Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 20 de 107

El equipo

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EL EQUIPO - LA TRIPULACIÓN

CALIFICA LA CLASE

El cumplimiento de una misión requiere de un equipo que la lleve a cabo. Las mentes individuales pueden planificar, idear, imaginar, proyectar, soñar…; pero los que recogen el testigo y lo ponen en práctica son siempre un grupo humano variado. A ese grupo, que encarna la misión, lo denominamos equipo. Igual que el proyecto es la idea en la mente del arquitecto que se dispone a diseñar, el equipo es el lugar, la “ubicación” humana sobre la que se construye la empresa, como el terreno sobre el que el arquitecto plasma aquello que sobre los planos ha imaginado.

¿Cuáles son los distintos tipos de equipo? Los que, dependiendo de su origen, quedan definidos por el momento y forma en que se crearon:

1. En primer lugar, los equipos creados por las propias circunstancias

RiesgosOportunidades

1. La falta de iniciativa de quienes forman el equipo puede traducirse en indiferencia respecto del objetivo a conseguir.

2. Es difícil encontrar un buen equipo por casualidad, que responda a las necesidades del proyecto sin un previo diseño.

3. La ausencia de liderazgo puede causar, o bien anarquía, o bien la imposición del más fuerte, que no siempre es el óptimo para liderar.

1. El potencial de esta situación es que el resto de miembros del equipo tampoco han elegido formar parte del grupo, por lo que la relación entre todos no viene manchada por fracasos previos, y se puede plantear los términos de la misión de una manera más clara y realista.
2. Son grupos en que la presencia de un buen dirigente puede tener una enorme influencia, y en que alguien capaz de moldear y aprovechar distintos temperamentos potencia al equipo.

La Literatura Universal, el cine, o la Historia están llenos de estos ejemplos de este tipo de equipos:

- Ulises en la Odisea

Ulises, también llamado Odiseo, es rey de Ítaca en las obras de Homero, la Ilíada y la Odisea. Tras los eventos de la Guerra de Troya, debe volver a su hogar con sus compatriotas, afrontando juntos mil aventuras que compila Homero en la Odisea. Sin embargo, el hecho de que la tripulación no se componga de amigos o compañeros escogidos por Ulises, sino por quienes de su patria vinieron y a su patria querían volver, genera muchísimas dificultades a la hora de sortear los obstáculos: pocos obedecerán a Ulises, pudiendo más el deseo de volver a la casa que la prudencia necesaria para llegar. Así, de todos los que parten de Troya, solo Ulises volverá a Ítaca sano y salvo.


«Los mortales se atreven, ¡ay!, siempre a culpar a los dioses porque dicen que todos sus males nosotros les damos, y son ellos que, con sus locuras, se atraen infortunios que el Destino jamás decretó.»

(Homero, La Odisea, Canto I, 32-34)

Ulises es especialmente conocido por encarnar el deseo de regreso al hogar. Puedes profundizar en esta temática literaria en este artículo.

El Museo del Prado posee una amplia colección de obras con diversas escenas de la vida de nuestro héroe: enlace.

- Eneas en la Eneida

Como veremos con más calma en el vídeo de Hacer comunidad, del Bloque 2, Eneas es uno de los pocos supervivientes troyanos a la conquista de la ciudad por parte de los griegos. Huye de Troya con su padre, hijo, y los pocos que consiguen escapar a las llamas y el saqueo. Su viaje por el Mediterráneo, en busca de un nuevo hogar, lo relatará Virgilio en su Eneida, obra escrita para justificar el origen mítico y divino de la grandiosa Roma. Aquí también el equipo ha sido creado por la huida, pero quedan unidos y orientados por el fortísimo liderazgo de Eneas, que ha recibido de los dioses múltiples presagios de que fundará Roma, un imperio cuyo destino es regir el mundo (Eneida, VI, 851). Así, durante toda la obra, será este recordatorio constante de la misión el que permita superar las diferencias entre el improvisado equipo.

- Moisés y el pueblo judío en el Éxodo

La historia bíblica de Moisés, en el Éxodo, narra la salida de Egipto del liberado pueblo de Israel, hasta entonces esclavo del Faraón. Tras múltiples plagas y prodigios, el pueblo sigue a Moisés al desierto, cruzando el Mar Rojo y adentrándose en la península del Sinaí, con destino a las tierras de Canaán. Sin embargo, el pueblo no ha sido reunido de manera plenamente consciente, y los retos y penurias del camino hacen que muchos echen la mirada atrás, lastrando su avance y frustrando la finalidad del viaje emprendido: 40 años tardarán en salir del desierto a la Tierra Prometida. Esto se relata magistralmente en la película de Cecil B. DeMille de 1956.

- Robinson Crusoe y Viernes

Robinson Crusoe, considerada la primera novela inglesa, fue escrita por el inglés Daniel Defoe y publicada en 1719. Cuenta, en modo autobiográfico, la ficticia historia de un náufrago inglés que pasa 28 años en una remota isla desierta cerca de las costas de Trinidad y Venezuela, en la desembocadura del río Orinoco. Crusoe es una encarnación o representación de cómo se considera a sí misma una sociedad burguesa, industrial y hecha a sí misma: tremendamente exitosa y libre. Sin embargo, solo por la ausencia de pasiones de Robinson se explica su éxito terriblemente pragmático, aséptico e individualista: nada en él quiebra el ideal de hombre pragmático, pero tiene verdadera dificultad para entablar una sana relación con Viernes, el indígena que rescata de los caníbales.

Daniel Defoe se inspiró, entre otros, en la historia de Pedro Serrano, el Robinson español del siglo XVI: entre 1526 y 1534, vivió en un banco de arena del Mar Caribe hasta que fue rescatado ocho años después de su naufragio. Puedes leer su historia, en palabras del Inca Garcilaso, en su libro Comentarios Reales de los Incas (1609), en los capítulos VII y VIII del Libro I.

Puedes profundizar en este artículo, y si te ha interesado la literatura sobre islas desiertas, puedes tomar las lecturas recomendadas de este enlace.

- Capitanes Intrépidos

Capitanes intrépidos es una película estadounidense de 1937, basada en la novela homónima del famoso británico Rudyard Kipling. La película fue dirigida por Victor Fleming, y trata del inesperado y accidentado viaje de Harvey Cheyne, un niño tremendamente mimado, a bordo de un pesquero al que llega por accidente en alta mar. Cheyne detesta su suerte, pero será fortaleciendo sus vínculos con el resto de la tripulación y su labor como sobrepasará su tedio y desagradecimiento, para volver transformado a su hogar. Puede leer su historia en el siguiente enlace.

- El Señor de las Moscas

La novela El Señor de las Moscas (originalmente Lord of the Flies, en inglés) es la primera y más célebre novela de William Golding. Publicada en 1954, narra la historia de un grupo de niños refugiados durante la II Guerra Mundial cuyo avión se estrella en una isla desierta. El grupo se va progresivamente asalvajando y estructurando tribal y tiránicamente, tras fallidos intentos de organizarse civilizadamente, hasta llegar a extremos impensables de crueldad y descontrol. Puedes leer una reseña aquí.

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- Roma y Escipión, y Cartago y Aníbal

Las Guerras Púnicas funcionaron como elemento vertebrador de Roma: en el recuerdo del pueblo, en los cantares y poemas, y hasta en sus mitos fundacionales, la eterna enemistad con la ciudad de Cartago explicaba qué era Roma y por qué era así. Puedes ver un vídeo resumen de estas guerras aquí.

Virgilio incluye la enemistad de Cartago en la Eneida, más de 100 años después de la destrucción de Cartago: tan potente era su importancia en el recuerdo de los romanos. Cartago, en el actual Túnez, había sido fundada por Dido de Tiro, su primera reina. Cuenta Virgilio que cuando Eneas y sus troyanos se ven arrastrados por un temporal a sus costas, la reina les acoge, y queda prendada del caudillo troyano: la diosa Venus –madre del héroe–, envía a Cupido con la misión de que Dido se enamore de Eneas. Sin embargo, el amor no llega a buen puerto: Júpiter envía a Mercurio para que le recuerde a Eneas que no es ese su destino, sino que debe partir hacia Italia a fundar Roma. El héroe, obedeciendo a los dioses, abandona a Dido (puedes leer el análisis literario de su historia de amor en este artículo).

La reina, desesperada, ordena levantar una gigantesca pira, en la que se suicida con la mismísima espada de Eneas. Antes de que sea prendida la pira, Dido exclama:


"Y vosotros, ¡oh Tirios! cebad vuestros odios en su hijo y en todo su futuro linaje; ofreced ese tributo a mis cenizas. Nunca haya amor, nunca alianza entre los dos pueblos. Álzate de mis huesos, ¡oh vengador, destinado a perseguir con el fuego y el hierro a los advenedizos hijos de Dárdano! ¡Yo te ruego que ahora y siempre, y en cualquier ocasión en que haya fuerza bastante, lidien ambas naciones, playas contra playas, olas contra olas, armas contra armas, y que lidien también hasta sus últimos descendientes!"

(Eneida, Libro IV v. 621-628)

Según la Eneida, así nació el odio de los cartagineses por Roma. Aníbal será ese general cartaginés "vengador", que a hierro y fuego persiga a los romanos hasta las mismísimas puertas de Roma, en la Segunda Guerra Púnica, cientos de años después. La historia que se cuenta en el vídeo hace referencia al final de esta segunda guerra entre Roma y Cartago. Roma había sufrido derrota tras derrota, primero en Hispania, donde se disputaban ambas ciudades su influencia comercial, y luego en la propia península itálica: el general cartaginés Aníbal Barca llevó la guerra donde los romanos menos se lo esperaban, a las puertas de Roma.

Con su ejército, y hasta con sus elefantes, cruzó la Galia y los Alpes, apareciendo por sorpresa en plena Italia. El ejército romano, tomado por sopresa, fue derrotado una y otra vez, en batallas con pequeños contingentes (batallas de Tesino, Trebia, Lago Trasimeno, Pantanos de Plestia, Ager Falernus y Geronio). Cambiando de táctica, los cónsules romanos optan por un ataque frontal, reuniendo el mayor ejército romano conocido hasta la fecha, con 100,000 hombres. Sin embargo, Aníbal es un genio estratega, y en la batalla de Cannas, o Cannae, sufren los romanos la mayor derrota registrada en sus anales. Puedes ver un vídeo resumen de la batalla en este vídeo. En tan solo dos años, Roma había perdido a un quinto de la población total de ciudadanos mayores de diecisiete años (cerca del 12% de su población activa). Tal desesperación causó en los romanos que hasta llegaron a realizar sacrificios humanos, o a proponerse los tribunos dar por perdida Roma y marchar a servir de mercenarios a otras naciones.

Puedes estudiar estas batallas de Roma y más en el Diccionario de Batallas de la Historia de Roma, de Julio Rodríguez González. Tienes también la excelente conferencia del prof. Alberto Pérez Rubio sobre la batalla de Cannas:

Los supervivientes del desastre de Cannae fueron reconstituidos en dos legiones, que tras acabar la campaña, fueron asignados a Sicilia como castigo por su humillante deserción en el campo de batalla. Allí, desmoralizados y sin posible retorno a sus hogares, permanecerían hasta que en el año 204 a.C., Publio Cornelio Escipión los solicitó como tropas de choque para su campaña en África contra Aníbal. Imitando su estrategia, llevó la batalla a las puertas de Cartago, y derrotando a Aníbal en la batalla de Zama consiguió la rendición de los cartagineses y el fin de la Segunda Guerra Púnica. ¿Cómo consiguió esta victoria con aquellas tropas humilladas y derrotadas?

Muy sencillo: usó la herramienta de la disciplina, como arma de doble filo. Primero, una férrea disciplina genera cohesión en un grupo humano, hace olvidar las nimiedades del pasado para obligar a centrarse en el presente, y fortalece el espíritu militar de los soldados, que generan dinámicas de equipo tremendamente eficientes y cohesionadoras. De la masa informe de desmoralizados quejumbrosos, obtuvo en escasos seis meses una máquina de guerra de perfecta precisión militar.

En segundo lugar, la disciplina genera una capacidad de actuar de forma ordenada y perseverante para conseguir un propósito. La exactitud que se consigue es clave, y lo fue precisamente para alcanzar la victoria: la principal fuerza del ejército cartaginés eran sus cargas de elefantes al comienzo de la batalla, que provocaban muchísimas bajas en los romanos y desbarajustaban sus formaciones. Escipión consigue, a base de disciplina, que durante las cargas de elefantes los romanos abran calles entre los distintos manípulos, perfectamente coordinados. Los paquidermos, viendo vías de escape, entraban por ellas, y eran alanceados y asaeteados desde los laterales. De esta forma, a base de movimientos precisos y disciplinados de los legionarios romanos, se evitaba el choque frontal con las bestias de guerra.

Es la misma estrategia que, según nos explica el vídeo, utiliza George Washington en su crudo invierno en Valley Forge. Durante la Guerra de Independencia Americana (1775-1783,), ante las múltiples derrotas frente a los británicos, Washington se refugia con 12,000 hombres, mujeres y niños, la mayoría desarmados y sin ningún conocimiento militar, en el aislado campamento de invierno de Valley Forge. Tras seis meses exactos, el grupo sale transformado en un ejército profesional cohesionado y numeroso, con capacidad para poner en jaque y finalmente expulsar a los británicos de la costa este americana: han utilizado la misma táctica, la disciplina.

Washington contrata a Friedrich von Steuben, el Barón von Steuben (1730-1794) para entrenar a sus hombres en orden cerrado. El Barón se había formado como oficial del Estado Mayor del ejército del reino de Prusia, por lo que era experto en aquello que les faltaba a los americanos para enfrentarse, como iguales, a los británicos: disciplina. Los ejércitos de entonces se enfrentaban en formación linear, disparando por turnos unos regimientos a otros hasta llegar a distancia suficiente como para cargar con bayoneta. Sólo mediante una estricta e intensa formación disciplinaria en orden cerrado pudieron los americanos aprender esta forma de batallar con los ingleses.

Si quieres saber más sobre las hazañas de Escipión el Africano, te recomendamos la trilogía de novela histórica de Santiago Posteguillo "La trilogía de Escipión":

El segundo libro "Las legiones malditas" trata de la Legión V y VI.

2. En segundo lugar, los equipos creados por atracción hacia el objetivo buscado.

OportunidadesRiesgos

1. En estos equipos, el potencial es evidente: nacen del común objetivo de los miembros, a los que une una misión común.
2. Además, une también un ideal y un deseo de llevar la misión a cabo, un apasionamiento por la razón de ser del grupo: esto permite que sea más fácil implementar una común forma de trabajar.

3. En estos equipos es fácil evitar los liderazgos tiránicos, pues siempre va a pesar más el deseo de alcanzar el objetivo, que los deseos de quien dirija.

1. Existe un enorme riesgo que nace de esta misma pasión compartida: los miembros pueden dejarse llevar de la idealización del fin, olvidándose de los medios racionales que deben destinarse a su consecución. Todo puede quedar en un proceso proyecto que nunca llega a plasmarse
2. A su vez, tenemos el afán de protagonismo: puede existir la dificultad de que todos los miembros, ante la común pasión por la misión, quieran brillar por igual en su consecución, con una incapacidad para coordinarse.

Tenemos cuatro claros ejemplos literarios e históricos:

- El Señor de los Anillos

La Comunidad del Anillo, en adaptación de Peter Jackson en 2001 de El Señor de los Anillos, J.R.R Tolkien (1954), es una perfecta muestra de este tipo de equipos.

Los componentes se ofrecen, uno tras otro, a acompañar al hobbit Frodo Bolsón a destruir el Anillo Único del enemigo, en el volcán en que fue forjado, en pleno territorio hostil. No es una misión sencilla, especialmente por la rivalidad y desconfianza que existe entre las distintas razas de pueblos libres de la Tierra Media. Inspirada en mitología nórdica, en el Cantar de los nibelungos, y en la teología bíblica, la gesta de el Señor de los Anillos es una perfecta expresión de unidad en la diversidad, con una misión e ideal común.

- El Ciclo Artúrico

La historia el Rey Arturo Pendragón, o lo que se suele llamar en literatura "Materia de Bretaña" o "Ciclo Artúrico", relata las aventuras de este mítico rey britano que, desde la ciudad de Camelot, defiende el reino de amenazas externas, sajones y vikingos, e internas, traiciones e injusticias. Alrededor de esta temática gira toda la épica medieval.

La temática principal de estas aventuras son sus caballeros. En el caso de la Leyenda Artúrica, son los caballeros de la Tabla Redonda, hombres de valor probado que se acercan a Camelot a luchar por la justicia y el bien, y para consagrarse a la búsqueda del Santo Grial. Sin embargo, aún estando todos unidos por un mismo ideal, la mayoría de los conflictos que nutren el Ciclo Artúrico nacen de las desavenencias entre los propios caballeros: entre Sir Agloval de Gales y Sir Gawain, o de este y Sir Palamedes o Sir Gosenain de Estrangot, entre el propio Arturo y Sir Lancelot, por el amor de la Reina Ginebra, o contra Sir Mordred por el derecho al trono de Camelot. La propia rivalidad entre los mismos es la causa final del desmoronamiento de la Orden, en guerra civil entre caballeros, en la Batalla de Camlann.

Su influencia está muy difundida en España: ya don Quijote se encargará de recordarnos durante siglos la fama de las novelas de caballería. Puedes indagar más sobre la importancia del ciclo artúrico en España en este artículo.

Puedes consultar aquí un esquema sobre las principales obras que componen el ciclo artúrico.

- Las Abadías medievales

Las abadías eran enormes conjuntos arquitectónicos que albergaban la apacible vida de oración y trabajo de las comunidades religiosas, masculinas y femeninas, del Medievo. Tenemos, principalmente, la Orden de san Benito, su reforma Cisterciense llevada a cano por san Roberto de Molesmes, y la Orden de los Cartujos de san Bruno. Puedes leer un resumen de las distintas órdenes monásticas, según su origen y estilo arquitectónico, en este artículo. A su vez, te dejamos este largometraje sobre la vida de los monjes reformadores de los siglos XI-XII, basado en la novela 3 monjes rebeldes de Dom M. Raymond , O.C.S.O:

Un ejemplo son las abadías aragonesas, vertebradoras de la vida social, cultural y económica de este Reino hispánico. Puedes profundizar sobre ellas aquí.

3. En tercer lugar, los equipos creados por el líder que proyecta.

OportunidadesRiesgos

1. Puede ser muy beneficioso de cara a crear un equipo conforme a la misión, adecuar las capacidades de cada miembro a los objetivos necesarios para llevarla a cabo: se escoge a los mejores para cada tarea.
2. Estos equipos son tremendamente funcionales, y tienen un altísimo rendimiento
1. Si en vez de diseñar los puestos y funciones del equipo y buscar a las personas más indicadas, se cae en la tentación de diseñar conforme a personalidades previamente elegidas, se corre el riesgo de que, faltando esa persona, el equipo no pueda funcionar o cumplir su misión.
2. Son equipos que se arriesgan a depender demasiado del líder que lo conforma.

El cine tiene muy diversos ejemplos:

Los siete Samuráis, de Kurosawa (1954)

Los siete Magníficos, de John Sturges (1960)

Río Bravo, de John Ford (1959)

La Liga de los Hombres Extraordinarios, de Stephen Norrington

Salvar al soldado Ryan, de Steven Spielberg

Robin Hood, de Ridley Scott

The Italian Job, de F. Gary Gray

Ocean’s Eleven, de Steven Soderbergh

La Tetralogía de los Vengadores de Marvel

- Jasón y los Argonautas

En la historia griega de Jasón y los Argonautas, el joven Jasón convoca a todos los héroes helenos a ayudarle en obtener el vellocino de oro, figura mitológica que su tío le exige para devolverle el trono de Yolco, que le correspondía por derecho. Jasón consigue su objetivo gracias a la ayuda de la enamorada hechicera Medea. Sin embargo, muchos de los problemas que van surgiendo durante el viaje responden a su tortuosa relación con Medea, que acaba siendo la causa de la muerte de muchos de sus compañeros, y que habría sido meramente anecdótica de ser Jasón uno más de los miembros de la expedición. La solución a estas situaciones viene estructurada alrededor del principio de subsidiariedad y la capacidad del líder de delegar, como explicaremos en los siguientes vídeos.


Podrás ver el vídeo del ciclo artúrico de la Profª María Alférez en Extras - Bloque 1



FICHA DE PUNTOS CLAVE

A continuación podrás descargar un documento con los puntos más importantes que se han comentado en el video.

Transcripción del vídeo

Igual que el plano es la idea en la mente del arquitecto, el equipo es el lugar, la ubicación humana sobre la que se construye la empresa.

Y al igual que el terreno requiere ciertas características para que la construcción sea viable, una empresa necesita un equipo que se adecue a su misión.

Veamos en qué consisten los diferentes tipos de equipo y cuáles son sus características principales.

El canon literario está repleto de ejemplos de viajes que nos ayudan a comprender mejor

la naturaleza de un equipo humano.

Hechos dos por el desierto, misiones en pareja y expediciones marítimas, como sugiere precisamente

la etimología de equipo.

La palabra equipo procede del germánico skip, que significa barco.

El término nos recuerda a una tripulación, es decir, un equipo de personas bien organizadas

para el trabajo de navegación, que en esencia consiste en la coordinación grupal en orden

a un mismo fin. Las metáforas de la tempestad, el puerto seguro, el viaje con sentido, la

navegación, pueden sernos muy útiles, como ya veremos en el vídeo de delegación.

Pero ¿cómo llegan los tripulantes a la misma embarcación? ¿Cómo se construye el equipo

sin el cual los planos jamás dejarían de ser una idea sobre el papel o una sombra en la caverna?

Básicamente, de tres modos principales.

Por la circunstancia, por la atracción hacia el proyecto o por la iniciativa de un líder.

Veamos en qué consiste cada uno y cómo condicionan de manera distinta la construcción del edificio.

El primero responde a aquellos equipos que son creados por las circunstancias,

de las que uno no decide necesariamente formar parte.

Son los casos generalmente de las sociedades naturales. No decidimos en qué familia nacer,

en qué clase nos toca o qué compañeros de trabajo vamos a tener.

El canon literario nos ofrece ejemplos una vez más. La Odisea o la Eneida, la novela

juvenil moderna como Robinson Crusoe, Capitanes Intrépidos y El Señor de las Moscas, e incluso

en el cine y series de televisión sobre supervivencia. En todas ellas encontramos un grupo de personajes

unidos, por la casualidad o por el destino, pero siempre de modo ajeno a su voluntad.

A este tipo de personajes se les plantea un reto principal, la capacidad de adaptación

y de coordinación con desconocidos.

Para ello, en los equipos formados por las circunstancias, la presencia de un buen dirigente

es crucial.

Saber cómo aprovechar el potencial de las personas que te han sido confiadas y cómo

corregir sus defectos requiere un claro liderazgo.

Como veremos en el vídeo sobre dirección, para que el equipo encarne el proyecto, primero debe encarnarlo el líder.

Cuando el general romano Escipión se disponía a atacar al eterno enemigo de Roma, Aníbal de Cartago,

sus opositores en el Senado Romano idearon la treta de permitirle atacar sin asignarle ninguna legión,

dejando el ridículo al joven cónsul.

Escipión pide que le dejen marchar a Sicilia a reclutar allí a los soldados desterrados de las malditas legiones V y VI,

supervivientes de Canae, la más humillante derrota de Roma ante Aníbal. Se encuentra con unas tropas

desmoralizadas que habían perdido el sentido del deber y toda esperanza de regresar a la patria

romana. Sin embargo, consigue reagruparlas y entrenarlas en escasos seis meses, gracias a un

elemento cohesionador esencial, la misión compartida, la esperanza de derrotar al eterno

enemigo, el deseo de gloria. Sin un líder, con un objetivo claro, esto jamás habría sido posible.

Similar es la historia de George Washington en la guerra de independencia americana,

cuando ante las múltiples derrotas frente a los británicos, se refugia con 12.000 hombres,

mujeres y niños, la mayoría de ellos desarmados y sin ningún conocimiento militar, en el aislado

campamento de invierno de Valley Forge. Durante seis meses exactos, Washington contrata al varón

von Steifen, maestro prusiano de desfiles y a través del arte de desfilar transforma

ese grupo desunido en un ejército profesional cohesionado y con capacidad para expulsar

a los británicos. Tanto Estipión como Washington encuentran en la disciplina el motor de la

transformación de sus equipos. A través de ella inspiran a sus hombres la importancia

de la misión. En segundo lugar están los equipos formados en torno a una idea. En estos,

las empresas se acometen por atracción o vocación. Los miembros se congregan en torno a una misión

para la que se consideran idóneos. Los caballeros de la mesa redonda de Arturo, por ejemplo,

se unen para defender la justicia y la unidad de Camelot. Los proscritos de Robin Hood se ocultan

en los bosques de Nottingham para luchar por una justicia equitativa y en contra de un rey

usurpador. Quien el Señor de los Anillos, hobbits, enanos, elfos y hombres emprenden

juntos el viaje para destruir el anillo único. Esos ejemplos literarios, por supuesto, se

apoyan en realidades históricas como las abadías medievales, el cister, la cartuja

o la camáldula nacían por la atracción que suscitaba su misión de oración, trabajo

y silencio. En estos equipos la virtud resulta evidente, la unidad de sus miembros es más

natural, pero existe un doble riesgo que nace de esa misma pasión compartida. Por un lado,

los miembros pueden dejarse llevar por la idealización del fin, olvidando los medios

racionales necesarios para su consecución. Por otro lado, puede que, movidos por una vocación

personal tan definida, todos quieran brillar por igual, con la consiguiente incapacidad para

coordinarse o para reconocer el liderazgo de uno. La mayoría de los conflictos en el ciclo

artúrico nacen de las desavenencias entre los propios caballeros. Sir Gavein se pelea con Sir

Palámedes y otros caballeros de la tabla redonda y el propio rey Arturo entra en disputa con Sir

Lancelot por el amor de la reina Ginebra o con Sir Mordred por el derecho al trono de Camelot.

Esta rivalidad desvía al líder de la misión y acaba siendo la causa final del desmoronamiento

de la orden. Por último, el tercer tipo de equipo es aquel formado por el propio líder. Este busca

a los integrantes adecuados para la misión, que él ha diseñado y los va agrupando.

Gaudí, por ejemplo, escogió personalmente a los artistas idóneos para la Sagrada Familia,

lo mismo que siglos atrás había hecho Isabel la Católica. Confió a sus más estrechos

colaboradores de sus años de infanta los puestos más altos de su Consejo Real.

Como en los casos anteriores, esta clase de equipo tiene sus virtudes y sus defectos.

Puede garantizar una adecuación de los miembros a la misión tal y como ha sido concebido por

el líder. Por el contrario, se corre el riesgo de que, faltando esta persona, el equipo no pueda

funcionar o cumplir su misión. Y además, estos equipos pueden depender en exceso del líder que

los ha creado. En la leyenda de Hasson y los Argonautas, por ejemplo, el joven Hasson convoca

a todos los héroes helenos a ayudarle a encontrar el vellocino de oro. Hasson consigue el objetivo,

pero muchos de los problemas que van surgiendo durante el viaje responden a su tortuosa relación

con la hechicera Medea, que acaba siendo la causa de la muerte de muchos de sus compañeros.

Al final, una mera cuestión anecdótica se vuelve central por un exceso de protagonismo

de Hasson que pone en peligro a todos sus compañeros.

Como hemos visto en los tres modelos de equipo, es necesaria la armonía entre las características

de los miembros y el ejercicio del liderazgo.

Gracias a esta coordinación del equipo, la misión se hace realidad.

Es lo que llena el abismo entre el plano y el edificio.

Las capacidades y características de cada uno condicionarán la construcción final,

pero también crearán una serie de dificultades.

Como decía Alejandro Magno, de la conducta de cada uno depende el destino de todos.

¿Y tú? ¿Has pensado cómo influyes en tu equipo?

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