Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 104 de 107

La visión: la importancia del sentido como primer paso empresarial

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Transcripción del vídeo

¿Qué es el plano con el que arranca una película?

Cuando el plano con el que arranca una película es capaz de resumir en una imagen la totalidad de lo que vamos a ver a continuación,

podemos estar seguros de que asistimos a una obra muy pensada por sus creadores,

a la que daríamos bien en dedicar una mínima porción del tiempo que ellos dedicaron a concebirla y realizarla.

Se abre el plano y vemos una calle que separa dos campos de fútbol bien distintos.

En uno juegan sobre tierra y con lo que pueden, sin equipación, sin portería, un grupo de niños negros.

En el otro juegan sobre césped equipos federados de chicos blancos.

Un coche pasa por la carretera.

En él viaja Nelson Mandela, el primer presidente negro de Sudáfrica tras el apartheid que acaba de ganar las elecciones.

A un lado los chavales se lanzan a la valla para aclamarle.

Al otro los jugadores bien uniformados miran con recelo a su nuevo presidente.

dos actitudes divergentes y dos mundos aún separados por muchos años de opresión de unos sobre otros.

¿Es razonable esperar que puedan reunirse? ¿Quién se encargará de hacerlo? Y sobre todo, ¿cómo?

Estas son algunas de las premisas sobre las que Anthony Peckman, guionista,

construye la historia de Invictus a partir de la crónica periodística de John Carlin,

publicada en forma de libro en 2008.

En esta obra, Carlin quiso contar la historia de un partido de rugby que unió a una nación,

concretamente la final de la Copa del Mundo de 1995 celebrada en Sudáfrica.

Como es sabido, el país anfitrión ganó el mundial en un apretado partido contra el gran favorito

que era Nueva Zelanda. Ya entonces los analistas políticos hablaban del rugby como un asombroso

fenómeno de construcción nacional. Si en algo destaca Invictus es en mostrarnos lo milagroso de

este milagro en que consistió la reconciliación que Mandela propuso a su nación. Al acceder a la

presidencia, Madiba, que es como llamaban a Mandela, encontró los problemas habituales de

cualquier democracia, pero vio que era prioritario hacer sudafricanos y que para ello no bastaban los

discursos, las negociaciones entre partidos o la aprobación de una constitución nueva. Para unir

a la gente había que calmar los miedos de los blancos y conseguir que la población negra

resistiera la tentación de la revancha. ¿Cómo hacerlo? Ahí está la grandeza del personaje,

en su apertura al perdón y a la creatividad en política. Muchos de quienes trabajaron con Mandela

han hablado de su capacidad de trabajo y autodisciplina.

En la película, sin embargo, vemos que lo que mantiene cerca e inspira a la gente a su alrededor es algo más,

a saber, la combinación de su misión y su visión.

En efecto, Mandela se propuso como objetivo la integración y la construcción nacional,

pero hubo muchos como él que tuvieron una misión o un objetivo similar.

Lo que en su caso fue original e inspirador fue su visión acerca de cómo lograrlo,

que consistió en apelar a los corazones de sus ciudadanos más que a su razón.

Mandela prefirió seducir a unos y otros apelando a los mejores aspectos de su humanidad por encima de la confrontación ideológica.

Tras una escena particularmente tensa, la asistente de Mandela pregunta al presidente si el esfuerzo por rehabilitar el rugby, un deporte de blancos, es tan solo una maniobra política.

Y el mandatario responde que no, no es solo una maniobra política, es una maniobra humana.

Aunque mantener a los Springboks, su himno y sus colores pudiera ser una

afrenta para muchos, Mandela actuó con una visión mucho más amplia, mostrándonos

así que hay actos y decisiones que unen a los hombres por encima de las

diferencias, porque están por encima del cálculo político. Si bien, curiosamente,

al final estas decisiones son plenamente políticas, en el mejor sentido de la

política, que es también el arte de lo posible, capaz de imaginar y diseñar un

futuro mejor. Por último, Mandela supo traducir esta

visión a niveles más prácticos y ordinarios. Es decir, no solo intuyó con acierto que

el rugby podría funcionar para unir al país, también actuó con coherencia con esto, integrando,

allá donde dependían directamente de él, a los funcionarios del antiguo gobierno segregacionista.

Como dice en el film uno de sus guardaespaldas, para él no hay nadie invisible, esto es,

se trata de un líder que reclama la presencia de los demás y lanza un claro mensaje de

exigencia a sus colaboradores. Existes para mí y cuento contigo. Vemos por tanto una continuidad

admirable entre la nobleza de sus ideales, el perdón, la unidad, y las acciones, los gestos y

las decisiones en que se articulan estas metas. Que los medios estén a la altura de los fines es

algo que no estamos acostumbrados a ver en la pantalla ni en la vida real. Ahora bien, el asombro

que nos suscita esta coordinación y ajuste es indicativo y elocuente de algo que seguramente

la mayoría querríamos copiar.

Gracias por ver el video.

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