Nº 1Programa Empresa y PersonaLección 24 de 107

La coordinación

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COORDINACIÓN - TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS

CALIFICA LA CLASE

Ya hemos construido los cimientos y la estructura, el firme entramado que sostiene el edificio. Sin embargo, de nada nos sirve una estructura abierta y sometida a la intemperie de los elementos. Debe estar recubierta y protegida, para que las personas que desarrollan su labor en el interior puedan llevarlo a cabo sin riesgos ni incomodidades. Es mediante la combinación de múltiples elementos (paredes, tejado, suelo...) como se consigue aislar y proteger un edificio, pero cualquier grieta en la unidad estructural, cualquier brecha o gotera, puede ser la causa de un daño irreparable para el edificio. Sólo unidos y bien ensamblados pueden los elementos externos proteger el interior del edificio: sólo coordinados pueden los empleados cumplir el fin de la empresa y proteger su integridad. Estudiamos así el esencial elemento de la coordinación en la empresa.

Ya hemos visto como la empresa, a la hora de llevar a cabo su labor, debe dividir las tareas, y necesariamente forma equipos de personas con labores concretas orientadas a facilitar, cada uno con su aportación, el objetivo de la empresa. Sin embargo, esos órganos, que internamente pueden funcionar, de nada servirán si no están integrados unos con otros en el organismo, si no están ligados, sujetos, engarzados, en una unidad común.

Hemos visto esto ejemplificado a través de la caza entre animales, coordinándose miembros de la misma especie y hasta especies diversas y en otras ocasiones competidoras. En el caso de los lobos, se ve claramente como la cooperación entre los lobos permite capturar presas que serían inasequibles para un individuo solitario. La clave de esta coordinación es que muchos actúan como uno: la manada actúa como una unidad, precisamente porque tiene una meta común, de modo que lo que beneficia al grupo es lo que más beneficia a cada uno de sus componentes. La teoría nos demuestra que estos equipos son funcionales no solo por su coordinación, sino por su número exacto: un exceso de miembros en el equipo aumenta la burocracia, aumenta el número de relaciones a gestionar y aumenta las posibilidades de entorpecimiento mutuo:

Estas imágenes muestran una manada lobuna dispuesta a la caza, usando la estrategia que ha descrito el profesor Díaz:

Si se desea profundizar, el estudio publicado en la revista Journal of the Royal Society Interface el 6 junio de 2014, de R. Escobedo, C. Muro, L. Spector y R. P. Coppinger, puede encontrarse en la página de la revista, con sus varios apéndices. Si te ha sorprendido la coordinación de las manadas de lobos a la hora de cazar, aquí puedes profundizar un poco más. También encontrarás más información en este documental:

Delfines (como se observa en el estudio “A division of labour with role specialization in group-hunting bottlenose dolphins (Tursiops truncatus) off Cedar Key, Florida.”, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B en enero de 2005, de Stefanie K. Gazda, Richard C. Connor, Robert K. Edgar and Frank Cox, que puedes consultar aquí, junto a otros proyectos de investigación sobre estos delfines) y leones (como vemos en el estudio “Cooperative hunting in lions: the role of the individual.”, en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology, Vol. 29, No. 6, 1992, pp. 445-454, de P. E. Stander, que puedes consultar aquí) muestran la misma utilidad de la coordinación:

Podríamos pensar que esa cooperación sólo puede suceder entre personalidades muy similares, pero que personas o equipos con temperamentos o funciones distintas no pueden coordinarse correctamente. El riesgo existe, que duda cabe, pero hay múltiples ejemplos de que los distintos pueden fácilmente cooperar juntos en beneficio mutuo. La Naturaleza nos lo muestra en lo que denominamos relaciones interespecíficas. Algunas de ellas, como el comensalismo (que un animal se aproveche de otro sin dañarlo, como los carroñeros de los cazadores) o el parasitismo (que el aprovechamiento de uno sea dañino para el otro, como las garrapatas), no son buenos ejemplos: queremos fijarnos aquí en los mutualismos, relaciones en que ambas partes salen ganando.

El ejemplo que nos viene a la cabeza son las abejas o colibrís con las plantas: a cambio de alimentarse del néctar, polinizan las flores, llevando de unas a otras las gametas necesarias para su reproducción. Otro ejemplo es el de las hormigas y pulgones. Los pulgones se alimentan de la savia de las plantas que habitan, pero se ven constantemente amenazados por las mariquitas, su principal depredador. Las hormigas los protegen, y a cambio, cuando las hormigas frotan al pulgón con sus antenas, éstos segregan ligamaza, una sustancia que sirve a las hormigas como alimento. Sin embargo, pueden dar lugar a abusos por parte de los pulgones.

También tenemos al famosísimo pez payaso (Amphiprioninae), que tiene por refugio las anémonas de mar. Su piel es resistente a los dardos venenosos (nematocistos) de la anémona, que le protegen de los depredadores. A cambio de tan buen refugio, el pez payaso protege a la anémona contra peces de la familia Chaetodontidae, que siendo también resistentes a su veneno, se alimentan de anémonas. También tenemos al gobio de Luther (Cryptocentrus cinctus) y el camarón pistola tigre (Alpheus bellulus). El primero, careciendo de extremidades, es incapaz de remover el terreno para refugiarse en el fondo marino. El camarón cava por el gobio, proveyendo habitación para ambos, a cambio de que el gobio lo transporte de un lado a otro, y le avise de posibles depredadores.

¿Existen casos de caza interespecífica altamente coordinada y comunicativa? Se sabe que las morenas gigantes (Gymnothorax javanicus) participan en caza cooperativa con el mero de coral (Plectropomus pessuliferus marisrubri). Un estudio publicado en la prestigiosa revista PLOS Biology, impulsado por la German Science Foundation (5 de diciembre de 2006, de R. Bshary, A. Hohner, K. Ait-el-Djoudi y H. Fricke), demostraba hace unos años que estas dos especies marinas son cazadores complementarios. Cuando están hambrientos, los meros proporcionan señales visuales (como un movimiento de cabeza) para involucrar a las morenas en la caza. El enorme mero fuerza a los peces a refugiarse en el torticero arrecife, donde la morena tiene acceso, debido a su sinuoso cuerpo: éstas cazan allí a gusto, y de paso ahuyentan al resto de presas, dejándolas a merced del mero. Así, el estudio confirmaba que el éxito de la caza de meros y morenas gigantes es mayor para ambas especies combinadas que cuando se caza solos, debido principalmente a las habilidades de caza complementarias, estratégicamente diversas.

La coordinación es más fácil cuando, bajo el paraguas de una misión común compartida, existe consciencia de la complementariedad y necesidad mutua. No son sólo los animales los que son capaces de coordinarse para aumentar las posibilidades de éxito. Si la Naturaleza nos muestra cómo la simbiosis y cooperación son beneficiosas, cuánto más lo serán para seres racionales, capaces de apreciar y potenciar la utilidad de estas colaboraciones. No en vano, las unidades militares a lo largo de la Historia han ejemplificado de manera mucho más desarrollada e inteligente este instinto animal de cooperación en beneficio mutuo.

Estudiamos en esta lección la legión por excelencia, la republicana, que estuvo en vigor desde la reforma del cónsul Marco Furio Camilo, en la guerra contra la ciudad etrusca de Veii, entre el 406 y el 396 a. C; hasta la reforma del cónsul Cayo Mario, hacia el año 100 a.C., durante la guerra de Yugurta contra los númidas, que Salustio cuenta en su obra. Una organización militar con 300 años de exitoso expediente, de las más longevas de la Historia.

Frente a los bárbaros enemigos de Roma, el cónsul Camilo debía encontrar una forma de combatir, flexible y firme a la vez. Para ello ideó una formación para el ejército romano, que, siendo capaz de resistir el primer ataque, pudiera luego moverse con agilidad ante el enemigo, teniendo constantes soldados de refuerzo de apoyo a la primera línea. Lo denominó ejército manipular: estaba formado por unidades de 120 hombres llamadas manípulos, lo suficientemente pequeños como para ser muy maniobrables y tácticos en el campo de batalla, rotando constantemente como nos explica Polibio en su Historia Universal bajo la República Romana:

Polibio - Armamento en las legiones romanas.pdf

Los vélites eran unidades extremadamente móviles: combatían en primera línea como escaramuzadores, eran los menos experimentados y más pobres de los reclutas, que se dedicaban a hostigar a la primera línea enemiga, arrojando varias jabalinas ligeras de madera (hastas velitaris). Su objetivo era minar la moral enemiga y romper su formación, mientras cubrían el avance del resto de la legión. No poseían armadura, por lo que tras arrojar sus venablos, retrocedían entre las líneas de los hastati y los príncipes, hasta la retaguardia, para volver a salir a combatir a la menor oportunidad.

Los velites estaban siempre ayudados y acompañados por tropas auxiliares que complementaban el hostigamiento con otras formas de ataque: arqueros de Creta, honderos baleares o infantería de Numidia. A su vez, los flancos de la legión estaban siempre cubiertos por caballería (equites), que servía tanto como protección de las alas como para exploración y enlaces.

Una se retiraban los vélites y auxiliares, con la formación enemiga confusa y su capacidad de ataque a distancia agotada, entraban en juego los hastati. Los asteros, literalmente “luchador con asta/lanza”, eran los jóvenes en el florecer de su hombría, como los denominaban los autores clásicos. Su función era soportar el choque de la primera carga enemiga. Siendo de procedencia algo más pudiente que los vélites, llevaban armadura de cuero o coraza (pectorale), escudo rectangular (scutum), y sus armas ofensivas. Aunque inicialmente llevaban lanza (de ahí su nombre), evolucionaron a fuerza de choque: empleaban dos pilum arrojables (uno ligero y otro más pesada), y el gladius, una excelente espada corta, de doble filo, útil tanto para el corte como para la estocada, que copiaron a los soldados hispanos en sus largas luchas por la conquista de Hispania.

A continuación entraban los manípulos de princeps iban armados igual que los hastati, pero con armamento de mejor calidad y cota de malla en lugar de coraza. Eran hombres con más experiencia y madurez que aquellos, y entraban en combate para suplir a los cansados hastati tras la primera carga enemiga: de esta forma, entraban frescos a combatir cuando el enemigo ya estaba agotado, y permitían a los hastati retirar a sus heridos y recuperar fuerzas. Cargaban con el peso principal de la batalla, siendo los últimos responsables de la victoria.

Finalmente, cubriendo la retaguardia de los princeps se encontraban los manípulos de triarii, que eran los soldados más experimentados y aguerridos de la legión. Entraban en combate como unidad de reserva, como último recurso, cuando ya se habían extenuado las dos primeras líneas de batalla y no se había conseguido la victoria. Como respondían a situaciones de crisis, adoptaban una disposición totalmente distinta a la anterior: armados de fuertes corazas y largas picas de casi dos metros, conformaban una unidad compacta de posición defensiva. Su función era esencial: habiendo caído las líneas de hastati y principes, los triarii cargaban en formación cerrada como un erizo, protegiendo la retirada y reorganización del resto de tropas. En ese sentido, su madurez era fundamental para impedir que las retiradas se convirtieran en masacres. De ahí el dicho romano para situaciones difíciles, "la cuestión llegó a los Triarii" (res ad triarios venit).

De esta forma, la legión manipular era una perfecta unidad de actuación, de forma que la cooperación entre mayores y jóvenes, experimentados y novatos, auxiliares y principales, vanguardia y retaguardia, eran perfectas combinaciones de ataque y defensa, con metas claras y movimientos perfectamente coordinados. ¿Qué hubiera sucedido si cada equipo luchara por su cuenta? Como veíamos en el vídeo de Equipo, quedó demostrado en la batalla de Zama que sin esa coordinación perfecta no hubieran podido responder a las cargas de elefantes, o a los ataques envolventes de la infantería cartaginesa más numerosa, ni a las cargas hostigadoras de la caballería.

En este vídeo se explica con claridad en 3 minutos la estructura del ejército romano:

Y este, de similar duración explica la coordinación dentro del campamento:




FICHA DE PUNTOS CLAVE

A continuación podrás descargar un documento con los puntos más importantes que se han comentado en el video.

Transcripción del vídeo

Proyecto, equipo, organigrama, dirección y delegación. Nuestra empresa parece sólida, pero de nada nos sirve una estructura abierta y sometida a la intemperie de los elementos.

Debe estar recubierta y protegida para que las personas que desarrollan su labor en el interior puedan llevarla a cabo, sin riesgos ni incomodidades.

Para proteger el interior de la casa, los elementos deben estar bien unidos y ensamblados.

Sin coordinación, no hay empresa que salga adelante.

Para llevar a cabo su actividad, ya hemos visto que la empresa necesita dividir las tareas y formar equipos.

Sin embargo, de nada servirá si los equipos no se hayan integrado unos con otros en la unidad común que es la empresa.

Y esa unidad se logra a través de la coordinación.

Pero coordinar no significa simplemente aglutinar a dos equipos en un mismo espacio.

La coordinación consiste en la cooperación entre dos elementos para lograr un fin común.

Por un lado, implica que cada una de las partes ya funciona correctamente

o de lo contrario, la combinación solo provocaría caos.

En segundo lugar, implica que esa coordinación hace a ambas partes funcionar mejor.

Coordinarse es un comportamiento natural

que podemos observar también en otras especies animales. La cooperación para la caza en las

manadas de lobos, por ejemplo, es muy efectiva. La cooperación entre los lobos permite capturar

presas que serían inasequibles para un individuo solitario, pero en las manadas, de mayor tamaño,

se hace más difícil la coordinación, aumentando el número de lobos que no contribuyen al éxito

del grupo. Simulaciones dinámicas muestran que las manadas que consiguen mayor cantidad de alimento

per cápita son las formadas por cinco individuos. Un claro ejemplo de balance entre costes y

beneficios que permite observar funciones de optimización en el mundo animal. Atraídos por

la presa hasta una distancia crítica, el movimiento de cada lobo se sincroniza con el del resto, con

lo que se evitan las interferencias, se consigue una mayor visibilidad y se mantiene una distancia

de seguridad para hacer frente a las defensas de la presa. El resultado es que a la hora de atacar

los lobos forman un polígono regular con la presa como punto central.

La clave de esta coordinación es que muchos actúan como uno.

La manada actúa como una unidad, precisamente porque tiene una meta común,

de modo que lo que beneficia al grupo es lo que más beneficia a cada uno de sus componentes.

Delfines y leones emplean patrones similares.

En los callos de Florida, por ejemplo, los delfines mulares forman grupos con dos funciones perfectamente coordinadas.

El conductor empuja los bajos de peces desde el centro hacia el resto de individuos barrera que forman un círculo infranqueable.

Empujados hacia la superficie, los peces son presa fácil para los delfines.

Las leonas, por su parte, forman una línea con centros y alas altamente especializados y diferenciados,

desempeñando cada individuo generalmente el mismo rol, lo que hace aumentar la eficacia del grupo.

Las alas corren hacia los lados de la presa y a medida que la rodean la van conduciendo hacia el centro, donde las otras leonas la esperan para abatirla.

La coordinación no solo se da entre individuos de la misma especie.

En la naturaleza también hay cooperación entre especies distintas.

Es lo que se conoce como simbiosis mutualista o más sencillamente mutualismo.

Se trata de interacciones en las que aumenta la aptitud biológica, o sea, la probabilidad de dejar un mayor número de descendientes en las dos especies implicadas.

Un ejemplo bien conocido es el de las plantas con flor y los animales que las polinizan, como insectos, aves y murciélagos.

A cambio de alimentarse del néctar, que es muy energético, trasladan el polen de una flor a otra y de una planta a la siguiente, permitiendo su reproducción.

o el caso del pez payaso, que se refugia entre los tentáculos de las anémonas. Su piel es

resistente a los dardos venenosos de la anémona, que le protegen de los depredadores y le proporcionan

un sitio seguro para reproducirse. A cambio, el pez payaso nutre a la anémona con sus desechos,

crea corrientes que ventilan sus tentáculos y protege a la anémona contra los peces mariposa,

que son también inmunes a su veneno y se alimentan de anémonas.

La coordinación requiere siempre el paraguas de una misión compartida.

La mutua interdependencia vinculada a un objetivo común es aún más vital

cuando la cooperación se da entre especies que suelen competir por los mismos recursos.

Eso es lo que ocurre con estas dos especies de peces depredadores de los arrecifes de coral del Mar Rojo.

Cuando están hambrientos, los meros proporcionan señales visuales a las morenas

para involucrarlas en la caza conjunta.

El mero fuerza a los peces que le sirven de presa a refugiarse en el arrecife,

donde la morena es muy eficaz arrinconándolos entre las grietas

y de esta forma los obliga a salir, dejándolos de nuevo a merced del mero.

El éxito de esta cooperación, que permite a meros y morenas

obtener más alimento que cuando cazan por separado,

se basa en la combinación de las estrategias de captura

que han evolucionado independientemente en las dos especies,

pero que al coordinarse entre sí se complementan a la perfección una con otra.

Hemos visto que la coordinación se produce entre animales de la misma especie y de distintas especies,

pero aún hay un nivel más complejo de cooperación mutua, la que se da entre seres humanos.

Las unidades militares son un ejemplo perfecto.

La Legión Republicana nació para enfrentarse a los bárbaros enemigos de Roma.

Esta debía resistir el primer choque y luego disponía de diversas tropas ágiles capaces de dar relevo a esa primera línea.

Estudiaremos el modelo que se utilizó desde el ataque a la ciudad etrusca de Veli hasta las guerras de Yugarta contra los Númidas, 300 años de éxitos ininterrumpidos.

Estas legiones estaban formadas por manípulos, pequeñas unidades de 120 hombres con una gran movilidad táctica para poder rotar en el campo de batalla.

Había cinco tipos de manípulos según su función, los equites, los bélites, los astati, los príncips y los triari.

Polibio explica en su estilo universal el funcionamiento de estas legiones manipulares.

En primera línea combatían los bélites, como tropas escanamuzadoras, y llevaban consigo jabalinas ligeras, que utilizaban para desorganizar y desmoralizar a su enemigo.

Los flancos los cubrían los équites, las unidades de caballería, que servían tanto para proteger las alas como para la exploración.

A veces, en los flancos también combatían las unidades auxiliares, los arqueros cretenses, los honderos baleares o la infantería númida.

A continuación venían los astati, que se llamaban así precisamente porque combatían con lanza.

Llevaban la protección de un pectoral o coraza.

Llevaban también un escudo scutum y una espada gladius.

Su función era soportar el primer choque de la carga enemiga.

Los prínceps eran soldados con más experiencia y mejor armamento, protegidos por una cota de mayo.

Su función era sustituir a esta primera línea cuando ésta quedaba agotada, de modo que podía retirarse con sus heridos para reorganizarse detrás.

Ellos llevaban el peso principal de la batalla.

En la última línea formaban los triari, la tropa más aguerrida y experimentada de la legión.

Se utilizaban solo como último recurso, cuando las líneas anteriores no habían conseguido su objetivo

y también servían para proteger una retirada si ésta era necesaria y evitar que una derrota se

convirtiera en una masacre. De ahí el dicho romano para situaciones límites. Res at triarios venit.

La cuestión llegó hasta los triarios. Sin la sofisticada coordinación de la legión republicana,

la batalla de Zama hubiera podido acabar en un verdadero desastre para Roma. Solo así Escipión

pudo evitar la derrota, a pesar de la superioridad cartaginesa, tanto en elefantes como en número

de infantería. La coordinación, como hemos visto, es lo que permite que la empresa actúe como unidad.

Si los equipos se complementan bien, la cooperación siempre es en beneficio mutuo.

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