Plus Ultra

El vídeo de esta lección llega en unos días.Mientras tanto, tienes el texto de la lección aquí debajo.
Transcripción del vídeo
A mí personalmente, de la primera etapa, me queda la emoción de la aventura que comenzó,
de emprender un camino desconocido. Algo así como navegar mar adentro sin saber muy bien el destino,
pero con la certeza de que vale la pena hacerlo, que siempre encontraremos puertos,
vientos favorables y amigos en la travesía.
En mi caso, hace ya mucho tiempo, porque son ya 20 años desde que fundamos, desde que fundé Tresis,
y trato siempre, esta pregunta me la han formulado muchas veces, ¿qué es lo que me animó a mí a iniciar el proyecto?
Y yo creo que son varios factores. El primero, las ganas de emprender, tenía ganas.
Eso, a veces, tienes ganas de comer una cosa o ganas de comer otra, bueno, pues te decides por esta.
En mi caso tenía ganas de emprender, de demostrar que todas esas ideas que estaba llevando a cabo en una empresa cerrada,
pues podía desarrollarlas por mí mismo, por mí mismo, nunca digo por mí mismo en ese sentido de yo,
sino rodeado de un equipo que yo pudiera escoger y plasmar todas esas ideas en las que había estado trabajando durante mucho tiempo.
La originalidad es decir, esto no lo ha hecho nadie antes que yo, entonces voy a abrir este camino y que luego me sigan.
Y si soy yo el que rompe la brecha, pues lógicamente me van a ir las cosas mejor,
porque tengo el conocimiento de la novedad y la forma como la novedad se desarrolla.
Tú no puedes un día, si ya no puedes más decir, lo dejo.
Tú estás, en el buen sentido, cautivo de tu proyecto.
Y eso es una presión que yo no la he sufrido directamente,
pero que he visto a gente sufrirla y me parece que es una presión extra que marca la diferencia.
Yo creo que las razones principales que a ambos nos han empujado a lanzar esta empresa es principalmente el tema del impacto, de causar un impacto en la sociedad y en el medio ambiente.
Luego también, por supuesto, yo creo que en cierto modo esa libertad que nos da el emprender, el tener una idea y poder desarrollarla a ti como te dé la gana,
eso creo que en otros sitios es muy difícil de conseguir y a través del emprendimiento es como una vía súper rápida para hacerlo.
Aparte de lo anterior, mucho trabajo y mucha atención permanente para hacer frente al oleaje, que suele aparecer muy, muy pronto.
Seguramente en mi caso también existía ese gen que he mencionado antes, que me hacía querer emprender, querer demostrar, querer crear, y eso lo tienes que tener.
Yo no he fundado Arcano, pero sí que es verdad que me incorporé a un proyecto empresarial cuando tenía 3-4 años de vida,
gracias a Dios tenemos 17 y esto es una compañía robusta.
Y te das cuenta de lo que significa dar el salto a un proyecto empresarial.
El liderazgo que hay que tener, la resistencia que hay que tener, el esfuerzo que hay que poner para renunciar a tantas cosas.
Es buscar un aspecto dentro de mi campo concreto, en la ópera, en el entretenimiento,
sacarlo del ámbito del teatro, meterlo en contextos distintos,
que yo cuando empecé en el año 95 no había absolutamente nada de eso,
la ópera estaba en el teatro y punto, y poco más.
Y fue una originalidad que yo pensé que si yo arrancaba, pues luego seguirían otros.
Yo he hablado con muchísima gente a lo largo de estos años, que me decían,
¿Cómo te animaste? Bueno, simplemente lo hice. Tenía el apoyo, por supuesto, de mi familia.
Eso es una condición imprescindible, me atrevería, de mi mujer, que me dijo, oye, hazlo, demuestra que puedes hacerlo.
Casi nadie que funda una empresa piensa que va a tener éxito en el primer año.
Entonces, está dispuesto a hacer esa travesía del desierto, que unas veces es más larga y otras más corta.
Y otras, el desierto no se acaba nunca. Pero siempre está pensando en lo que va a ser centro de 5 o 10 años.
Y en nuestro caso en particular, todo surgió, vimos que la industria de la moda era una de las industrias más contaminantes que había
y surgió por querer reducir el impacto que la industria tiene en el medioambiente
y también por detectar una oportunidad que vimos que podía haber mucho futuro ahí.
Y también, lógicamente, se tienen que dar esos factores del entorno, de tener las ganas
y, por supuesto, rodearte de gente que te animen y que suplan todas esas cosas que son muchas que tú no tienes, como era mi caso.
Pero también la satisfacción de ir viendo cómo la idea va echando raíces, va haciéndose realidad, muchas veces no como la imaginábamos al principio, pero siempre, siempre llena de colores que nunca imaginamos.
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