SESIÓN MAGISTRAL de Filosofía, con Rosario Neuman

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SESIÓN IV. FILOSOFÍA
Prof. Dra. ROSARIO NEUMAN LORENZINI
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Transcripción del vídeo
Impresionante, a mí creo que también he hecho mis años en filosofía, creo que para el curso.
Comprender la filosofía creo que lo teníamos pensado como el coronario del curso, pero teniéndolo en medio,
nos permite comprender las sesiones que ya llevamos y ver de otra manera distinta y más enriquecedora las sesiones que vienen después.
Así que sin más, que vamos a ir yo con...
Muy bien, pues nada, muchas gracias por la invitación.
A los que estáis aquí, porque siempre se agradece tener rostros, bueno, con quien dialogar.
Bien, yo voy a hablar desde la filosofía, intentaré relacionar la filosofía con la persona, es decir, porque este saber es tan radical, es tan importante, ¿vale? ¿Qué relación tiene con la persona? ¿Qué relación tiene con la felicidad? Poco ese será el marco.
Y para ello, digamos, comenzaré la primera parte de la conferencia solamente siguiendo Aristóteles.
Leeremos, bueno, una selección de pasajes de la metafísica Aristóteles, que como sabéis no es una obra escrita por Aristóteles,
sino que, digamos, son cursos, apuntes de sus alumnos que luego fueron, digamos, sistematizados en esta obra.
Entonces en el primer libro Aristóteles hace una introducción sobre qué es este saber, digamos, por qué saber, porque la seguridad es un saber ordenador primero y yo creo que da bastantes pistas para introducir uno a este mundo.
Yo sé que a diferencia de otras disciplinas como la literatura, la ciencia, yo estoy con un punto en contra y es que muchos de ustedes tienen una experiencia traumática en el colegio sobre la filosofía y mi intención es abrir una perspectiva nueva y mostrar cómo la filosofía es una cosa apasionante, hermosísima y que de alguna manera la actividad más propia del hombre en cuanto hombre.
Bien, entonces, comencemos.
Mirad, Aristóteles parte, Aristóteles entre comillas, porque ya os dije que la obra no es de Aristóteles, digamos, no es escrita a puño de él, sino son sus apuntes.
Uy, si me salgo, Ramón, si me salgo del... avísame, porque parte con esta afirmación que según mi maestro era una de las segundas afirmaciones más geniales de la historia de filosofía.
Todos los hombres desean por naturaleza saber, así parte la metafísica. En todo hombre, en todo individuo de la especie humana hay un deseo natural, una inclinación, un pondus a saber.
y Aristóteles que es un hombre muy realista
metódicamente, es decir, parte
de la experiencia, y esto es importante
digamos, que la filosofía
no es opinología
no es tampoco
mística
sino que es una ciencia, es un saber
el saber primero, ciencia primera
digamos, parte
para afirmar esto se apoya en la experiencia
y donde se nos manifiesta
que todo hombre desea por naturaleza
saber en los sentidos, dice, ¿no?
Porque así lo indica el amor a los sentidos, pues al margen de la utilidad son amados a causa de sí mismos.
Todos, digamos, apreciamos el poder ver, el oír, el tacto, y no en otro lugar de otra cosa,
sino que es verdad que si no tuvieras los sentidos estaríamos como encerrados en nosotros mismos,
seríamos esclavos de nuestro cuerpo, pero en principio no lo apreciamos por eso,
sino porque nos dan conocimiento de las cosas.
Una vez estaban diciendo esto y alguien me contraargumentó que hoy en día la gente no tenía un deseo natural de saber. Yo le dije que la gente que vino a ver el metro enganchada al móvil tiene deseo saber.
que es la tontera, que venía a la casa, pero el deseo está ahí, latente.
Es muy interesante y dice, no lo recojo, pero dice,
y de todos el sentido más apreciado es la vista,
que es el que da más información sobre la realidad.
Es muy bonito esto, todo hombre, por ser hombre, por tener tal naturaleza,
por ser un individuo de tal especie, tiene un deseo, un pondo natural a saber,
Queremos saber. El tema está en qué relación se encuentra este deseo con quién es el hombre, con su perfección, y ahí es donde iremos.
Porque una vez que afirma esto, el desarrollo del libro primero es justamente determinar qué tipo de saber es el que desea.
Porque si es un deseo, habrá de haber un saber que sea proporcionado a este deseo.
¿Me explico, no? Es decir, este deseo de saber no puede ser sin más un deseo de curiosidad, un deseo, un saber, digamos, universal en una línea horizontal, llenarme de conocimiento, tener conocimiento porque nunca se saciaría.
Entonces, digamos, esto le da, digamos, es el origen para que Aristóteles pueda indagar de qué tipo de ciencia corresponde este deseo natural de saber. Por esto, se puede decir que todo hombre es el fondo filósofo, porque es natural a todo hombre este deseo natural de saber.
Bien. Y luego, este es un texto, no está todo, pero más o menos he mantenido el orden de la exposición que hace Aristóteles, dice lo siguiente, ¿no?
Entonces una vez que se ha afirmado que todo hombre desea por naturaleza saber, digamos, distingue lo que es la vida humana de la vida animal. Es verdad que el animal participa de algún modo del conocimiento, porque el conocimiento sensible es conocimiento, sino cuando lo llamamos conocimiento sensible estaríamos usando un término equívoco.
Hay una cierta relación entre el conocimiento intelectual y el conocimiento sensitivo de los animales, pero no es lo mismo. Y dice, mientras que el animal vive de imágenes y recuerdos, la imagen es aquella en donde acaba el conocimiento sensible, porque el animal es capaz de formarse una imagen, el lobo, la oveja del lobo, y porque se forma una cierta imagen y recuerda que el lobo lo asocia a peligro, es capaz de huir, si no, no se movería, sería como una planta.
tiene poca experiencia. La experiencia requiere de la imagen y del recuerdo, pero no siempre la imagen y del recuerdo conlleva la experiencia.
¿Qué es lo específico del hombre? En que el hombre, digamos, su conocimiento no acaba en la imagen y el recuerdo,
sino que es capaz de, por la experiencia, tener arte y racionamiento.
De modo que lo que es la imagen y el recuerdo para el animal, toda su vida, digamos, es responder a estímulos de cuestiones, cosas que ha conocido sensiblemente y asocia a placer o dolor, es el arte y la ciencia para el hombre.
tal vez en un paralelo, ¿estáis siguiendo? Bien. ¿Qué es lo que posibilita que haya arte y experiencia? Perdón, arte y ciencia, razonamiento, porque de alguna manera, digamos, la ciencia se apoya o descansa en la experiencia.
dice en el siguiente diapositiva, dice, nace el arte cuando de muchas observaciones experimentales surge una noción universal sobre las cosas semejantes.
Es decir, digamos, ¿dónde está el salto entre lo que es la vida de un animal, una vida sensitiva, a la vida propiamente según logos, según razón humana?
La posibilidad de un conocimiento universal, ya veremos qué quiere decir esto, pero en el fondo es lo propio del arte, ¿no?
la experiencia es el conocimiento de los singulares y el arte de los universales.
Aquí tomemos arte como ciencia, arte como, cuando se refiere a arte, por ejemplo, está pensando Aristóteles,
ciencia, la diferencia entre la experiencia y el arte y la ciencia es que mientras la primera versa sobre lo universal,
un hombre de campo, por experiencia, sabe que si está no sé qué viento del norte va a llover,
y esto lo sabe porque lo ha vivido muchas veces, ¿no?
Y porque tiene imagen recuerde, puede llegar, digamos, a un conocimiento, ¿no?
Que es de lo singular, pero que descansa en muchas experiencias,
a un hombre de ciencia para establecer una ley universal.
Bien.
Dice, y esto es interesante, ¿no?
Pues bien, para la vida práctica, la experiencia no parece ser en nada inferior al arte,
sino que incluso tienen más éxito los expertos que lo que sin experiencia posee conocimiento teórico.
Hay muchas actividades en la vida humana para las cuales es más conveniente tener experiencia que conocimiento teórico.
En nuestro mundo, digamos, lo teórico se ha elevado a un instituto distinto,
y se desprecia un poco lo práctico, pero con sabiduría y serista de otras es que en el ámbito de la vida,
es el ámbito de lo práctico, se requiere a veces para ciertas, digamos, profesiones, más la experiencia que lo teórico.
Pero sin embargo, siendo esto así, siendo que, puesto que la vida humana consiste en la praxis,
a veces, digamos, es más útil la experiencia que la teoría, sin embargo, dice,
creemos sin embargo que el saber y el entender pertenecen más al arte que la experiencia y
consideramos más sabios a los conocedores del arte que los expertos y estos porque uno sabe
la causa y los otros no pues los expertos saben el que pero no el por qué entonces en qué se distingue
la experiencia
¿qué va a ocurrir?
va a llover porque viene el viento
caliente del norte
pero justamente
la diferencia o lo específico del
hombre digamos, es que es capaz
de casos particulares
alcanzar una ley universal
y conocer la relación entre
la causa y el efecto, es decir
no le basta con
describir que si hay viento del norte tal, sino que lo propio de la razón será penetrar y descubrir
qué relación hay entre el viento del norte y la lluvia. Alcanza una relación entre causa y efecto.
Cuando Aristóteles afirma, como vimos en el principio metafísica, que todo hombre desea por naturaleza saber,
a lo que está apuntando es que todo hombre desea conocer las causas. Conocer, conocer propiamente algo,
es poder dar razón de él causal, no es simplemente tener noticia.
Cuando afirma que todo hombre desea por naturaleza saber,
quiere decir que nuestra inteligencia está hecha para penetrar y dar razón de la razón.
Bien.
Dice, en definitiva, lo que distingue al sabio del ignorante es el poder enseñar,
y por esto consideramos que el arte es más ciencia que la experiencia,
Pues aquellos que pueden, perdón, pues aquellos pueden esto, pueden y estos no, pueden enseñar.
Ahí voy a dar una rata, disculpad.
Es decir, que es lo propio del que puede enseñar, capaz de enseñar.
¿Qué va a enseñar? Va a enseñar, digamos, la relación entre la causa y el efecto.
Porque ha alcanzado algo universal, porque ha alcanzado algo, digamos, que va más allá de lo contingente.
De lo contingente yo no puedo resolver.
Lo contingente, en cuanto contingente, es que, digamos, yo no lo puedo aprender o dar razón de ella, digamos, recurriendo a algo más universal.
Solamente cuando paso de lo singular a lo universal, de lo contingente a lo necesario, digamos, paso de la experiencia al arte a la ciencia.
Y solo este ámbito es posible comunicar por el hombre.
Y que comunico justamente aquello que he aprendido, y que he aprendido la relación entre la causa y el efecto.
O sea, una cosa, este es el ámbito en el cual Aristóteles va a dar razón de este saber que es la filosofía.
Nada más lejos de opinología, de ensayo, es una ciencia rigurosa y ciencia máximamente según la entiende Aristóteles.
Bien, entonces, hemos alcanzado que, digamos, todo hombre sea por entonces saber, que lo distingue los animales del higiene de los hombres, es justamente que el hombre, porque es capaz de pasar de lo singular o particular, es capaz de vivir según la ciencia y el arte, a diferencia de animal que vive de la imagen y el recuerdo,
y hemos visto cómo lo propio de la ciencia es la razón a partir de las causas y por tanto que versa sobre lo universal y necesario.
Bien, una vez que llegamos ahí, Aristóteles pasa a, digamos, a profundizar en cuál es la ciencia primera,
o cuál es el saber que responde más radicalmente a este deseo natural de saber en todo hombre.
Y para eso, digamos, dice, bueno, no voy a entrar aquí porque ya volveremos, pero explica un poco cómo, digamos, esta ciencia aparece, volveremos sobre un texto muy parecido a este, una vez que las cosas útiles de la vida han sido alcanzadas, y cuando hay un grupo de hombres, que es la casta sacerdotal en Egipto, tiene tiempo de ocio.
Esto es muy importante porque quiero ir mostrando la relación entre la filosofía y el ocio, la filosofía, digamos, y la inutilidad, que es interesante, ¿vale? Es decir, digamos, aparece una ciencia, en este caso las matemáticas, cuando hay una casta que está, digamos, desvinculada a las cosas urgentes de la vida y puede dedicarse a contemplar, puede dedicarse a considerar las cosas en sí.
Por tanto, hay una relación entre el ocio y la actividad intelectual teorética. De hecho, hay un libro muy interesante que os recomiendo, de Piper, que es un filósofo alemán, que se llama El ocio y la vida intelectual. Justamente va de esto, ¿no?
A ver cómo el ocio, digamos, es el requisito material para que haya teoría, para que haya contemplación.
Si el hombre está sumergido en lo cotidiano, en lo urgente, digamos, lo que no cabe,
es tiempo para reflexionar, contemplar, etc.
Bien.
Entonces, dice que esta ciencia, la sabiduría,
versa en la opinión de todos sobre las primeras causas y sobre los principios.
¿Sí? Ah, perdón, perdón, sí, gracias. Verso sobre las primeras causas y sobre los principios. Resulta pues evidente que la cidaduría es una ciencia sobre ciertos principios y causas.
Entonces, esto es un poco más técnico, pero yo creo que es importante, lo explico brevemente. Aristóteles, digamos, dentro de la historia de filosofía supuso un punto de inflexión, porque nos encontramos con una filosofía más sistemática.
Es decir, Aristóteles no se entendería sin Platón, eso sin duda. Pero la gracia de Aristóteles es que formalizó el pensar, formalizó el pensar de San Cráteres y había alcanzado la importancia de la definición.
Pero aquí hay una reflexión sobre qué es el saber, qué es la ciencia, etc. Y entendió que la ciencia, el saber científico, consiste en buscar las causas y los principios de su objeto.
Esta terminología, esta formalidad de hablar, en el hablar se ha perdido hoy en día, ¿no? Pero ¿qué es tener ciencia? Es poder dar razón del objeto de estudio a partir de unos principios y causas.
¿Y qué es esto de los principios y causas? ¿Es aquello que influye en el ser o en el hacerse de la cosa? Entonces, digamos, mi conocimiento no acaba cuando me encuentro con el objeto. El entendimiento busca conocer, busca explicar el porqué de ese objeto.
Eso es justamente buscar el porqué, es buscar las causas. Aristóteles sistematiza en cuatro, material, formar, eficiente, ejemplar, pero esto no lo veremos en esta sesión.
Bien, entonces, el tema es cuáles son las causas y principios de la sabiduría.
Y aquí Aristóteles va a decir que la sabiduría como ciencia, perdón, me saco la chaqueta, busca las causas y principios primeros.
Yo voy a explicar brevemente esto, requiere más filosofía, pero es que si no nos vamos a entender. Y es que yo la realidad la puedo explicar, digamos, cada vez de causas más últimas o primeras, según cómo se vea. Por ejemplo, ¿no? ¿Cuál es la causa que estéis vosotros aquí? En cierto sentido, es la silla, ¿no? Que estéis aquí sentados. Sin una silla, ¿no? Estaríais sentados. Que seáis corpóreos. Si no fuerais corpóreos, no ocuparíais lugar, ¿no?
Claro, causa que estéis aquí es que queréis aprender filosofía. Respecto a tener silla, es más formal, es más última, explica más vuestra estar aquí, el querer aprender filosofía, ¿no? Que la silla, ¿no? Causa es que también, en última instancia, queréis ser felices, porque si queréis aprender filosofía será porque queréis alcanzar una cierta plenitud, etc.
Es decir, digamos, las causas, no solamente hay causa material, formal, eficiente, final, sino que también yo puedo cada vez remontarme a las causas más radicales y más primeras.
Entonces, primera cuestión importante, la sabiduría como ciencia se da a saber que como toda ciencia busca conocer principios y causas, pero las últimas o las primeras, según como se vea.
Segundo, bueno, de aquí, de aquí ya entramos en cosas más filosóficas pero muy bonitas, es que Aristóteles haya afirmado que el sabio, el filósofo, aquí son sinónimos, ¿no?
Lo sabe todo en la medida de lo posible, sin tener ciencia de cada cosa particular. Esto ya anota una pista del estatuto singularísimo de esta ciencia. Pensemos en cualquier otra ciencia que no sea la filosofía.
biología, medicina, geografía, etcétera, todas estudian una determinada región de la realidad, y lo estudian desde determinada perspectiva, desde determinada mirada, ¿no?
La filosofía no es una ciencia entre otras ciencias, esto es muy importante entenderlo. No es que esté, digamos, la geología, la geografía, la matemática y pueda poner una secuencia lineal, digamos, la filosofía. No, al menos, como la entendió Aristóteles.
porque justamente lo que está tratando de dar cuenta Aristóteles es que hay un saber que se comporta respecto a todos otros como ordenador y primero, lo veremos.
¿Por qué? Porque alcanza como la causa aspira a alcanzar la causa última que es razón de toda la realidad. Y por lo mismo, digamos, es como el general que entiende la batalla, entiende por qué se está dando cada movimiento en particular porque comprende de alguna manera su posición es más alta.
Por eso el filósofo lo sabe todo en la medida de lo posible, porque su punto de vista es más alto, sin tener ciencia de cada cosa en particular, no sabe ni de matemática ni de geología, pero el punto de vista del cual mira o considera realidad es tan alto que le permite entender todo lo que hay abajo, lo que intentaremos dar razón de cómo es posible una ciencia así, sin que sea el saber más vago, más indeterminado,
porque la tentación es decir, claro, el filósofo se pone ahí arriba y en el fondo no se entera de nada, porque está tan alto, tan alto que se ha desconectado la realidad.
¿Lo veis? Me estoy siguiendo, ¿no? Esto ya daré cuenta de por qué es así esto, porque es posible una ciencia de esta índole.
Pero Aristóteles entendía que la filosofía no era un saber más sin más, sino que respondía a este deseo natural de saber como un a todo hombre.
Dos, sabio es el que puede conocer las cosas difíciles y de no fácil acceso para la inteligencia humana, pues el sentir es común a todos y por lo tanto fácil y nada sabio.
Hay una cierta relación en que sea la ciencia primera, el saber más radical, con que sea el saber más arduo. ¿Y por qué es el saber más arduo? Porque los hombres, en cuanto a que somos seres corpóreos, digamos, tenemos un modo de acceder a la realidad.
Y este modo va de lo más particular, de lo más corpóreo, a lo más universal, a lo más inmaterial.
Nosotros partimos conociendo por los sentidos.
La metafísica, la filosofía, es la ciencia más alejada de los sentidos.
¿Qué quiere decir esto?
Que, digamos, lo que estudia el objeto de la filosofía no es algo, digamos, que coincida materialmente con algo la realidad.
Ya lo explicaré, en qué sentido.
Es decir, esto es difícil de entender porque para entenderlo hay que ser filosofía, pero de alguna manera confíate en mí, Aristóteles entiende que la filosofía es sabiduría, es lo más arduo porque la consideración que hace la realidad es lo más alejado de los sentidos.
tiene que penetrar en que la realidad no solamente es roja, amarilla, rugosa, sino que la realidad es, es ente.
Y esto, digamos, es algo que se patentice en la sensibilidad.
Es una penetración del entendimiento. Esto es difícil porque ya supone mucha filosofía, pero simplemente para abrir horizonte.
Luego, es el que conoce con más exactitud y es más capaz de enseñar las causas, lo que consideramos más sabio en cualquier ciencia.
Y entre las ciencias pensamos que es más sabiduría la que se elige por sí misma. Ya iremos ahí. Entonces, conoce con más exactitud. Por eso es muy importante, digamos, que esto que él sabe, el sabio sabe todo, lo sabe todo con exactitud. No es el que tiene un conocimiento más vago.
¿Quién tiene ciencia en sentido propio? Aquel que conoce, digamos, con más evidencia la razón entre la causa y el efecto, y que por la razón de ello, por eso puedo enseñar.
Bien, pero esto es muy interesante y vamos entrando en temas que me interesan que aparezcan.
Dice, entre las ciencias pensamos que es más sabiduría la que se elige por sí misma.
Todo hombre lo desea por naturaleza saber.
Hay un saber que el hombre lo desea por sí mismo y no han visto otra cosa.
Yo estudio ingeniería para construir puentes, estudio política para gobernar, etc.
estudio medicina para que se pueda establecer la salud.
Bien, hay un saber que no se ordena otra cosa, que se estudia por sí mismo,
pero en Aristóteles esto es justamente en lo que descanse y radica su dignidad,
porque nuestra mentalidad utilitarista, algo que se busca por sí mismo sería algo inútil.
Pero ya entendí a Aristóteles, y lo veremos, digamos, de qué manera entienden el texto que siguen,
en que su dignidad justamente descansa en que se elige por sí misma.
Porque este deseo natural de todo hombre por saber, en Aristóteles, es algo que es buscado por sí mismo.
Está bien que la vida humana requiere saber muchas cosas, ¿no?
Yo tengo que saber algo de economía para no llevar a mi familia a la bancarrota,
tengo que conocer conducir, tengo que saber algo de matemática para enseñar a mis hijas,
pero la pregunta es, ¿y todo lo que sabemos, lo sabemos porque lo tenemos que ordenar a otra cosa?
Es que es un poco agotador, ¿no?
No es pensar que todo lo que aprendamos, digamos, tenga destinación última, porque nunca descansaremos.
En cambio, esto dice, hay un saber que, digamos, no es buscado un orden a otra cosa.
Bien.
Entonces, la que se dirige por sí misma y por saber que la que se busca causa sus resultados.
5. Y que la destinada a mandar es más sabiduría que la subordinada. Esta ciencia es rectora, rectora de todos los otros saberes.
Pero un saber, ¿qué quiere decir que un saber sea rector respecto de otro o que esté destinado a mandar? Obviamente que no es explotarlo, sino que es justamente el que alcanza lo más universal, lo más verdadero, las primeras causas, tiene que poder dar razón desde ahí de toda otra ciencia.
Por eso, por ejemplo, el problema es cuando la ciencia físico-matemática, por ejemplo, o la biología, se meten en ámbitos de la metafísica, la filosofía, y determinan qué es bueno o malo moralmente, por ejemplo, o cuando la físico-matemática dice que toda la realidad es materia.
La propia de la filosofía como ciencia primera es ordenar.
Ella da razón de toda otra ciencia y ninguna otra ciencia da razón de ella.
Pues no debe el sabio recibir órdenes, sino darlas.
Y no es el que ha de obedecer a otro, sino que ha de obedecer a él el menos sabio.
El ejemplo de Aristóteles es el general de una batalla, un soldado que está peleando no tiene la batalla entera en su cabeza.
Lo propio es que el general que la tiene entera sea el que ordena a los otros, diga, este no sé nada de guerra, pero este batallón para acá, este para acá, porque él está comprendiendo qué está pasando ahí.
Uno que no tiene la perspectiva de que no está entendiendo la batalla en su universalidad, si quisiera convertir, digamos, sus decisiones universales, probablemente perjudicaría al desarrollo de la batalla, porque no ha entendido lo que está pasando ahí.
Ese es el simil que utiliza, digamos, Aristóteles para la razón de cómo la sabiduría es saber rector.
Entonces dice, y por último, esta ciencia conoce el fin por el que deba hacerse cada cosa, y este es el bien de cada una, y en definitiva, el bien supremo en la naturaleza toda.
Y aquí ya entramos en cosas un poco más densas, ¿no? Pero decíamos, lo propio de la ciencia es conocer los principios y las causas. Claro, digamos, yo para explicar esto tengo por la razón, ¿no? De la causa material, la causa formal, es decir, digamos, el ejemplo que Aristóteles, ¿no? Una estatua, ¿no? Una estatua de cerámica con la figura de Hermes, ¿no?
¿Cuál es la causa material? ¿De qué está hecha? ¿La causa formal? ¿Qué forma tiene? ¿La causa eficiente? ¿Qué la hizo? ¿La causa final? ¿Para qué la hizo?
La filosofía sobre todo tiende a la causa final. La causa final que da razón del fin por el que debe hacerse cada cosa.
Fin que tiene razón de bien. Es un poco difícil, pero es importante. Es decir, todo se hace en vista a un fin y todo se hace en cuanto que es bueno. Es la filosofía, por tanto, la que conoce el fin de cada cosa.
Cuando en una sociedad se ha perdido la filosofía, el problema es que le compete al filósofo una reflexión en la cual aparezca, por ejemplo, cuál es el bien de la vida en sociedad, su fin propio.
Cuál es el bien de la familia, su fin propio. Cuál es el bien del matrimonio, su fin propio.
Es decir, reflexionar sobre las cosas e iluminar desde la causa final, porque son bienes para la vida humana.
Si se pierde el horizonte de por qué el matrimonio es un bien, la gente no se va a casar. Se pierde el horizonte porque es un bien la bien sociedad, ya nadie va a entender en qué consiste la bien sociedad, o porque es un bien la política, y así, o el arte. Bien.
Entonces aquí viene un pasaje genial, realmente genial, de Aristóteles, que van a aparecer algunas cosas que ya se han dicho, pero que explica el génesis de esta ciencia, cómo surgió en la historia de la humanidad.
dice, pero pensemos una cosa, perdón, han pasado años, millones de años, desde que el hombre aparece en este mundo,
hasta que aparece algo así como la filosofía, y sin embargo es aquello lo que el hombre se ordena, como va a ser Aristóteles.
Entonces dice, si se trata de una ciencia productiva, es evidente ya por los que primero filosofaron,
pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar motivados por la admiración,
probablemente esto suena porque
cuando uno estudia en el cole filosofía
el profesor siempre partía por aquí
racionaba el filosofar con la admiración
es decir, el filosofar
digamos, responde
a la naturaleza del hombre
tener deseo natural de saber
quiere decir tener capacidad de admirarse
porque admirarse como dirá
es justamente preguntarse por las causas de las cosas
maravillarse, pero maravillo
¿cómo puede ser que esto esté ocurriendo?
Entonces, claro, el motor de la filosofía es la admiración. Solamente se admira al hombre, porque solo el hombre tiene distancia respecto del medio para poder considerarlo ya no ordenados hacia clases, no en vista de mi sobrevivencia, sino que puedo desarrollarme de un modo más alto, puedo admirarme de lo que está ocurriendo.
Al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes, luego avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como los cambios de la luna y los relativos al sol y a las estrellas, de generación del universo, los primeros filósofos eran físicos, observaban la naturaleza, Aristóteles tiene tratados sobre el mundo natural que llamaba en parte de su obra.
Dice, pero el que se plantea un problema y se admira, reconoce su ignorancia. Es lo de Sócrates, ¿no? Solo sé que nada sé. El admirarse supone reconocer que no sé la causa de aquello, que tiene que tener una causa y que yo la desconozco, ¿no?
el que se plantea un problema y se admira reconoce su ignorancia.
Por eso también el que ama los mitos, que ya les habló Salvador de ellos,
es en cierto modo filósofo, pues el mito se compone de elementos maravillosos.
De suerte que si filosofaron para huir de la ignorancia,
es claro que buscaban el saber en vista del conocimiento.
Filosofaron para huir de la ignorancia, para saber por saber.
buscando el conocimiento y no por alguna utilidad.
La actividad más digna, porque esto no lo hemos visto,
pero Aristóteles va a decir que la felicidad del hombre consiste en la contemplación,
la felicidad, la actividad más propia del hombre en cuanto tal, es una actividad inútil.
Es conocimiento, es posesión de la verdad.
Y en ese conocimiento, posesión del hombre se perfecciona, es la maravilla.
Y eso es el drama de que en nuestro mundo contemporáneo
no haya espacio para el contemplativo. Y mirad lo que dice, pues esta disciplina comenzó a buscarse cuando ya existían casi todas las cosas necesarias y relativas al descanso y a lo nato de la vida.
El hombre, digamos, tiene que haber saciado todo lo que tiene que ver con sus bienes inferiores, vivienda, comida, bien sociedad, para poder alcanzar lo más alto.
Es pues evidente que no la buscamos por ninguna utilidad, sino que así como llamamos hombre libre, al que es para sí mismo y no para otro, así consideramos a esta como la única ciencia libre, pues esta sola es para sí misma.
Aristóteles no tenía el concepto de persona.
El concepto de persona es un concepto que aparece, digamos, en el contexto de la cristiandad,
los primeros siglos, gracias a las disputas teológicas de la Trinidad y la Cristología.
El concepto de persona, me referiré un poquito al final de la charla,
digamos, entiende que la persona es fina en sí misma.
Un ser que es fina en sí mismo solo puede tener como proporcional una actividad que sea fina en sí misma,
que no sea buscada en orden de utilidad, sino que por sí.
Por eso también su posesión podría con justicia ser considerada impropia del hombre.
Mira qué interesante, dice, llamamos hombre libre al que es para sí mismo y no para otro.
Esta es la única ciencia libre, por eso dice, solo ella es para sí.
Por esto su posesión podría con justicia ser considerada impropia del hombre,
pero porque el hombre se esclava en tantas cosas.
Pues la naturaleza se esclava de muchos aspectos.
¿De qué soy esclavo?
Soy esclavo de que tengo que comer si no me muero.
Soy esclava de que tengo que vivir en sociedad,
si no me vuelvo un ser rarísimo.
Soy esclava en que tengo que aprender poco a poco.
¿Por qué la filosofía es más digna de los dioses que los hombres?
Porque la naturaleza humana se esclava en tantos aspectos.
Podemos dedicarnos a la contemplación, ya quisiéramos.
Pero si no trabajo, no puedo mantener la familia,
no puede tener hijos, que también es un bien, digamos, ¿no?
Porque claro, decíamos, ¿no?
Todo hombre desea poner por eso a saber,
pero también desea mantenerse en el ser, de ahí que tiene que comer, ¿no?
Desea perpetuar la especie, de ahí que se tenga que casar y tener hijos.
Desea vivir en sociedad, porque sos un animal político,
y desea conocer la verdad.
La pregunta es, ¿todas estas tendencias, apetitos,
a los cuales el orden se ordena, están en el mismo nivel?
Lo que tendría Aristóteles es que el último, el desconoce la verdad, es el más alto y el más propio del hombre en cuanto hombre, porque el mantener el ser lo comparte con la planta, el perpetuar la especie lo comparte con el animal.
Es verdad que la vida sociedad no, es específica del hombre, pero digamos la vida sociedad todavía se ordena a otra cosa, mientras que el conocimiento es fin en sí mismo.
Y dice,
los dioses que los hombres pero es indigno a un ser personal si queréis un individuo de la especie
humana no aspirar al menos a aquello que es lo más elevado es indigno a la nueva nuestra ciencia
a él proporcionada porque todo hombre desea por naturaleza saber por consiguiente si tuviera algún
sentido lo que dicen los poetas
y la divinidad fuese por naturaleza
envidiosa, aquí parece
que se aplicaría principalmente
y serían desdictados
todos los que en estos sobresalen.
Si la divinidad sería
como dicen los poetas, que Aristóteles
despreciaba, envidiosa,
lo que envidiarían
de los hombres justamente es el poder
dedicarse a la filosofía.
Pero ni es posible que la
divinidad sea envidiosa
ni de pensar que otra ciencia sea más digna de precio que esta.
Recordad que cuando Aristóteles, en la metafísica, en el libro lambda,
se pregunta por la primera causa y llega al motor inmóvil, si os acordáis,
Aristóteles llega, digamos, buscando la causa universal de todo,
a un primer principio, que es razón de todo,
lo caracteriza como conocimiento al conocimiento.
Es decir, para Aristóteles, Dios, el primer motor, el ser perfectísimo,
su vida consiste en un conocimiento de sí mismo.
Esa es la vida divina, como lo más perfecto.
Y por eso es la vida máximamente deleitable, dice Aristóteles.
El hombre es de esclavo en tantos aspectos.
Ahora, no es digno de varón, no aspirar a aquello que eres proporcional, porque todo hombre desea por naturaleza saber. Entonces, digamos, en esta vida tendremos que procurar buscar alimentos, bien sociedad y tal, pero tendrá que haber como una tensión a buscar lo contemplativo, que es lo más elevado, lo más propio del hombre.
Bien, esto sería como la primera parte, como situarnos, porque Aristóteles considera que esta ciencia es superior, ordenadora, sabiduría, teología le llama, porque es más digno de los dioses que de los hombres, porque es capaz de remontarse a un ser causal primero, etc.
Bien, tenemos un paso más. Claro, cuando uno explica filosofía va de la mano los filósofos. Un alumno me decía que es matemático, pero cuando yo enseño matemática no hago explicar qué pienso tal personaje, sino que explico la matemática pura.
En realidad podría ser filosofía así, pero de alguna manera la humanidad ha ido reflexionando de la mano de filósofos y de alguna manera se han dado conquista que debemos a filósofos particulares.
Aristóteles, digamos, abrió a una comprensión de la filosofía como ciencia y dio un gran salto, pero digamos, obviamente, otros fueron como profundizando en lo que él había dicho.
Ya os dije que el concepto de persona nace, aparece en un contexto de una filosofía cristiana, una filosofía que ha asumido las verdades de la revelación, porque fue el momento en que se dio y porque aparecieron ciertos problemas filosóficos que permitieron profundizar en lo que es la persona. En el total es esto, no lo encontramos.
Bien, entonces la segunda parte, poder dar razón de cómo poner una ciencia que efectivamente sepa de todo y lo que sepa de todo no sea un saber como genérico indeterminado, lo voy a explicar de la mano de Santo Tomás.
Entonces, decíamos que este saber, un poco sintetizando, es sabiduría primera y decíamos que se remonta a los primeros principios y las primeras causas.
El modo en que, digamos, técnicamente se explica cuál es el objeto de la filosofía, porque toda ciencia tiene ese objeto, es que estudia el ente en cuanto ente. ¿Esto suena? Habrán escuchado alguna vez. La filosofía estudia materialmente el ente y formalmente el ente en cuanto ente. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué quiere decir esto del ente en cuanto ente?
Mirad, digamos, la inteligencia es capaz de penetrar en la realidad como de distintas miradas. Si yo tengo aquí a un estudioso de las plantas, ¿no? Se le aparecerá esta planta, ¿no? Como, digamos, la estudiará para ver cómo es que vive, ¿no? Cuáles son sus actividades propias, etc.
Y si está enferma, ¿por qué está enferma? Etcétera. Y Mario que es pintor vería que es hermosa y se pondría a pintarla. ¿Qué hace un filósofo con esta planta? El filósofo la va a mirar desde una perspectiva completamente distinta a cualquier ciencia determinada.
Y va a mirar a esta planta no ya en cuanto que es planta, sino que la va a mirar en cuanto que tiene acto de ser, que es ente. Ente es una palabrita latina que quiere decir lo que tiene ser.
Lo que tiene ser. Fijaos una cosa, nosotros nos encontramos con una multitud de realidades diversas, caballos, árboles, personas, plantas, casas, cada una tiene una esencia distinta, una talidad distinta, un qué distinto.
Pero, digamos, no solamente son algo determinado, un caballo, un hombre, un árbol, sino que todas ellas tienen, entre comillas lo común porque esto es complejo, que son.
No es lo mismo ser que ser árbol, árbol es un modo determinado de ser, y la piedra es un modo determinado de ser, y el hombre es un modo determinado de ser.
¿Cuál es la mirada del filósofo sobre la realidad? El filósofo ya no va a ver la piedra en cuanto piedra, o el árbol en cuanto árbol, sino que lo va a mirar en cuanto que es, que es ente, que tiene ser.
Eso es lo propio del filósofo, ya como disciplina que estudia, el ente lo que tiene ser, lo que es, en cuanto que tiene ser.
Y atención, y esta es como la clave, ¿no? El ser, que es por lo que es el árbol, ¿no? Estoy hablando de Santo Tomás, ¿eh? Obviamente si aquí me traen un filósofo analítico, entraríamos a discutir, ¿no? Pero el ser es la perfección de toda perfección.
De modo tal que, mirad, ¿por qué tiene interés la filosofía, la metafísica? Y por qué la metafísica podría situarse en esta perspectiva alta y comprender todo desde arriba, ¿no?
Porque que esta planta sea, digamos, no es un accidente o algo que le ocurra, digamos, que es prescindible, sino que, desde Santo Tomás te diría, que el ser de la planta es como lo más radical de la planta, lo más perfecto.
De modo que entiendo más la planta, la entiendo más si la considero como ente, es decir, si considero que la planta tiene ser, que si considero que es planta sin más.
¿Qué es el tema? Repito la idea, que está un poco más difícil, ¿no?
Sí, ¿cuál es la riqueza de la filosofía como ciencia?
Que aquella formalidad con la cual mira todo, es decir, en cuanto que tiene ser,
es lo más actual, lo más perfecto, lo más radical, es lo más íntimo,
a la planta es más íntimo su ser que su materia.
Es más íntimo su ser que ser verde. Es más radical a ella ser que ser planta.
Pensate una cosa, si lo tuviese ser, no habría nada.
No habría nada.
Entonces, justamente, digamos, el filósofo es el que va a comprender la realidad toda
y por eso va a poder elevarse sobre todo porque todos los entes, la planta, el hombre, la sociedad, como entras son todos, digamos, comparten justamente que tienen la perfección de ser.
Y por eso su mirada va a poder profundizar en cada cosa, y no es un saber, digamos, simplemente genérico, vacío, etc.
Dos ideas más, porque así dejamos un tiempo para el diálogo, porque esto es denso y probablemente habrá suscitado preguntas o no.
Bueno, dos elementos más. Decíamos, ¿no? La experiencia da conocimiento particular, la ciencia lo universal, la ciencia busca conocer los principios y las causas de las cosas, ¿se acuerdáis?
Bien, hay un pequeño detalle. Claro, si la ciencia versa lo universal y la experiencia particular y busca las causas, digamos, parece ser que el ámbito de lo singular de la persona quedaría al margen de un interés filosófico.
si me estáis siguiendo, repito un poco la idea
o sea, es decir, de la mano de Aristóteles
de la mano de Aristóteles
aparecía que la experiencia tiene que ver con lo particular
por eso es mejor tener experiencia que ciencia
y la ciencia del universal
el conocimiento de las causas
si nos viene a la cabeza
las matemáticas, la física, etc.
claro, si esto es así
digamos
no cabría
una consideración
especulativa
una especulación filosófica
¿no?
de el ser personal, de la persona
porque la persona es singular
no es una idea la persona
¿no veis? la persona no es una idea
la persona es singularísima
¿vale? o sea está muy bien
está lo de la filosofía, está muy bien
pero digamos
ahí están los filósofos ¿no?
como considerando su mundo de ideas
y sus rollos digamos
pero queda completamente
depinculado de la persona
Y tanto Tomás, sin embargo, dice que la persona es lo más digno de ser contemplado en el universo, más aún que toda ciencia, que todo saber, ¿no? Lo dignísimo y lo más verdadero es la persona.
Lo más digno contemplación, digamos. Aquí viene un filósofo que está frente a alguien y porque está como dando vuelta en sus cosas, no se aparece el otro, muy mal filósofo.
Muy mal filósofo. La persona es lo dignísimo en el orden del universo, lo más digno de ser contemplado y considerado. ¿Cómo casamos esto con esto de que la ciencia versa sobre lo universal y la experiencia sobre lo particular, etcétera?
¿Me estáis siguiendo cuál es el problema? Bien, lo que permite, digamos, salvar esta aparente tensión, justamente, es la noción de ser que aparece en un momento determinado en la historia de filosofía, que es la filosofía medieval, en concreto en Santo Tomás, ¿vale?
porque digamos, en tu tomo más que decir no solamente que el ser, digamos, es lo más perfecto en cada cosa,
sino que cada cosa es perfecta y es digna de ser considerada en cuanto que tiene ser.
Y que hay una escala de seres, es decir, hay seres más perfectos que otro,
porque es obvio que el árbol es más perfecto que la piedra, y el animal es más perfecto que el árbol,
y el hombre más perfecto que el animal y así, justamente porque, podríamos decir, tienen más ser, hay más ser en él.
Porque si el ser es lo más perfecto, se tendrá que poder dar razón del orden entero del universo,
es decir, de que hayan seres más perfectos que otros, justamente de esto que es lo más radical y lo más perfecto.
Entonces, aquí me está dando muchos pasos, pero quiero llegar a esta conclusión,
La persona tiene tal dignidad porque tiene más acto de ser. Y porque tiene más acto de ser es más verdadera, es más digna de ser contemplada.
Ahora bien, decíamos, conocer algo es conocer sus causas y sus principios. La persona es lo más digno de ser contemplado. ¿Y qué es conocer las causas de la persona?
¿Estáis siguiendo la pregunta?
Porque claro, conocer porque llueve
es algo muy abstracto y muy universal
decíamos, la persona es lo más digno
se contempla a su conjunto Tomás
por el ser que tiene, aunque esto
tendríamos que tener un curso en filosofía
el tema es, ¿y qué es conocer a otro?
conocer algo es de razón
de sus causas y sus principios
conocer a Juan es conocer
la definición de naturaleza humana
y pues saber que
el hombre es un animal racional y sin embargo
no tengo ni idea de quién es Juan.
Y en esto es lo interesante,
nos aparece que
lo contemplativo,
lo filosófico
en el ámbito de la persona
aparece en el diálogo
de amistad.
Porque en el diálogo de amistad,
por eso esto también va a decir que, digamos,
no puede haber felicidad sin amigos.
Santo Tomás,
que el amigo con el amigo, o sea, hablará consigo amigo.
porque en el diálogo de amistad aparece aquello que es causa del otro, pero ya no es algo universal, cognoscitivo, sino que aparece justamente, en palabras de San Agustín, aquella palabra por la cual el otro vive.
Todos los seres personales vivimos por una palabra. El animal vivía de imágenes y recuerdos. El hombre vive de razonamientos y arte. Vive de palabra. ¿Qué quiere decir esto? Que todo hombre configura su vida interior, su vida humana, según una palabra que ha dicho en sí mismo por qué vale la pena vivir.
y los amigos se comparten justamente esa palabra, por eso son amigos.
Y conocer a otro, contemplar al otro filosóficamente, digamos, apiencialmente, como fin en sí mismo,
atención, porque veíamos que es un conocimiento, es una otra cosa, ¿no?
Aquel conocimiento en el cual descanso, me deleito, más que en cualquier otro conocimiento,
es decir, me perfecciona más conocer un ser personal que saber todas las teorías de matemática.
Ese conocer de otro es conocer justamente esa vida interior, esa palabra interior, que para que yo la conozca, el otro me la tiene que comunicar por medio de la palabra amistosa, ¿no? Esa es la vida de amistad, ¿no? Compartir mi vida interior.
Pero claro, lo interesante es que esto es un verdadero conocimiento filosófico, en el sentido de que algo buscado por sí mismo y no era otra cosa. Profundización que no hubiera sido posible sin la concepción de persona que aparece en el cristianismo en el contexto de determinadas reflexiones teológicas.
Muy bien, yo creo que lo dejamos aquí, pero para que sabra la conversación, tenéis alguna pregunta o queréis que profundice en alguna cuestión determinada, o que se explique algo más, ¿no? Íñigo.
Gracias. A lo largo de todas las cosas nos han preguntado, y es, ¿cuál es la relación que hay entre la filosofía y la teología? ¿En el marco?
Sí, vale, muy bien. Entonces, primero, digamos, la filosofía es un saber, digamos, desde la luz natural de la razón. Es decir, filosofía busca conocer las causas, los principios, con la luz de la razón natural. Es decir, con la luz que le compete al hombre en cuanto a ser intelectual.
¿Qué ocurre? Digamos, la teología como ciencia, porque también es ciencia, no versa como ciencia sobre realidades naturales, sino que versa como ciencia sobre aquellas verdades que si no hubieran sido reveladas por Dios, no alcanzaríamos.
Por ejemplo, que Dios es trinitario, que hay pecado original, el hecho de la creación inclusive. Hay verdades que siendo de orden natural, que las podríamos alcanzar con la fuerza de la sola razón, no las alcanzaríamos sino un arduo esfuerzo.
Por ejemplo, que el alma es inmortal, es una verdad de orden natural, pero digamos, como es muy árdua, para algunos que no la ven en sus causas, es una verdad revelada, porque lo saben no porque lo han entendido, sino porque lo creen como contenido de la fe.
Entonces, digamos, el objeto de la filosofía es un conocimiento natural de la teología sobre la revelación, lo que Dios ha revelado de sí mismo y que la razón no sería capaz de alcanzar.
¿Cómo se relacionan? En la filosofía clásica, en el cristianismo, digamos, se ha entendido siempre que la filosofía sierva de la teología, en el sentido de que los conceptos, sustancia, accidente, acto, esencia, digamos, son como las herramientas con las cuales el teólogo va a poder hacer justamente teología.
Hay otra cuestión, que es lo que sería una filosofía cristiana, lo que yo mencionaba. Es decir, claro, es verdad que la filosofía se hace con la luz de la razón natural, pero la revelación, digamos, abrió un horizonte de reflexión que si no hubiera habido no se hubiera abierto.
Es decir, cabe una filosofía, digamos, es decir, un saber natural, pero que esté como impulsado por la revelación. Por ejemplo, el tema del mal. Claro, yo puedo hacer una reflexión filosófica sobre el mal distinta si sé que el hombre tiene un desorden, un pecado original, o si no.
O por ejemplo, a la hora de explicar los grados del ser, es distinto si sé que existen sustancias que son seres personales pero no corpóreos como los ángeles, o si no lo sé.
Es decir, hay una filosofía propiamente tal, pero que su punto de vista se amplía justamente por el contenido de la revelación, sin ser teología.
Sí, Ramón.
ha mencionado en un momento
había una frase que ha dicho que es
si hubiera aquí un filósofo analítico nos poníamos a discutir
entonces
uno, porque hay varias filosofías
si la realidad es una
y segundo, la filosofía que nos ha expuesto
que es la clásica, porque
sería mejor para nosotros como personas
es una buena pregunta
y de hecho yo pensaba hacer una introducción
explicando esto, pero esperaba
que saliera tan bien en este momento
Bien, mirad, en la encíclica de Ratio de Juan Pablo II, Juan Pablo II hace una reflexión justamente sobre la relación entre fe y razón muy interesante.
Y una de las cuestiones que hace Juan Pablo II es que distingue lo que es un sistema filosófico del pensar filosófico, y esto es fundamental. Es decir, digamos, es verdad que toda filosofía, digamos, se ha hecho en primera persona.
De hecho, yo aquí intenté reflexionar de la mano de Aristóteles. Pero, ¿qué es lo propio del filósofo, digamos? Poder dar razón de que esto es verdadero, no porque lo dijo Aristóteles, sino porque puedo mostrarle a vosotros la necesidad de lo que Aristóteles afirmó.
Por ejemplo, si hay un saber que es buscado por sí mismo, tendrá que ser más perfecto que otro que se busca en orden de otra cosa. Juan Pablo II, en cierta ratio, dice que se han alcanzado ciertos conceptos que no son patrimonio de un sistema filosófico exclusivo, sino que son lo que él llama la filosofía perenne o un pensar filosófico.
¿En qué? Por ejemplo, la noción de causa y efecto. Si no hay noción de causa y efecto no puede haber filosofía, ¿no? La sustancia quizás, ¿no? Bueno, ¿cuáles son? Habría alguna cuestión discutida, ¿no? ¿Qué ocurre, no? Otra cosa es un sistema filosófico, que es el esfuerzo que hace un filósofo, ¿no? De explicar la realidad filosóficamente.
no hay ningún sistema filosófico que sea como la verdad.
Esto lo dice Juan Pablo II diciendo, la Iglesia no se casa con ningún sistema filosófico.
Lo que tiene que resguardar la Iglesia es el pensar filosófico.
Es decir, lo que sí yo puedo afirmar es que un sistema filosófico
que vaya en contra de ese pensar filosófico no es genuinamente filosófico.
Por ejemplo, un sistema filosófico que me niegue que el hombre tiene capacidad de conocer la verdad
no es genuinamente filosófico.
Un sistema filosófico
que me niegue, ¿no?
Justamente la relación
entre causa y efecto, no es
genuinamente filosófico.
Entonces, claro, el pensar,
digamos, uno como filósofo
lo hace de la mano
de un filósofo, pero lo que busca
es alcanzar justamente, digamos, aquellas
verdades que forman parte de un contenido
de filosofía perenne.
Entonces,
¿qué me parece a mí, digamos?
Yo, a la conclusión que he llegado haciendo, intentando filosofía, que a mí el sistema que me parece que da más radical razón, mirad, de la persona, es justamente Santo Tomás. Yo por eso puedo decir que me considero tomista, ¿no? Pero es por eso, ¿no? Porque parece que, digamos, me convence, ¿no? No por una razón de autoridad.
Ahora, obviamente enriquece mucho el diálogo con otros filósofos, porque por ejemplo en la modernidad aparecen problemas filosóficos que no se los planteaba Aristóteles, Santo Tomás, etc. Y pues en un diálogo interesante, etc. ¿Qué ocurre?
Claro, hay sistemas filosóficos que llegan a llegar a aquello en el fondo que son como unas verdades principales, o que incluso van en contra del sentido común. Es decir, un sistema filosófico, y bueno, yo como la cristiana, digamos, el que no sea compatible con la fe me sirve como para distinguir lo que es verdadero y falso, porque si no es compatible con la fe, yo que soy cristiana, será que está equivocado.
pero eso, digamos, en cuanto a una filosofía de una persona que tiene fe.
Entonces, claro, un sistema filosófico que parte del escepticismo,
un sistema filosófico que afirma que la persona, el sujeto, no es sino un momento de despliegue de absoluto,
digamos, repugna a esta filosofía perenne y por tanto yo puedo decir no es verdaderamente filosófico.
Hoy en día, lamentablemente, hay un escepticismo, incluso en la filosofía, se suele entender la filosofía como un desfile de distintos filósofos, y yo los expongo equidistantes.
A mí me parece que es una actitud genuinamente filosófica, lo que yo tengo que ver, digamos, por qué ese sistema ha llegado a una contradicción, a una conclusión que repugna al sentido común, ¿dónde se habrá equivocado?
Porque si dos sistemas filosóficos llegan a verdades contrarias, algunos estarán en el error y otros en la verdad. Es obvio. El desafío de los filósofos es poder dar razón de qué principios. Aristóteles dice, un error en el principio es un error grave al final.
Entonces, en algún momento se asumieron principios falsos o se hizo una mala demostración de algo, un mal silogismo, para llegar a conclusiones contrarias.
¿No sé si te respondo?
¿Sí?
¿Sí?
La filosofía me añade un punto de subjetividad. La forma de conocer, de entender, de buscar el ser, de describir la realidad.
Siempre he pensado personalmente que el saber es saber para ser feliz. O sea, todo acaba en la felicidad. Yo lo busco ahí.
Entonces, da la sensación de que hay varios sistemas filosóficos que buscan conocer para ser feliz.
pero después de 12 o 3.000 años de historia filosófica, hemos llegado a algún tipo de conclusión eficiente que sea mejor que otra.
Es que tengo la sensación de que todo es muy subjetivo, que al final tú eres tomista, pero aquel será hegeliano y el otro será idealista,
y aquel será un tío que le gusta el absurdo de Camus, yo qué sé.
Claro, claro, claro. Yo comprendo plenamente esa perplejidad, ¿no? Y, claro, curiosamente, ¿no? Esto lo plantean mis alumnos, ¿no? Y obviamente el que haya como la sensación, ¿no?
que la filosofía, o sea, porque claro, la ciencia matemática va avanzando, en la medida en que se avanza una teoría refuta otra, y va saliendo como conquistas, pero eso no ocurre en la filosofía, yo estoy convencida que para aprender filosofía hay que ir a Aristóteles, hay que tanto tomar, lo que no quiere decir es que hay que conversar con los modernos,
Pero, entonces, tiene que ver la respuesta con esto que decía Aristóteles, ¿no? Es lo más alejado de los sentidos y por lo tanto es lo más argo. Es decir, claro, que esto es verde, a no ser que venga aquí uno y ese, digamos, es como patente, ¿no?
Porque a los otros datos no se nos da la ciencia.
Claro, en la medida en que la filosofía es un saber, digamos, más alejado de los sentidos, porque es más espiritual, es más algo.
Entonces, ¿qué ocurre? O sea, yo he intentado lo que he intentado, porque lo creo realmente, ¿no? Es que es ciencia y que tiene rigor.
Entonces, de alguna manera, yo lo que exijo de un sistema filosófico es que no solamente tenga una coherencia interna, que ya sería mucho, sino que esa coherencia me dé razón de la realidad, porque muchos sistemas filosóficos a base de esa coherencia te niegan la realidad.
Entonces, claro, yo creo sinceramente que sí que hay una acumulación y una cierta línea ascendente desde los presocráticos hasta Santo Tomás y un poco más.
pero en la modernidad sí que se da un quebre
entonces, ¿y qué ocurre?
a mi modo de ver
se pierde un cierto
rigor a la hora de pensar
digamos, este rigor que hay
en todo el estudio, yo no lo encuentro en la filosofía moderna
y por eso a mí
personalmente me convence menos
si alguien me demuestra que
si me pareciera que hay ahí
verdad, no tendría ningún problema conocerme
cartesiana, pero yo sinceramente
me parece, digamos, que se ha perdido
un cierto rigor
hoy en día en la filosofía.
Pero yo entiendo la perplejidad.
Yo he tenido la suerte de recibir
una tradición filosófica de un buen maestro
y que me ayudó a ver la verdad que había ahí.
Pero claro, si se presentan los distintos sistemas filosóficos
como diversas opiniones,
o al final la filosofía es un poco chino.
¿El empirismo científico acabó como filosofía?
No lo creo, o sea, digamos, porque es un deseo natural de saber en el hombre, digamos, pero sí es verdad que estamos en un momento en la cultura que está atravesada radicalmente por el escepticismo, y a mí me parece sinceramente que el único modo de combatirlo es por mí un pensamiento riguroso, por eso quizás hoy en día más que nunca es necesario formarse en un pensar capaz, digamos, de dar razón a las cosas, no desde la ideología, sino desde la ciencia, desde los principios de las cosas.
Muchas gracias. Yo quería hacer una interpretación más utilitarista.
en el mundo de la empresa y especialmente unidad lo que se observa es una obsesión o sea vivimos
un mundo muy rápido obsesionado por las tareas la acción pero efectivamente cuando tú hablabas de la
importancia de las causas de la filosofía como entender las causas porque no el porqué de las
cosas. El porqué de la empresa. El porqué de la empresa es algo que, ese porqué de la empresa que
está en la misión que alguien puso sobre el papel cuando la fundó, ha quedado como un póster o algo
en el olvido hoy en día, por esa obsesión utilitarista o de ejecutar tareas. Pero hoy en día yo creo que
vivimos en el mundo empresarial, digamos, un olvido de lo que es esa filosofía, cuál es la causa de la
existencia de la empresa cuál es la razón por la cual yo trabajo en esta empresa cuál es la razón
de existir no entonces yo creo que parte de nuestra crisis es eso no tener ese pensamiento
filosófico más elevado esa contemplación del por qué hacemos las cosas yo cuando hablabas digo esto
yo siempre me digo cuando hablo con la gente del trabajo y espera espera para por todo el mundo
está deseando ejecutar tareas no espera espera pero por qué hacemos esto para qué lo hacemos
¿Por qué no hacemos? ¿Cuál es la causa inicial? Estamos a un nivel muy bajo, pero de esto que queremos entender, es eso que queremos hacer. Y veo que es dificilísimo conseguir desarrollar ese hábito de reflexión, de contemplación, de eso que te dispones a hacer.
Está bien, está bien visto. Es curioso porque de hecho uno podría caracterizar el mundo en que vivimos, ¿no? Cuando uno hace estas caracterizaciones, parecía que uno se pone como fuera, pero yo también me considero parte de él, ¿no?
como el mundo del movimiento, es decir, es como el Fausto de Guiette, si os acordáis, comienza con el principio era la acción, un poco parafrasando a la Evangelia de San Juan, el principio era el verbo, el principio era la acción.
De alguna manera, cuando se ha perdido lo contemplativo, Aristóteles en la ética, que es una frase que tiene pérdida, cuando está argumentando sobre la primacía de lo teórico contemplativo de la filosofía respecto a la prudencia y la política, dice, si el hombre fuera lo supremo de este mundo, la virtud principal sería la prudencia, pero si no es la teoría.
porque claro, si no hay nada más perfecto del hombre en lo cual el hombre contemplándolo se perfecciona, perfeccionar en un constante hacerme.
Nuestro mundo moderno vive de esto, vive de una comprensión del hombre como desarraigado de lo contemplativo, y si quitas lo contemplativo, lo que se constituye como fuente de todo es la acción,
Hay que hacer, hay que hacer, de hecho, digamos, el paradigma de un joven es tener una vida que pase muchas cosas, ¿no? Mientras que en la tradición clásica te dicen que lo perfecto es el no movimiento, el motor inmóvil de Aristóteles es lo perfecto, si algo se mueve en cuanto a imperfecto, porque busca algo, etc.
Entonces, claro, obviamente un diagnóstico me parece muy luminoso de lo que es el mundo actual, es un mundo en donde la praxis ha ocupado lugar de la teoría.
El problema es que esto es un drama, porque de alguna manera lo que decíamos, una sociedad en donde prima práctico es una sociedad que no ha caído en el valor del ser personal.
algo fin en sí mismo
entonces en el fondo
digamos, las personas son
objetos de medición, de encuesta
de examen y tal, pero no hay
una capacidad de
hay un
personaje que escribió un artículo
que decía, el hombre moderno
es el hombre que nadie ha mirado
ha sido medido, encuestado
encuestado mil veces, pero no ha sido
contemplado, entonces hay ahí un drama
tremendo, luego
Luego, si no hay una dimensión contemplativa, efectivamente, ya no se sabe, digamos, qué hago yo en la empresa, sino que no se sabe para qué está la empresa en vista de la vida social, y no se sabe cuál es el fin de la vida social.
Solamente, digamos, el filósofo puede hacer la consideración de cuál es el fin, cuál es el bien propio de la vida humana. Y solamente si entiendo cuál es el bien propio de la vida humana, entenderé también qué papel cumple la empresa en orden de alcanzar el fin de la sociedad, no ya meramente hacer utilidades, o sea, ganar dinero, porque en el fondo la empresa no es eso.
Pero claro, si ya he perdido la dimensión, contemplate la realidad, acuérdate lo que decía Aristóteles, es propio del filósofo conocer para qué todo, el fin de todo, su bien, cuál es el bien de la bien sociedad, cuál es el bien o el papel, el fin de la empresa en la bien sociedad, cuál es el papel, el fin de yo como, digamos, persona en el mundo de la empresa, etc.
Y esto en el fondo a la larga, digamos, aunque pueda, yo no sé si podrá, probablemente no, pero aunque en el fondo pueda tener al corto plazo una empresa y una sociedad que nos hace estas preguntas, digamos, aparentemente subsistir en el fondo es un caos.
No es feliz.
No es feliz, ¿no? Ese es el problema, ¿no? Todo hombre desea, bueno, tal vez ya saben, entonces, ¿qué ocurre? No, claro, es verdad que Aristóteles decía,
esta actividad es más propia de los dioses que de los hombres, ¿no?
Porque obviamente no todos podemos dedicarnos a lo filosófico,
pero la dimensión contemplativa de la vida es lo que hace que una vida sea digna de ser vivida, ¿no?
Y la dimensión contemplativa de la vida no quiere decir dedicarse profesionalmente a la filosofía, ¿no?
Sino que, digamos, poder considerar las cosas en sus razones propias, ¿no?
¿Por qué trabajo, cuál es el fin de la sociedad, de la familia, etcétera?
Y eso contribuye a una vida más plenamente humana, porque claro, el tema es, decía Aristóteles, el hombre vive de arte y de ciencia, el animal vive de imágenes y recuerdos. ¿Qué quiere decir esto? Que la vida animal es muy extrínseca del mismo. Vivir de imágenes quiere decir que tiene hambre, come, tiene miedo, huye.
Si no vivas del concepto, vivirás de imágenes y por tanto vivirás una vida más cercana al animal que a la persona. Vivir de imágenes es eso, tú te mueves por estímulos.
De alguna manera, el mundo del eslogan impera hoy en día por eso, en el fondo, porque entiende que la gente vive de imágenes. Y lo contrario es la vida que brota desde una palabra profunda, pero que solamente tendrá lugar en la contemplación.
¿Alguien más quiere...?
Una pregunta, has dicho también antes,
has dicho antes que una mirada sobre la realidad que no es correcta es la que parte de la ideología.
¿Cuál es la diferencia entre una mirada ideológica o una mirada filosófica?
Bueno, digamos, yo creo que lo que distingue, habría que ver qué entienden por ideología,
Hoy en día se toma muy, digamos, lo propio de la mirada filosófica, es que yo afirmo algo, o sea, el filósofo va a afirmar algo porque entiende las razones por qué eso es mejor, por ejemplo.
el filósofo te debería dar razón
de por qué es mejor
por ejemplo
que los hijos sean educados
por la familia y no por el Estado
tener una mirada
filosófica es poder dar razón
de eso porque has entendido
digamos las causas que dan razón
de por qué eso tendría que ser así
de hecho Aristóteles, la metafísica
en un pasaje que yo nos leí decía
el filósofo cuando ya es filósofo
no se admira
de por qué la cosa así
sino que se admiraría que no fuese así. Es decir, lo que miraría muchísimo a un matemático es que los ángulos de un triángulo no sumaran 180 grados.
Es decir, cuando has entendido la razón de las cosas, digamos, ya puede estar razón de aquello.
Digo ideología en un sentido lato, cuando en el fondo nos apropiamos de cosas, aunque sean verdaderas, de modo de slogan y de un modo como que no se fundamentan en las razones,
sino un modo afectivo, por ejemplo, ¿no? Es decir, muchas veces, esto es el problema con la juventud, ¿no? Que muchas veces, digamos, como no tiene todavía la madurez para aprender las cosas en sus causas, asume como suya ciertas verdades, que siendo verdades, digamos, las toma como afectivamente, y que está bien, digamos, pero claro, termina reaccionándose de un modo ideológico con la realidad, ¿no?
y no como tiene que ser, ¿no? En un modo filosófico, no sé si se entiende.
Es decir, claro, el tema es que aunque yo adopte verdades, el tema es que me puedo racionar de ellas de un modo muy diverso.
Las puedo considerar verdades porque he visto las causas de por qué tiene que ser así o de otra manera,
o las sumo porque me las enseñaron así, ¿no? O porque afectivamente, o le tengo manía al otro, ¿no?
Entonces, claro, cuando digo ideológico me refiero al no de las cosas en su relación causal, que es difícil, es algo.
La mayoría de las cosas relacionamos de un modo más bien ideológico que obviamente es filosófico, ¿no?
Pero lo propio de la vida humana es poder dar razón de las cosas desde sus causas.
Muchas gracias.
Muchas gracias. Desde casa piden recomendaciones de lectura de filosofía ligera.
Sí.
Pero bueno, ya siempre...
No, no, pero ya he preparado, porque me ha mirado Ramón.
Mirad,
mirad,
o sea, hay un libro que el que quiera
entrar en la filosofía así seriamente, digamos,
digo, esto no es ligero,
pero justamente es un filósofo español,
que algunos lo conoceréis, Antonio Millán Pueyes,
este fue catedrático de Metafísica en la Computencia,
el fundamento de filosofía, que es, vamos, o sea, pero que, digamos, es claro, es accesible y se aprende filosofía,
y tú dices que es la filosofía actual, que es la metafísica, yo, a mis alumnos de filosofía,
lo suelo recomendar, porque está muy bien explicado y es un hombre que tiene formación clásica,
pero que a la vez dialoga con la fenomenología, etcétera, digamos, el que quiera asientar seriamente la filosofía,
obviamente siempre se puede entrar por Aristóteles, por Santo Tomás, pero esto es como una puerta de acceso accesible y muy recomendable.
Luego, digamos, hay un profesor de Navarra, Juan Fernando XVI, que tiene este librito, yo no me lo leí, yo tengo que reconocerlo, pero bueno,
que es filosofía y justamente es divulgativo, entonces digamos, filosofía es cultura, es ideología, si es comunicación, si es real, si es verdad,
Bueno, un poco, una idea y que hay filosofía, estará bien este libro, de Juan Fernando Sellés, la editorial Tribuna Siglo XXI, no sé cuán fácil se podrá hacer con él, un profesor de Navarra.
Luego, por el título de la ponencia, que si sabéis fue Carmelita, la mujer judía se convirtió y murió mártir en el holocausto, y que fue alumna de Husserl, que es un fenomenólogo y que ya, digamos, siendo fenomenóloga, conociendo a todo más y hace como un diálogo.
Entonces este libro que es filosofía es curioso, es un diálogo ficticio entre Husserl y Santo Tomás. Es un regalo de cumpleaños a Husserl. Husserl había estado cumpleaños, entonces ella se imagina que al acabar el cumpleaños llega Santo Tomás, toca la puerta y tiene un diálogo inventado por ella.
Entonces es curioso porque son dos tradiciones filosóficas diversas que justamente dialogan en torno a este concepto de filosofía tererne, que es lo que yo quería...
Y bueno, y este que Heidegger, si hay alguien más aquí que le gusta el existencialismo, este librito pequeño que es metafísica, yo no estoy de acuerdo con lo que postula aquí Heidegger, pero bueno, tiene su curiosidad porque en el fondo dice que el filosófo se pregunta por qué el ser y no la nada.
Es decir, digamos, yo no comulgo con lo que está aquí expuesto, pero si alguien tiene curiosidad, con un filósofo más moderno, está este librito de Heidegger que es Metafísica.
Gracias.
Gracias.
transmitiremos, pero también recomendamos asistencia en persona.
Sería la misma ahora.
Y nada, estas sesiones las grabamos, las vamos subiendo a la plataforma
y todas estas recomendaciones las pondremos con el enlace directo
para el que quiera adquirir el libro.
Así que nada, muchas gracias.
Y eso es todo.
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