El ser de la empresa

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Transcripción del vídeo
Para explicar las diferentes características en el desarrollo de una empresa, emplearemos un simil sencillo y visual, la construcción de un edificio.
Detrás de toda empresa hay siempre un origen, el proyecto. Igual que el plano es la idea en la mente del arquitecto, el equipo es el lugar, la ubicación humana sobre la que se construye la empresa.
Y al igual que el terreno requiere ciertas características para que la construcción sea viable, lo mismo le pasa al equipo.
Pero la plasmación del líder empresarial no sucede de golpe. Primero hay que dominar
el terreno sobre el que se va a construir la misión. No hay edificio sin cimientos.
Lo mismo en la empresa, se necesita diseñar el organigrama.
Ahora toca poner los pilares que mantengan firme el edificio. Es la dirección de la
empresa la que sostiene el proyecto, supervisa al equipo y lo organiza. Pero los pilares
por sí mismos no aguantan todo el peso, necesitan vigas. Sin ellas el edificio acabaría desplomándose.
Por eso el líder tiene que dominar un arte muy particular, la delegación. Pero de nada
nos sirve una estructura a la intemperie. La construcción debe estar recubierta y protegida
para que el equipo pueda trabajar en su interior. Para ello los elementos tienen que estar bien
unidos y ensamblados. Sin coordinación no hay empresa que salga adelante. Para poder
sacarle todo el partido a nuestro edificio debe ser transitable. Sus pisos y departamentos tienen
que estar comunicados. Sin comunicación no hay coordinación. Por último, para que nuestro edificio
tenga sentido debe aportar algo a su entorno. Es el impacto social de la empresa o dicho de otro
modo, la eficacia. Sin eficacia, proyecto, equipo, organigrama, dirección, delegación, coordinación y
comunicación no darán su fruto. Son los ocho pasos que nos guiarán a través del viaje de la
empresa de la mano de las humanidades.
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