¿Por qué las humanidades?

El vídeo de esta lección llega en unos días.Mientras tanto, tienes el texto de la lección aquí debajo.
Transcripción del vídeo
¿Redescubramos lo humano? ¿Cómo es eso fundamento de ninguna empresa?
En palabras de Dracker, la empresa es un logro humano.
Y si queremos redescubrirlo propiamente humano, lo que hay que hacer es estudiar todas aquellas facetas
que nos revelan su capacidad cultural, creativa, racional...
Y a eso, al estudio de eso, lo llamamos humanidades.
Surge una pregunta bastante evidente.
¿Qué pintan las humanidades en la empresa? ¿Qué utilidad real tienen en este ámbito?
La respuesta corta, ninguna. La respuesta larga, toda. Y es que a la utilidad de lo inútil le dedicamos a este segundo vídeo.
Hemos detectado un problema. El planteamiento empresarial moderno, los mercados financieros y hasta los estilos de gestión se alejan cada vez más de la persona. ¿Por qué?
Precisamente porque la persona ha perdido el protagonismo en el mundo empresarial y financiero.
Durante mucho tiempo hemos pensado en la empresa en términos exclusivamente económicos,
olvidando que toda actividad humana, sea política, social o económica, es ante todo humana.
¿No es esa una acusación un poco exagerada?
Es una generalización, por supuesto, pero nos revela un problema de fondo de vital importancia.
Y es que si nos olvidamos de la esencia de las cosas, no podemos solucionarlas cuando presentan
problemas porque nadie repara lo que no conoce y si no conocemos el fundamento y
la esencia humana de la empresa no podemos hacer frente ni a sus crisis ni
a su día a día. ¿Cómo conocemos esa esencia? ¿No basta con la universidad o los
cursos de formación profesional? Curiosamente la formación tiende cada vez
más a la especialización, priorizando los conocimientos técnicos sobre cualquier
otro. Pero la técnica es necesaria, los trabajos actuales la requieren por la
complejidad de los procesos, constantes cambios, desarrollo de tecnología.
Sí, pero los últimos años nos han demostrado que el directivo debe ser más
que un tecnócrata. No puede contentarse con el dominio de sus habilidades, sus
herramientas y sus técnicas. Primero, porque así no está preparado para
afrontar un mundo cambiante. Cuando sale de su manual de recetas no está
entrenado para responder a los nuevos retos. Segundo, porque la formación
técnica es cada vez más efímera. Dados los avances de la ciencia se queda
rápidamente obsoleta. Todo lo que has aprendido no dura más de uno o dos años. Y tercero, porque
las personas no son robots destinados a actuar según un algoritmo. De hecho, un robot siempre
lo va a hacer mejor que el más técnico de los hombres. Por lo tanto, hay que potenciar todo lo
humano que hay en nosotros. Aquello que un robot nunca podrá reemplazar. Exacto. Corremos el riesgo
de descuidar aquello que en lo técnico nos hace más valioso que la máquina. Eso es lo humano. Sin
Sin la formación humana, la formación técnica siempre va a estar incompleta.
Ahí está el valor de las humanidades.
Entonces, si son útiles.
Las humanidades aportan ese conocimiento de lo humano, esa visión amplia del mundo que
nos permite desenvolvernos en situaciones complejas y responder a retos nuevos que se
nos van planteando.
No son útiles en el sentido de una herramienta, por ejemplo de un martillo, porque el martillo
lo necesitamos para clavar clavos, por lo que es un medio para un fin distinto de sí
mismo, mientras que las humanidades, el arte, la literatura, la historia, son fines en sí
mismos.
Pero eso no implica que no sean provechosas. ¿No decía Guardini que la obra de arte puede
no ser útil materialmente, pero seguir teniendo un sentido que nos enriquezca?
Exacto. Y es que el mundo en que vivimos ha perdido el sentido de lo humano y trata de
resolver problemas humanos a base de algoritmos o de marketing, pero un problema solo puede
abordarse desde sus causas. Y las humanidades nos permiten ir a la raíz de ese problema,
plantearnos sus orígenes y comprenderlo desde lo más íntimo de nuestro ser, desde nuestro
arte, nuestra literatura, nuestra historia, nuestra cultura. Al final, como decía Gaudí,
para ser original hay que volver al origen y frente a un problema humano lo que necesitamos
es una solución humana.
¿Y cómo son las humanidades esa solución humana?
Primero, porque nos permiten formar un criterio con el que afrontar la realidad de las cosas.
Y es que si las empresas complementan la formación técnica con una formación humana,
serán capaces de discernir y de emitir juicios sobre las cosas, que no es lo mismo que usarlas.
Y es que este conocimiento profundo de la esencia de las cosas nos permite afrontar con un dinamismo distinto
los muchísimos retos que esa cosa nos plantea. En segundo lugar, si nuestros tiempos son tormentosos,
tenemos que buscar un asidero, un lugar al que aferrarnos. Y es que buscamos un mástil al que
agarrarnos, como Ulises y su tripulación, o sucumbiremos ante los cantos de sirena. Una roca
firme sobre la que contemplar el horizonte, sobre la que no ser arrastrados por la tormenta. Por
último, desde esa roca firme, desde esa altura, las humanidades nos aportan tanto amplitud como
perspectiva ante problemas y oportunidades. En ese sentido no sólo potencian pues el pensamiento
creativo, la adaptación ante distintos ambientes, respuestas rápidas a problemas profundos, sino que
también nos aportan una visión de altura y de conjunto. Esa visión de cómo el ser humano ha
afrontado los retos y superado las dificultades durante toda su historia, dejando en ese sentido
la historia trufada de lecciones. Y quien no conoce su historia está condenado a repetirla.
Hemos visto que hay un gap entre un mundo en transformación y una empresa anquilosada
en procedimientos muy técnicos.
Una formación puramente técnica, sin un fundamento humano, no tiene continuidad en
el tiempo.
Una formación que no atiende a lo humano no tiene perpetuidad.
Es el momento de prepararse para el futuro.
Si equipamos el barco con nuevas velas, sobreviviremos al temporal.
En Virtus pensamos que ese vacío lo llenan las humanidades.
el conocimiento profundo del hombre y de su entorno. Es el momento de apostar por las humanidades.
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