Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 47 de 107

El beneficio económico no lo es todo

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EL BENEFICIO ECONÓMICO NO LO ES TODO - EL PELIGRO DE MIDAS

CALIFICA LA CLASE

Es esencial para una empresa el pasar del punto muerto y generar beneficios. Estos beneficios se entienden aquí en un sentido muy directo y contable. Si al final no hay una generación de caja, no hay un margen adecuado que permita generarlo, si no es posible juntar las deudas, hacer productivas las inversiones y finalmente, producir un beneficio que se reparta en primer lugar a los propietarios de la empresa, esa empresa está abocada al fracaso y por lo tanto al cierre. ¿Qué constituye realmente lo beneficioso para una empresa? ¿Y para su entorno? Veamos cómo cambia la realidad empresarial según el concepto de beneficio.

El ecosistema económico implica de algún modo una tendencia de todos los agentes económicos a maximizar su beneficio y eso está bien, pero es incompleto para explicar lo que es la economía.

Por un lado, el beneficio económico es una manera muy concreta en la que obtenemos una validación positiva por parte de la sociedad. Como dice el emprendedor Naval Ravikant, la empresa debe “asumir la responsabilidad por sus actos (rendición de cuentas), y tomar riesgos en los negocios bajo su propio nombre. La sociedad te recompensará con responsabilidad, activos reales e influencia”.

Sin embargo, por otro lado, el beneficio monetario debe integrarse, para poder realizarse, con otros criterios morales y con los fines personales y sociales. Las ventas y el éxito general de una empresa van ligadas a su capacidad de ser una actividad económica con valor. Como, de nuevo, dice Naval Ravikant:

“Buscar riqueza, no dinero o estatus social. La riqueza es tener bienes que generan dinero mientras duermes. Dinero es cómo transferimos el tiempo y la riqueza. Estatus es tu lugar en la jerarquía social. Debemos entender que la creación de riqueza ética es posible. Si inconscientemente despreciamos la riqueza, ésta nos eludirá. Por ello hay que ignorar a las personas que juegan juegos de estatus. Ellos ganan estatus atacando a la gente que juega juegos de creación de riqueza”.

Esto se refleja claramente en la leyenda del rey Midas, que cegado por su codicia fue castigado a que todo aquello que tocase se convirtiera en oro y de esta manera no pudo ni tan siquiera alimentarse. Como Midas, una empresa y un conjunto de trabajadores que no integra la búsqueda del beneficio monetario con los fines personales y sociales tenderá inevitablemente a ser monolítica en su actividad, a perder valor, y por lo tanto a dejar de generar beneficio.

Con ello, se pone de manifiesto que la economía y la ética no son dos realidades separadas, sino que la propia economía, o bien es parte de la ética, o no es nada. Las relaciones del tráfico económico se dan dentro de un orden, tienen una ecología propia y, para alcanzar el éxito en este campo, es necesario respetar las leyes que lo presiden. Todo lo que se expone a su máximo rendimiento durante un periodo de tiempo prolongado, tiende a estropearse y dejar de funcionar. Por el contrario, una empresa sana no se estanca, sino que evoluciona con las circunstancias. Como explica el profesor Óscar Vara:

“Con un planteamiento más desarrollado, los evolutivos dicen que las empresas innovan cuando, con sus actuales rutinas, no obtienen un nivel de beneficios que consideren satisfactorio. En ese caso, cambian sus rutinas y buscan la innovación. Si el nivel de beneficios que obtienen es satisfactorio, no tienen incentivo alguno para innovar.

Si el cambio en las rutinas que implica la innovación se adecúa, se adapta bien al entorno económico en el que tiene lugar, el éxito llega en forma de beneficios elevados. Al hacerlo así, la empresa innovadora desplaza a otras que eran sus competidoras, en lo que constituye un mecanismo de selección, de manera que tan sólo sobreviven aquellas cuyas rutinas son más adecuadas al entorno”

Así, El beneficio crematístico es más el resultado de la actividad económica adecuada, teniendo presentes los fines personales de todos lo forman la empresa junto con los fines sociales. No es tanto el objetivo único y exclusivo y a toda costa de la empresa.

No te pierdas el canal de youtube sobre economía y geopolítca de Óscar Vara, así como la aproximación a las intuiciones de Naval Ravikant en píldoras.


FICHA DE PUNTOS CLAVE

A continuación podrás descargar un documento con los puntos más importantes que se han comentado en el video.

Transcripción del vídeo

Economía, ámbito público y ámbito privado son algunos ingredientes esenciales para entender la vida empresarial.

Hasta ahora hemos mencionado las diferencias entre valor y precio, pero hay un término en el que merece la pena profundizar.

El beneficio. ¿Qué constituye realmente lo beneficioso para una empresa? ¿Y para su entorno?

Veamos cómo cambia la realidad empresarial según el concepto de beneficio.

Generar beneficios es esencial para una empresa. Si no hay un margen adecuado que permita generarlo,

si no es posible juntar las deudas, hacerlas productivas, juntarlas con las inversiones y

finalmente producir un beneficio que se reparta en primer lugar a los propietarios de la empresa,

esa empresa está abocada al fracaso y por lo tanto al cierre. Por lo tanto, es perfectamente

legítimo y aún más necesario, que el primer objetivo de la empresa sea ser sostenible.

Como dice el emprendedor tecnológico Naval Ravikant, la empresa debe asumir la responsabilidad

por sus actos, rendición de cuentas y tomar riesgos en los negocios bajo su propio nombre.

La sociedad recompensará con responsabilidad activos reales e influencia. En este sentido,

el beneficio económico es una manera muy concreta en la que obtenemos una validación positiva por

parte de la sociedad. La teoría económica ortodoxa establece que los sistemas económicos

tienen un nivel esencial de actividad al que tienden empujados por las motivaciones de los

agentes económicos. Es decir, dado un estado de mínima intervención tanto institucional como de

otros individuos, si los consumidores tratan de alcanzar los niveles más elevados de placer

derivados del consumo de los bienes que pueden adquirir y los empresarios tratan de alcanzar

los niveles de beneficio más altos que puedan obtener dadas las circunstancias de producción

y demanda, la economía en su conjunto alcanzará una tasa natural de actividad que le expropia

y que es la más alta a la que puede aspirar dadas también las circunstancias.

En este ecosistema, todos los agentes económicos buscan maximizar su beneficio y eso está bien,

pero es incompleto para explicar lo que es la economía.

Siguiendo de nuevo a Naval, la empresa y el empresario deben elegir socios de negocios

con mucha inteligencia, energía y sobre todo honradez. Para poder realizar su fin económico,

la empresa no debe asociarse con cínicos y pesimistas. Sus creencias tienden a cumplirse.

Debe, ciertamente, aprender a vender y aprender a crear, construir. Si puede hacer ambas cosas,

será imparable. Por tanto, el beneficio monetario debe integrarse para poder realizarse con otros

criterios éticos y con los fines personales y sociales. No existimos aisladamente. Las ventas

y el éxito general de una empresa van ligadas a su capacidad de ser una actividad económica con

valor. La codicia del rey Midas es un buen símbolo de esto. Al convertir en oro todo lo que tocaba,

ni siquiera pudo alimentarse. Una empresa que no integra la búsqueda del beneficio con los fines

personales y sociales tenderá a perder valor y por lo tanto a dejar de generar beneficio. La

economía y la ética no son dos realidades separadas, o la economía es parte de la ética o no es nada.

Así lo explica Naval Ravikant al decir que debemos buscar riqueza, no dinero o estatus social. La

riqueza es tener bienes que generan dinero mientras duermes. Dinero es como transferimos el tiempo

y la riqueza. Estatus es tu lugar en la jerarquía social. Debemos entender que la creación de riqueza

ética es posible. Si inconscientemente despreciamos la riqueza, ésta no se eludirá. Por ello,

hay que ignorar a las personas que juegan juegos de estatus. Ellos ganan estatus atacando a la

gente que juega juegos de creación de riqueza. Si perseguimos estatus social en vez de generación

de valor o riqueza real, el objeto mismo de la empresa se nos escapará. Desde la perspectiva

de la economía evolutiva sobre los beneficios nos explica el profesor Oscar Vara. Con un

planteamiento más desarrollado, los evolutivos dicen que las empresas innovan cuando con sus

actuales rutinas no obtienen un nivel de beneficios que consideren satisfactorio. En este caso,

cambian sus rutinas y buscan la innovación. Si el nivel de beneficios que obtienen es satisfactorio,

no tienen incentivo alguno para innovar. Si el cambio en las rutinas que implica la innovación

se adecua, se adapta bien al entorno económico en el que tiene lugar, el éxito llega en forma

de beneficios elevados. Al hacerlo así, la empresa innovadora desplaza a otras que eran

sus competidoras en lo que constituye un mecanismo de selección, de manera que tan solo sobreviven

aquellas cuyas rutinas son más adecuadas al entorno.

En este sentido, la presencia o ausencia de beneficio económico es una prueba de la

gestión empresarial, pero no la única. El beneficio crematístico es más la consecuencia

de la actividad económica adecuada conforme a los fines sociales de la empresa. Por eso,

como decíamos en vídeos anteriores, no tiene sentido reducir la actividad empresarial al

ámbito privado. La responsabilidad social de las empresas no es un añadido para calmar

conciencias o mejorar la imagen de marca, sino que tiene que ver con el papel que cumplen en

el ámbito de lo público. El concepto de beneficio condiciona nuestra mirada de la vida empresarial

y ha de ampliarse para poder entender su verdadero sentido.

El beneficio económico es legítimo y necesario, pero va más allá del dinero.

Lo económico se integra en lo ético, por eso, aunque el beneficio sea un resultado necesario,

el valor social es el auténtico fin de una empresa estable y generadora de riqueza.

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