Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 13 de 107

¿Por qué las humanidades?

El vídeo de esta lección llega en unos días.Mientras tanto, tienes el texto de la lección aquí debajo.

Transcripción del vídeo

¿Redescubramos lo humano? ¿Cómo es eso fundamento de ninguna empresa?

En palabras de Dracker, la empresa es un logro humano.

Y si queremos redescubrirlo propiamente humano, lo que hay que hacer es estudiar todas aquellas facetas

que nos revelan su capacidad cultural, creativa, racional...

Y a eso, al estudio de eso, lo llamamos humanidades.

Surge una pregunta bastante evidente.

¿Qué pintan las humanidades en la empresa? ¿Qué utilidad real tienen en este ámbito?

La respuesta corta, ninguna. La respuesta larga, toda. Y es que a la utilidad de lo inútil le dedicamos a este segundo vídeo.

Hemos detectado un problema. El planteamiento empresarial moderno, los mercados financieros y hasta los estilos de gestión se alejan cada vez más de la persona. ¿Por qué?

Precisamente porque la persona ha perdido el protagonismo en el mundo empresarial y financiero.

Durante mucho tiempo hemos pensado en la empresa en términos exclusivamente económicos,

olvidando que toda actividad humana, sea política, social o económica, es ante todo humana.

¿No es esa una acusación un poco exagerada?

Es una generalización, por supuesto, pero nos revela un problema de fondo de vital importancia.

Y es que si nos olvidamos de la esencia de las cosas, no podemos solucionarlas cuando presentan

problemas porque nadie repara lo que no conoce y si no conocemos el fundamento y

la esencia humana de la empresa no podemos hacer frente ni a sus crisis ni

a su día a día. ¿Cómo conocemos esa esencia? ¿No basta con la universidad o los

cursos de formación profesional? Curiosamente la formación tiende cada vez

más a la especialización, priorizando los conocimientos técnicos sobre cualquier

otro. Pero la técnica es necesaria, los trabajos actuales la requieren por la

complejidad de los procesos, constantes cambios, desarrollo de tecnología.

Sí, pero los últimos años nos han demostrado que el directivo debe ser más

que un tecnócrata. No puede contentarse con el dominio de sus habilidades, sus

herramientas y sus técnicas. Primero, porque así no está preparado para

afrontar un mundo cambiante. Cuando sale de su manual de recetas no está

entrenado para responder a los nuevos retos. Segundo, porque la formación

técnica es cada vez más efímera. Dados los avances de la ciencia se queda

rápidamente obsoleta. Todo lo que has aprendido no dura más de uno o dos años. Y tercero, porque

las personas no son robots destinados a actuar según un algoritmo. De hecho, un robot siempre

lo va a hacer mejor que el más técnico de los hombres. Por lo tanto, hay que potenciar todo lo

humano que hay en nosotros. Aquello que un robot nunca podrá reemplazar. Exacto. Corremos el riesgo

de descuidar aquello que en lo técnico nos hace más valioso que la máquina. Eso es lo humano. Sin

Sin la formación humana, la formación técnica siempre va a estar incompleta.

Ahí está el valor de las humanidades.

Entonces, si son útiles.

Las humanidades aportan ese conocimiento de lo humano, esa visión amplia del mundo que

nos permite desenvolvernos en situaciones complejas y responder a retos nuevos que se

nos van planteando.

No son útiles en el sentido de una herramienta, por ejemplo de un martillo, porque el martillo

lo necesitamos para clavar clavos, por lo que es un medio para un fin distinto de sí

mismo, mientras que las humanidades, el arte, la literatura, la historia, son fines en sí

mismos.

Pero eso no implica que no sean provechosas. ¿No decía Guardini que la obra de arte puede

no ser útil materialmente, pero seguir teniendo un sentido que nos enriquezca?

Exacto. Y es que el mundo en que vivimos ha perdido el sentido de lo humano y trata de

resolver problemas humanos a base de algoritmos o de marketing, pero un problema solo puede

abordarse desde sus causas. Y las humanidades nos permiten ir a la raíz de ese problema,

plantearnos sus orígenes y comprenderlo desde lo más íntimo de nuestro ser, desde nuestro

arte, nuestra literatura, nuestra historia, nuestra cultura. Al final, como decía Gaudí,

para ser original hay que volver al origen y frente a un problema humano lo que necesitamos

es una solución humana.

¿Y cómo son las humanidades esa solución humana?

Primero, porque nos permiten formar un criterio con el que afrontar la realidad de las cosas.

Y es que si las empresas complementan la formación técnica con una formación humana,

serán capaces de discernir y de emitir juicios sobre las cosas, que no es lo mismo que usarlas.

Y es que este conocimiento profundo de la esencia de las cosas nos permite afrontar con un dinamismo distinto

los muchísimos retos que esa cosa nos plantea. En segundo lugar, si nuestros tiempos son tormentosos,

tenemos que buscar un asidero, un lugar al que aferrarnos. Y es que buscamos un mástil al que

agarrarnos, como Ulises y su tripulación, o sucumbiremos ante los cantos de sirena. Una roca

firme sobre la que contemplar el horizonte, sobre la que no ser arrastrados por la tormenta. Por

último, desde esa roca firme, desde esa altura, las humanidades nos aportan tanto amplitud como

perspectiva ante problemas y oportunidades. En ese sentido no sólo potencian pues el pensamiento

creativo, la adaptación ante distintos ambientes, respuestas rápidas a problemas profundos, sino que

también nos aportan una visión de altura y de conjunto. Esa visión de cómo el ser humano ha

afrontado los retos y superado las dificultades durante toda su historia, dejando en ese sentido

la historia trufada de lecciones. Y quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

Hemos visto que hay un gap entre un mundo en transformación y una empresa anquilosada

en procedimientos muy técnicos.

Una formación puramente técnica, sin un fundamento humano, no tiene continuidad en

el tiempo.

Una formación que no atiende a lo humano no tiene perpetuidad.

Es el momento de prepararse para el futuro.

Si equipamos el barco con nuevas velas, sobreviviremos al temporal.

En Virtus pensamos que ese vacío lo llenan las humanidades.

el conocimiento profundo del hombre y de su entorno. Es el momento de apostar por las humanidades.

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