Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 69 de 107

SESIÓN MAGISTRAL de Literatura, con Victoria Hernández

El vídeo de esta lección llega en unos días.Mientras tanto, tienes el texto de la lección aquí debajo.

SESIÓN III. LITERATURA

Prof. Dra. VICTORIA HERNÁNDEZ RUIZ

Puedes rellenar la encuesta sobre la sesión en este enlace

Transcripción del vídeo

Pues empezamos la tercera conferencia de las siete sesiones presenciales del programa.

Ya hemos dado la importancia de la mitología, la importancia de la historia, hoy viene la importancia de la literatura.

Como hemos dicho ya en otras ocasiones, la importancia de estas sesiones no es tanto que aplican a la empresa, para lo cual están los vídeos,

sino que aplican a la vida misma, que puertas nos abren para reenamorarnos de las disciplinas que se tocan.

Y en este caso nos enamoramos de la literatura, de mano de Victoria Hernández Ruiz, que es profesora en la Universidad Francisco Hitoria, ella es licenciada en Teología Alemana por la Universidad Complutense, Máster y Doctora en Humanidades en la Universidad Francisco Hitoria, es allí coordinadora de Grado de Humanidades y profesora de Literatura Antiguo y Medieval, Literatura Moderna, Literatura en las Artes Visuales y de Grandes Libros en los grados de Humanidades, Máster de Humanidades y la de Comunicación Audiovisual.

Así que es para mí no nos presentarla, les dejo con ella y espero que disfrutemos un montón de la conferencia. Muchas gracias.

Muchas gracias Ramón. Muy buenas tardes a todos. No sé si me oís bien, ¿se oye? Fenomenal. Pues la pregunta principal de esta conferencia o por la que estamos aquí convocados no solamente es por qué las humanidades, que es una de las preguntas que nos lanzaban en la presentación del programa de Virtus, sino por qué en este caso, o mejor dicho, para qué, la literatura.

o para qué y por qué estamos aquí hoy convocados en torno a uno de los grandes pilares de las humanidades.

En la primera sesión realizamos un recorrido por la mitología, la segunda sesión nos llevó de la mano

del recorrido del hombre en el tiempo, en la disciplina de la historia y hoy vamos a ver de qué forma

el hombre ha dejado constancia a través de sus escritos, de sus letras, de sus palabras, de todo esto

que ha ocurrido siempre de una forma imaginativa y relacionada con el ensueño. Hay unas pequeñas definiciones, unas pequeñas ideas cogidas al vuelo

que quería compartir con todos ustedes aquí en esta presentación y creo que pueden ir dando respuestas a esta pregunta que nos planteamos del inicio, ¿para qué la literatura?

Esta área de conocimiento pretende ofrecer al alumno, a todos ustedes, un claro panorama crítico de las obras que constituyen el patrimonio literario universal, entendiendo como universal toda creación literaria que interese a un lector de cualquier cultura y de cualquier tiempo, por encima de barreras nacionales, lingüísticas o ideológicas.

Toda obra literaria, todo escrito que ha quedado plasmado a través del tiempo y a través de las diferentes latitudes poseen un sentido que es producto del ambiente cultural y social y de la actitud religiosa, política, filosófica, económica del momento en que se escribe.

estas circunstancias se denominarán contexto y este contexto es el que permite que todas estas obras sean diferentes entre sí

porque si nos paramos a pensar un momento podemos llegar a la conclusión de que ya está todo escrito

se ha escrito sobre los grandes problemas del hombre desde la antigüedad, ¿qué más se puede escribir?

pues lo que varía es este contexto y de qué forma el receptor, el lector que se enfrenta a esta obra de arte

entiende lo que en aquel momento quiso decirnos el autor

Debemos tener en cuenta que además de este sustrato, este contexto y en igualdad de condiciones podemos encontrar, o no, en cada obra particular una peculiar forma expresiva que invita a su lectura y relectura a través de los tiempos por hombres de diferentes procedencias.

¿Por qué llamamos a una obra gran libro? Pues porque realmente lo que nos cuenta nos invita a reconocernos, incluso a releer esa misma obra muchos años después, encontrando seguramente otros misterios, otros secretos en esa obra que no habíamos descubierto en una primera lectura.

La obra sigue siendo la misma, algo tendrá y algo nos hará reconocernos en ella de esa forma distinta.

Esa mayor o menor fortuna expresiva es lo que a lo largo del estudio de la producción escrita se ha considerado valor artístico literario y esto otorga así a la creación la denominación de obra de arte.

Decía Martín de Riquer, un gran teórico de la lengua, una magnífica obra que se titula Historia de la literatura universal, en la introducción decía lo siguiente.

Las grandes obras, las que merecen considerarse en la categoría de universales, se conocen cabalmente en que trascienden, sin abandonarla, su atmósfera de época para elevarse a otra dimensión donde se hermanan e iluminan mutuamente.

La historia de la literatura, como todos podemos imaginar, se remonta a los albores de la historia de la humanidad, pero lamentablemente todos sabemos también que no tenemos constancia escrita de ello.

Las creaciones literarias eran ideadas para ser reclamadas y se transmitían de forma oral. Algunas de ellas se transcribieron siglos después, cuando los distintos pueblos fueron adoptando un alfabeto o copiándolo de otros pueblos,

gracias a lo cual han llegado hasta nuestros días.

Intentaremos por tanto construir un relato sobre los libros inmortales que el hombre ha dejado a su paso por la antigüedad, por la edad media, por la edad moderna, por la edad contemporánea, estimular la pasión por leer esos textos y crear un mapa que nos guíe por el fantástico viaje de los primeros mundos posibles.

Es impresionante descubrir cómo la literatura trata los grandes asuntos humanos de forma atemporal y cómo nuestros antepasados tan lejanos a nosotros, tanto en el espacio como en el tiempo, fueron capaces de plasmar cuestiones que nos son tan próximas, tan reconocibles y tan significativas.

Propongo para esta sesión, para esta clase, seguir la estructura de cualquier narración

Plantearemos primero las bases, un planteamiento, una presentación de los personajes, del espacio y del tiempo

Seguiremos con el nudo y por último, por supuesto, llegará el desenlace

El tema central de la narración va a ser la literatura

cómo este invento humano representa al hombre y no hablamos del hombre en sentido genérico o abstracto

sino al hombre concreto que se convierte en lector y que hace suyas las peripecias de la trama

hablaremos de los libros y hablaremos de la literatura

de la literatura dentro de la literatura y si nos da tiempo de la crítica literaria

y también hablaremos de la literatura sobre literatura

parece un trabalenguas pero no lo es

prólogo

Gracias.

la verdad de buenas narraciones, las buenas historias que construyen, no de historias que destruyan,

una narración humana que hable de nosotros y de la belleza que poseemos. Fin de la cita.

Yo añadiría que también estas historias, estas narraciones que construyan vida, nuestra vida,

que está hecha de mil retazos, entre ellos los del arte, las melodías, las imágenes y las historias que nos configuran.

La cultura, al fin y al cabo, que nos define, que ordena los parámetros sociales en los que vivimos y educamos a nuestros hijos, que está construida por miles de hilos que crean el tapiz gracias a la tradición.

Según Chesterton, en su Ortodoxia, en el capítulo titulado Ética en Tierra de Duendes, la tradición es la democracia proyectada en el tiempo, y cito,

Aceptar la tradición tanto es como conceder derecho de voto a la más oscura de las clases sociales, la de nuestros antepasados. No es más que la democracia de la muerte. La tradición se rehúsa a someterse a la pequeña y arrogante oligarquía de aquellos que solo por casualidad andan todavía por la tierra.

Fin de la cita.

Su misión era elegir 100 obras y escribir 100 prólogos. No terminó la tarea, creo que se quedó en torno al prólogo número 70, pero después decidieron recoger todos esos prólogos en un libro que se titula, a ver si lo digo bien,

Prólogos, con un prólogo de prólogos, es el título de la obra en cuestión y está editada por Torres Agüero.

El texto dice así, a lo largo del tiempo nuestra memoria va formando una biblioteca dispar, hecha de libros o de páginas cuya lectura fue una dicha para nosotros y que nos gustaría compartir.

los textos de esta íntima biblioteca no son forzosamente famosos, la razón es clara, los profesores que son quienes dispensan la fama

se interesan menos en la belleza que en los vaivenes y en las fechas de la literatura y en el prolijo análisis de libros que se han escrito para ese análisis

no para el goce del lector. La serie que prologo y que ya entre veo quiere dar ese goce, María Kodama, su esposa y yo hemos cerrado por el globo de la tierra y del agua

Hemos llegado a Texas y al Japón, a Ginebra, a Tebas y ahora para juntar los textos que fueron esenciales para nosotros recorreremos las galerías y los palacios de la memoria.

Como San Agustín escribió, un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo.

Hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos.

Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.

La rosa es sin por qué, dijo Angelus Ilesius. Siglos después, Whistler declararía, el arte sucede. Ojalá seas el lector que este libro aguardaba.

Qué hermoso.

Y pasamos al planteamiento. Creo que no había mejor texto para prologar esta narración nuestra que trata sobre la literatura que el prólogo de prólogos.

con un prólogo de prólogos. Vamos a hacer en este planteamiento dos o tres pasos. Uno de ellos, el primero, va a ser la distinción entre libros y literatura.

Y vamos a hablar un poco de la historia de los libros, que es muy importante, muy interesante y muy apasionante.

Como hemos dicho al principio, en la introducción, los comienzos, los albores de la literatura tuvieron solamente una transmisión oral.

y fue esta, la transmisión oral, la primera explicación del mundo.

Los mitos a través de diferentes lenguas y a través después de diferentes alfabetos

que constituyeron las primeras obras escritas.

Las más remotas producciones literarias de los pueblos indoeuropeos,

de los cuales también hablamos en la sesión anterior,

que pueden considerarse las primeras manifestaciones de la cultura occidental,

aparecen en la India en lengua sánscrita hacia el año 2500 a.C.

La temática de estas obras escritas fundamental es, por supuesto, religiosa, pero también de culto y también sobre la sabiduría.

El estilo es de una elevada inspiración poética y se evoca un mundo mágico poblado de genios y demonios que rodean de forma invisible al ser humano.

Y ahora me van a permitir, aunque no hay texto copiado, que les lea un fragmentito de la introducción de esta obra titulada El infinito en un junco o La invención de los libros en el mundo antiguo, de la doctora Irene Vallejo, que nos habla y hace un recorrido sobre la historia de los primeros libros en la antigüedad.

misteriosos grupos de hombres a caballo recorren los caminos de Grecia

los campesinos los observan con desconfianza desde sus tierras

o desde las puertas de sus cabañas

la experiencia les ha enseñado que sólo viaja la gente peligrosa

soldados, mercenarios y traficantes de esclavos

arrugan la frente y gruñen hasta que los ven hundirse otra vez en el horizonte

no les gustan los forasteros armados

Los jinetes cabalgan sin fijarse en los aldeanos. Durante meses han escalado montañas, han franqueado desfiladeros, han cruzado valles, han badeado ríos, han navegado de isla en isla.

Sus músculos y su resistencia se han endurecido desde que les encargaron esta extraña misión.

Para cumplir su tarea deben aventurarse por los violentos territorios de un mundo en guerra casi constante.

son cazadores en busca de presas de un tipo muy especial, presas silenciosas, astutas que no dejan rastro ni huella.

Si estos inquietantes emisarios se sentasen en la taberna de algún puerto a beber vino, comer pulpo asado, hablar y emborracharse con desconocidos,

nunca lo hacen por prudencia, podrían contar grandes historias de viajes. Se han adentrado en tierras azotadas por la peste,

Han atravesado comarcas asoladas por incendios.

Han contemplado la ceniza caliente de la destrucción y la brutalidad de rebeldes y mercenarios en pie de guerra.

Como todavía no existen mapas de regiones extensas, se han perdido y han caminado sin rumbo durante días enteros bajo la furia del sol o las tormentas.

Han tenido que beber aguas repugnantes que les han causado diarreas monstruosas.

Siempre que llueve, los carros y las mulas se atascan en los charcos.

Entre gritos y juramentos han tirado de ellos hasta caer de rodillas y besar el barro.

Cuando la noche les sorprende lejos de cobijo alguno, solo su capa les protege de los escorpiones.

Han conocido el tormento enloquecedor de los piojos y el miedo constante a los bandoleros que infestan los caminos.

Muchas veces, cabalgando por inmensas soledades, se les hiela la sangre al imaginar un grupo de bandidos esperándolos,

conteniendo el aliento, escondidos en algún recodo del camino para caer sobre ellos, asesinarlos a

sangre fría, robarles la bolsa y abandonar sus cadáveres calientes entre los arbustos.

Es lógico que tengan miedo. El rey de Egipto les ha confiado grandes sumas de dinero antes de

enviarlos a cumplir sus órdenes a la otra orilla del mar. En aquel tiempo, solo unas décadas después

de la muerte de Alejandro, viajar llevando una gran fortuna era muy arriesgado, casi suicida,

Y aunque los puñales de los ladrones, las enfermedades contagiosas y los naufragios amenazan con hacer fracasar una misión tan cara, el faraón insiste en enviar a sus agentes desde el país del Nilo, cruzando fronteras y grandes distancias en todas las direcciones.

Desea apasionadamente, con impaciencia y dolorosa sed de posesión, esas presas que sus cazadores secretos rastrean para él, haciendo frente a peligros ignotos.

Los campesinos que se sientan a fisgonear a la puerta de sus cabañas, los mercenarios y los bandidos habrían abierto unos ojos asombrados y una boca incrédula si hubieran sabido que perseguían los jinetes extranjeros.

Libros, buscaban libros, era el secreto mejor guardado de la corte egipcia, el señor de las dos tierras, uno de los hombres más poderosos del momento, daría la vida, la de otros, claro, siempre es así con los reyes, por conseguir todos los libros del mundo para su gran biblioteca de Alejandría.

Perseguía el sueño de una biblioteca absoluta y perfecta, la colección donde reuniría todas las obras de todos los autores desde el principio de los tiempos.

Bueno, a veces la filología es hasta divertida, como pueden observar.

¿Qué buscaba este emperador? ¿Simplemente la posesión por la posesión de los libros?

quizá buscaba algo más, quizá buscaba la comprensión de los nuevos súbditos, un mapa de sus almas, la traducción de todos esos libros religiosos para tal empresa mandó llamar a la biblioteca y al nuevo museo que habían construido en Alejandría a todos los sabios del orbe.

Y allí se realizaron la mayor empresa relacionada con el negocio editorial nunca pensado. Tradujeron todas las obras que se iban recopilando e intentaban conservar para que no se perdiesen las obras originales.

Llevamos oyendo durante décadas voces que vaticinan el fin de los libros tal y como los conocemos.

Hace poco, cierto y literal, en la defensa de una tesis doctoral,

llegué a oír que con la pandemia nos íbamos a librar por fin del fastidioso engorro del papel.

Humberto Eco, un gran semiólogo, además que un gran literato,

dijo del libro que era uno de los grandes inventos de la humanidad,

de la categoría de la rueda o la cuchara,

y que como en estos casos poco se puede hacer por mejorarlo.

El descubrimiento del papiro, del cual se nos habla en esta obra,

como soporte de la lengua escrita supuso un avance tecnológico notorio.

El primer libro de la historia nació cuando las palabras, y cito,

apenas aire escrito, encontraron cobijo en la médula de una planta acuática.

Antes se utilizaban tablillas de barro sobre las que se marcaban los símbolos con un punzón.

eran frágiles, eran difíciles de transportar y de almacenar, después continuamos con las tablillas de cera, también se probó con el pergamino

y finalmente se descubrió el papel en toda esta evolución, sabemos que ha habido grandes descubrimientos como la imprenta

que han permitido y han conseguido que toda esa sabiduría humana se mantuviese y se transmitiese, es la memoria del hombre realmente

lo que se almacena en los libros. Otro gran avance en el mundo de los libros y la literatura es el momento en el que se comienza a leer en silencio o con la mente.

Vamos a leer para ello este texto de San Agustín que aparece en sus confesiones y que habla de un fenómeno hasta ese momento nunca visto.

Cuando él leía, y se refiere a Ambrosio, el obispo de Milán, recorrían las páginas, los ojos y el corazón profundizaba el sentido, pero la voz y la lengua descansaban.

Muchas veces, estando nosotros presentes porque a nadie se le prohibía la entrada ni había costumbre de anunciarle al visitante, le vimos leer así en silencio y jamás de otra manera.

Y después de haber estado sentados largo rato sin decir nada, quien se hubiese atrevido a importunar a un hombre tan abstraído, nos retirábamos suponiendo que durante ese breve tiempo que podía encontrar para fortalecer su espíritu descansando del tumulto de los asuntos ajenos, no quería que se le distrajese.

Tal vez se guardaba temiendo que un oyente atento y cautivado ante un paisaje, un pasaje un tanto oscuro del autor que estaba leyendo, lo obligase a explicar o discutir algunas cuestiones más difíciles y que por el tiempo empleado en ese menester no pudiese leer tantos volúmenes como quisiera.

Aunque acaso también el cuidar su voz que se le enronquecía con mucha facilidad pudiera ser el verdadero motivo de que leyese en silencio. Más fuese cual fuese la intención con que lo hacía aquel varón, seguramente que era buena.

Somos unos afortunados por poder leer libremente, en cualquier parte, lo que queramos, cuando queramos y aquí se produce el mayor milagro.

Somos capaces de viajar a mundos lejanos o al centro de uno mismo solamente con un pequeño movimiento de las pupilas.

Voy a leer ahora otro texto que no está proyectado aquí.

es el comienzo, el arranque de una novela de Ítalo Calvino, titulada, es una novela por llamarle de alguna manera,

es una creación literaria curiosa, pero la introducción es muy bonita porque me parece un homenaje precioso a todos y cada uno de los lectores.

Se titula Si una noche de invierno un viajero.

Estáis a punto de empezar a leer la nueva novela de Ítalo Calvino si una noche de invierno un viajero. Relájate, recógete, aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto.

La puerta es mejor cerrarla. Al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo enseguida a los demás. No, no quiero ver la televisión. Alza la voz si no te oyen. Estoy leyendo. No quiero que me molesten. Quizá no te han oído. Con todo ese estruendo, dilo más fuerte. Grita. Estoy empezando a leer la nueva novela de Ítalo Calvino. O no lo digas si no quieres. Esperamos que te dejen en paz.

Adopta la postura más cómoda, sentado, tumbado, aovillado, acostado, acostado de espaldas, de costado, boca abajo, en un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf, en la maca si tienes una maca

Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama, también puedes ponerte cabeza abajo en postura de yoga con el libro invertido, claro

La verdad, no se logra encontrar la postura ideal para leer. Antaño se leía de pie, ante un atril. Se estaba acostumbrado a permanecer en pie. Se descansaba así cuando se estaba cansado de montar a caballo. A caballo a nadie se le ha ocurrido nunca leer.

y sin embargo ahora la idea de leer en el arzón el libro colocado sobre las crines del caballo,

acaso colgado de las orejas del caballo mediante una guarnición especial, te parece atrayente.

Con los pies en los estribos se debería estar muy cómodo para leer.

Tener los pies en alto es la primera condición para disfrutar de la lectura.

Bueno, ¿a qué esperas? Extiende las piernas, alarga también los pies sobre un cojín,

sobre dos cojines, sobre los brazos del sofá, sobre las orejas del sillón,

sobre la mesita de té, sobre el escritorio, sobre el piano, sobre el globo terráqueo.

Quítate los zapatos primero.

Si quieres tener los pies en alto, si no, vuélvetelos a poner y ahora no te quedes ahí con los zapatos en una mano y el libro en la otra.

Regula la luz de modo que no te fatigue la vista.

Hazlo ahora, porque en cuanto te haya sumido en la lectura ya no habrá forma de moverte.

Haz de modo que la página no quede en la sombra.

una densarse de letras negras sobre un fondo gris uniformes como un tropel de ratones pero

ten cuidado de que no le caiga encima una luz demasiado fuerte y que no se refleje sobre la

cruda o la ancura del papel rollendo las sombras de los caracteres como en un mediodía del sur

trata de prever ahora todo lo que pueda evitarte interrumpir la lectura los cigarrillos al alcance

de la mano si fumas el cenicero que falta aún tienes que hacer pis bueno tú sabrás no es que

esperes nada particular de este libro en particular. Eres alguien que por principio no espera ya nada

de nada. Hay muchos más jóvenes que tú y menos jóvenes que viven a la espera de experiencias

extraordinarias, de los libros, de las personas, de los viajes, de los acontecimientos, de lo que

el mañana guarda en reserva. Tú no. Tú sabes que lo mejor que uno puede esperar es evitar lo peor.

Esta es la conclusión a la que has llegado, tanto en la vida personal como en las cuestiones generales

y hasta en las mundiales. ¿Y con los libros? Eso es, precisamente porque lo has excluido en cualquier otro terreno.

¿Crees que es justo concederte aún este placer juvenil de la expectativa en un sector bien circunscrito como el de los libros,

donde te puede ir mal o ir bien, pero el riesgo de la desilusión no es grave?

¿Con qué has visto en un periódico que había salido si una noche de invierno un viajero?

Nuevo libro de Ítalo Calvino, que no publicaba hacía varios años.

has pasado por la librería y has comprado el volumen, has hecho bien. Ya en el escaparate de

la librería localizaste la portada con el título que buscabas, siguiendo esa huella visual te abriste

paso en la tienda a través de la tupida barrera de los libros que no has leído que te miraban

ceñudos desde mostradores y estanterías tratando de intimidarte, pero tú sabes que no debes dejarte

imponer respeto, que entre ellos se despliegan hectáreas y hectáreas de los libros que puedes

prescindir de leer, de los libros hechos para otros usos que la lectura, de los libros ya leídos sin

necesidad siquiera de abrirlos pues pertenecen a la categoría de lo ya leído antes aún de haber

sido escrito y así superas el primer cinturón de evaluarte si te cae encima la infantería de los

libros que si tuvieras más vidas que vivir ciertamente los leerías, también de buen grado

pero por desgracia los días que tienes que vivir son los que son, con rápido movimiento salta sobre

ellos y llegas en medio de las falanges de los libros que tienes intención de leer, aunque antes

deberías leer otros. De los libros demasiado caros que podrías esperar a comprarlos cuando los

revendan a mitad de precio. De los libros idem de idem cuando los reediten en bolsillo. De los

libros que podrías pedirle a alguien que te preste. De los libros que todos han leído, con que es casi

como si los hubieras leído también tú. Eludiendo estos asaltos, llegas bajo las torres del fortín.

Y así sigue. La verdad es que es una lectura muy divertida.

Continuamos entonces.

Llegamos en este momento al nudo de la historia.

La literatura dentro de la literatura.

La capacidad para crear historias es uno de los rasgos más característicos del hombre.

Inventar, imaginar lo que podría ser sobre lo que había sido, según Aristóteles,

es la ventaja que saca la literatura a la historia. La literatura no solo ha servido al ser humano como fundamento de la explicación del cosmos en la era pre filosófica del mitos,

sino que bien entrada la era del logos encontramos a grandes poetas filósofos como Platón y a grandes filósofos que escriben sobre poética como Aristóteles.

Esta es una cita de García Noblejas.

La humanidad siempre ha estado orientada al saber por su condición espiritual de apertura.

Las élites culturales e intelectuales lo hicieron a través de la filosofía y las clases más desfavorecidas a través de la literatura,

creando mundos de ficción miméticos que ejemplificaban arquetipos y acciones ejemplares.

Estos procesos creativos han servido como tema a grandes escritores de la historia de la literatura que han reflexionado sobre esta cuestión.

desde el tópico del teatro del mundo a la subcreación, que es un concepto creado por Tolkien,

o a las diversas y divertidas reflexiones de Unamuno sobre la muerte.

Vamos a leer un fragmento de un autosacramental de Calderón de la Barca titulado El gran teatro del mundo.

Es una gran alegoría en la que el autor de la obra de teatro, podríamos pensar en esta analogía que Calderón hace, es el creador, es Dios.

Y los diferentes actores que van apareciendo en escena somos cada uno de nosotros, a los que se nos reparten unos papeles al principio de la obra y que tenemos que intentar desempeñar de la mejor manera posible.

Este no está, este no está, este os lo leo yo.

No, es verdad, no está.

Es el de Tolkien, el que sigue a continuación.

Bueno, pues vamos a recitar un ratito a Calderón.

¿Cómo vais? ¿Bien?

Es la jornada primera, escena primera y un fragmentito de la segunda.

Sale el autor con manto de estrellas y potencias en el sombrero.

bajeles de las aves, con piélagos y mares donde a veces te vuelan las escuadras de los peces,

con rayos donde ciego te iluminan la cólera del fuego, con montes donde dueños absolutos te pasean

los hombres y los brutos, siendo en continua guerra monstruo de fuego y aire de agua y tierra.

Tú que siempre diverso la fábrica feliz del universo eres, primer prodigio sin segundo y

por llamarte de una vez tú, el mundo, que naces como el fénix y en su fama de tus mismas cenizas,

y aparece el mundo, ¿quién me llama? Que desde el duro centro, desde aqueste globo que me esconde

dentro, alas viste veloces, ¿quién me saca de mí? ¿quién me da voces? Y dice el autor, es tu autor

soberano, de mi voz un suspiro, de mi mano un rasgo es quien te informa y a su

oscura materia le da forma. Y contesta el mundo. Pues qué es lo que me mandas,

qué me quieres. Y contesta el autor. Pues hoy tu autor y tú mi hechura eres, hoy de

un concepto mío la ejecución a tus aplausos fío. Una fiesta hacer quiero a

mí mismo poder, si considero que sólo a ostentación de mi grandeza fiestas hará

la gran naturaleza y como siempre ha sido lo que más ha alegrado y divertido la representación

bien aplaudida y es representación la humana vida, una comedia sea lo que hoy el cielo en tu teatro

vea. Si soy autor y si la fiesta es mía, por fuerza la ha de hacer mi compañía y pues que

yo escogí de los primeros los hombres y ellos son mis compañeros, ellos en el teatro del mundo,

que contiene partes cuatro, con estilo oportuno han de representar. Yo a cada uno el papel les daré

que le convenga y porque en fiesta igual su parte tenga el hermoso aparato de apariencias, de trajes,

el ornato, hoy prevenido quiero que alegre, liberal y lisonjero fabriques apariencias que de dudas se

pasen a evidencias. Seremos yo el autor en un instante, tú el teatro y el hombre el recitante.

Y contesta el mundo.

que esté el personaje a punto. Lo tendré de un negro velo, todo cubierto y oculto, que sea un caos

donde estén los materiales confusos. Correrá sea aquella niebla y huyendo el vapor oscuro para

alumbrar el teatro, porque adonde luz no hubo, no hubo fiesta, alumbrarán dos luminares, el uno

divino farol del día y de la noche nocturno farol el otro a quien ardan mil luminosos carbunclos,

que en la frente de la noche den vividores sin flujos, está creando el universo, está decorando el escenario para la representación y está poniendo la luz primero, el astro del día y el astro de la noche.

En la primera jornada sencillo y cándido nudo de la gran ley natural allá en los primeros lustros aparecerá un jardín con bellísimos dibujos, ingeniosas perspectivas que se dude cómo supo la naturaleza hacer tan gran lienzo sin estudio.

Las flores mal despuntadas de sus rosados capullos saldrán la primera vez a ver el alba en confuso. Los árboles estarán llenos de sabrosos frutos, si ya el áspid de la envidia no da veneno en alguno.

quebraranse mil cristales en guijas dando su curso para que el alba los llore mil aljófares menudos

y para que más campee este humano cielo juzgo que estará bien engastado de varios campos incultos

donde fueren menester montes y valles profundos habrá valles habrá montes y ríos sagaz y astuto

haciendo zanjas la tierra llevaré por sus conductos brazos de mar desangrados que corran por varios rumbos

Vista la primera escena sin edificio ninguno

en un instante verás como repúblicas fundo

como ciudades fabrico, como alcázares descubro

y cuando solicitados montes figuren algunos

a la tierra con el peso y a los aires con el bulto

mudaré todo el teatro porque todo mal seguro

se verá cubierto de agua a la saña de un diluvio

En medio de tanto golfo a los flujos y reflujos

de ondas y nubes vendrá haciendo ignorados surcos

por las aguas un bajel que fluctuando seguro traerá su vientre preñado de hombres, de aves y de brutos.

A la seña que en el cielo de paz hará un arco rubio, de tres colores pajizo, tornasolado y purpúreo,

todo el gremio de las ondas obediente a su estatuto hará lugar observando leyes que primero tuvo a la cerviz de la tierra,

que sacudiéndose el yugo descollará su semblante bien que macilento y mustio.

Acabado el primer acto, luego empezará el segundo.

le arrebatará una nube en el rapto vuelo suyo y esta segunda jornada fin tendrá en un furibundo eclipse en que todo el sol se ha de ver casi difundo.

Voy a saltar un poco, si os parece, el Génesis y el Éxodo y me voy a ir a esta segunda parte de la presentación.

Dice el autor.

de mi cobre. Bueno, es precioso y les invito a todos a que lo lean. Y continuamos, damos un salto, estamos hablando de la literatura, dentro de la literatura, este tópico decíamos del teatro del mundo, magistralmente representado por don Calderón de la Barca, y ahora nos vamos a centrar en este concepto de la subcreación que propone Tolkien.

Es un fragmento de un estudio, de un ensayo que escribió sobre la creación literaria que se titula Árbol y Hoja.

Ancho, alto y profundo es el reino de los cuentos de hadas y lleno todo él de cosas diversas.

Hay allí toda suerte de bestias y pájaros, mares sin riberas e incontables estrellas, belleza que embeleza y un peligro siempre presente.

La alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas. Tal vez un hombre pueda sentirse dichoso de haber vagado por ese reino, pero su misma plenitud y condición arcana atan la lengua del viajero que desee describirlo.

Y mientras está en él, le resulta peligroso hacer demasiadas preguntas, no vaya a ser que las puertas se cierren y desaparezcan las llaves.

De todas formas no podemos descartar el lenguaje, en nuestro mundo el pensamiento, el lenguaje y el cuento son coetáneos

Si de la hierba podemos abstraer lo verde, del cielo lo azul y de la sangre lo rojo, es que disponemos ya del poder del encantador

A cierto nivel y nace el deseo de esgrimir ese poder en el mundo exterior a nuestras mentes

de aquí no se deduce que vayamos a usar bien de ese poder en un nivel determinado

podemos poner un verde horrendo en el rostro de un hombre y obtener un monstruo

podemos hacer que brille una extraña y temible luna azul

o podemos hacer que los bosques se pueblen de hojas de plata

y que los carneros se cubran de bellocinos de oro

y podemos poner ardiente fuego en el vientre del helado saurio

y con tal fantasía que así se la denomina se crean nuevas formas

Es el inicio de fantasía. El hombre se convierte en subcreador.

En ese caso, únicamente una mano, la mano de una persona, la mano de un hombre, puede investir a esos elementos naturales de un significado y una gloria personales.

¿Sólo de una persona se deriva personalidad?

¿Acaso los dioses deriven su color y su hermosura de los excelsos esplendores de la naturaleza?

Pero fue el hombre quien se los procuró.

Él los extrajo del sol y la luna y la nube.

De él derivan ellos directamente su personalidad.

A través de él reciben ellos, desde el mundo invisible, desde lo sobrenatural,

el hálito o la sombra de divinidad que los envuelve.

No hay una distinción fundamental entre altas y bajas mitologías.

Sus individuos viven, si es que viven, según la misma vida, de igual manera que monarcas y campesinos lo hacen en el mundo de los mortales.

Me había parecido justo el texto de Tolkien muy adecuado porque trata temas muy parecidos a los que trata Calderón de la Barca en su autosacramental.

Hemos dicho que hablamos de la literatura dentro de la literatura, con el tópico del teatro del mundo, con el concepto de la subcreación de Tolkien y llegamos a nuestro querido Unamuno, tan divertido y tan sarcástico y mordaz a veces.

En Niebla, una de sus famosas novelas que él denomina Nibola, juega él como escritor, como autor con sus personajes y se dan paradojas muy divertidas.

No hacemos más que mentir y darnos importancia. La palabra se hizo para exagerar nuestras sensaciones e impresiones todas, acaso para crearlas. La palabra y todo género de expresión convencional, como el beso y el abrazo, no hacemos sino representar cada uno su papel.

Todos, personas, todo caretas, todo cómico, nadie sufre ni goza lo que dice y expresa, y acaso cree que goza y sufre, si no, no se podría vivir.

En el fondo estamos tan tranquilos como yo ahora aquí, representando a solas mi comedia, hecho actor y espectador a la vez.

Y en otro fragmento continúa diciendo, habla de dos personajes. Aquí Unamuno aparece como narrador pero también como personaje dentro de la propia novela.

Mientras Augusto y Víctor sostenían esta conversación nivolesca, yo, el autor de esta nivola que tienes, lector, en la mano y estás leyendo, me sonreía enigmáticamente al ver que mis nivolescos personajes estaban abogando por mí y justificando mis procedimientos y me decía a mí mismo,

¿Cuán lejos estarán estos infelices de pensar que no están haciendo otra cosa que tratar de justificar lo que yo estoy haciendo por ellos? Así cuando uno busca razones para justificarse, no hace en rigor otra cosa que justificar a Dios y yo soy el dios de estos dos pobres diablos nivolescos.

Este juego que se sigue un amuno cuando uno de los dos personajes decide suicidarse y él no le deja porque él es su autor y no le da la libertad para hacerlo.

Y hay unas reflexiones realmente profundas de todos estos temas que tanto atormentaban a nuestro autor.

Y entonces llegué buscando textos relacionados con la literatura, dentro de la literatura, a uno de mis autores favoritos, don José Jiménez Lozano.

concretamente habla también de este tema precioso en el discurso de agradecimiento del premio Cervantes que recibió en el año 2002.

Y de tal manera esto último que Cervantes puede y debe ser incluido, sumo o no realmente, en este pequeño número de genios verdaderos

que Simone Biles señala como los únicos dignos y capaces de mostrar la desgracia y la condición de los aplastados por ella

y que no debemos confundir con los poseedores de talento, que es muy otra cosa, algo brillante y ruidoso siempre desde luego,

pero como Ernest Renan pensaba, al fin y al cabo, solo la forma más baja de la inteligencia.

Estamos hablando de quienes no producen las genialidades y esplendores del talento, sino que se asoman a pozos y abismos

o desposan sencillamente los susurros y la misericordia, de manera que no podemos ofender al lenguaje de Cervantes declarándole por nuestra cuenta de echado y falsilla de la buena prosa porque baratija sería.

Se trata del lenguaje, armonía y dulzura para utilizar otra fórmula frailuisiana que hace que vivamos y desesperemos, que nos lacera o por el que nos llena de alegría aquello que leemos y una escritura dice, esto es realmente una lengua carnal y verdadera y no una alquimia o juego de palabras, pura técnica de Lars Dickendi.

Miguel de Unamuno sigue pero no vamos a saltar esta última parte porque veo que no me da tiempo, que son muchos textos los que había seleccionado.

había una parte más dentro del nudo

que voy a pasar muy rápidamente

y es cuando

los propios autores

se convierten también en críticos literarios

tenemos una gran tradición

de autores que han sido grandes filólogos

grandes teóricos de la literatura

entre ellos Damaso Alonso

pero también Amado Alonso

también el propio Don José Jiménez Lozano

pero esta parte será

explicada en otro momento

de todas formas imagino que los textos

los harán llegar desde la coordinación sin ningún problema. Y es una pena, pero es que quiero que nos dé tiempo a terminar.

Por supuesto el desenlace, porque no nos podemos quedar sin saber lo que ocurre al final.

Todos estos autores que me acabo de saltar, se me rompe el corazón, pero realmente es que no queda, no queda otra.

Bien.

Y sería otro de los motivos o otra de las respuestas que hemos hecho al principio de la sesión, para qué la literatura.

Y dice, pero hay otros y más profundos motivos de evasión que siempre han estado presentes en los cuentos de hadas y en las leyendas.

Hay cosas más tenebrosas y terribles de las que escapar que el ruido, la pestilencia, la insensibilidad y la extravagancia de los motores de combustión.

está el hambre, la sed, la pobreza, el sufrimiento, la tristeza, la injusticia y la muerte.

E incluso, aunque las personas no tengan que enfrentarse a estas penalidades, quedan todavía antiguas limitaciones para las que los cuentos de hadas ofrecen una cierta salida

y viejas ambiciones y anhelos en contacto con las raíces mismas de la fantasía, a los que ofrecen cierta satisfacción y consuelo.

Algunas son debilidades fáciles de disculpar, como el deseo de visitar con la libertad del pez los abismos del mar,

o el anhelo de volar silenciosa, grácil y reposadamente como los pájaros, un anhelo que los aviones defraudan,

salvo en los contados momentos en que los contemplamos en lo alto, silenciosos, en el viento y la distancia, virando bajo el sol.

Es decir, precisamente cuando los imaginamos, no cuando los utilizamos.

Ahora bien, el consuelo de estos cuentos, la alegría de un final feliz o más acertadamente de la buena catástrofe, el repentino y gozoso giro, pues ninguno de ellos tiene auténtico final.

Toda esta dicha, que es una de las cosas que los cuentos pueden conseguir extraordinariamente bien, no se fundamenta ni en la evasión ni en la huida.

En el mundo de los cuentos de hadas o de la fantasía hay una gracia súbita y milagrosa con la que ya nunca se puede volver a contar.

No niegan la existencia de la discatástrofe, de la tristeza y el fracaso, pues la posibilidad de ambos se hace necesaria para el gozo de la liberación.

rechazan, tras numerosas pruebas

si así lo deseáis, la completa derrota

final y es por tanto

Evangelium, ya que proporciona

una fugaz visión del gozo

gozo que los límites

de este mundo no encierran

y que es penetrante

como el sufrimiento mismo

y este

era el final del texto. Y llegamos por fin, ahora que ya sabemos de qué va toda esta sesión,

por qué la literatura, por qué la felicidad, el gozo que se alcanza cuando asistimos a un final feliz

en una historia nos acerca a ese gozo con mayúsculas que solamente podremos adquirir cuando llegue el momento.

Y en el epílogo quería rememorar y quería hacernos volver a todos, quizá a nuestros años más jóvenes, cuando leíamos a Becker allá en el colegio, y he elegido para cerrar con broche de oro una de sus rimas, la rima cuarta, que está escrita por supuesto a la propia poesía.

No digáis que agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira.

Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas,

mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista,

mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías,

mientras haya en el mundo primavera, habrá poesía.

Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida

Y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista

Mientras la humanidad siempre avanzando no sepa a do camina

Mientras haya un misterio para el hombre, habrá poesía

Mientras se siente que se ríe el alma sin que los labios rían

Mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila

Mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan

mientras haya esperanzas y recuerdos habrá poesía, mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran,

mientras responda el labio suspirando al labio que suspira, mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas,

mientras exista una mujer hermosa habrá poesía.

Muchas gracias.

Y ahora es cuando comienza el turno de preguntas. Espero que sean muchas porque creo que pensaba que terminábamos antes de lo que era.

Y he corrido mucho y no me he dado cuenta que íbamos muy bien de tiempo. Pero bueno, se podrá solucionar si no, no habrá ningún problema.

Pero de todas formas así también paramos un rato, recuperamos todo lo que hemos escuchado y preguntamos todo lo que nos apetezca.

Un sitio de preguntar, yo lo voy a preguntar, bueno, muchas gracias. ¿Qué recomiendas tú a alguien que no está enamorado de leer o que no está acostumbrado a leer? ¿Qué recomiendas por dónde empezar, qué leer, qué no leer, porque habrá muchas cosas que echan para atrás, ¿no?

¿Cómo descubrir qué es lo que te gusta leer?

Hay gente que le gusta la poesía y hay gente que es incapaz de ni tragarla,

hay gente que le gusta la novela histórica y hay gente que le gusta la ciencia ficción.

Es que no se podría dar.

Pues realmente alguien que quiera de nuevo acercarse a la lectura,

porque yo creo que la lectura es un amor perdido,

porque yo quiero pensar que todos los hombres estamos destinados a leer. Cuando somos niños, yo creo que uno de los gozos más maravillosos es leer el cuento, cuando aprendemos a deletrear y a silabear las primeras palabras y no nos fascina nada más que alguien se siente con nosotros a nuestro lado a leernos.

Si recuperamos ese amor perdido, yo creo que por supuestísimo habría que dejarse llevar por lo que a uno realmente le apetezca. Es importante no imponerse quizá cosas demasiado difíciles o complejas para comenzar y yo creo que dejarse sorprender porque muchas veces pensamos que los clásicos son inalcanzables o son infumables.

y realmente nos van a presentar una realidad quizá muy inocente, muy clara y muy sencilla, pero a la vez muy compleja y muy profunda.

Y yo pienso que los grandes libros realmente son los que nunca pasan de moda y los que realmente encuentran una comprensión completa a diferentes niveles.

Es lo que decíamos al principio de la clase, puedes volver a un libro tantas veces como quieras y vas a encontrar siempre un libro nuevo y esto es muy interesante.

Entonces empezaría por los clásicos, empezaría por, ¿por qué no?, empezaría por la Iliada, empezaría por la Oisea.

El teatro es muy agradable de leer porque son obras realmente cortas, con muchísima acción, con mucha peripecia y las tragedias de los antiguos son maravillosas para poder empezar también.

Y después, tú lo has dicho, si te gusta la poesía, si te gusta la novela histórica, tenemos un abanico impresionante donde elegir.

Por cierto, en los textos que os pasarán hay una pequeña recopilación también, tanto de bibliografía, de teoría literaria, para acercarnos a todos estos estudios que se han hecho sobre la literatura, como también sobre grandes libros con los que poder empezar a leer.

Y también un consejo importante, yo siempre elegiría muy buenas traducciones. Si vamos a leer literatura que no está escrita en español y que ha sido traducida, o sea que no está escrita en español del original y que ha sido traducida, siempre intentar elegir buenas ediciones con buenas traducciones, con traducciones fiables, porque si no muchas veces podemos encontrarnos con verdaderos espantos.

Gracias.

Yo no estoy muy de acuerdo con una de las cosas que has dicho. Y hablamos de mi experiencia personal.

El lector emperadmido, pero recuerdo que con el ingreso de presiderazos del año 61, 62, tuvimos que leer en clase el quifote.

libro que luego

me he obligado a leer dos veces

y me sigue pareciendo

intragable

ya sé que es la otra cumbre

de la literatura española

y estoy directo a la horca

y me quedo en vivo

pero es que yo creo que hay que

tener un poco el sentido común

con 16 años me obligaron a leer

de Pío Baroja

las inquietudes se entendían y me convertí en barociano

entonces

yo creo que a veces

la crítica literaria va por un lado y el sentido común por otro.

Sí, sí, hemos dicho esto nada más empezar. Era una crítica tremenda a los profesores de literatura.

Llevo toda mi vida luchando con este asunto. Cada libro tiene un momento, cada libro tiene una edad,

cada libro tiene un contexto también donde leerlo. Y qué pena que el Quijote no haya...

no haya calado hondo en su alma porque es una auténtica pena.

Realmente cada obra está destinada a un lector, lo decía Borges,

y por qué el Quijote tiene que gustar a todo el mundo.

Conozco a muchos detractores del Quijote y conozco a gente que habla maravillas

y que ha dedicado toda su vida a estudiar a Cervantes y a la obra de Cervantes.

Entonces, bueno, no hay que encasillar, no hay que obligar, realmente la literatura efectivamente

podrá mover ese ánimo interior, podremos vernos reflejados en mayor o menor medida en esas obras y por supuesto que no hay que imponer nada y menos a determinadas edades.

En los programas de secundaria y bachillerato se pensaba, bueno pues si en tercero de la ESO y que veo aquí mucha gente joven, 15 años aproximadamente, se estudia la literatura medieval y hasta el siglo XVIII,

¿Qué tienen que leer estos niños? Por supuesto, La Celestina, El lazarillo de Tormes.

El lazarillo todavía.

Sí, cuando el ciego le da con la jarra y le salta los dientes. Estas escenas, quiero decir, es que todo tiene su momento y de verdad que hay libros maravillosos que se pueden leer a cualquier edad y otros que quizás sería mejor no leerlos nunca, pero hay que saber también medir.

Por eso yo creo que muchas veces tenemos que dejarnos llevar por lo que realmente nos apetece y imponernos a nosotros mismos. Leer el Quijote, no sé, quizá no. Pero bueno, muchas gracias.

Yo tenía otra pregunta que va a Lillo, a mí el que es por el que me encantó.

Yo me reía en la playa y me reía muchísimo, miraba, ve que está viendo este.

No, la pregunta era, ¿no ha quedado respuesta la cita de San Agustín?

Y si quería preguntarla, porque en la parte del nudo,

es explicado con qué la literatura nace, en la mente del carácter.

Es muy bonito ese concepto de que el autor cree, cree un submundo y haga de ese creador.

Claro, tiene que ser un genio probablemente para hacer eso.

Pero a lo mejor no queda claro por qué no ya tanto el autor crea, sino el hombre lee.

¿Por qué lee en silencio en grosso? ¿Por qué el hombre necesita leer?

Sí queda claro por qué el hombre necesita crear literatura.

Pero ¿por qué hay alguien que quiere leer eso?

Yo creo que el ser humano es un ser imaginativo.

y necesita más de lo que le da la propia realidad o necesita comprenderlo de otra forma paralela a la forma habitual en la que comprendemos la realidad y la literatura nos la proporciona, nos proporciona esta forma.

El motivo por el que leen en voz baja quizá, como decía San Agustín al final, es simplemente para no enronquecerse la voz o quizá para que los que estaban alrededor no le molestasen preguntando cada vez que leyese un oscuro pasaje.

No sabemos si fue casualidad, pero realmente fue un gran hallazgo el poder leer en voz baja. Imaginaos que siguiésemos declamando en voz alta cada vez que leemos. Yo creo que la necesidad de leer, imaginaos en el metro, todos leyendo los whatsapps en voz alta, el instagram, porque qué pena que ya nadie lee en el metro.

Yo tampoco viajo mucho en el metro, pero he viajado mucho en el metro y cuando vuelvo a visitar el metro veo que todo el mundo va apegado al teléfono móvil y muy poca gente lee el periódico, lee libros, bueno quizá en el móvil están leyendo el periódico y los libros, vamos a ser bien pensantes.

Yo creo que el ser humano necesita desdoblarse, yo creo que el ser humano necesita ese mundo de fantasía del que nos hablaba Tolkien, esa evasión que no es evasión ni huida, sino descubrir ese pequeño gozo, esa pequeña muerte en vida, esa pequeña alegría que nos traslada y que nos hace reencontrarnos con lo que seguramente volveremos a ser. Esa es mi esperanza y queda muy poética además.

Es importante consumir literatura y que te abre un mundo y te encuentras con lo que vas a hacer.

¿Cómo crear literatura?

Yo personalmente no he intentado nunca, porque hay veces que digo, oye, me gustaría escribir.

Y después ves una página, la ves y dices, funciona a la papelera.

Entonces, ¿cómo? O sea, un...

Por supuesto, pues como, pues en primer lugar, o sea, para escribirlo primero, coges el boli, coges un papel, quitas el tapón.

Esto parece un unboxing de Instagram, ¿sabes?

No, realmente es que yo creo que precisamente la literatura es el arte más humano, no solamente porque habla de los problemas o de las alegrías o de los anhelos y de los recuerdos humanos, que sí, sino que utiliza un modo de expresión que es común a todos los hombres, que es el lenguaje.

una facultad exclusiva del ser humano y esto es maravilloso porque no todo el mundo puede entender una sinfonía

o no todo el mundo puede entender una pintura abstracta o no todo el mundo puede apreciar la grandeza y la majestuosidad de una catedral

pero cualquiera y menos diseñarla o componerla, pero cualquiera puede unir dos, tres frases que para él signifiquen mucho

Muchas veces el autor escribe para volcar sus sentimientos, muchas veces leyendo biografías de escritores vemos que son personas realmente atormentadas, infelices, que han tenido vidas tristísimas y miserables y que después en sus obras muestran una grandeza y una sublimidad que son inconcebibles conociendo su vida real, su miseria humana al fin y al cabo.

entonces yo te animaría a que te lanzases y casi mejor no ser un escritor genial porque mira qué vidas tienen, no, es broma

pero realmente cuando el lector se encuentra a sí mismo en una obra yo pienso que ese ejercicio previo lo ha hecho el autor

el autor también se encuentra a sí mismo y yo pienso que hay que ser muy auténtico con lo que se escribe

Y no olvidemos que al fin y al cabo estamos hablando de arte y el arte es inspiración pero también es técnica. Igual que un arquitecto puede crear una catedral, un compositor puede crear una sinfonía, un escritor tiene que conocer muy bien los mimbres de la estructura literaria, de los recursos retóricos, del manejo del lenguaje, de la cadencia de la frase, al fin y al cabo hay mucha técnica detrás y es cuestión de práctica.

Nunca es tarde para empezar a escribir, Ignacio. Gracias.

Voy a hacer una pregunta por aquí.

Ah, qué bueno.

Guillermo Ruiz.

Ya que los profesores de literatura tienen que revisar el método, ¿cómo adentrarnos los adultos en los clásicos o cómo reconciliarnos con ellos, incluso con el fijote o como yo, con cien y en soledad, cuando la falta de tiempo es el mal endémico de este tiempo?

Qué bueno, qué bueno. Bueno, una vez que hemos dado el tirón de orejas a los profesores de literatura, efectivamente el tiempo es una variable compleja en esta época que nos ha tocado vivir.

Dice Penac, que es un pensador francés que escribió un ensayo sobre la lectura que se titula como una novela, que el decir que no se tiene tiempo para leer es como el decir que no se tiene tiempo para estar enamorado.

¿Quién no tiene tiempo para estar enamorado? Pues al final cuando te enamoras de un libro sacas tiempo de donde sea, en la playa, con el Quijote, por ejemplo, o haciendo la postura de yoga, como decíamos antes con Ítalo Calvino.

Pero bueno, fuera de bromas, realmente es complicado, es complicado porque al final la vida nos absorbe y nos va llevando por sitios a los que quizá no queremos llegar o nos apetece sentarnos con un libro y descansar y evadirnos.

Ese viaje a mundos lejanos que decíamos solo con el movimiento de las pupilas. Reconciliarnos con los clásicos es difícil y yo de verdad recomiendo que si alguien quiere empezar de nuevo con la lectura, que no empiece con el Quijote, porque quizá es un shock cultural grande.

Es verdad que además, como decía antes, se trata también de intentar escoger una buena edición. Si escogemos una edición en la que, por ejemplo, el castellano de Cervantes esté simplemente actualizado y con una grafía, simplemente que la J sea J en lugar de X, por ejemplo, sin ir más lejos, que no haya contracciones que son extrañas y giros que quizá no entendamos, sin que sea una adaptación.

sino que sea el castellano simplemente actualizado, eso nos puede ayudar y facilitar muchísimo.

Si además es una edición comentada sin que sea de una erudición suprema que ocupe más las notas a pie de página que el propio texto,

eso nos puede ayudar también un montón para guiarnos en la lectura.

Y realmente pues dejarnos aconsejar por quien tengamos cerca, de quien nos fiemos y que conozca nuestros gustos y que nos pueda ir orientando.

Y yo me ofrezco a ir recomendando lecturas y hacer una selección de libros. Podemos fijarnos en las 100 que eligió Borges para aquella colección, de los cuales yo no elegiría las 100, por otro lado.

No sé si ha quedado clara la respuesta. Muchas gracias.

Si no vuelvo con los textos que me he saltado, amenazo con volver con los textos.

Una es sobre el tema de la subcreación y la otra en el que fue publicado.

Ahora sí podías profundizar un poco en el tema.

Me parece muy interesante cómo alguien puede en su cabeza desarrollar una idea,

que sea un mundo paralelo, un mundo posible, un mundo distinto,

y que eso en vez de ser una huida, una evasión, algo que consideremos un drama psicológico de una persona loca,

lo consideramos un valor y lo entronicemos como la justicia de nuestra cultura, el mundo que se ha inventado este mundo.

¿Por qué tiene valores en su creación? ¿Por qué?

Si lo voy a considerar un poquillo, creo que es interesante.

¿Qué nos llama tanto la atención de la fantasía?

Qué difícil, pero qué interesante.

Pues la verdad es que yo pienso, y así lo intenté defender en mi tesis doctoral,

que la obra nos tiene que proporcionar algo más que un simple mundo paralelo.

Es decir, ese mundo de evasión, el que nos puede explicar a nosotros mismos

o que ha podido servir, como hemos dicho antes, al autor para abrirse en canal

y dejar ahí toda su amargura o demás.

Esa obra, esa pieza artística, esa creación o subcreación, como dice Tolkien literaria,

tiene que aportar desde mi punto de vista algo más al lector.

tiene que ser significativo porque el lector tiene que reconocerse en esa obra.

Tiene que haber en esa obra unas estructuras, en ese mundo posible, unas estructuras que sean reconocibles para el lector,

que sean significativas y que aporten algo nuevo a su mundo, a su conocimiento del mundo por lo menos.

Y por tanto tendrán que tener unas estructuras éticas que nos conduzcan hacia el bien,

unas estructuras estéticas que nos desvelen belleza y que nos sean atractivas y que nos convoquen a ese descubrimiento de la belleza

a través del arte, a través de las palabras o a través del conocimiento del mundo.

Y por supuesto que trasciendan de algún modo, que nos relacionen al lector con ese mundo invisible que quizá no captamos a primera vista.

Para mí me parece que eso es lo esencial que tiene que tener una obra que se considere realmente gran libro o una gran obra literaria. Esa es mi humilde opinión muy personal y no sé si te ha servido como respuesta. Gracias.

Adelante.

Yo le quería preguntar cuáles son descolgados.

¿Por qué?

Uf, pues es que depende del momento del año, del día de la semana.

Sí, y recomendar.

Vale, vale.

Hay una obra que leí cuando tenía 14 años y después leí tres veces más hasta los 16, si no me equivoco,

que es El Señor de los Anillos. Y no sé si la conocéis, no sé si la habéis leído o habéis visto solo la película.

Bien, si no la habéis leído, no sabéis lo afortunados que sois porque todavía no habéis entrado en ese mundo maravilloso

y no habéis sentido ese gozo del que habla Tolkien, ¿no? Recomendadísima.

Si no os apetece enfrentaros a mil páginas podéis empezar por El Hobbit, que es un cuentecito pequeñito

y muy recomendable también que Tolkien contaba a sus hijos cuando se iban a dormir.

Ese es uno de mis libros favoritos. Hace mucho que no vuelvo a él, pero tengo ganas.

Hay otra novela a la que le debo mucho porque fue el tema central de mi tesis y he convivido con ella en los últimos cinco años y es una obra maravillosa, es una obra que escribió un escritor inglés que se llamaba Iplinguo, W-A-U-G-H,

que se titula Retorno a Braithead y de la cual a lo mejor habéis oído hablar porque se hizo una serie en los años 80 muy famosa con grandes actores ingleses,

que es muy fiel a la novela y está realmente muy bien conseguida.

Y un tercer libro, pues si os soy sincera, últimamente estoy leyendo muchísimo a los clásicos, preparando clases y demás,

pero podría hablaros de Sófocles, podría hablaros de Homero

pero también estoy, y me acaba de venir ahora mismo según lo pensaba la mente

estoy preparando una cosa muy chula para el final del cuatrimestre

y no sé si os gusta o no os gusta la poesía

pero es una poesía en principio muy fácil, son poemas de amor

los poemas de amor que escribió San Juan de la Cruz

que son verdaderos poemas de amor. Los que habéis estudiado, me imagino, a San Juan de la Cruz recientemente, veo cabezas que asienten fervientemente,

me imagino que sabéis que hay algo más detrás de ese amor, ¿no? No es un amor humano lo que representan esos poemas,

es el amado y la amada o el esposo y la esposa representan algo más allá, ¿no?

y del amor humano, representan al alma que busca a Dios y es un juego precioso, son poemas muy cortitos y realmente son maravillosos.

No sé yo si esta recomendación para el verano, la piscina...

Ah, y 100 años de soledad, no. Tengo que decir sobre 100 años de soledad que yo me lo leí con 18 años, un verano, mi primer año de universidad en verano me lo leí yo muy intelectualoide, yo con mi libro por Madrid en el autobús 27, yo iba feliz con mis 100 años de soledad y realmente me gustó muchísimo, me pareció, me rechifló.

Y este verano, por recomendación e insistencia mía, una persona que está aquí presente se leyó Cien años de soledad y, madre mía, realmente volví a releer algunas páginas y no puedo entender por qué me enamoré yo tanto de aquella novela en su momento, sinceramente.

Entonces estoy muy de acuerdo con la persona, Guillermo, que preguntó antes sobre Cien años de soledad y efectivamente, si no hay necesidad.

de Gabriel García Márquez, fuera de bromas, que es un gran escritor.

Yo recomiendo, y es una novela maravillosa, si os apetece leer algo que no os permita levantaros de la silla

hasta que terminéis la última página del tirón, leeros Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.

Son 80, 100 páginas aproximadamente y de verdad que sois incapaces de levantar, o sea, no podéis dejar de leer, os quedáis pegados.

y es genial esa novelita, es una novela corta, un cuento largo.

Yo recomiendo también para quien quiera iniciarse en la lectura, hablando de cuentos, colecciones de cuentos.

Las colecciones de cuentos pueden ser maravillosas para acercarse a la literatura, porque nos aturan, porque tienen historias muy sorprendentes, finales, con grandes giros.

y hay colecciones de cuentos que son muy recomendables.

Del mismo Gabriel García Márquez hay una colección de cuentos que se llama Diez cuentos peregrinos,

que son muy bonitos.

Y bueno, hay muchísimas colecciones de...

Muchas colecciones de cuentos.

Muchas gracias por la presidencia.

yo quería apuntar dos cosas

que están más o menos relacionadas

se ha centrado mucho

en el aspecto, digamos, personal

de la lectura

en lo que causa en mí

la purificación de las pasiones

o el leer yo en silencio

y el formar mi gusto

pero yo creo

y esto es romper una lanza

por los queridos profesores de literatura

a los 15 años

y los perversos planes de estudio

que nos digan al leer el Quijote, es el asno.

Pero yo creo que la literatura es también, y a veces lo perdemos de vista,

ha sido siempre un medio de relatos compartidos,

que uniendo con la ponencia anterior sobre historia,

incrementan o fortalecen precisamente nuestra identidad de grupo.

Entonces, aunque no hayamos leído el Quijote o no nos guste o tal,

que a los 15 años hay alguien que nos obliga a saber de su existencia y leer algún pasaje y tal,

nos permite compartir ese universo, no solo el universo que estamos aquí,

sino el universo imaginario con siglos de historia y con muchas otras personas.

Entonces yo creo que ese valor comunitario de la literatura es muy, muy, muy importante

y que va un poco, hay que buscar el libro, pero que va un poco en contra de la tendencia individualista,

de yo veo lo que me gusta y tal, yo formo parte de...

Y creo que tiene que ver también con esa experiencia del mundo antiguo,

y no tan antiguo, de la cita de las confesiones, de leer en voz alta,

porque leer en voz alta es compartir esa literatura con otros.

Pues es que una de las funciones, muchísimas gracias por la pregunta, una de las funciones de la literatura realmente es crear identidad como grupo, como nación, como pueblo y de hecho las grandes gestas remiten a ello.

Los cantares épicos, las epopeyas, las grandes epopeyas como la Ileada y la Odisea no solamente fortalecen el orgullo de pertenencia a un pueblo, sino que incluso servían después como punto de apoyo para la educación de los pequeños.

Tengo que reconocer que durante muchos años yo sí mandaba leer el Quijote en primero de bachillerato a mis alumnos y no quedaba otra. Luego era muy bonito porque el día antes del examen paseabas por el patio del colegio y veías a todo el mundo leyendo el Quijote y decías, es una foto de verdad para promocionar el colegio, para decir, mira cómo lee todo el mundo el Quijote, se lo estaban leyendo corriendo antes del examen, pero bueno, era una selección de cátedra muy buena.

Pero volviendo a la cuestión, yo creo que la literatura identifica, la literatura es una seña de identidad efectivamente de un pueblo y concretamente a partir de la modernidad, cuando empiezan a desligarse unas de otras las lenguas vernáculas, las lenguas romances por un lado en los países mediterráneos o las lenguas germánicas en Centro Europa y en el norte de Europa, se convierten como símbolo de identidad nacional.

El arrancarse quizá de la lengua madre y el configurarse como literaturas nacionales con su propia lengua, esto hace también, y yo creo que aquí los profesores de historia que están presentes, también un coadyuvante a la propia identidad del pueblo.

Entonces, por supuesto que sí, ojalá pudiéramos tener ahora más obras que nos identificaran como pueblo, que nos reuniesen en torno a las lecturas, quizá el Quijote no sea la más adecuada, pero ¿por qué no va a ser, por ejemplo, Calderón o López de Vega?

También, además, cuando esas grandes obras que hablaban de mí y de cada uno, más allá de la propia cultura,

entonces cuando somos capaces quizás de leer a húmero, aunque no seamos griegos, o a Shakespeare, aunque no seamos ingleses,

y nos sentimos identificados con ellos, entonces nuestra identidad es también más universal y más grande.

Es algo que es comunicado no de gueto, sino propiamente humano.

y de las batallas que luchaban, de las batallas que vencían y de las batallas que perdían también,

que es el ejemplo, por ejemplo, de la Neida, el protagonista en EAS es el perdedor de la guerra,

pero gracias a eso huye y funda Roma, por ejemplo, pues sí, muchísimas gracias por esta reflexión.

¿Cómo vamos?

Una más.

Vale.

Vamos bien, pero ojo que a las 8 hay backup de servidores dentro de la compañía y se va a pagar el...

No, son de la pantalla, pero es que es el independiente.

Vale.

Pero una pregunta más y le grabamos.

Yo entro a la mía, si alguien tiene.

Una única pregunta.

Me ha gustado, porque no se suele tener la sensación cuando no había salido hace tiempo del colegio,

pero el hecho de que a uno le lean en alto, la belleza de escuchar y decir,

ya estoy leyendo yo, que no lo lea ella,

que ya lo puedo... Pero no, no, que me lean algo

y que me repiten poesía. Mi pregunta es doble.

Por un lado,

y va a llegar a la respuesta antoñana.

¿Cuál es la importancia de leer en alto?

Porque ¿cuántos padres ya no leen a sus hijos?

¿Cuánta gente

ya ha perdido la costumbre de leer a los hijos un cuento?

Pues la importancia de leer en alto.

Y de redescubir la vieja de que me lean en alto.

De que me repiten.

De que pierda mi tiempo escuchando.

Y la segunda.

¿Qué pasa cuando no entiendo lo que me leen?

porque cada uno de la barca es complejo

yo no entiendo la mitad de lo que estoy diciendo

¿hay valor en leer lo que no entiendo?

en esta época de

individualismo y de que somos tan

orgullosos que queremos saberlo y entenderlo todo

¿hay valor en leer lo que no entiendo?

La primera pregunta

pues es que hay una máxima

y es que la poesía

hay que leerla siempre en voz alta

para mí es fundamental

escuchar la cadencia

de las palabras porque el poeta elegido

esas palabras sino otras, escuchar la melodía del verso, escuchar la rima, donde colocan los acentos,

yo creo que toda la poesía, y es muy recomendable, aunque podamos pecar de raros, intentaremos estar solos

y en sitios poco concurridos o poco concurridos, la poesía habría que leerla siempre en voz alta.

Es verdad que yo creo que los padres siguen leyendo a los niños en voz alta, yo me imagino que sí,

en algún momento de la vida lo harán o lo habrán hecho. Y yo creo que es precioso la magia que se puede transmitir con la voz.

Y una lectura con la voz bien modulada realmente puede ayudar mucho.

Y leer algo que no se entiende, es verdad que escuchar a Calderón puede resultar complejo de primera si no estamos leyendo el texto

porque hay giros y hay algunas expresiones complicadas, pero es tan bonito, es tan bonito escuchar el octosílabo y escuchar cómo riman y qué palabra y ahora de repente la esdrújula y cómo la coloca y de repente, a mí me parece de verdad un trabajo maravilloso de orfebrería lingüística y simplemente escuchar esa cadencia que se repite y se repite como una salmodia, a mí me parece maravilloso.

si leemos a Calderón

yo recomiendo que lo leáis en casa en voz alta

de verdad como consejo

aparte de que

se escucha

toda la parte artística que tiene

la literatura, que no olvidemos que es

un arte y que tiene muchísimo también de

melodía y de escucha, igual que el teatro

si realmente el autor

está pendiente de esta parte

importantísima de la forma

del texto

realmente es una maravilla escucharlo

Y no sé si me dejo algo

No

Gracias de verdad

Gracias por la

Gracias

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