Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 76 de 107

Per aspera ad astra

El vídeo de esta lección llega en unos días.Mientras tanto, tienes el texto de la lección aquí debajo.

Transcripción del vídeo

Pantala es un servicio que te permite alquilar ropa de manera mensual.

El funcionamiento es muy simple, tú eliges un plan, eliges unas prendas, te las mandamos a tu casa,

las utilizas durante un mes y al final del mes las devuelves y vuelves a elegir nuevas prendas para el mes siguiente.

Al final creemos que como sociedad hoy en día estamos consumiendo mucha moda,

cosa que no es bueno para el medio ambiente, y con Pantala queremos pasar de comprar mucha ropa,

utilizarla dos o tres veces y después dejarla en el armario y no volver a usarla,

a poder estar continuamente reutilizando las prendas

pero de una manera más responsable con el medio ambiente.

Al final lo que permitimos es que esa mujer que nos encanta cambiar de ropa,

rotar, no repetir conjuntos y demás,

pueda hacerlo mensualmente sin necesidad de dañar tanto al medio ambiente.

Nosotros creemos y sabemos que es el futuro de la moda

y estamos seguros de que de un momento a otro va a llegar esta nueva forma de consumir moda

y va a estar súper asimilada en la sociedad.

Depenker es un proyecto muy personal.

Depenker surgió de la idea, de la creencia de que las personas mayores

pueden tener una vida plena en su propio domicilio.

Hoy en día Depenker es una plataforma global que aúna cuidadores

que han cumplido estrictos procesos de selección

y familias, personas que necesitan que les cuiden.

Nosotros lo que hacemos es ayudar a que ese match, a que ese encaje

se produzca de la mejor manera, acompañarles en el proceso antes, durante y después de la necesidad de tener un cuidador en casa.

Nosotros lo que hacemos, el CienDesávenco, lo que hemos conseguido lograr es cambiar hábitos.

Muchas veces piensan que el mundo de las finanzas, la inclusión financiera consiste en crear cuentas bancarias.

Nosotros hemos cambiado ese paradigma.

Nuestro objetivo no es crear cuentas bancarias, lo que hemos conseguido es cambiar hábitos.

el hábito del ahorro. Hemos conseguido que la gente, a través del programa de afiliarse y estar ahorrando constantemente todos los meses,

pues hemos conseguido cambiar ese hábito, que es un hábito bueno.

¿Qué recuerdos se me han quedado grabados? Tengo muchos. Las horas interminables, los días largos, muy largos,

pensando los nervios de seré capaz, no seré capaz, tendré los recursos suficientes para poder llevar a cabo esta idea,

los problemas, más que problemas, las trabas regulatorias y burocráticas.

A ver, si pensamos en los inicios de Depenker y pensamos en esa servilleta

que ni siquiera se llamaba Depenker cuando lo pintamos ahí,

se me han quedado muchas enseñanzas, muchos recuerdos, muchas situaciones.

Lo más bonito es ver cómo las cosas van surgiendo prácticamente de la nada.

Sí que es cierto que hay que tener en cuenta que cuando emprendemos, muchas personas piensan en ese

olimpo de las startups, en las que los Elon Musk, en los Richard Branson, en los Uber, en los Cabify,

pero la realidad es que nueve, más de nueve de cada diez startups fracasan.

Pues primeras etapas, vinimos aquí a Madrid, no teníamos oficina donde ir a trabajar, empezamos a

trabajar en un restaurante, en la favorita, allí en el centro de Madrid.

Pero claro, ahí estabas trabajando y ahora súper concentrado, de repente llegaba un grupo de ópera a ensayar y pues nada, te ponías a trabajar pero con esa canción de fondo.

Era muy entretenido pero nos dimos cuenta de que sí que teníamos que encontrar un sitio donde estar más concentrados porque si no era imposible.

Así que yo creo que todo ese tema, muchos paseos en moto de un lado para otro, conociendo a gente.

Comida, bocadillos en los parques porque teníamos que comer barato rápido para entrar a otros sitios.

¿Alguna vez hemos comprado un pollo y nos lo hemos comido con la mano para variar?

Recuerdos de esa etapa, pues la verdad que era un poco la inocencia, la originalidad, el éxito tremendo,

la difusión en los medios de comunicación, era algo que sigue siendo por distintos motivos

y la verdad que tengo gratos recuerdos del principio sobre todo,

de cómo alguien veía nuestra iniciativa y decía yo me lo quiero llevar a Suiza, me lo quiero llevar a Inglaterra,

quiero que este espectáculo de ópera que estáis haciendo aquí tan camerístico y tan personal,

lo quiero disfrutar yo con mis amigos o con mis clientes o mi empresa en tantas partes del mundo a las que hemos ido.

Emprender en España no es fácil, desde luego no, imagínate ahora, ahora es más fácil que hace 20 años

porque era muy difícil, era complicado, todo era en papel.

Yo recuerdo, digo como anécdota, nosotros mismos decíamos que si no hubiésemos tenido moto y no fuéramos moteros, la parte masculina del equipo inicial de Tresis habríamos sido incapaces o habríamos tardado muchísimo más, porque es que había que ir llevando los documentos de un lado a otro.

Y esto es una anécdota, pero que resalta un poquito esa dificultad de que todo era en papel y todas esas trabas burocráticas.

Cuando vine a Arcano me acuerdo perfectamente que los sueldos eran una anécdota, porque no podíamos permitirnos tener unos sueldos de mercado.

Poco a poco te das cuenta que cuando los lunes por la mañana llegábamos los primeros socios que estábamos en la compañía,

lo que nos preocupaba era mirar la caja que teníamos, lo que nos preocupaba era cómo íbamos a pagar las nóminas ese mes,

lo que nos preocupaba era cómo íbamos a hacer frente al crecimiento de la compañía con los recursos que salían de nuestro bolsillo y cómo esto podía funcionar.

Tienes que aguantar. Cuando tú lanzas una startup tienes que tener la capacidad de darte cuenta de que cuando las cosas van mal siempre pueden ir peor

y cuando van peor, aunque no te lo creas, todavía pueden ir mucho peor.

Entonces tienes que tener la capacidad de aguante para estar ahí, ser flexible ante los cambios

y sobre todo, darte cuenta que esto es un poco como decía aquel escritor americano que decía

si lo vas a intentar, vete hasta el final y si no, no comienzas.

Tienes que seguir avanzando.

Una de las cosas que más me agradó cuando lancé mi proyecto fue el ver que hacíamos nuestro primer cliente.

Me acuerdo de ese primer cliente, bueno, el primer cliente no personal, porque el primer cliente personal fueron mis propios abuelos,

pero el primer cliente no familiar, me acuerdo de él con nombres y apellidos después de tres años de proyecto.

Cosas que tengo ahí grabadas, por supuesto, la ilusión con la que los cuatro fundadores de Tresis empezamos en un piso compartiendo dos mesas, dos en cada mesa, la compra de los primeros ordenadores en prica, ni más ni menos, tenemos todavía por ahí guardada la factura en pesetas y poner todo eso en marcha.

Nosotros veníamos de una organización muy grande, muy potente, donde descolgabas el teléfono, decías lo que necesitabas y automáticamente tenías a alguien que venía y te lo arreglaba o te lo daba o te lo ponía.

Bueno, pues el hacértelo todo tú mismo es algo que nunca se me olvidará y es muy práctico también tenerlo ahí siempre presente porque siempre hay que hacer cosas y por tanto es importante no olvidar esos inicios.

Yo creo que lo que a veces hemos hablado tú y yo es como esa inocencia en aquellos momentos

en los que teníamos tantísima energía, que la seguimos teniendo pero en ese momento era energía,

pero también era no saber a qué nos íbamos a enfrentar y yo creo que ese también fue el

motivo que nos llevó a emprender, porque si hubiésemos sabido todo lo que viene después

quizás no nos hubiésemos atrevido. No, no, no te atreves. Esa inocencia en aquel momento yo

creo que también es algo guay. Pero también la satisfacción de ir viendo cómo la idea va echando

raíces, va haciéndose realidad, muchas veces no como la imaginábamos al principio, pero siempre,

siempre llena de colores que nunca imaginamos.

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