vez del artículo determinado. La empresa pasa a ser mi empresa. Lo que ha cambiado

es el sujeto y la empresa es precisamente la forma de comprender la relación entre ellos.

El trabajador hace suya esa realidad porque forma parte de su mundo, de su intimidad.

Su manera de relacionarse es implicativa. Se reconoce en la realidad que su empresa es.

En este nivel, afirmar que el empleado depende de la empresa cobra un significado distinto.

Normalmente el término dependencia se entiende como algo negativo, algo contrario a la libertad,

Pero entendido en profundidad, el ser humano depende de muchas cosas que precisamente son la posibilidad de vivir, de llevar una vida creativa.

Por ejemplo, en el dinamismo de la experiencia amorosa, el amante descubre en la relación con la amada un aspecto de plenitud, un modo de vivir acompañado que le eleva, frente a la experiencia de vivir solo, sin compartir la propia vida.

Los amantes, en su descubrimiento de esa experiencia de plenitud compartida, descubren que es con ella y no con otra persona con la que se construye esa dependencia, entendida no como un lastre o una adicción, sino como una gracia, como un regalo libremente aceptado.

Esto se encarna, por ejemplo, en la paciencia de la fiel Penélope, esposa de Ulises. Han pasado casi 20 años desde la partida de su marido a la guerra de Troya. Nadie tiene noticias de él y ella está asediada por numerosos pretendientes que dan por muerto a Ulises.

él pese a mil dificultades desea regresar a su patria con su esposa casi anciana y madre de su

hijo penélope da sentido al camino de vuelta al hogar narrado en la odisea y así se convierte en

el fin último de la inmortal obra de homero el viaje es significativo porque penélope complementa

a ulises y ni la victoria en la guerra ni toda la gloria valdrían de nada si no tuviera con quien

compartirlas la relación de amor marca a los protagonistas de por vida les da una firmeza

especial como personas que será reflejada en la pregunta con que Penélope prueba a Ulises para

asegurarse de que es su marido. Para probarle le dice que ha movido su cama de lugar. Él,

demostrando quién es, contesta que es imposible. Él mismo había tallado el lecho nupcial en un

árbol en el centro de la casa, firme e inamovible. Otro buen ejemplo lo encontramos en la obra de

Shakespeare, La fierecilla domada. En ella se presenta la evolución de Catalina, una bella

joven que contraviene el deseo de su padre al no aceptar a ningún pretendiente. Sin embargo,

a través de su relación con el audaz Petruccio, Catalina no sólo accederá a casarse con él,

sino que suavizará su carácter díscolo en una docilidad sólo entendida como maduración y

crecimiento de la pareja. Para terminar con este recorrido, por diversas obras de la literatura

universal que muestran el modelo en que el amor conyugal perfecciona y completa a los individuos,

hemos de comentar necesariamente la inmortal obra de José Zorrilla, Don Juan Tenorio.

El mito del libertino se remonta al siglo de oro español cuando es creado por Tirso de Molina

y será utilizado desde entonces en multitud de nuevas obras a lo ancho y largo del panorama de ficción.

Este Don Juan del Romanticismo Español es una excepción a sus homónimos,

ya que Zorrilla consigue que el pecador se enamore, se arrepienta y se redima,

gracias a la labor angélica y salvífica de Doña Inés.

Así, el amor es renuncia a los propios apetitos. El amor doblega los caprichos individuales y abre

el corazón al bien del otro, que no es más que el propio bien compartido. Salvando las distancias,

sucede lo mismo en la relación laboral. El descubrimiento de la posibilidad de realización

personal a través del trabajo lleva al empleado a descubrir que la empresa le ayuda a alcanzar

cotas de mayor desarrollo y libertad. No hay una respuesta única en lo que

respecta al trabajo y nuestras preferencias personales, pero si eres de

esos que disfrutan de su trabajo, muy probablemente será porque tu persona

tiene una conexión real con tu empresa. Como hemos visto, la identidad personal

y la identidad corporativa son complementarias, pero esto no significa

que las condiciones laborales no puedan conducir a un estrés que perjudique la

vida personal del empleado. Entender la empresa como una realidad abierta basada en la estima y

la colaboración con el empleado potencia la realidad personal de éste a la vez que enriquece

sus fines. Este modelo genera una dependencia virtuosa. ¿Y tú, qué piensas de tu relación con

tu empresa? ¿Experimentas la simbiosis beneficiosa de la que estamos hablando? ¿O te cuesta ver esa

dependencia positiva para ambas partes?

Gracias por ver el video.

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